LICIO

¿De qué sirve, ojos serenos,

que no me miréis jamás?

De que yo padezca más,

mas no de que os quiera menos.

Si el que con gusto moría,

queréis que rabiando muera,

aunque mudéis la manera,

firme está la fantasía:

de ira y gracia llenos

dais por un mismo compás

el mal de menos á más

y el favor de más á menos.

Si imagináis que dexarme

tan sin ley y sin razón

en mí ha de ser ocasión

para desaficionarme;

pues no bastan ser ajenos,

industrias son por demás,

antes el deseo es más

cuando la esperanza es menos.

Podéis con desabrimiento

quitarme el verme y el veros,

mas no que por conoceros

no me agrade mi tormento;

ser tan hermosos y buenos

que lo dexáis todo atrás,

esto en mí siempre fué más

y lo demás todo menos.

Si por matar al amigo

no podéis ser alabados,

y os queréis ver disculpados

con todo el mundo y conmigo;

cuando huya de sus senos

el alma triste además,

miradme, y no pido más,

mas tampoco pido menos.

Todos, sino Silvia, oyeron atentamente la

tierna canción del angustiado Licio; pero

ella, que de costumbre tenía esquivarse

con él en todo, mientras duró se

entretuvo con Dinarda en plática de poca

importancia, según pareció por lo que

Dinarda hizo, que pidiendo á Ergasto que

no cessase y á Licio que le respondiesse,

Ergasto empezó á tañer, y ella á cantar,

y Licio á responder desta manera:

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 362 / 605 题