NOTAS:

[762] Falta en R.

[763] R. (_Tachado_): Siguesse el deçimo quarto canto del sueño o gallo

de Luçiano, famoso orador griego, contrahecho en el castellano por el

mesmo auctor.

[764] G., puede.

[765] G., acompañadas.

[766] G., podremos.

[767] G., les.

[768] G., y haze.

[769] G., de.

[770] G., antes nos trabajan confundir que enseñar.

[771] G., sophismas.

[772] G., verdaderas imaginaçiones.

[773] G., a tal estado que ya se glosa y declara vuestra Scriptura

y Ley segun dos opiniones, nominal y real; y segun pareçe esta

multiplicaçion de cosas todo redunda en confusion de los injenios que á

estas buenas sçiençias se dan.

[774] G., como yo lo demande.

[775] G., despidiendome.

[776] G., miserias.

[777] G., Rhodamante.

[778] G., passa.

[779] G., muchas.

[780] G., Ethena.

[781] G., pribadas.

[782] G., atormentadores.

[783] G., cosas que a la contina residen en el alma que está en el

infierno.

[784] G., monedas.

[785] G., diziendo que las comen.

[786] G., y ansi.

[787] G., lo tiene.

ARGUMENTO

DEL DEÇIMO QUINTO CANTO[788].

En el déçimo quinto canto que se sigue el

auctor imitando a Luçiano en el libro que

intituló Necromançia finge deçendir al

infierno. Donde descriue las estançias y

lugares y penas de los condenados[789].

GALLO.--Despierta, Miçilo, y tenme

atençion, y contarte he oy cosas que a

toda oreja pongan espanto. No cosas que

oí fingidas por hombres que con arte

lo acostumbran hazer, pero dezirte he

aquellas que vi, comuniqué y con mis pies

hollé; y vi a hombres padeçer con graue

dolor.

MIÇILO.--Di gallo, que atento me ternas.

GALLO.--Faborezcame oy mi[790] memoria

Dios que no me falte para dezir lo

mucho que su magestad tiene alli para

muestra de su justiçia y gran poder,

porque siquiera los malos por temor

çesen de ofender. Pues viniendo al

principio, por no dexar cosa por dezir

sabras, que desde lo alto del çielo ya

deçendiendo a la tierra vimos unas brauas

y espantosas montañas en muy grandes y

asperos desiertos, que segun tube cuenta

con las dispusiçiones del sol, çielo

y tierra, era la seca Lybya en tierra

de los garamantas, donde estaua aquel

antiguo oraculo de Jupiter Amon, la mesa

del sol y fuente de Tantalo. Donde viben

los satyros, ægipanes, himatopodes, y

psillos, monstruosas figuras de hombres y

animales. Pues como aqui llegamos sin se

nos abrir puerta ni ver abertura, sin que

syerra ni montaña nos hiziesse estorbo

nos fuemos lançando por aquellas alturas

y aspereças, lugares obscuros y sombrios.

Como aconteçe si alguna vez vamos por

vna montuosa deesa çerrada de altos y

espesos castaños, robles y ençinas. Sy

aconteçe caminar al puesto de vna nublosa

luna, quando la obscura noche quita los

colores a las cosas. En este tiempo que

a cada passo y sonido de los mesmos pies

resuena y retumba el solitario monte y

se espeluzan y enheriçan los cabellos,

començe a caminar en seguimiento de mi

guia. Estauan por aqui a las entradas

gran multitud de estançias y aposentos de

furias y miserias, y porque el mi angel

se me yua muy adelante sin parar, a gran

corrida le rogue se parase y me mostrasse

en particular todas aquellas moradas.

Luego entramos en vnos palaçios hechos

en la concauidad de aquella aspera peña,

lugubres y de gran obscuridad. En lo

mas hondo y retraydo desta casa auiendo

pasado por muchas y muy desbaratadas

camaras y aposentos asomamos la cabeça

a vn retrete, y a la parte de vn rincon,

a la muy quebrada y casi no visible luz,

como a claridad de vna candela que desde

que començo a arder no se despabiló y

se queria ya apagar, ansi[791] vimos

estar sentada a vn rincon vna muy rota y

desarrapada muger; esta era el lloro y

tristeza miserable. Estaua sentada en el

suelo puesto el cobdo sobre sus rodillas,

la mano debajo de la barba y mexilla.

