Muy noble Aristeneto. Este tu Etemocles
antiguo capellan y padre de confession,
como a hijo muy querido, te enbian
a saludar, y no quiero que tengas
presunçion que por esto que te escriuo
y a tal tiempo sea yo muy cobdiçioso de
combites, porque de mi vida pasada, y
de otras vezes que ya me has combidado
ternas entendida mi templada condiçion,
y tanbien lo tienen mucho antes bien
conoçido de mi otros muy más ricos que
tú que de cada dia me combidan a sus
çenas y comidas, y las reuso porque sé
bien los desmanes y desbarates que en
semejantes congregaçiones y lugares se
suelen ofreçer. Pero agora mueuome a te
escreuir porque como me has hecho la
afrenta publica, y en ese lugar donde
estás, es mucha razon que publicamente y
en ese lugar _donde estás_ me aya[930]
de satisfazer. A todos es notorio,
señor Aristeneto, ser yo tu confesor
desde que agora diez años te quisiste
morir. Que publico fue en esta çiudad
que yo solo hallandote vsurero publico
cambiador, porque no te negassen la
sepoltura sagrada como a tal, te hize
prestar cauçion, y pregonar publicamente
que porque estauas en el articulo de
morir viniessen a tu casa todos quantos
a tu hazienda por canbios, o intereses
vsurarios tuuiessen hazion _y derecho_,
que tú se lo querias restituir; y como
éste fuesse tan famoso consejo y vnico
para tu salud fue por todos devulgado por
consejo de mí[931] que era tu confessor,
y despues que tú tornaste a conualeçer
corri peligro en[932] mi honrra por verte
todos a boluer a canbiar, diziendo tener
la culpa yo[933]; y esto todo sufrí y
passé por conseruar tu buena amistad, y
es publico que yo solo contra todo el
comun sustenté, que en nonbre y como
criado de otro podias vsurar no vsurando
por tí; y agora sobre todas estas mis
industrias[934] y publica amistad has
procurado en tu combite nueuos amigos,
de hombres que avnque mil vezes les[935]
des de comer no auenturarán por tí sus
conçiençias como yo. Sino pregunta
al prior y al guardian y a los otros
letrados y curas que tienes ay, cómo te
sabran sustentar, _cómo se puede sufrir_,
sin ser publico vsurero ser _en ferias_,
_ni avn en la çiudad_ cambiador? Pues
bien sabes que esto yo lo he defendido al
perlado por ti. Pues acuerdate que tienes
tú publicado en esta çiudad, que tienes
veynte mil ducados por mí; porque[936]
confessandome tú que los auias ganado con
çinquenta mil marauedis que tu suegro
en dote te dio, lo[937] poseyas tú por
solo no te los mandar yo restituir, _lo
qual todo era injuriarme a_ mí; pues,
¿pareçete que con[938] todas estas cosas
me das buen pago de nuestra publica
amistad? Pareçeme a mi que no; porque en
fin no han de pensar sino que en mí ay
meritos de tu ingratitud, y por tanto te
pido que pues publicamente me afrentas
sin darte yo a ello causa, publicamente
me hagas la satisfaçion, _todos_ quantos
tienes en ese[939] combite me buelue[940]
en mi honrra; sino de aqui protesto que
ni ante Dios ni ante los hombres en mi
vida te lo perdonaré. Al mochacho mandé
que aunque le des torta, o xarro de
vino, o capon, o perdiz, o pernil de
tozino no le[941] tome, so pena que le
dare de cozes y se lo haré boluer, porque
no pienses satisfazer con tan pocas cosas
tan grande injuria como me has hecho. Ni
tanpoco te puedes escusar diziendo que te
oluidaste por auer mucho _tiempo_ que no
me viste, pues ayer te hablé dos vezes;
vna a tu puerta pasando yo, y otra en
el templo de Sanctiago donde yo fue a
dezir[942] misa y tu fueste a oyrla[943].
No alargo más por no ser molesto con
larga carta a los que procuras ser
graçioso con tu combite, del qual salgas
tan prospero como yo satisfecho de mi
injuria.--VALE.
