BERARDO

Cuando me paro á ver mi bajo estado

y el alta perfección de mi pastora,

se arriedra el corazón amedrentado

y un frío hielo en la alma triste mora.

Amor quiere que viva confiado,

y estoilo alguna vez, pero á deshora

al vil temor me vuelvo tan sujeto,

que un hora de salud no me prometo.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 292 / 605 题