Si sabéis poco de amores,
corazón,
agoras veréis quién son.
Esta empresa á que os pusistes,
confiado en no sé qué,
es la que os hará á la fe
saber para qué nacistes;
no os espanten nuevas tristes,
corazón,
pues vos les dais ocasión.
Llevaréis la hermosura,
que os ofende, por amparo,
pues este solo reparo
os promete y asegura
que no os faltará ventura,
corazón,
aunque os falte galardón.
No tan presto Arsiano diera fin á su
canción si no sintiera venir por la parte
del río un gran tropel de pastores, y
escondióse entre lo más espesso de los
árboles; esperó lo que sería, y vido
llegar al lugar mismo donde él antes
estaba á Sasio con su lira, á Ergasto
con la flauta y á Fronimo con el rabel,
y templando los instrumentos, después de
haber tañido un rato, al mismo son Liardo
comenzó á cantar aquestos versos, tomando
principio desta canción ajena: