NOTAS:

[682] G., contarme.

[683] G., que.

[684] Falta en el ms. R. este titulo.

[685] G., duodeçimo canto.

[686] G. (_Tachado_): Siguesse el dozeno canto del Gallo de Luçiano,

orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor. (_Antes

se leia_) interprete.

[687] G., incumbrada.

[688] G., enbiado.

[689] G., de vn habito.

[690] Al margen de este parrafo hay en el ms. G., una nota en letra del

siglo XVI, que dice: _todo esto es lutheranismo_.

[691] R. (_Tachado_), de azeyte.

[692] R. (_Tachado_), traeria.

[693] G., quieren.

[694] G., que.

[695] G., humedad.

[696] G., fortissimas.

[697] G., graçiosos.

[698] G., animales.

[699] G., intençion.

[700] G., trapazos de.

[701] G., pareçia.

[702] G., mi amor.

[703] G., a hazer su vaylia.

[704] G., vistieron.

[705] R., que.

[706] G., las que más se fatigan.

[707] G., traen.

[708] G., passemos.

[709] G., desuariar.

ARGUMENTO

DEL DEÇIMOTERÇIO CANTO DEL GALLO[713]

En el decimoterçio canto que se sigue

el auctor prosiguiendo la subida del

çielo descriue la pena que se da a los

ingratos[714].

