Los que consiguen favores
por sus servicios fieles,
busquen alegres vergeles
para gozar sus dulzores;
yo por los sepulcros feos
buscaré los infernales,
que éstos fueran mis iguales
si sintieran mis deseos.
Quien, mirando mi dolor,
burlare de mi cuidado,
de mí será perdonado
si no sabe que es Amor;
y porque mi parecer
no tenga de hoy más por juego,
meta la mano en mi fuego,
mudará de parecer.
Hay mil montes de passión
delante de mi consuelo,
y ha cerrado el passo el cielo
con un mar de confusión.
En navegación tan fuerte
descanso no le procuro,
que en el puerto más seguro
está escondida la muerte.
A veces, por me acabar,
vienen á mis sentimientos
tan á tropel los tormentos,
que se estorban al entrar;
y en batalla tan reñida
por mi mano les es dada,
con tal condición la entrada
que no pidan la salida.
Lo que pudiera ayudarme,
esso viene á combatirme,
por ver si me halla firme,
para más y más dañarme:
mi cadena, es mi vitoria;
mi fe, mi condenación;
mi cuchillo, mi razón;
mi verdugo, mi memoria.
Más cantara Filardo si pudiera, mas la
passión que le forzó á hacerlo le forzó
á dexarlo: bañando los ojos y passando á
priesa la mano por su rostro, se levantó
de donde estaba, dando con su ida á todos
ocasión de mucho pesar, que asaz amigos
de estima tenía Filardo. Pradelio desto
no hizo sentimiento; pero la pastora
Filena, por dissimular el suyo, vuelta
al nuevo pastor Alfeo, le pidió que no
gastasse más tiempo en escuchar, antes
pagasse lo que había oído. Á este ruego
acudió Belisa y ayudó Finea, y aunque
Alfeo, poco ganoso de obedecer, no quiso
parecer menos cortés á las primeras
vistas, antes pidió á Finea que tocasse
la zampoña, y ella á Sasio la lira; y
assí, al pastoral son de los dos acordes
instrumentos, cantó con gran dulzura
estas querellas: