NOTAS:

[788] G., canto del gallo.

[789] R. (_Tachado_). Siguesse el deçimo quinto canto del sueño o gallo

de Luçiano, famoso orador griego. Contrahecho en el castellano por el

mesmo auctor.

[790] G., oy la.

[791] G., aqui.

[792] R. (_Tachado_) hondo.

[793] G., condenados.

[794] G., entendiamos grandes blasfemias de.

[795] R. (_Nota Marginal_). Augustinus _Contra Faustum herecticum_,

lib. 22, cap. 74.

[796] G., no auia razon.

[797] Este parrafo se halla tachado en el manuscrito y de tal manera

que nos ha costado sumo trabajo el leerlo.

[798] G., y que.

[799] Este párrafo está escrito al margen del anterior.

[800] G., aunque avn estauamos.

[801] Siguen tres ó cuatro palabras tachadas é ilegibles.

[802] G., en el infierno los.

[803] G., que passo el pecador su ley.

[804] G., sierpes.

[805] G., se.

[806] G., atormentaua.

[807] G., sierpe.

[808] G., de.

[809] G., tropellaua haziendoles.

[810] G., profundo sueño.

[811] G., cruel.

[812] G., maldiziendolos juntamente con el.

[813] G., en que fueron engendrados y naçidos.

[814] G., hasta abrirles las entrañas gimiendo miseramente.

[815] G., tan.

ARGUMENTO

DEL DEÇIMO SEXTO CANTO DEL GALLO

En el deçimo sexto canto que se sigue el

auctor en Rosicler hija del Rey de Siria

descriue la feroçidad con que vna muger

acomete qualquiera cosa que le venga al

pensamiento si es lisiada de vn lasçiuo

interes, y concluye con el deçendimiento

del infierno imitando a Luçiano en los

libros que de varios dialogos intituló.

GALLO.--¿Qué has, Miçilo, que tales vozes

das? Despierta y sosiega tu coraçon, que

pareçe que estás alterado.

MIÇILO.--¡O gallo! en quanta congoja y

afliçion me vi, y de quanta misericordia

has vsado comigo en me despertar; porque

soñaua que era lleuado por todos esos

lugares espantosos de penas y tormentos

que propusiste en el canto de ayer, y

soñaua que por la gran actiuidad y fuerça

que tiene aquel açerrimo y espantoso

calor con que abrasa el fuego infernal

era imposible entrar alli alguno sin se

contaminar, ahumar, chamuscar o quemar;

y ansi en sueño me vi en vn gran campo

tan rodeado de llama que el resuelgo me

faltaua, que por vn momento que tardaras

se me acabara el vibir.

GALLO.--Pues oye agora y verás quanta

differençia ay de verlo a soñarlo; como

de lo fingido, sonbra a lo verdadero

y real; verás con quanta façilidad se

ofende Dios mientras viben los malos

aqui, y con quanto rigor se satisfaze la

suma justiçia despues. Verás la maliçia

humana quan en el estremo se colocó en

el sexo femenil, y los homiçianos y

inçestuosos en el rigor que van a pagar;

y venidos pues donde dexamos el canto

de ayer, si bien me acuerdo te dixe que

por inportunidad de mi angel proponia

Rosicler la pena que padeçia alli, y

ansi la desdichada nos dixo: Sabreis que

este es el lugar donde son atormentadas

las almas miserables de los auarientos

vsureros, cambiadores, renoueros,

negoçiadores, que a tuerto y a derecho no

hazen sino llegar gran suma de dineros

para satisfazer su insaçiable cobdiçia, y

cada dia son traydas aqui estas y otras

muchas almas de otros diuersos generos de

pecadores, las quales con gran tormento

son aqui picadas tan menudas como sal con

vnas hachas y segures sobre mi cuerpo

como sobre vn taxon. Bien puedes[816]

pensar el dolor que me hazen cada vez que

hieren sobre mi. Dinos agora la causa

de tu[817] mal, dixe yo; porque segun

he oydo dezir, descansan los afligidos

dando parte a otros de su passion;

prinçipalmente si presumen que en alguna

manera los que oyen[818] sienten su mal.

Respondiome la desuenturada alma: ¡Ay!

que a las infernales almas es al reues,

porque despues que entramos aqui, cada

momento se nos ofreçe a la memoria, la

culpa y causa de nuestra infeliçidad

con que nos atormenta más Dios. Pero

por os complazer yo os lo quiero dezir

avnque augmenta las llagas y renueuase

el dolor recontando la causa del mal.

Pero el mal no se puede augmentar a quien

tiene el supremo que se puede padeçer,

como yo. Pues sabed que yo fue hija de

Narçiso, rey de Damasco y de toda la

Syria, prinçipalmente de aquella prospera

y deleytosa prouinçia decapolitana,

que ansi se llama por las diez ricas

ciudades y antiquissimas que en ella

ay. Damasco, Philadelphea, Scitoplis,

Gadara, Hypodron, Pella, Galasa, Gamala

y Jope; yo era por marauilla en el

estremo hermosa donzella y deseada de

todos los poderosos prinçipes del mundo

y a todos los menospreçié porque mis

tristes hados lo permitiendo y mi infeliz

suerte lo ayudando fue presa de amores

de Narçiso mi padre, que en hermosura y

dispusiçion no auia en el mundo varon

de su par, y por serle yo vnica hija y

heredera me amaua más que a si de amor

paterno. Pero por mi desuenturada suerte

todos quantos plazeres y regalos me

hazia era para en daño y miseria mia,

porque todos redundauan en augmento de

mi maliçia. Agora os quiero contar hasta

dónde llegó mi mal[819]. Sabreis que

por tener yo fama de tan agraçiada[820]

donzella vino a la corte de mi padre

vn graçioso y valiente cauallero hijo

del Rey de Scoçia con voluntad de se

casar comigo si lo tuuiesse yo por bien,

y trabajar por su esfuerço y buenos

hechos mereçerme la voluntad. El qual

como me vio fue de nueuas y fuertes

cadenas preso, y ençendido de nueuo amor

de mí, por lo qual procuró con todas

sus fuerças por mí seruir y agradar

exerçitandose en señalados hechos en las

armas; y ansi mi padre por ennobleçer

su corte y exerçitar su caualleria a la

contina tenia justas y torneos echando

vando por todas las tierras del mundo

que viniessen los caualleros andantes

y de nombradia a verse en las armas

lo que valia cada qual, y como Dares

(que ansi se llamaua el prinçipe de

Scoçia) me seruia y pretendia ganarme

por sus señalados hechos a la contina se

auentajaua a todos quantos a la corte y

fiestas venian, dando mucha honrra a mi

padre y enobleçiendole y afamandole su

casa por el mucho valor de su persona.

De manera que demas de estar contento mi

padre de Dares, demas de ser hijo del

rey de Scoçia, por sus grandes hechos

y ardid en las armas deseaua que yo le

quisiesse por marido y que fuesse comigo

su suçesor. Pero como yo tenía puesto mi

coraçon tan asentado en Narçiso mi padre,

los hechos de Dares y su gentileza, ni

ser hijo de Rey no me mouia la voluntad

a le estimar, más[821] me era ocasion de

aborreçerle con coraje deseando que en

las justas y torneos le suçediesse peor;

y ansi muchas vezes le eché quadrillas

de caualleros y puestos doblados que le

acometiessen con furia para le auer de

matar, y buenauentura, ardid y esfuerço

hazia sobrepujar a todos en armas y

valentia, de manera que a la contina

salia de la contienda _vitorioso_ y

vençedor; y en todo esto reçebia mi padre

infinito pessar por verme tan desgraçiada

y tan desabrida con Dares, trabajando

con palabras de me le encomendar cada

y quando se ofreçia la oportunidad en

sala ante caualleros quando se razonaua

del suçeso del torneo, o justa de aquel

dia; y yo tenía tan situado mi amor en

mi padre en tanta manera que quando me

persuadia con palabras que faboreçiesse a

Dares me atrauesaua[822] cruelmente las

entrañas con mortal rauia, pensando que

procuraua echarme a otro por aborreçerme

él, y teniame por desdichada y indigna

de su amor, pues a quien tanto le amaua

mostraua tan cruel estremo de ingratitud;

y ansi vn dia entre otros muchos conçebí

en mi pecho tanta desesperaçion que

sospirando con gran ansia de lo profundo

del alma me fue[823] de la sala de la

presençia de mi padre determinada de me

matar, y çiertamente lo hiziera sino que

mi padre sintiendome alterada se fue tras

mí _a mi_ aposento y mostrando de mí gran

pessar me mandó echar en vna cama donde

con bessos muy dulçes por entonçes me

dexó algo sosegado el coraçon; y Dares

con liçençia de mi padre y fabor suyo

mostraua quanto podia amarme y tenerme en

lo intimo de sus entrañas soliçitandome

a la contina con los ojos, sospiros,

alma y muestras que él más podia, y con

sus cartas y criados manifestaua lo que

dentro el alma sentia; y quanto más él

lo publicaua tanto yo más le daua a

entender el aborreçimiento y odio que le

tenía, y él por me conuençer trabajaua

a la contina mucho más, haziendo a mi

padre muchos seruiçios de gran afrenta

y peligro, porque con el exerçito de mi

padre dentro de vn año ganó a Syliçia y a

Caria y a Pamphilia, Tarso y Comagena y

me lo dio todo _a mi_ añadiendo _lo_ al

estado y señorio de mi padre. Pero todo

esto le aprouechó poco, porque pidiendome

a mi padre que me diesse por su muger

le respondio que sabria mi voluntad, y

como mi padre me hablasse le respondí

con muchas lagrimas, que no me queria

casar, y que si él me forçaua como padre

le asseguraua que otro dia veria el fin

de mi vida; y como mi padre le declaró

mi voluntad a Dares se le encaxó en

el pensamiento que mi padre no tenía

voluntad de darmele por su muger, porque

tenía por çierto serle yo tan obediente

hija que si él me lo mandasse lo haria, y

ansi sin más esperar se despidio jurando

con gran solenidad de se satisfazer con

gran pessar y verguença de mi padre, y

ansi se fue en Scoçia y dentro de breue

tiempo truxo gran exerçito sobre la

çiudad de Damasco y region decapolitana

y en tanta manera nos conquistó que

dexandole todo el reyno nos fue forçado

recogernos en la çiudad de Jope que sola

nos auia de todo el señorio dexado. Aqui

nos puso en tanto aprieto y neçesidad que

no teniamos ya qué comer, ni esperança de

salud, y yo siempre pertinaz en el odio

y aborreçimiento que dél auia conçebido,

y mi padre llorando a la contina mi

obstinaçion y mal destino; como el amor

paterno le constreñia padeçia por no me

contradezir, y por verle que lloraua cada

dia con gran afliçion[824] su miseria y

abatimiento me derroqué en vna peruersa y

obstinada determinaçion: asegurar a Dares

en su real y cortarle la cabeça; y ansi

trabajé sosegar a mi padre con palabras

diziendo que yo le queria hazer plazer

y salir a Dares al real y darmele por

muger, y si me menospreçiasse ofreçermele

por su sierua, o mançeba amiga; y ansi

venida la noche adorné mi cuerpo y rostro

de los más preçiosos paños y joyas que

tenía, y con vna sola criada de quien me

confié me fue al real de Dares, y como

llegué a las guardas y me conoçieron me

reçibieron con gran reuerençia y con

presteça lo hizieron saber a su señor

teniendo por muy çierto que seria muy

alegre con tales nueuas. Porque desta

conquista no pretendia alcançar otra

empresa ni interes más que _auerme por

muger_ a mi, porque estaua a esta causa

el más afligido que nunca en el mundo

se vio; y como Dares supo que yo venia

a él al real[825] se leuantó muy presto

de vna silla donde estaua razonando

con sus capitanes y prinçipales de su

exerçito y me salio a reçebir a la puerta

de su tienda y pabellon acompañado de

todos aquellos varones que estauan

con él y como a mí llegó me dixo: ¿De

manera señora que por fuerça[826] has de

tener piedad? ya yo no te la deuo: y yo

respondi: pues yo te la vengo a demandar

contra la dureça y obstinaçion de mi

padre: porque sabiendo que ya no tenemos

en quién esperar, ya que él por ser

viejo tiene aborreçida la vida quierola

gozar yo. Que esto por mi voluntad ya

fuera muchos dias ha hecho, sino que las

donzellas tenemos obligaçion a obedeçer.

Entonçes todos aquellos caualleros y

prinçipes que alli estauan como me vieron

se espantaron de mi hermosura, juzgando

por dichoso a Dares si de tal donzella

era poseedor, y dezian entre si que a

qualquiera peligro se podian los honbres

arriscar por me auer, y con esto se

boluian a mi diziendo: cuerdamente has

hecho, señora, pues ansi has comprado la

vida con tu venida, porque agora no te

puede negar su fabor el nuestro prinçipe;

y con esto rendido Dares de mi beldad

me lançó en sus retretes y _secretas_

estancias donde se confirmó en su fe con

palabras que descubrian su afiçion. Pues

con esperança que tenía que esta noche

tomara la posession y gozo de su tan

deseado bien mandó aparejar sus preçiados

estrados y mandó disponer con mucha

abundançia el comer y beber con que[827]

hizo vn sumptuoso conbite aquella noche a

todos aquellos sus prinçipes y capitanes.