Vimosla muy pensatiua y miserable por

gran pieza sin se menear; y como al meneo

de nuestros pies miró alcançé a la ver

vn rostro amarillo, flaco y desgraçiado.

Los ojos hundidos y mexillas que hazian

mas larga la nariz, y de rato en rato

daua vn sospiro de lo intimo[792] del

coraçon, con tanta fuerça y afliçion que

pareçia ser hecho artifiçial para solo

atormentar almas con las entristeçer.

Es este gemido de tanta efficaçia que

traspasa y hiera el alma entrando alli; y

con tanta fuerça que le trae cada momento

a punto de desesperaçion; y esta es la

primera miseria que atormenta y hiere las

almas de los dañados[793] y es tan gran

mal que sin otro alguno bastaua vengar

la justiçia de Dios. Tiene tanta fuerça

esta miserable muger en los que entran

alli que avn contra nuestro preuillegio

començaba con nosotros a obrar y empeçer.

Pero el mi angel lo remedió con su deydad

y pasando adelante vimos en otro retrete

donde estauan los miserables cuydados

crueles verdugos de sus dueños, que nunca

hazen sino comer del alma donde estan

hasta la consumir, como gusano que roe al

madero el coraçon. Aqui moran las tristes

enfermedades y la miserable y trabajosa

vejez toda arrugada, flaca, fea y de

todos aborreçida. Aqui habita el miedo

enemigo de la sangre vital, que luego

la acorrala y de su presençia la haze

huyr. Aqui reside la hambre que fuerça

los hombres al mal, y la torpe pobreza,

de crueles y espantosos aspectos anbas

a dos. Aqui se nos mostró el trabajo

quebrantado molido sin poderse tener.

Vimos luego aqui al sueño, primo hermano

de Antropos, aquella cruel dueña, y la

muerte mesma se nos mostro luego alli

con vna guadaña en la mano, cobdiçiosa

de segar. Estauan luego adelante las

dos hermanas del desasosiego; guerra y

mortal discordia. Por aqui nos salieron a

reçebir infinitos monstruos que estauan

arroxados por alli; çentauros, sphinges,

satyros y chimeras; gorgones, harpias

sombras y lernas; y estando ansi mirando

todas estas miserables furias infernales

que era çiertamente cosa espantosa de

ver sus puestos y figuras monstruosas,

sentimos venir vn gran tropel y ruydo

como que se auia soltado vna gran presa

que estuuiesse hecha de muchos dias de

algun caudaloso braço de mar. Sonaua

vna gran huella de pies, murmuraçion de

lenguas de diuersas naçiones, y como más

se nos yuan çercando sentiamos grandes

lloros y gemidos, y açercandosenos más

entendiamos grandes blasfemias[794] de

españoles, alemanes, françeses, ingleses

y ytalianos; y como sentimos que se nos

yuan más llegando y que començauan ya a

entrar por donde nosotros estauamos me

apañó mi ángel por el braço y me apartó

a vn rincon por darles lugar a passar;

que venia tan gran multitud de almas que

no se podian contar, y quanto topauan lo

lleuauan de tropel; y preguntando qué

gente era aquella nos dixeron que el

Enperador Carlos auia dado vna batalla

campal al Duque de Gueldres, en la qual

le auia desuaratado el exerçito y preso

al Duque, y que en ella auia muerto de

ambas las partes toda aquella gente que

yua alli.

MIÇILO.--Pues ¿cómo, gallo, todos fueron

al infierno quantos murieron en aquella

vatalla? Pues liçita era aquella guerra,

a lo menos de parte del Emperador.

