BERARDO

No tiene el ancho suelo

lobos tan poderosos

cuya braveza miedo pueda hacerme,

y de un simple recelo,

en casos amorosos,

como cobarde vil vengo á perderme.

No puedo defenderme

de un miedo que en mi pecho

gobierna, manda y rige;

que el alma mucho aflige

y el cuerpo tiene ya medio deshecho.

¡Ay, crudo amor; ay, fiero!

¿con pena tan mortal cómo no muero?

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 300 / 605 题