De manera que con aquel regoçijo que

todos tenían bebieron demasiado, y

tambien por çierta confeçion que yo

lleuaua que con la bebida la mezclé se

desbarató que se dormia en tanta manera

que de sueño no se podia contener; y ansi

mandó que se fuessen todos a su sosiego

y nos dexassen solos sin pensamiento de

más guerra, pues ya se le auia la fuerça

y homenaje rendido; y ansi como yo le

senti tan _vencido y_ fuera de su juizio

_por el effecto del vino_, y tan confiado

de mí, ayudada de mi donzella (_que

solas auiamos quedado con él_) le tomé

su espada _de la çinta_ y le corté _con

ella_ la cabeça; y como era el primer

sueño en todos los del real, todas las

guardas estauan dormidas y sin cuydado

por auer todos comunicado aquella noche

el vino en abundançia. Ansi lançando la

cabeça de Dares en vna caxa que alli

hallamos dexando el vaso que dentro

tenía, que era el en que agoraua Dares,

nos salimos por medio del real sin que de

ninguno fuessemos sentidas y nos fuemos

para la nuestra çiudad de Jope. Donde

siendo reçebida de mi padre y haziendole

saber mi atreuimiento le pessó, y por ser

ya hecho se proueyo a lo que se deuia de

hazer. Que luego se mandó poner a punto

toda la gente de la çiudad y fue puesta

al muro la cabeça de Dares en vna lança,

y luego como amaneçio se dio con furia en

el real, que todos dormian sin cuydado

pensando que por mí estauan hechas pazes

perpetuas, y ansi en breue tiempo fueron

todos los capitanes y prinçipales del

exerçito puestos a cuchillo, y la otra

gente que desperto procuró con huyda

ponerse en saluo. Pues como mi padre

tubo destruydos sus enemigos y cobrado

su reyno quiso se aconsejar comigo qué

debria de hazer, y como yo desdichada

tenía determinada mi maliçia y a la

contina creçia en mi peruersa obstinaçion

sacauale de qualquiera determinaçion

que conçibiesse de me casar, teniendo

esperança de effectuar con él mi

inçestuosa voluntad, y ya no dando lugar

a más dilaçion me determiné vna noche en

el mayor silençio, estando mi padre en su

lecho sosegado y dormido, aseguradas las

guardas de su persona que le entraua a

visitar como hija a su padre, entré a su

lecho pensando lançarme en él, confiada

que quando despertando me hallasse con él

abraçada holgaria con mi conuersaçion,

y ansi como junto a su cama me despojé

de todos mis paños, como començe a

andar con la ropa de la cama para me

lançar desperto con furia y sospechando

estar en poder de sus enemigos tomó su

espada y antes que yo tuuiesse lugar de

manifestarmele me hirio tan fieramente

que me sacó la vida, y ansi en pena

del effectuado homiçidio y del deseado

inçesto fue trayda aqui donde padezco la

pena que aueis oydo para siempre jamas.

Quando acabó Rosicler su tragedia yo

quedé marauillado de ver tan hazañosos

acometimientos en pecho femenil; y luego

vimos llegar gran compaña de demonios

que trayan muchas almas atormentar

en aquel taxon, y preguntando qué

almas eran respondieron ser Luthero,

Zuinglio, Osiander, Regio, Bulzero,

Rotenaclzer, Oecolampadio, Phelipe

Melampto, heresiarcas en Alemania, con

otra gran compaña de sus secaçes. Los

quales fueron tomados por los demonios y

puestos sobre Rosicler, y con vnas hachas

y segures los picaron alli tan menudos

como sal, y ellos siempre doliendose

y gimiendo entre sí; y despues de muy

picados y molidos los echauan en vnas

gran calderas de pez, azufre y resina que

con gran furia heruia[828] en grandes

fuegos, y alli se tornauan a juntar con

aquel cocimiento y asomauan por çima las

cabeças con gran dolor forçando a salir,

y los demonios tenian en las manos vnas

vallestas de garrucho y asestando a los

herir al soltar se zapuzauan en la pez

_feruiente_, y algunos heridos con graue

dolor se quexauan y tornauan a salir con

las saetas lançadas por el rostro, y los

demonios los tornauan otra y otra vez

a herir, y algunos salian que de nueuo

boluian al tormento en diuersas otras

maneras, y ansi se procedia con ellos

para siempre sin fin.

MIÇILO.--Agora, gallo, muy marauillado

estoy de ver como se despedaçauan estas

almas, pues los cuerpos que podian ser

despedaçados estauan sepultados en

Alemaña y las almas solas alli.