GALLO.--Mira, Miçilo, que ya que esa

guerra no fuesse liçita segun ley

euangelica. basta serlo de auctoridad

eclesiastica para que se pueda entre

principes cristianos proseguir; porque

con este titulo ayuda para ellas con

indulgençias su sanctidad. Pero mira que

no todos los que mueren en la guerra van

al infierno _por morir en ella_, pues

muchos buenos y justos soldados andan

en ella; ni van al infierno por causa

de ser injusta la guerra[795] porque

saber la verdad de su justiçia no está

a cuenta de los soldados, sino de los

prinçipes que la mueuen; los vnos por

la dar y los otros por se defender y

prinçipalmente si la mueue el supremo

prinçipe siempre se presume ser justa.

Pero sabe que los soldados que mueren

en la guerra van prinçipalmente al

infierno porque en vniuersal los toma la

muerte en pecados que los lleuan allá.

En juegos, blasfemias, hurtos, ninguna

guarda en los preçeptos de la iglesia,

ni religion. Enemistades, yras, enojos,

pasiones, luxurias, robos, sacrilegios

y adulterios; y ansi duró este tropel

de gente más de seys meses continos

que no hazian a toda furia sino entrar

porque dezian que entonçes el Emperador

prosiguio la guerra entrando por Françia

con gran mortandad y rigor hasta llegar a

vna çiudad que llaman Troya muy prinçipal

en aquel reyno, y por otra parte entraua

el rey de Yngalaterra con grande exerçito

desolando a Françia sin auer piedad de

ninguna criatura que en su poder pudiesse

auer. Marauillado estaua yo pensando

dónde podia caber tanta gente, y entrando

adelante vimos vna entrada a manera de

puerta que pareçia differençiar el lugar.

Oyamos dentro gran ruydo de cadenas,

bozes, lagrimas, sospiros y sollozcos que

mostrauan gran miseria. Pregunté a mi

ángel que lugar era aquel. Respondiome

ser el purgatorio, donde se acaban de

purgar los buenos para subir despues

a gozar de Dios; y tanbien yo alçé la

cabeça y leí ser aquello verdad en vna

letra que estaua sobre la puerta; y por

no nos detener determinamos de pasar

adelante, y en esto suçedio que llegaron

donde estauamos vn demonio y vn angel

que trayan vn alma; que segun pareçe el

angel era su guarda y el demonio era su

acusador, como cada vno de vosotros tiene

en este mundo mientras vibis; y como

llegaron donde estauamos paróse un poco

el su angel con el mío como a preguntarle

donde venía; el qual nos respondio que a

traer éste su clientulo al purgatorio,

que auia sesenta años que le guardaua en

el mundo; y en el entretanto arrebató

el demonio de aquella anima y corriendo

por vn campo adelante la lleuaua camino

del infierno, y como el alma conoçio por

la letra que la passaua del purgatorio

començó a dar vozes a su angel que la

defendiesse; y ansi fue presto su angel

y alcançandolos tubo reçio della y

conuenieron ante nosotros como en juizio.

Dezia el demonio que la auia de lleuar al

infierno porque no mostraua preuillegio

de auctoridad[796] para la dexar en

el purgatorio, y el alma mostró vna

fraternidad que traya, sellada y firmada

del General de San Françisco; el demonio

respondio que no la conoçia ni la queria

obedeçer; luego, llorando, alegó el alma

tener la Bulla de la Cruzada, sino que se

le oluidó en casa vna caxa de Bullas que

tenía en su camara, y rogo que le dexasse

boluer por ellas; y mi angel los procuró

conçertar diziendo que se quedasse alli

en rehenes el alma mientras el angel de

su guarda boluia al mundo por la Bulla;

