DIANA

No te debe espantar que de tal suerte

el niño poderoso

tras un deleite envíe dos mil penas.

Que á nadie prometió firme reposo,

sino terrible muerte,

llantos, congojas, lágrimas, cadenas.

En Libya las arenas,

ni en el hermoso Abril las tierras flores

no igualan los dolores

con que rompe el Amor un blando pecho,

y aun no queda con ello satisfecho.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 304 / 605 题