Ojos, que estáis ya libres del tormento,
con que mi estrella pudo enbelesaros,
¡oh, alegre! ¡oh, sossegado pensamiento!
¡oh, esquivo corazón!, quiero avisaros,
que pues le dió á Diana descontento
veros, pensar en vos y bien amaros,
vuestro consejo tengo por muy sano
de no mirar, pensar ni amar en vano.