y ansi boluio, pero tardóse tanto en

buscarla que nos descuydamos y el demonio

cogio del alma y lleuósela, que nunca mas

la vimos[797]. Prinçipalmente porque la

probó que la mayor parte de la vida hauia

sido viçioso, comedor, gloton y disipador

de hazienda y tiempo, y distraydo de la

Ley de Dios; y a esto la conuençio a

consentir. Pero por el contrario alegaron

el alma y su angel por su parte que

aunque todo esto fuesse verdad, pero que

a la contina tubo cuenta con Dios y con

su conçiençia, confessando a los tiempos

deuidos sus pecados y haziendo penitençia

dellos, y[798] ansi lo auia hecho en el

diçeso y salida de la vida reçibiendo

todos los sacramentos de la iglesia,

teniendo gran confiança en la passion de

Cristo con gran arrepentimiento de sus

culpas; y ansi fue concluydo por mi angel

serles perdonadas por Dios, y que solo

quedaua obligada a alguna pena temporal

del purgatorio; y ansi la dexó alli,

y nosotros luego començamos a caminar

por vnos campos llanos muy grandes

quanto nuestros ojos y vista se podia

estender[799].

MIÇILO.--Pues dime, gallo, ¿no dizes que

estaua todo obscuro y en tinieblas? ¿De

dónde teniades luz para ver?

GALLO.--Obscuro es todo aquel lugar a

solos los condenados por la justiçia de

Dios; pero para los otros todos prouee

Dios alli de luz, porque do quiera que

está el justo tiene bastante claridad

para perspicaçissimamente ver; y desde

lexos començamos a oyr la grita y miseria

de las almas, el ruido de los hyerros

y cadenas, los golpes y furia de los

atormentadores, el sonido y tascar del

fuego, humo y çentellas que de aquellos

lugares de miseria salian. Era tan grande

y tan temerosa la desuentura de aquel

lugar que mil vezes me arrepenti de venir

alli, y quisiera dexar de presentar la

petiçion, sino que el angel me esforço

y no me quiso boluer. Ya se desparçian

por aquellos campos (aun[800] lexos del

lugar de las penas) tantas quadrillas

de demonios tan feos y de tanto espanto

que avn del preuillegio que lleuauamos

no me osaua fiar temiendo si auia de

quedar yo alli; y vna vez se llegó vn

demonio a me trauar, ¡o dios inmortal

en quanta confusion me vi! que casi

perdi el ser, y prinçipalmente quando

tornaua aquel demonio que embió al angel

por la Bulla...[801] Es tan suçia, tan

contagiosa, tan hidionda su conuersaçion,

y alança de si tanta confusion y mal,

que me pareçe que vna de las prinçipales

penas y males de aquel lugar es su

compañia y conuersaçion. Porque ansi como

en el çielo aquellas almas benditas de

su naturaleza hasta el mesmo suelo que

hollamos, y el ayre que corre por alli

consuela, alegra, aplaze y os anima y

esfuerça para vibir en toda suauidad,

ansi por el contrario acá estos[802]

demonios de su natural, el lugar y el

todo lo que alli veys tiene toda tristeza

y desconsolaçion; y tanta que no la

podeis sufrir, porque todo está alli

criado, endereçado y puesto para tormento

y castigo, para satisfazer la justiçia

de Dios despues que el pecador la injurió

traspasando[803] su ley.

MIÇILO.--¿No ay puerta que guarde estas

almas aqui?

GALLO.--No tiene neçesidad de puerta

porque para cada alma ay veynte mil

demonios que no se les puede yr, ni nunca

momento estan sin las atormentar. El vno

las dexa y el otro las toma: de manera

que nunca çesan para siempre jamas: ni

ellos se pueden cansar, ni ellos pueden

morir, sino siempre padesçer. Ansi

llegamos a vn rio admirable, espantoso

y de gran caudal, que corria con gran

furia vn licor negro que a paracer

y juizio nuestro era pez y çufre, y

este ardia vn fuego el mas fuerte y

efficaz que nunca se vio, o que Dios

crió. Calentaua a gran distançia y avn

a infinita a los condenados a él sin

le poder resistir ni sufrir sin mortal

passion. Corria de oriente a poniente

sin çesar. En este auia imnumerable

cuento de almas que nunca faltan alli; y

pregunté al mi angel qué rio era aquel

tan espantoso y él me respondió que era

el que los antiguos llamaron Flegeton,

en el qual entran todas las almas que

entran en el infierno, porque este es

el fuego que tiene fuerça en las almas,

por ser instrumento de la justiçia de

Dios. Este fuego las abrasa y quema do

quiera que estan para siempre jamas.

