TAURISO

Jamás quiso escucharme

esta pastora mía,

mas persevera siempre en la dureza,

y en siempre maltratarme

continua su porfía.

¡Ay, cruda pena; ay, fiera gentileza!

Mas es tal la firmeza

que esfuerza mi cuidado,

que vivo más seguro

que está un peñasco duro

contra el rabioso viento y mar airado,

y cuanto más vencido,

doy más ardor al ánimo encendido.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 299 / 605 题