El sano vuelve enfermo, maltratándole,
y el corazón alegre hace tristíssimo,
matando el vivo, el libre captivándole.
Pues, alma, ya que sabes cuán bravíssimo
es este niño Amor, sufre y conténtate
con verte puesta en un lugar altíssimo.
Rescibe los dolores, y preséntate
al daño que estuviere amenazándote,
goza del mal y en el dolor susténtate.
Porque cuanto más fueres procurándote
medio para salir de tu miseria,
irás más en los lazos enredándote.