Ninguna alma puede passar adelante sin

entrar por él, porque no tiene puente

ni varca; y si el alma quisiese bolar

la quemaria aquel fuego las alas y

caeria en él. Por las riberas deste rio

estan infinitos coxixos, sierpos[804],

culebras, coquodrillos, aspides,

escorpiones, alacranes, emorrhoys,

chersidros, chelidros, cencris, amodites,

çerastas, scithalas, y la seca dipsas;

anphisibena sierpe de dos cabeças, y

natrix, y jaculos que con las alas

volan gran distançia. Estan aqui las

sierpes phareas, porphiro, pester, seps

y el vasilisco. Tambien estan aqui

dragones y otros ponçoñosos animales;

porque si acaso aconteçe salirse alguna

alma del rio pensando respirar por la

ribera con algun alibio y consolaçion

luego son heridas destas venenosas

serpientes y coxixos que las hazen

padeçer doblado tormento y mal; y ansi

de algunos que salieron te quiero contar

su arrepentimiento. Aconteçio salir a

la ribera delante de nosotros vn viejo

capitan español que conoçimos tu y yo. El

qual açertó a pisar vna dipsas, _sierpe

cruel_, y ella buelta la cabeça le

picó, y luego en un momento se estendió

por todo él la ponçoña de vn fuego que

le roya los tuetanos y vn calor que

le corrompia las entrañas, y aquella

pestelençia le chupaua el rededor del

coraçon y partes vitales, y le quemaua

el paladar y lengua con vna sed imensa

y sin comparaçion, que en todo su ser no

auia dexado punto de humor que sudar,

ni lagrima con que llorasse, que todo

se lo auia ya la ponçoña resoluido; y

ansi como furioso corria por los campos

a vuscar las lagunas que en las entrañas

le pedia el ardiente veneno. Pero avnque

se fuera al rio Tanais y al Rodano y al

Po, y al Nilo, Indus, Eufrates, Danubio

y Xordan no le mataran todos estos rios

vn punto insensible de su ardiente sed,

y ansi desesperado de hallar aguas se

boluio a zapuzar en su rio de donde

salio. Pregunté que pecado auia causado

tal genero de tormento y respondiome mi

angel que este auia sido en el mundo

el mas insaçiable y viçioso vebedor de

vino que nunca en el vniuerso se vio, y

que por tanto le[805] atormentauan[806]

ansi. Dende a poco açerto a salir a la

ribera, otra alma, y vna serpiente[807]

pequeña llamada seps le picó en la

pantorrilla, y avnque en picando saltó

afuera, luego se le abrio en torno de la

picadura vna boca que mostraua el hueso

por donde auia sido la mordedura, todo

nadando en podre, y ansi se le resoluio

y derritio la pantorrilla, morçillos y

muslos destilando del vientre vna podre

negra, y reuentole la tela en que el

vientre y entestinos estan y cayeron con

las entrañas. En fin las ataduras da

los neruios y contextura de los huesos

y el arca del pecho, y todo lo que está

ascondido en derredor de las vitales

partes, y toda la compostura del hombre

fue abierta con[808] aquella peste; y

todo lo que hay natural en el honbre se

dexaua bien ver, que no pareçia sino vna

muerte pintada; sino que miramos que

con estar todo deshecho y conuertido en

podre nunca acabó de morir, pero ansi

fue tomado ante nosotros por vn demonio

y fue arroxado por los ayres en Fleton.

