Yo no me hallo bastante
á proseguir este intento
bien, hasta que el pensamiento
se pierda por arrogante,
Razón diga y Amor cante
y lleve la Fe el compás,
donde queda más atrás
quien passa más adelante.
No acabaran tan presto los pastores si
la bella FILIDA, que, con una gravedad
suavíssima, estuvo escuchando sus loores,
y acrecentando la causa dellos en su
soberano semblante, no los atajara,
tomando á Belisa la lira, y obligada de
su liberal condición, vuelta á SIRALVO
le dixo: Pastor, yo quiero cantar una
glossa tuya, de una canción ajena á que
soy muy aficionada, porque me la dió
Florela y porque la glosa lo merece. Bien
basta tu afición, dixo SIRALVO, para su
merecimiento, y la merced que nos haces
para que todo el mundo quede invidioso
de nuestra ventura; y con esto FILIDA,
alegrando tierra y cielo, comenzó á tañer
y cantar, y los pastores á suspenderse
oyéndola.