TAURISO

Junto á la clara fuente,

sentada con su esposo

la pérfida Diana estaba un día,

y yo á mi mal presente

tras un jaral umbroso,

muriendo de dolor de lo que vía:

él nada le decía,

mas con mano grossera

trabó la delicada

á torno fabricada,

y estuvo un rato assí, que no debiera;

y yo tal cosa viendo,

de ira mortal y fiera envidia ardiendo.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 301 / 605 题