Esta me dixo mi angel que era el alma de

vna dueña muy delicada y regalada que

con vnturas curiosas y odoriferas curaua

su cuerpo y adelgaçaua sus cueros, y que

con semejantes tormentos son fatigados

los que en tales exerçiçios se ocupan

en el mundo para satisfazer la laçiuia

de su carne. Desde ay a poco salio del

rio otra alma que como escapada de vna

prision o tormento muy brauo yua por el

campo huyendo pensando poderse librar, y

acaso le picó vna sierpe llamada pester

y al momento paró y se le ençendió el

rostro como fuego y se començó toda a

inchar que en breue tiempo vino a estar

tan redonda qne ningun miembro mostraua

su forma ni façion, sino toda ella se

hizo redonda como vna pelota y mucho

mayor de estatura que ella vino alli,

y por cima desta inchaçon por todas

partes le salian vnas gotas de sudor

de vna espuma dañada que la ponzoña le

hacia votar, y ella estaua allá dentro

zabullida en su cuerpo que le tenia

dentro del pellejo abscondida como a

caracol, y estaua dentro en sí heruiendo

como vna olla de agua puesta a vn gran

fuego; ansi la heruia aquella ençendida

ponçoña dentro en las entrañas, hasta que

subiendo en demasia la creçiente de la

hinchaçon, dando un gran sonido a manera

de trueno reuentó, saliendole aquella

pestelençial podre por muchas partes con

tan fuerte hidiondez que por ninguna

via se podia sufrir; y luego llegó vn

demonio atormentador que la cogio por una

pierna y la boluio por el ayre arrojar

en el medio del rio. Esta nos dixo aquel

demonio ser el alma de vn muy inchado y

soberuio juez que con tirania trauajaua

tropellar a todos en el mundo sin hazer a

alguno justizia, pero a todos hazia[809]

agrauio y sin razon. A otra alma que

yua huyendo del fuego y prision mordio

vna serpiente llamada hemorrois en vn

braço y luego subitamente saltó dél al

suelo y quedó toda el alma acreuillada

de agujeros pequeños y muy juntos por

los quales la ponçoña les salia enbuelta

en sangre; de manera que por todos los

poros le manaua con gran continuaçion y

las lagrimas que por los ojos le salia

era de aquella emponçoñada de sangre; y

por las narizes y boca le salia vn grande

arroyo sin nunca çesar. Todas las venas

se abrieron y subitamente se desangró, y

con gemidos muy doloridos pareçia morir

sin poder acabar; y ansi tomandola vn

demonio sobre sus espaldas se lançó al

fuego con él. Esta era vn alma de vn

medico que en el mundo con gran descuydo

sin estudio ni consideraçion vsaua de

la mediçina por solo adquirir honrra y

riquezas con peligro de los que a sus

manos venian; _prinçipalmente vsaua de la

sangria con peligro de los paçientes sin

miramiento alguno_. Luego fue mordida por

vna serpiente llamada aspide vna alma de

vn soliçito cambiador despierto y vibo

para atesorar, la qual en siendo mordida

se adormeçio de vn sueño mortal[810] y

luego cayo en el suelo. Aun le pareçia

a la desuenturada alma auer açertado

en alguna suerte que la pudiesse dar

algun momento de descanso, pues el

punto que dormiesse podria no sentir,

y ansi no padeçer; y avn juzgamos que

le era buen trueque, pues no auiendo

dormido con sosiego en el mundo por

adquerir riquezas venia a dormir aqui.

Pero engañose; porque llegó a ella vn

demonio atormentador que a su pesar la

despertó, porque tanto quanto más el

veneno del aspide la adormeçia el demonio

la despertaua con vn agudo[811] aguijon

de tres puntas de azero. En esto padeçio

la desuenturada alma por gran pieza el

más cruel y desgraçiado tormento que con

ninguna lengua humana se puede encareçer;

porque con ningun genero de muerte ni

tormento se puede comparar. Estando pues

mirando esta tragedia cruel llegó al rio

vna gran multitud de almas que querian

pasar, las quales todas venian hermosas,

agraçiadas y bien dispuestas al pareçer,

y miré que cada vna dellas lleuaua vn

ramillete en la mano quál de enzina, quál

de castaño, roble y çipres; yo pregunté

a mi angel qué compañia era aquella de

almas que estauan alli, porque me pareçio

ser para el infierno de demasiado solaz.

