EL AUTOR AL LIBRO

Pastor de mis pensamientos,

guardador de mis cuidados,

si quieres trocar los prados

por soberbios aposentos,

seráte fuerza volar

sin alas con que subir,

y habréme de lastimar,

de mí, por verte partir;

de ti, por verte quedar.

Dejarás la gravedad;

no me parezcas en esto;

también será deshonesto

que pierdas mi autoridad.

Si te vieres en aprieto,

mostraréte á ser bastante

para quedar sin defeto,

sei con el necio arrogante

y humilde con el discreto.

Cuando entre damas te vieres,

honestas, sabias, hermosas,

encubrirás cuantas cosas

contra su opinion tuvieres;

mas si te catan los senos

y en sus orejas dissuenas,

diles, con ojos serenos,

que si todas fueran buenas

las buenas valdrían menos.

No llevas capas, ni ornatos

de Parnassos, ni Helicones,

que por mis pobres rincones

apenas tenías zapatos.

Y si los Faunos acaso

por los montes te encontraren,

passa quedo, habla passo;

que donde ellos agradaren

harán de ti poco caso.

No te quiero yo obligar

á hablar de mí por tassa;

que lo que passa ó no passa,

ya sé que lo has de contar;

y si causares porfía

con lo que te enseño yo,

bajarás la fantasía,

y di que el que te enseñó

quizá menos lo entendía.

Si te aprobaren los más,

no te mueva hichazón,

que la perfeta eleción

en los menos la verás;

pero si los pocos ves

contar tus hechos por vanos,

no pretendas tu interés,

ni te cures de las manos,

que más te valdrán los pies.

Para derramar tus obras,

no tomes larga carrera:

si agradas, vas tras do quiera,

si enfadas, do quiera sobras.

Donde tus prendas están

no temas los enemigos,

y si te ves en afán

acógete á mis amigos,

que éstos no te faltarán.

No quiero negarte aquí,

que _otro gallo me cantara_

si á mí se me aconsejara

lo que te aconsejo á ti;

lo que sé te significo,

haz lo que será cordura,

no puedo dejarte rico;

mas si tuvieres ventura,

podrás valer por tu pico.

Bien conviene que recuerden

los Hados á te ayudar,

si te tienes de ganar

por lo que tantos se pierden,

podría ser que muriesses

como han hecho más de dos;

ó tantos siglos viviesses,

que hoy pidiesses por Dios,

y tú mañana lo diesses.

Si se rompiere la hebra

de mi nombre y de tu vida,

la hechura irá perdida,

como vidrio que se quiebra.

Y pues de vivir honrado

te partes tan sospechoso,

no debes juzgar tu estado

por larga vida dichoso,

ni por corta desdichado.

Mas ¡ay! que me llevas cuanto

me tenía enriquecido,

que como lo he padecido

por fuerza lo estimo en tanto,

y otras prendas que no cuento,

que parece poco seso

mezclarlas en este intento;

mas van para contrapeso,

porque no te lleve el viento.

Ora cantes, ora llores,

ora provoques á risa,

siempre será tu _devisa_:

LA CAUSA DE MIS DOLORES.

Este es el blasón que quiero,

y dél quiero que presumas;

y en lo demás te requiero,

que te faltarán las plumas

si te picas de altanero.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 331 / 605 题