CARTA DEDICATORIA DEL AUTOR AL MUY
ILUSTRE SEÑOR DON ENRIQUE DE MENDOZA Y
ARAGÓN
Considerando que desde el tiempo
que U. S. se criaba en casa de sus
excelentíssimos abuelos, aquel gran Duque
del Infantado, tan digno deste nombre,
y aquella gran señora, digna hija del
Infante Fortuna, siempre U. S. fué amador
de la virtud; y siempre, desde aquella
edad tierna, ha ido resplandeciendo en
su pecho la gloriosa llama de su sangre,
hasta ser el mayor testimonio della, de
dó nace ser U. S. entre los suyos el más
virtuoso de los ricos y el más rico de
los virtuosos, con aquel don del cielo
que por mayor premio el mundo puede dar:
amado de grandes y menores, y de todos
conocidas las excelencias con que fué
criado, sin que rabia de tiempo ni rigor
de envidia lo puedan negar ni deshacer.
Entre los venturosos que á U. S. conocen
y tratan, he sido yo uno, y estimo que de
los más, porque deseando servir á U. S.
se cumplió mi deseo, y assi dejé mi casa
y otras muy señaladas, dó fui rogado que
viviesse, y vine á ésta, donde holgaré de
morir, y donde mi mayor trabajo es estar
ocioso, contento y honrado, como criado
de U. S. Y assi, á ratos entretenido
en mi antiguo ejercicio de la divina
alteza de la Poesía, donde son tantos
los llamados y tan pocos los escogidos,
he compuesto EL PASTOR DE FILIDA, libro
humilde y pequeño, digníssimo de su
nombre, de aquel favor con que U. S.
suele amparar á los necessitados dél,
en lo cual fiado se le ofrezco, rudo y
mal ataviado, como viene de las SELVAS,
para que U. S. le despierte y componga
de su mano, que cuanto es soberbio en
pensamientos, es humilde en voluntad;
y sabrá conocer la merced que se le
hiciere, sin miedo de que nadie le ose
enojar; y yo que le envío, me atreveré á
trocar su zampoña en trompeta heroica,
que cante el bien que el mundo de U.
S. tiene y espera: cuya muy ilustre
persona y estado nuestro Señor guarde y
acreciente, como todo el mundo desea. De
Madrid, y Febrero 20 de 1582.
Las muy ilustres manos de U. S. besa su
criado
_Gálvez de Montalvo._