MENDINO

Si tanto gana, pastora,

quien mira tus ojos bellos,

¿qué hará el mirado dellos?

Entre mirarse y mirar,

la ventaja es conocida,

como de buscar la vida

á venir ella á buscar.

No le queda qué hallar

á aquel que merece vellos,

sino ser mirado dellos.

Aunque en su luz sin igual

no puede haber competencia,

por oficio hay diferencia

de más y menos caudal;

que si el medio principal

del deseo es conocellos,

el fin ser mirado dellos.

Este breve cantar, dilatado con dulce

son y agradable harmonía, escuchó Elisa

con rostro alegre y grave, y los demás

con mucha atención y gusto: y ya que el

gentil Castalio, las manos en el rabel y

los ojos en la bella Clori, acrecentarle

quería, vieron venir al arroyo los dos

apuestos pastores Bruno y Turino, éste

nuevamente cautivo y aquél escapado del

Amor, siendo verdad que poco antes fué

Bruno el amante y Turino el descuidado;

pero á todo bastó la hermosura y aspereza

de Filis, esta misma Filis que á Mendino

secretamente amaba. Pues como agora los

dos pastores llegaron, y vieron la causa,

uno de su presente y otro de su passado

daño, ambos destos pastores admitidos, y

ambos dellos mismos rogados, ambos las

manos en las liras, desta arte Bruno y

assí Turino cantaron:

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 335 / 605 题