GALAFRÓN

Pastora, tus ojos bellos,

mi cielo puedo llamallos,

pues en llegando á mirallos

se me passa el alma á ellos.

Ojos cuya perfección

desprecia humanos despojos,

los ojos los llamen ojos,

que el alma sabe quién son.

Pastora, la fuerza dellos

por espejo hace estimallos,

pues viene junto el mirallos

y el passarse el alma á ellos.

Muchas cosas dan señal

desta verdad sin recelo,

que tus ojos son del cielo

y su poder celestial.

Pastora, pues sólo vellos

fuerza el corazón á amallos,

y la gloria de mirallos

á passarse el alma á ellos.

Elisa fué en quien menos Galafrón puso

los ojos mientras duró su canto, y aun

ella la que menos estuvo en él: pero

todos conocieron el recato del pastor

y el desdén de la pastora, y no osando

alabarle á él por ella ni hablarle á ella

en él, todos callaban, hasta que Mendino,

al son de un rabel, con esta canción

rompió el silencio:

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 334 / 605 题