ARSILEO

Ojos, que mayor lumbre habéis ganado

mirando el sol que alumbra en vuestro día,

pensamiento en mil bienes ocupado,

corazón, aposento de alegría:

sino quisiera verme, ni pensado

hubiera en me querer, Belisa mía,

tuviera por dichosa y alta suerte

mirar, pensar y amar hasta la muerte.

Ya quería Syreno replicar á la respuesta

de Arsileo, cuando EUGERIO le atajó y

dijo: Pastores, pues habéis de recebir

el premio de mi mano, razón será que el

cantar sea de la suerte que á mi más me

contenta. Canta tú primero, Syreno, todos

los versos que tu Musa te dictare, y

luego tú, Arsileo, dirás otros tantos ó

los que te paresciere. Plácenos, dijeron,

y Syreno comenzó assí:

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 326 / 605 题