El me respondio, que todas eran almas de

mançebas de clerigos; yo le pregunté,

¿ques qué significan aquellos ramilletes

que lleuan en las manos, pues en ellas

no denotan la virginidad?; y él me

respondio que desde la primitiua iglesia

auian sido las mançebas de los abbades

mulas del diablo para acarrear leña para

atizar el fuego del infierno; y que por

ser entonçes pocas avnque trayan grandes

cargas no lo podian abastar, y agora les

mandauan que lleuasse cada vna vn solo

ramillete con el qual por ser tantas

bastauan proueer con gran ventaja lo que

antes no se podia con mucho basteçer;

y ansi las arrebataron sus demonios

atormentadores y las metieron en el rio

Flegeton. En fin, mi angel me tomó por

vn braço y façilmente me pasó de la otra

parte de la ribera, y plugo a Dios que

avnque era gran distançia fue sin alguna

lision; y çierto el mi angel acerto a me

passar sin me lo dezir, porque presumo de

mi que no quisiera passar allá. Porque

segun lo que vimos antes que passassemos

pareçiome que no me atreuiera a passar;

pero el mi angel lo hizo bien. Pusome en

vn gran campo. ¡O dios inmortal! ¿que te

diré? ¿Por donde començaré? ¿Que vi? ¿Que

senti? Mi angel ¿que me mostró? ¿Duermes

acaso, Miçilo? Agora te ruego me prestes

_tú_ atençion.

MIÇILO.--¡Oh gallo! quán engañado estás

conmigo pues me preguntas si duermo.

Cosas me cuentas que aun con ser picado

del aspide vn puro flematico no podria

dormir. Despierto estoy y con gran

atençión. Porque es tan grande el espanto

y miedo que me han metido en el cuerpo

esas visiones, sierpes, demonios, penas,

tormentos que viste alli que si me

viesses abrias de mí piedad. Enheriçados

los cabellos, fria toda la sangre, sin

pulso y sin pestañear. En fin, estoy tal

que de temor he çesado del trabajo; por

tanto dy, que ansi te quiero oyr.

GALLO.--Porque ya casi viene la mañana

oye, que solo proporne lo que adelante

oyras. Pareçiome como en aquel gran

campo me apeé vn poderoso y estendido

real, qual me acuerdo auerle visto por

Xerses Rey de persas en la segunda

expediçion que hizo contra athenienses

despues de muerto su padre Dario. En el

qual exerçito juntó vn millon y çien

mil hombres. En aquel dia que Xerxes se

subio en vna alta montaña por ver su

exerçito que estaua por vn gran llano

tendido por chozas, ramadas, tiendas y

pabellones, que a vna parte auia fuegos,

a otra humos, a otra comian y bebian los

honbres, y a otra se matauan. En fin,

espantado el mesmo Xerxes de ver tanta

multitud lloró considerando que dentro

de çien años ninguno auia de quedar de

aquella multitud. Ansi me pareçió Miçilo,

ser aquel campo del infierno, donde auia

vna inimaginable distançia, en la qual

vagaua inumerable cantidad de demonios

y almas. Auia vn ruydo, vna grita, vna

confusion que no sé a qué te la pueda

comparar, porque en el mundo nunca tal se

vio. Auia llamas, fuegos, humos, golpes

de espada, de segures y hachas. Sonido

de grillos y cadenas, lagrimas, lloros y

bozes. ¡O Dios inmortal! quando aqui me

ví, no sé con qué palabras te lo pueda

encareçer; ¡tanta era la confusion y

espanto! En fin no me osaua soltar vn

momento de la mano del my angel, porque

del mesmo suelo que ollaua tenia temor.

Auia horcas de diuersas maneras en que

estauan almas, vnas colgadas por los

pies, otras por la cabeça, otras por

medio del cuerpo, otras por los cabellos.

