Syluano mio, vn poco aqui esperemos,
pues aun del todo el sol no es acabado
y todo el dia por nuestro le tenemos.
Tiempo ay para nosotros, y el ganado
tiempo ay para lleualle al claro rio,
pues oy ha de dormir por este prado;
y aqui cesse, pastor, el cantar mio.
En quanto los pastores cantauan, estaua
la pastora Diana con el rostro sobre
la mano, cuya manga cayendose un poco,
descubria la blancura de un braço, que a
la de la nieue escuresçia, tenía los ojos
inclinados hacia el suelo, derramando
por ellos vnas espaçiosas lagrimas, las
quales dauan a entender de su pena más
de lo que ella quisiera dezir: y en
acabando los pastores de cantar con vn
sospiro, en compañia del qual paresçia
auersele salido el alma se leuantó, y sin
despedirse dellos, se fue por el valle
abaxo, entrançando sus dorados cabellos,
cuyo tocado se le quedó preso en vn ramo
al tiempo que se leuantó. Y si con la
poca manzilla que Diana de los pastores
auia tenido, ellos no templaran la mucha
que della tuuieron, no bastara el coraçon
de ninguno de los dos a podello suffrir.
Y ansi, unos con otros, se fueron a
recoger sus ouejas, que desmandadas
andauan, saltando por el verde prado.
_Fin del sexto libro._