GALLO.--Pues ese es mayor género de

tormento: que el alma en el infierno

padezca sola los mesmos tormentos que el

cuerpo pueda padeçer, lo qual ordena y

haze la justiçia de Dios para su mayor

puniçion. Pasando adelante por estos

espantosos y sombrios campos vimos

infinitas estançias de diuersos tormentos

de pontifiçes, cardenales, patriarcas,

arçobispos, obispos, perlados, curas y

rectores eclesiásticos que auian passado

en el mundo las vidas en herror y

deleyte. En otros miserables y apartados

lugares auia gemidos y lloros de reyes,

prinçipes y señores _injustos y tiranos_;

vnos asados en parrillas, otros en

asadores y otros cruelmente despedaçados.

Aqui vimos a aquel desasosegado

aleman[829] Juan, Duque de Saxonia,

enemigo de la paz, en contina guerra

y contienda, y llegueme a él y dixele

(por que allá en el infierno no se tiene

respecto a ninguno.) ¡O cristianissimo!

¿acá estás? El me respondio _con vn gran

sospiro_; como lo ves, ¿Menipo? yo me

marauillo, porque cristiano quiere dezir

el que sigue a Cristo; y cristianissimo,

el que más le sigue de todos. Pues si el

que más sigue a Cristo está acá, ¿quanto

más el que le siguiere[830] como quiera?

y él sospirando me respondio. Y yo le

dixe: O Menipo que allá en el mundo

compranse los buenos nombres y titulos

por dinero, y despues poseense con gran

falsedad. Pluguiera a Dios que yo fuera

el más pobre hombre del mundo, y que por

algun infortunio yo perdiera todo mi

reyno y forçado viniera a mendigar, antes

que venir aqui. Luego adelante vi aquel

mi grande amigo Calidemes griego, el

qual como llegué le dixe. ¿Acá estás tu

tanbien, Callidemes? y él me respondió:

si, Menipo como ves; y yo le dixe: dime

por mi amor quál fue la causa de tu

muerte; y él luego me començó a dezir: ya

sabes, Menipo, que yo tenia gran amistad

y conuersacion con aquel gran rico

Theodoro natural de Corintho, al qual

serui y obedeçi porque como él era viejo

y rico, y sin heredero auia prometido

dexarme por suçesor, y como en vna

enfermedad hizo testamento deseaua que

se muriesse: pero vino a conualeçer, de

lo que me pessó, y asi conçerteme con el

paje que nos daua a beber que le echasse

en el vaso de su bebida vn veneno que le

di: y _mandele_ que se lo[831] diesse á

beber quando lo demandasse prometiendole

hazerle heredero juntamente comigo; y vn

dia que comimos de vanquete y festiuidad

como demandó á beber Theodoro y dixo que

me diessen luego a mí, suçedio que tomó

el paje por hierro el vaso mío con que

yo auia de beber y diosele al viejo y

a mí diome que bebiesse el que estaua

aparejado con veneno para el viejo, y

luego como yo le bebi, porque con la sed

bebi las hezes del suelo no pensando que

el moço se podia engañar, y yo luego

cay en el suelo muerto, y el viejo bibe

agora muy alegre; y como yo le oya este

aconteçimiento reyme del suçeso como

hazes agora tú. De lo qual Calidemes se

afrontó y me dixo. ¿Ansi ries y vurlas

del amigo, Menipo? yo le respondí ¡O

Calidemes! ¿y ese aconteçimiento es para

no reyr? ¿Pudose nunca a hombre dar pago

tan justo como se dio a tí? Pero dime, el

viejo Theodoro ¿qué dixo cuando te vio

caer? El me respondio: marauillose quando

ansi subito me vio morir, pero quando

del paje supo el caso de hierro del

vaso, tambien el se rió; yo le dixe: por

çierto bien hizo, porque si aguardaras vn

poco, ello se viniera a hazer conforme

a tu deseo, y ansi pensando auentajarte

atajastes el vibir y heredar. Y estando

en esto luego llegó a hablarme Chyron, mi

grande amigo, aquel que fue tenido por

medio dios por su gran saber. Al qual

en llegando le abraçé marauillandome,

porque pense que le dexaua vibo acá,

y él me dixo: ¿de qué te marauillas,

Menipo? yo le dixe: de verte tan presto

acá, que no pense que eras muerto. Dime

Chiron ¿cómo fue tan subita tu muerte?

y él me respondio: yo me maté porque

tenia aborreçida la vida. Dixele: mucho

deseo tengo de saber qué mal hallaste en

la vida pues solo tú aborreçes lo que

todos aman y grangean, y él me respondio:

pues esto has de saber, Menipo, que

avnque todo el popular vulgo tenga la

vida del mundo por muy buena yo no la

tengo simplemente por tal, mas antes la

tengo por variable y de mucha miseria.