Auia hoyas muy hondas llenas de culebras,

sierpes, lagartos, sapos, alacranes,

aspides y otros animales ponzoñosos,

donde los demonios echauan grandes

cantidades de almas. Otros nadauan por

rios y lagunas de pez, azufre y resina,

ardiendo sin se hundir ni nunca poder

llegar a la orilla; y en otras lagunas de

fuego eran echadas otras que en cayendo

se hundian sin más las poder ver; lo qual

prouenia de la grauedad de los pecados

de parte de sus çircunstançias. En otros

lugares se dauan tormentos muy crueles de

agua de toca, de garrote y de cordel, y a

otras atormentauan leuantandolas atadas

por las muñecas atras y subidas con

fuertes cordeles por carrillos y poleas

en lo alto, colgadas vnas grandes pessas

de hierro de los pies, y soltandolas

con furia venian a caer sin llegar al

suelo. De manera que aquel gran pesso

las descoyuntaua todos los miembros

con grandissimo dolor. A otras hazian

cabalgar en cauallos de arambre, que

en lo huero del cuerpo estauan llenos

de fuego que los abrasaua hasta las

entrañas, que los hazian renegar de sus

padres, y del[812] dia en que naçieron

y fueron engendrados[813]. Estauan

infinitas almas de mugeres bagabundas

luxuriosas y viçiosas, atadas a vnos

palos y troços de arboles y açotadas

por demonios _con pulpos, anguillas y

culebras_, abiertas a açotes hasta las

entrañas, gimiendo miserablemente[814];

almas de rufianes, ladrones y soldados

atados por los pies a fieros cauallos,

potros y yeguas sin rienda ninguna eran

lleuadas arrastrando con gran furia por

montañas y sierras de grandes pedregales

y aspereças. A las almas de los blasfemos

renegadores sacauan las lenguas por el

colodrillo y luego alli delante dellos

se las picauan en vnos taxones con vnas

agudas segures y ansi se las hazian

comer y que las maxcassen y comiessen

moliendolas entre sus dientes con graue

dolor. Las almas de los vanos lisonjeros

de prinçipes y señores, y de truhanes

y chocarreros las trayan los demonios

gran pieza por el ayre jugando con ellos

a la pelota sin dexarlas sosegar vn

momento, y despues las arrojauan en lo

más hondo de aquellas ardientes lagunas.

Estaua tan admirado de uer la[815]

espantosa tragedia y miseria infernal

que casi andaua fuera de mi, y ansi con

vn descuydo notable, que de mí mesmo no

tenia acuerdo ni atençion, me senté en vn

trozo de vn arbol seco y chamuscado que

estaua alli, y ansi como descargué mis

miembros como hombre algo cansado gimio

el madero mostrando que por mi causa auia

reçebido afliçion y dixo: tente sobre tí,

que harta miseria tengo yo; y como lo oy

espeluçaronseme los cabellos quedando

robado del calor natural, temiendo que

algun demonio subitamente me queria

sorber, y ansi apartandome afuera por me

purgar de alguna culpa si en mi huuiesse

le dixe: diosa, o deydad infernal, quien

quiera que tú seas perdona mi ignorançia,

que por poco auiso he faltado a tu

deuida veneraçion. Dime, yo te suplico,

quién seas, que con digna penitençia

te satisfaré; y si eres alma miserable

hablame con seguridad, que yo no soy

furia que a tu miseria deseo añadir; y

ella dando vn gemido de lo intimo del

coraçon dixo: yo soy el alma de Rosicler

de Syria, la más infeliz y malhadada

donzella que nunca en el mundo fue, pues

por amar a quien me engendró me fue a

mi mesma tan cruel que peno aqui con

açerrimo dolor para siempre jamas. Mi

angel la importunó nos dixesse la pena

que padeçia alli, y ella con gran fatiga

prosiguio. Y porque el dia es ya venido,

en el canto y mañana que se sigue oyras

lo demas.

_Fin del deçimo quinto canto del gallo._

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 226 / 605 题