Mudable y fiero Amor, que mi ventura
pusiste en la alta cumbre,
do no llega mortal merescimiento.
Mostraste bien tu natural costumbre,
quitando mi tristura,
para doblarla y dar mayor tormento.
Dejaras descontento
el corazón: que menos daño fuera
vivir en pena fiera
que recebir un gozo no pensado,
con tan penosas lástimas borrado.