Como el mochacho ouo leydo la carta se
la demandó Aristeneto y le dixo: anda
y dy á tu señor Etemocles que ansi lo
haré como me lo enbia a mandar: y ansi
se fue el mochacho quedando la carta en
Aristeneto, la qual le demandé para leer,
_que la deseaua ver_ porque á mi pareçer
es la más donosa que yo nunca ví. Estando
todos murmurando[944] sobre la carta cada
qual segun su ingenio, los vnos[945] la
loauan de aguda maliçiosa; otros dezian
ser neçia; otros acusauan a Etemocles
de hombre gloton, por se afrontar por
no le auer combidado a comer. En fin,
estando todos ocupados en esta diuersidad
de juizios, aunque la mayor parte y de
los mas cuerdos fue que fue escripta
con animo de afrontar a Aristeneto,
estando todos ansi entró en la sala
vno de aquellos chocarreros que para
semejantes cenas y combites se suelen
alquilar, disfraçado de xoglar, y con vn
laud en la mano entró con vn puesto tan
graçioso que a todos hizo reyr, y con
admirable[946] industria comencó a dar a
todos plazer. Representó ingeniosamente
en portogues el sermon de la batalla de
Aljubarrota[947], en el qual dixo cosas
muy graçiosas y agudas con la proçesion
del Cuerpo de Dios. Despues que este
ouo representado su habilidad se salio
y entró otro que por el semejante traya
otra differençia de agraçiado disfraz
y en la mano vn laud y alliante todos
representó vn graçioso coloquio en cuatro
lenguas: ytaliana, española, françesa
y portuguesa; en el qual con grandes
donayres y entremeses mostró vn tema
que propuso provar: que los ytalianos
pareçen sabios y sonlo; y los españoles
pareçen sabios y no lo son; y los
franceses pareçen locos y no lo son; y
los portugueses pareçen locos y sonlo.
Fue juzgado por todos por ingeniosa esta
representacion por orden, començando
del misa cantano, padre y padrino, no
perdonando frayles, clerigos ni casados;
y aunque a vnos era graçioso y apazible
a otros fue en esto molesto y enojoso
y aun injurioso. De lo qual reyendo
algunos[948] donayres se començaron entre
sí a alborotar en tanta manera que dieron
ocasion a que despertase Alçidamas de
su sueño y elevamiento profundo, y como
desperto y él se echó de ver atado, y
vio que el xoglar se reya con todos y
todos dél[949], dixo con vna boz muy
horrenda lo que dixo aquel Syleno;
Soluite me; y ansi el xoglar dexando
en el suelo su[950] laud entendió en
le[951] desatar, y como Alcidamas se vio
desatado arrebató[952] del laud antes
que el xoglar le pudiese tomar, y dale
tan gran golpe sobre la cabeça con él
que bolandole en infinitas pieças dio
con el xoglar en el suelo sin juizio ni
acuerdo de sí, y con el mastil y trastes
que en la mano le quedó como vio que sus
tres enemigos se reyan arrebató dél,
Ermon, Eucrito y Eustochio curas antiguos
y muy honrrados dio a cada vno su palo
que a todos descalabró mal, y de aqui
partio para la mesa principal y hirio al
guardian y prior, y ya eran levantados
los amigos de los tres heridos que se
venian para Alçidamas a se vengar; y de
la otra parte el xoglar que bolviendo en
sí tomó un palo que halló a vn rincon
y haziendo campo por entre todos viene
rostro a rostro con Alçidamas tirandose
muy fuertes golpes ambos a dos. Vieras
un consagrado saçerdote cura dar y
reçibir palos de un xoglar; cosa por
çierto digna de lagrimas; y porque todos
estavan injuriados, qual del vno, qual
del otro, no auia quien entre ellos se
quisiesse meter, ni avn osauan[953] por
no tener armas con que los despartir;
_tanta era la furia con que se herian
y andauan trauados_. Arrojauanles los
manteles, sillas, vancos, vasijas. Vieras
vna batalla tan sangrienta y trabada qual
de la Pharsalica[954], puedes imaginar.
