FILIDA

_Canción._

Mi alma tenéisla vos,

y yo á vos en lugar della,

¿á quién da más gloria Dios?

á ella sin mí con vos

ó á ella con vos y sin ella?

_Glossa._

Aquel venturoso día

que Amor, con industria y arte,

me robó cuanto tenía,

fué tanta su cortesía,

que os dió la más noble parte,

y como solo mi oficio

es contentar á los dos,

por principal ejercicio

mi cuerpo está en su servicio,

_mi alma tenéisla vos_.

Bien galardonado voy

si sirvo como cautivo,

pues cuando en la cuenta estoy,

hallo que es lo que recibo

mucho más que lo que doy;

en gran deuda me dejáis,

no quedaréis sin querella,

pues por favor ordenáis

que vos mi alma tengáis

_y yo á vos en lugar della_.

En la gloria que se ven,

han movido gran cuestión

cuerpo y alma sobre quién

consigue más alto bien,

y entrambos tienen razón.

El alma dice que allá

está contino con vos;

el cuerpo que os tiene acá:

¿quién, señora, juzgará

_á quién da más gloria Dios_?

Firmes en su diferencia,

cada cual lleva victoria,

sin que se dé la sentencia,

porque es tal la competencia,

que acrecienta más la gloria,

y como se ven en calma

en este pleito los dos,

que no importa, dice el alma,

que ya se le dió la palma

_á ella sin mí con vos_.

Aquí comienza á juraros

el cuerpo que la dejó

por poder mejor gozaros,

y concluyendo en amaros,

la duda en pie se quedó.

Mas dixo Amor que él saldría,

cerrados los ojos della,

porque en vuestra compañía,

á mi alma escogería,

_ó á mí con vos y sin ella_.

Callaron las aves, cessó el viento,

paró la fuente, y pienso que el sol se

olvidó de su camino, mientras la sin par

FILIDA cantó estos versos, y acabados,

con un donaire igual á su hermosura,

volvió la lira á Belisa, como corrida de

haber cantado; pero los pastores, que

de su llaneza como de su beldad estaban

cautivos, vueltos unos á otros alabaron

la hora en que el cielo había juntado en

FILIDA cuanto bien por el mundo repartía.

Esso no, dixo Florela, que lo que en

FILIDA hay no se halla en el mundo junto

ni repartido. Passo, pastores, dixo

FILIDA, que me afrento mucho de oirme

loar, y no quiero que en mí cesse la

música: gusto tanto de canciones viejas

bien glossadas, que esso me hizo cantar,

y cierto es la cosa en que el poeta

muestra mayor ingenio. Una muy nueva

sé yo, dixo Siralvo, y diréla con tu

licencia. Para esso, pastor, dixo FILIDA,

tú la tienes, y más si es tuya. Primero,

dixo SIRALVO, que te diga el dueño,

quiero decirla y saber lo que te parece.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 400 / 605 题