BERARDO

Tauriso, el fresco viento, que alegrándonos

murmura entre los árboles altíssimos,

la vista y los oídos deleitándonos;

Las chozas y sombríos ameníssimos;

las cristalinas fuentes, que abundancia

derraman de licores sabrosíssimos;

La colorada flor, cuya fragrancia

á despedir bastara la tristicia,

que hace al corazón más fiera instancia:

No vencen la braveza y la malicia

del crudo rey, tan áspero y mortífero,

cuyo castigo es pura sin justicia.

Ningún remedio ha sido salutífero

á mi dolor, pues siempre enbraveciéndose

está el veneno y tóxico pestífero.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 308 / 605 题