Las mugeres y niños dando gritos echaron
a la calle a huyr, por lo qual alterado
todo el pueblo acudieron[955] a los
socorrer. Despartidos todos hallamos que
estando trabados Alçidamas con el xoglar
le auia rompido la boca y descalabrado
con el laud[956]: pero el xoglar arrancó
a Alçidamas con la vna mano vn gran
pedaço de vna oreja y con la otra mano le
arrancaua la nariz. De todos los otros
curas, no quedó hombre sin sangrienta
herida particular, qual en la cabeça,
qual en el rostro, qual en otra parte de
su cuerpo, y siendo todos presos por el
eclesiastico juez se sentenció ninguno
auer incurrido en irregularidad, porque
aueriguó ninguno estar en su libre poder
y juizio. Pues plazio a Dios que echados
fuera de la sala todos los heridos,
porque todos fueron embiados a sus casas
a se curar y luego quedó sosegado todo
el campo. Que esto tiene de bueno esta
gente saçerdotal: que tan presto como
la colera o fuego los ençiende y se
enojan, tan presto son desenojados: y
cualquiera persona que se meta en medio
los hará amigos: por que dizen que no
puede en ellos durar enemistad porque
ganan de comer en officio que no sufre
enemigo; que es dezir misa. Y ansi el
sacerdote cuando ryñe, no tiene más que
el primer golpe, del qual sino hiere,
sed seguro que no tirará más. Pero como
no estaua avn asentado lo bebido y cada
momento bebian más tenian avn los animos
prestos y aparejados por qualquiera
oportunidad a batalla. Y ansi Cleodemo
que estaua al lado de su ahijado Zenon
boluiendo a la carta de Etemocles, porque
sintio afrontado a Aristeneto, y avn
a aquellos religiosos que junto a sí
tenía dixo: ¿Qué os parece señores de la
elegançia de Etemocles en su escrivir
piensa que no entendemos su intinçion
y dónde va a parar su eloquençia. Por
çierto sy Aristeneto le embiasse agora
vna gallina[957] y vn xarro de vino
con que le matasse la[958] hambre yo
le asegurasse su[959] amistad. En esto
Zenothemides _que era_ cura de San
Leandro que tenía la perrocha junto a
la de Sancto Eugenio respondio por su
vezino Etemocles, y dixo: por cierto,
Cleodemo, mal miras lo que dizes, pues
sabes bien que a Etemocles no le falta
muy bien de comer y beber, y que no tiene
neçesidad de la raçion de Aristeneto
como tú. Dixo Aristeneto: _señores no
riñais_, _ni tomeis passion_: por cierto
la carta fue muy buena, elegante, que
muestra bien ser de letrado[960], yo me
conozco culpado, y[961] protesto purgar
mi pecado satisfaziendo a mi acreedor.
Dixo Cleodemo; por cierto poca obligacion
tiene Zenothemides de responder aqui por
Etimoclides, pues si aqui se le huuiesse
hecho injuria en lo que yo he dicho auria
muchos que respondiessen por él; y no me
marauillo que responda Zenothemides por
él, pues ambos tienen hecho concierto de
no enterrar los feligreses muertos[962]
sin que primero le enbien prenda por
el tañer y sacar la cruz. Respondio
Zenothemides; por çierto peor es lo que
tú hazes, Cleodemo, que los tienes en
la carçel hasta que te hayan de pagar
_quexandote al juez_; y diziendo esto se
leuantó de la mesa donde estaua sentado
y se vino para él; _y_ Cleodemo tenía
la copa en la mano que queria beber,
y dixole: Zenothemides, en esa arte
es más çierto, Cleodemo, que morirás
_tú_ que no piloto en el mar; que ansi
tienes tú çinquenta cofradias en esta
çiudad que en todo el año no vas a tu
casa a comer. Y como Cleodemo tuuo a
Zenothemides junto a sí le arrojó todo
el vino acuestas, que todo el rostro y
cuerpo le inchó dél; luego Zenothemides
rompiendo por la mesa tomó a Cleodemo por
los vestidos y sobrepelliz y le truxo al
suelo sin le poder ninguno quitar. No
pareçia sino garza debajo del halcon.
Daua el desuenturado grandes vozes
diziendo: que me mata, que me ahoga;
valeme Aristeneto y Zenon; y aquellos
religiosos se le quitaron, que le mataua;
y cuando debajo salio no tenía pluma, ni
aun hueso en su lugar. El rostro todo
arañado y un ojo casi fuera, del qual
se sintio muy lastimado y fué neçesario
que luego le llevassen a su casa á se
proueer, y hizieron que Zenothemides se
fuese tanbien, pensando que la Justiçia
acudiera alli. Pues purgada la casa de
todos aquellos arriscados y belicosos
curas, porque todos fueron de tres
recuentros heridos y sacados del canpo,
como te he contado...[963].
MIÇILO.--_¿No supiste si el perlado
los castigó? Porque çierto en vn tan
desuaratado aconteçimiemto auia con
grandes penas de proueer._
GALLO.--_Supe que ese otro dia los auia
el vicario lleuado a la carçel todos
y que se sentençió que ninguno auia
incurrido en irregularidad, porque se
aueriguó ninguno estar en su juizio y
libre poder. Pero fin a cada vno dellos
condenó qual en seys ducados, y a otros
a diez para la camara del obispo que la
tenía necesidad de se trastejar._