Al que en amores anda consumiéndose,
nada le alegrará: porque fatígale
tal mal, que en el dolor vive muriéndose.
Amor le da más penas, y castígale,
cuando en deleites anda recreándose,
porque él á suspirar contino oblígale.
Las veces que está un ánima alegrándose,
le ofresce allí un dolor, cuya memoria
hace que luego vuelva á estar quejándose.
Amor quiere gozar de su victoria,
y al hombre que venció, mátale ó préndele,
pensando en ello haber famosa gloria.
El preso á la fortuna entrega, y véndele
al gran dolor, que siempre está matándole,
y al que arde en más ardiente llama enciéndele.