La fiesta, mi Sireno, es ya passada,
los pastores se uan a su manida,
y la cigarra calla de cansada.
No tardará la noche, que escondida
está, mientra que Phebo en nuestro cielo
su lumbre acá y allá trae esparzida.
Pues antes que tendida por el suelo
veas la escura sombra, y que cantando
de ençima deste aliso está el mochuelo,
Nuestro ganado vamos allegando,
y todo junto alli lo lleuaremos,
a do Diana nos está esperando.