Syluano mio, vna afeccion rarissima,
vna verdad que ciega luego en viendola,
vn seso, y discrecion excelentissima:
con una dulce habla, que en oyendola,
las duras peñas mueue enterneciendolas,
qué sentiria un amador perdiendola?
Mis ouejuelas miro, y pienso en viendolas
quantas uezes la uía repastandolas
y con las suias propias recogiendolas.
Y quantas uezes la topé lleuandolas,
al rio por la siesta, a do sentandose,
con gran cuidado estaua alli contandolas?
Despues si estaua sola, destocandose,
vieras el claro sol embidiosissimo
de sus cabellos, y ella alli peinandose,
Pues (o Syluano amigo mio carissimo)
quantas uezes de subito encontrandome
se le encendia aquel rostro hermosissimo.
Y con qué gracia estaua preguntandome
que como auia tardado, y aun riñiendome
y si esso m'enfadaua halagandome.
Pues quantos dias la hallé atendiendome
en esta clara fuente, y yo buscandola
por aquel soto espesso, y deshaziendome,
Cómo qualquier trabajo en encontrandola
de ouejas y corderos, lo oluidauamos
hablando ella comigo, y yo mirandola.
Otras uezes (Syluano) concertauamos
la çampoña y rabel con que tañiamos,
y mis uersos entonce alli cantauamos.
Despues la flecha y arco apercebiamos
y otras uezes la red, y ella siguiendome
jamas sin caça a nuestra aldea boluiamos.
Assi fortuna anduuo entreteniendome
que para mayor mal yua guardandome,
el qual no terná fin, sino muriendome.