Cuando imagina el triste pensamiento
la perfección tan rara y escogida,
la alma se enciende assí, que claro siento
ir siempre deshaciéndose la vida.
Amor esfuerza el débil sufrimiento,
y aviva la esperanza consumida,
para que dure en mí el ardiente fuego,
que no me otorga un hora de sossiego.