Porque como yo tanto vibiesse en el

mundo vsando tanto tiempo de las mesmas

cosas, del sol, de la noche, del comer,

del beber, del dormir, del desnudar,

del vestir; oyr cada dia las mesmas

horas del relox por orden reçiproco,

inportunauan mis orejas en tanta manera

que ya la aborreçia; y enhastiado de

tanta frecuençia por hallarme cansado

me quise acabar pensando venirme acá a

descansar de tan inconportable trabajo.

Porque en la verdad yo hallo que el

deleyte ni descanso no consiste en gozar

perpetuamente de las mesmas cosas, pero

conuiene en tiempos vsar de la diuersidad

y mudança dellas; yo le repliqué[832]

pues dime ¡o sabio Chiron, ¿sientes te

mejorado en esta vida que tienes en

el infierno? El me respondio: avnque

no mejore[833] no me tengo por muy

agrauiado, Menipo, porque si acá reçibe

tormento y pena el alma no me era menor

tormento la importunidad que me daua

el cuerpo por la necesidad que tenía

de regalarle y sobrellenarle allá, y

esta ventaja ay acá: la igualdad en que

vibimos todos. Porque no ay pena a que

se iguale la obligaçion que se tiene

en el mundo a tenerse respecto entre

sí los hombres. A los parientes, á los

amigos, a los bezinos, a los perlados,

a los prinçipes, reyes y señores. En

conclusión, vniuersalmente vnos a otros.

Acá siempre estamos en un ser, libertados

de aquellas pesadumbres de allá. Y yo

le dixe: mira, Chiron, pues eres sabio

no te contradigas en lo que vna vez

dixeres, porque es gran descuydo. Porque

si tú dizes que dexaste el mundo porque

te daua hastio vsar a la contina de las

mesmas cosas, mucho más te enhastiarás

aqui pues en las mesmas has de estar para

siempre _jamas_. Respondiome: ansi lo veo

yo agora por experiençia que me engañé,

Menipo. Pero ya ¿qué quieres que haga?

Y como le vi vençido por no le dar más

miseria con mi importunidad le dixe: solo

esto quiero, Chiron, que vibas contento

con la suerte que posees, y en aquello

prestes paçiençia que sin mayor mal

euitar no se puede; y ansi desapareçio de

ante mí aquella alma. Estauan por alli

religiosos apostatas, falsos prophetas y

diuinadores, zarlos, questores, y otra

gran trulla de gente perdida. Estauan

letrados, abogados, juezes, escribanos y

offiçiales de audiençias y chançellerias.

Vimos tanto que no ay juizio que te lo

baste descreuir en particular. Basta que

cuanto yo puedo te sé dezir que va tanta

differençia de lo oyr a lo ver, como de

la apariençia a la existençia; como de

lo vibo a lo pintado; como de la sombra

a lo real. En fin, quiero dezir, que con

todas las fuerças humanas no se puede

pintar con la lengua, ni encareçer tanto

el dolor y miseria que padeçen alli los

dañados[834] que en cantidad de vna muy

pequeña hormiga, o grano de mixo se pueda

sentir por ningun entendimiento quanto

quiera que tenga la posible atençion.

Sé dezir, que quando me huuiere mucho

fatigado por dezir más no abré dicho vna

minima parte de lo infinito que alli

ay; y ansi vimos a deshora en vna alta

roca vn alto y muy fuerte castillo de

doblado muro que con gran continaçion

no hazia sino ahumar,[835], donde nos

dixeron habitar Luzifer, y ansi guiamos

para allá; no hazian[836] demonios sino

entrar y salir, que no pareçia sino casa

de vna chançiller audiencia[837], ó de

vniuersal contrataçion. Porque era tanta

la multitud y concurso de demonios y

almas que con gran dificultad podimos

romper. Entramos vnas puertas de fino

diamante a vn gran patio, donde en el

fin de una gran distançia estaua vn

gran trono que me pareçio ser edificado

del fuerte y inuiolable marmol, donde

estaua sentado Luzifer. Era vn gran

demonio que en cantidad era muy mayor,

más terrible, más feo y más espantoso que

todos los otros sin comparaçion. Tenía

vn gran çeptro de oro en la mano, y en

la cabeça vna poderosa corona inperial,

y todos le tenian gran obediençia. Pero

tenía muy gruesas cadenas que con muy

fuertes candados le atauan y amarrauan

en la fuerça de aquel marmol del teatro

donde estaua sentado, que mostraua en

ningun tiempo se poder mouer de alli.

