Sembré el Amor de mi mano,
pensando haber galardón,
y cogí de cada grano
mil manojos de passión.
Aré con el pensamiento
y sembré con fe sincera
semillas que no debiera,
llevar la lluvia ni el viento;
reguélo invierno y verano
con agua del corazón,
_y cogí de cada grano
mil manojos de passión_.
Era la tierra morena,
que el buen fruto suele dar,
y cuando quise segar
halléla de abrojos llena;
probéla á escardar en vano,
y bajé la presunción,
_y cogí de cada grano
mil manojos de passión_.
Torné de nuevo á rompella,
por ver si me aprovechaba,
y cuando el fruto assomaba,
vino borrasca sobre ella,
que quiso el Tiempo tirano
que no llegasse á sazón,
_y cogí de cada grano
mil manojos de passión_.
Aunque ella vaya faltando,
no ha de faltar la labor,
que como buen labrador,
pienso morir trabajando;
todo se me hace llano
por tan valida intención,
_aunque me dé cada grano
mil manojos de passión_.