Dizen que estos candados le echó Cristo

quando entró aqui por los sanctos

padres al tiempo de su resurreçion, y

que entonçes le limitó el poder, porque

antes de la muerte de Cristo todo el

vniuerso tenía vsurpado Luzifer y a

todos los hombres lleuaua al infierno

para siempre jamas. Puestos alli ante

el juez infernal auia tanta grita,

tantas quexas, tantas demandas que no

sabia a quál oyr: porque es aquel lugar

natural vibienda de la confusion. Pero

el Luzifer los mandó callar y dixeron

unos ançianos: Señor, ya sabeis como

está éste vuestro infierno muy cargado

de presos que ya en él no pueden cauer,

y la mayor fatiga que tenemos es con la

gran muchedumbre de ricos canbiadores,

vsureros; mercaderes, merchanes y

renoueros, trapazeros que acá estan, que

cada dia emos de atormentar: tanto que

ya no lo podemos cumplir. Porque no ay

genero de pecadores de que más vengan

acá despues que crió Dios el mundo. Que

ya sabeis que estos no se pueden saluar

como Cristo lo auctorizó diziendo ser

tan posible su saluaçion como es posible

entrar vn camello por el ojo de vn aguja,

que es harta inposibilidad. De manera

que por esta sentençia desde que Dios

crió el mundo hasta agora no viene otra

gente más comun aca, y principalmente

como en este caso de los ricos el mundo

va de peor en peor, de cada dia vernan

más. Porque agora vemos por experiençia

que la cobdiçia de los hombres es en el

mundo de cada dia mayor, y mayor sed por

enrriquezer. Porque agora se casa vn

_mançebo_ çiudadano con mil ducados de

docte, y viste y adorna a su muger con

todos ellos, y luego toma las mejores

casas que ay en su pueblo con la meytad

de çenso por se acreditar, y haziendo

entender que es rico con aquellas casas

y familia, moços y mulas luego se haze

canbiador de ferias, y con esto come y

juega mejor, y luego no se ha de hallar

la mercaderia sino en su casa: porque

fiado, ó mohatrado, o cohechado, o

relançado él lo ha de tener por tener con

todos que entender, dar y tomar.

El ruan, la holanda, el angeo, la

tapizeria y otras cosas quantas de

mercaderia son, todas las ha de tener

como quiera que a su casa puedan venir.

En fin por negoçiar, por trapazar,

por trampear todo lo ha de tener con

cobdiçia que tiene de ser rico y ser

estimado ante todos los otros. De manera

que hallareis vn hombre solo que no ay

mercaderia que no trate con esta sola

intinçion; y ansi ninguno se escapa que

no venga acá, y por yr el negoçio en

esta manera puede venir tienpo que no

podamos caber en el infierno, ni aya

demonios que los basten atormentar.

Porque cada qual quanto quiera que

sea vilissimo xornalero cavador se

presume enobleçer[838] con negoçios.

Porque de cada dia se augmentan las

vsuras, los cambios, las merchanerias,

trampas, y engaños, trapazando ferias y

alargandolas. En fin, señor, es grande su

cobdiçia, en tanta manera que han hallado

y inuentado maneras para se condenar que

nosotros no las podemos entender. Por

lo qual, señor, deueis suplicar a Dios

os ensanche el infierno, o enbiadlos al

mundo a purgar. Como Luzifer huuo[839]

bien oydo este caso açerca del negoçio

de los desuenturados ricos, considerando

bien el hecho como conuenia publicó vna

sentençia por la qual en effecto mandó

que todas las almas de los ricos que de

quatro mil años a esta parte estauan en

el infierno fuessen lançadas en cuerpos

de asnos y saliessen al mundo a servir

a honbres pobres; y luego por esta

sentençia fueron tomadas por los demonios

infinito número de almas y lleuadas por

diuersas prouinçias del mundo. En la

Asia a los indos, hybernios, hyrcanos,

batrianos, parthos, carmanios, persas,

medos, babilones, Armenios, sauromatas,

masagetas, capadoçes, frigios, lydos,

syros y arabes. En Africa fueron

lleuadas a los Egipçios, trogloditas,

garamantes, etiopes, carthaginenses,

numidianos[840] y masilienses. Y despues

en toda la Europa fueron lleuadas a

los sçithas, traçes, getas, maçedones,

corinthos, albanos, sclauones, rosios,

daçes, vngaros, tudescos, germanos,

anglos, ytalos, galos y hyspanos. Y

todas aquellas almas fueron lançadas en

cuerpos de asnos y dadas en possession

de pauperrissimos aguaderos, azacanes,

recueros, tragineros y xornaleros

miserables, los quales todos con muchos

palos y poco mantenimiento los atormentan

con graue carga, miseria y dolor; y luego

como Luzifer huuo despachado este negoçio

mirando por nosotros quiso proueer en

nuestra petiçion. La qual leyda la

bessó y puso sobre su cabeça, y mandó

a Sathanas ansi la obedeçiesse como le

era mandado por Dios; y como huuimos

negoçiado despedimonos del Luzifer, y

él mandó a Asmodel que era vn demonio

ançiano y muy gran su pribado y familiar

que nos sacasse del infierno sin rodeo

alguno y nos pusiesse en el mundo donde

residia entonçes el Consejo real. Lo

qual hizo con gran diligençia, que al

presente residia en Valladolid. Y vn

dia de mañana procuramos presentar la

petiçion en el Consejo de la Inquisiçion

de su magestad y vista por los del

Consejo nos respondieron que se veria y

proueeria lo neçesario y que conueniesse;

y andando por algunos de aquellos señores

por hablarlos en sus casas nos dezian

que era escusado esperar prouision,

porque hallauan que si quitassen estas

superfluidades de las sçiençias no se

podria el mundo conseruar, porque los

sabios y maestros no ternian que enseñar,

y por el consiguiente no podrian ganar de

comer.

MIÇILO.--_Espantado estoy de ver quanto

mejor obedeçen los diablos que los

hombres._

GALLO.--Y ansi[841] como vimos que yua la

cosa tan a la larga lo dexamos de seguir,

y el mi angel como me hubo guiado en toda

esta xornada me dixo: mira, Menipo, yo he

hecho este camino por tu contenplacion,

por quitarte de pena; que bien sabía yo

en lo que auia de parar. Agora te quiero

dezir la suma de mi intinçion. Sabe que

el mejor y más seguro estado de los

hombres en el mundo es de los ydiotas,

simples populares que passan la vida con

prudençia. Por lo qual dexate de oy más

de gastar tienpo en la vana consideracion

de las cosas altas y que suben de tu

entendimiento, y dexa de inquirir con

especulaçion los fines y prinçipios

y causas de las cosas. Menospreçia

y aborreçe estos vanos y cautelosos

sylogismos que no son otra cosa sino

vurla y vanidad sin prouecho alguno, como

lo has visto por esperiençia en esta

xornada y peregrinaje; y de aqui adelante

solamente sigue aquel genero de vida que

te tenga en las cosas que de presente

posees lo mejor ordenado que a las leyes

de virtud puedas; y como sin demasiada

curiosidad ni soliçitud en alegria y

plazer puedas vibir más sosegado y

contento; y ansi el mi angel me dexó y

yo desperte como de vn graue y profundo

sueño[842] espantado de lo mucho que auia

visto como te lo he narrado por el orden

que has oydo y yo mejor he podido.

MIÇILO.--¡O gallo! Dios te lo agradezca

el plazer y honrra que me has hecho

en[843] tu feliçissima narraçion. De

oy más no quiero otro maestro, otro

philosopho, ni[844] otro sabio consejero

que a tí para passar el discurso de la

vida que me queda, y ruegote que no

me dexes, que juntos passaremos aqui

nuestra vida; que segun me dizes es la

más segura, segun tengo entendido por tu

esperiençia[845].

GALLO.--Ya te he contado, Miçilo,

hasta agora mi dichosa y admirable

peregrinaçion, en la qual por su espanto

y terribilidad te he tenido suspenso y

algo desasosegado, segun he hechado de

ver[846]; por lo qual de oy más te quiero

contar cosas graçiosas y suaues, con

que en donayre y plazer passes mejor el

trabajo del dia. Ofreçesseme; quiero te

contar agora vn suaue y graçioso conbite;

vna opulenta y admirable copiosidad de

vna missa nueua, en que siendo clerigo

en vn tiempo me hallé. Dezirte he tanto

regocijo de aquellos clerigos, tanto

canto, tanto vayle, tanta alegría que no

se puede encareçer más; y despues dezirte

he vna fragosa y arriscada tragedia que

calentando el vino las orejas de los

abbades suçedio. Confio que con esto

soldarás el espanto en que te he puesto

hasta aqui. Agora abre la tienda, que en

el canto que se sigue lo prosiguire.

_Fin del deçimo sexto canto del gallo._

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 227 / 605 题