GALLO.--¡O malaventurados ingratos,

aborreçidos de Dios que es suma

gratitud!: ved el pago que Dios y el

mundo os da. Pues ayer te dezia, Miçilo,

cómo Drusila no auia acabado de dar su

fe y palabra de matrimonio á Andronico,

quando la demandó Raymundo, hijo del

rey de Traçia, por muger. Pues agora

sabras que ni cobdiçia de más señorio

y reynos, ni de más riquezas, ni de

más poder, la peruertio a que negasse

lo prometido a su amante. Mas antes de

cada dia penaua más por él y le parecia

auer mucho más herrado y ser digna de

gran pena por auerle dexado yr; y con

esta firmeza y intinçion respondio á

su padre descubriendole el matrimonio

hecho, al qual no podia faltar, y como

el padre la amaua tanto despidió los

enbajadores diziendo que al presente

no auia oportunidad para el effecto de

su petiçion; y como el soberuio rey de

Traçia se vio ansi menospreçiado, por

ser el mas poderoso rey que auia en toda

la Europa y por ser su hijo Raymundo muy

agraçiado prinçipe y vnico heredero,

y de todas las prinçesas deseado por

marido. Pero por la gran ventaja y valor

de la hermosura de Drusila la demandó á

su padre por muger, y quanto más se la

negaron más él se afiçionó a ella, y ansi

propuso con gran yra de la conquistar

por armas, de tal suerte que quando

ella no pudiesse ser vençida a lo menos

perdiesse el reyno y neçesitarla hazerlo

por fuerça, avnque no con intinçion

de afrontar ni injuriar su valerosa

persona; y ansi luego se lançó en el

reyno de Maçedonia con grande exerçito

quemando, talando y destruyendo todo el

estado; y la desdichada Drusila quando

vió á su padre y hermanos con tanta

afliçion, llorando maldezia su triste

hado que á tal estado la auia traydo, y

no sabia con qué más cunplir con ellos

que con rogarles la quitassen la vida,

pues ella era la ocasion y causa de

aquella tenpestad, y por muchas vezes se

determinó a se la quitar ella a sí mesma,

sino que temia el estado miserable de

la desesperaçion, y hazer pessar a su

querido y amado Andronico, porque creya

çierto[715] dél que la amaua; y ansi

suçedió que en vna batalla campal que

les dio Raymundo, por la gran pujança de

esfuerço y exerçito los vençió y mató al

rey de Maçedonia y dos hijos suyos. De

lo qual la desdichada Drusila se sintió

muy afligida y le fue forçado huyr del

enemigo y su furia y recogerse en vn

castillo que era en el fin de su reyno

en los confines de Albania, que no tenia

ya más que perder; y alli muy cubierta

de luto y miseria esperaua lo que della

Raymundo quisiesse hazer, teniendo por

mejor y más façil perder su vida, pues

ya la estimaua por muerte, antes que

perder al su Andronico la fe; y estando

ansi desconsolada, huerfana y sola sin

algun socorro, vino nueua al reyno de

Albania cómo[716] el rey de Lydia hauia

vençido en batalla a su rey y tenía preso

a Andronico, hijo del rey de Vngria; y

como Drusila tenia toda su esperança en

el fin de aquella batalla, pensando que

como della saliesse vitorioso el rey de

Albania vernia con Andronico en su fabor

y que anbos bastarian para la restituir

en su reyno, como ya se vió la misera sin

alguna esperança de remedio no hazia sino

llorar congojandose[717] amargamente,

maldiziendo su suerte desdichada, no

sabiendo a quién se acorrer. No tuvo la

cuytada otra cosa de qué asir para el

entretenimiento de su consolaçion sino

considerar la causa tan bastante que

tenia porque llorar, que le seria ocasion

de morir, y ansi de acabar su dolor; y

como Raymundo la importunaba acortandola

de cada dia mas los terminos de su

determinaçion, ya como muger aborrida,

teniendo por çierto que ningun suçeso

podria venir que peor fuesse que venir

en manos de Raymundo siendo vibo su

Andronico, determinó yr por el mundo a

vuscar alguna manera como le libertar o

morir en prision con él; y ansi se vistio

de los vestidos de vno de sus hermanos, y

cortandose los cabellos redondos al uso

de los varones de la tierra se armó del

arnes y sobre veste de su hermano sin

ser sentida, ni comunicandolo con alguna

persona, y un dia antes que amaneçiesse

se salió del castillo sin ser sentida

de las guardas de fuera, porque a las

de dentro ella las ocupó aquella noche

como no la pudiessen sentir; y ansi con

la mayor furia que pudo caminó para el

puerto, donde halló vna galera ligera

que estaua de partida para la Lydia, en

la qual se fletó pagando el conueniente

salario al piloto, y con mucha bonança y

buen tenporal hizo su viaje hasta llegar

al puerto de su deseado fin. Consolauasse

la desdichada en hollar la tierra que

tenia en prision todo su bien, y quando

llegó a la gran çiudad donde residia el

rey teniasse por muy contenta quando via

aquellas torres altas en que pensaua

estar secrestado su amor, y ansi a la

más alta y más fuerte le dezia: ¡O la

más bienauenturada estançia que en la

tierra ay! ¿Quién te hizo tan dichosa

que mereciesses ser caxa y buxeta en

que estuuiesse guardado el precioso

joyel que adorna y conserua mi coraçon?

¿Quién te hizo bote en que ençerrasse

conserua tan cordial? ¡O si los hados

me conuertiessen agora en piedra de tan

feliz edefiçio, porque a mi contento

gozasse de mi desseado bien! Y diziendo

estas y semejantes lastimas, llorando

de sus ojos se entró en la çiudad y

fuesse derecha al palaçio y casa del

rey, y apeada de su cauallo se entró

al retraimiento[718] real, y puesta de

rodillas ante el rey le habló ansi. Muy

alto y muy poderoso señor, a la vuestra

alteza plega saber cómo yo soy hijo del

rey de Polonia; y deseo de exerçitarme

en las armas para mereçer ser colocado

en la nonbradia de cauallero me ha hecho

salir de mi tierra, y teniendo notiçia

que tan auentajadamente se platican las

armas en vuestra corte soy venido a os

seruir. De manera que si mis obras fueren

de cauallero, ofreçida la oportunidad

terneme por dichoso tomar la orden de

caualleria de tan valeloso principe

como vos; y si en vuestro seruiçio me

reçebis me hareis, señor, muy gran

merçed. Estauan delante la reyna y su

hija Sophrosina que era dama de gran

veldad, y el hijo del rey; y como vieron

a Drusila tan hermoso y apuesto donzel

á todos contentó en estremo, y les

plazió su ofrecimiento, y a Sophronisa

(_sic_) mucho más; y despues que el

rey su padre le agradeçió su venida y

buena voluntad, le ofreçió todo aquel

aprouechamiento que en su casa y reyno se

le pudiesse dar. Sophrosina le demandó

a su padre por su donzel y cauallero, y

su padre se le dió: y Drusila le fue a

bessar las manos por tan gran merced:

Sophrosina estaua muy hufana de tener

en su seruiçio vn tan apuesto y hermoso

donzel, porque çiertamente ansi como en

su habito natural de muger era la mas

hermosa donzella que auia en el mundo,

y con su veldad no auia cauallero que

la viesse que no la deseasse. Ansi por

la mesma manera en el habito de varon

tenia aquella ventaja que toda lengua

puede encareçer, en tanta manera que no

auia dueña ni donzella que no deseasse

gozar de su amor; y ansi Sophrosina dezia

muchas veces entre sí que si fuesse a

ella çierto que el su donzel era hijo del

rey de Polonia, como él lo auia dicho,

que se ternia por muy contenta casar con

él: tan contenta estaua de su postura

y veldad; y ansi en ninguna cosa podia

Sophrosina agradar á Drusila que no lo

hiziesse de coraçon. Y un día hablando

delante de algunos caualleros y reyna

su madre, de la batalla y de la muerte

del rey de Albania, vinieron á hablar de

la prision de Andronico hijo del rey de

Vngria, y la reyna dixo que çiertamente

seria justiçiado muy presto, porque mató

en la batalla vn sobrino suyo hijo de

su hermana, y que su madre no se podia

consolar por la muerte de su hijo sino

con auer Andronico de morir, y que para

esto tenia ya la palabra del rey; y como

Drusila esto oyó pensó perder la vida

de pessar, y con mucha disimulaçion se

puso a pensar cómo podria libertar a su

amante avnque ella muriesse por él; y

ansi como Sophrosina se recogió a su

aposento pusosse Drusila de rodillas

ante ella suplicando la hiziese vna

merçed, haziendole saber en cómo ella

auia conçebido gran piedad de Andronico,

por çertificarle la reyna su señora

que auia de morir. Que le suplicaua

le diesse liçencia para le visitar y

consolar porque en ninguna manera se

podria sufrir a estar presente en la

çiudad a le ver morir. Sophrosina como

entendió esto haria a Drusila gran plazer

le dió luego vn anillo muy preçiado que

ella traya en su dedo y le dixo que se

fuesse con él al alcayde del castillo

y le dixesse que se le dexasse ver y

hablar. No te puedo encareçer el goço

que Drusila con el anillo lleuó, y como

llego al castillo y le mostró al alcayde

y reconoçió el anillo muy preçiado de su

señora Sophrosina: y por lo que conoçia

de los fabores que daua al su donzel,

luego le hizo franco el castillo y le dió

las llaues, y sin mas conpañia ni guarda

le dixo que entrasse en la torre de la

prision. Como Andronico sintió abrir las

puertas temiose si era llegada la hora

en que le auian de justiçiar, porque

le pareçió desusada aquella visita, y

estaua confusso pensando qué podia ser;

y avnque no tenia mas prisiones que

la fuerça de aquella torre afligiale

mucho la soledad y el pensar la hora

en que auia de morir; y como Drusila

entró en la prision y reconoçío al su

amado Andronico, avnque flaco y demudado

todo, se le fue a abrazar y bessar en la

boca, que no se podia contener; y como

Andronico se sintio ansi acariçiar de

vn mançebo en vn estado tan miserable

como aquel, estaba confusso y turbado,

sospechoso que le llorauan el punto de su

muerte; y cuando ya su Drusila se le dió

á conoçer y boluió en sí no ay lengua que

pueda contar el plazer que tuuieron anbos

a[719] dos. Luego le contó por estenso

cómo auia venido alli, y cómo perdió sus

padres, hermanos y reyno, y el estado

en que estaua en el fabor de su señora

Sophrosina, y la confiança y credito

que se le daua en todo el reyno[720], y

cómo sabia çiertamente que auia de morir

y muy breue, sin poderlo ella remediar

por ser muger; y que por tanto conuenia

que luego tomando los habitos que ella

traya, que se los dio Sophrosina, la

dexasse con los que él tenia vestidos en

la prision, y que él se fuesse a vuscar

cómo la libertar. En fin, pareçiendo bien

a anbos aquel consejo y siendo auisado

por Drusila de muchas cosas que conuenia

hazer antes que saliesse de la çiudad:

cómo se auia de despedir de Sophrosina, y

cómo auia de auer su arnes, vestiendose

las ropas que ella lleuaua, y tomando

el anillo, y çerrando las puertas de la

torre se salió, y dadas las llaues al

alcayde con mucha disimulaçion se fue al

palaçio sin que alguno le echasse de ver

por ser ya casi a la noche, y entrando

a la gran sala halló a Sophrosina con

sus padres y corte de caualleros en gran

conuersaçion; y puesto de rodillas ante

ella le dio el anillo; y por no dar

Sophrosina cuenta al rey ni reyna de

ninguna cosa no le habló en ello mas,

pensando que estando solos sabria lo que

con Andronico passó; y Andronico sin

mas detenimiento se fue al aposento de

Drusila conforme al auiso que le dio, y

vestido su arnes y subiendo en su cauallo

se salio la puerta de la çiudad. Esperó

Sophrosina aquella noche si pareçia ante

ella el su donzel, y como no le vio,

venida la mañana le enbió a vuscar, y

como le dixeron que la noche antes se

auia ausentado de la çiudad penso auerlo

hecho por piedad que tubo de Andronico

por no le ver morir; y ansi trabajaua

_Sophrosina_ porque se executasse la

muerte _en Andronico_ esperando[721]

que _luego_ bolueria _su donzel_

sabiendo[722] auerse hecho justicia dél;

y ansi se sufrió, y respondia al rey y

reyna quando preguntauan por el, diziendo

que ella le enbió vna xornada de alli

_con vn recado_. Andronico con la mayor

priesa que pudo caminando toda la noche

se fue para el rey de[723] Armenia,

porque supo que tenia gran enemistad

con el rey de Lydia, y le dixo ser vn

cauallero de Traçia, que auia recebido

vn gran agrauio del rey de Lydia: que le

suplicaua le diesse su exerçito, y que él

le queria hacer su capitan general; que

él le prometia darle façilmente el reyno

de Lydia en su poder, y que solo queria

en pago le hiziesse merced del[724]

despojo del palacio real y prisioneros

del castillo; y ansi conçertados caminó

Andronico para Lydia con el rey de

Armenia y su exerçito, y salido el rey

de Lydia al campo con su exerçito le

mató Andronico en la[725] batalla y le

desuarató y[726] entró la ciudad, y tomó

en su guarda el palaçio del rey, y se fue

al castillo y abierta la prision sacó

de alli a su Drusila con gran alegria y

plazer de anbos y gran gozo de bessos

y abrazos; y descubriendo su estado y

ventura a quantos lo querian saber[727],

vistio a Drusila de habitos de dama, que

admiraua a todos su hermosura y velleza;

y poniendo en poder del rey de Armenia á

la reyna[728] y todo el reyno de Lydia,

y diziendo que queria á Sophrosina para

darsela por muger a vn hermano suyo la

enbarcó juntamente con todo el tesoro

del rey. No huuieron salido dos leguas

del puerto quando se les leuanta el mar

con tempestad muy furiosa; que[729]

despues de dos dias aportaron a vna ysla

sola y desierta y sin habitaçion que

estaua en los confines de Rodas[730];

yua Sophrosina muy miserable y cuytada

llena de luto, y Andronico se la yua

consolando, y como era donzella y linda

que no auia cunplido catorce años bastó

entre aquellos regalos y lagrimas mouer

el coraçon de Andronico con su hermosura

y belleza; y ansi como enhastiado de

la su Drusila passó todo su amor en

Sophrosina: que ya si a Drusila hablaua

comunicaua era con simulaçion, pero no

por voluntad; y ansi fingiendo regalar

á Sophrosina de piedad, disimulaua su

maliçia encubierta, porque so color

de que la lleuaua para su hermano la

acariçiaua para si, pareçiendole no

ser aquella joya para desechar, y

ansi ardiendo su coraçon con la llama

que Sophrosina le causaua, sospiraua

y lloraua disimulando su pena. Pues

llegados al puerto _de la ysla_, como

Drusila llegó cansada de las malas noches

y dias passados[731] saltó luego en

tierra _ya casi a la noche_, y auiendo

çenado no queriendo Sophrosina salir del

nauio _por su desgracia_, sacaron[732]

al prado verde vn rico pauellon _con

vna cama_: el[733] qual reçibió aquella

noche los desiguales coraçones[734] de

Andronico y Drusila _en vno_; y como la

engañada Drusila con el cansancio se

adormió, y el infiel de Andronico la

sintio dormida, poco a poco sin que le

sintiesse se leuantó de la cama[735]

junto á la media noche y tomandola todos

sus vestidos la dexó sola _y desnuda_

en el lecho y se lançó en el nauio; y

ansi mandó a su gente y marineros[736]

que sin más detenimiento leuantassen

vela y partiessen de alli, y con tienpo

de bonança y prospero viento vinieron

en breue a tomar puerto en el reyno de

Maçedonia, algunas villas que avn estauan

por Drusila, porque Raymundo era ydo

a conquistar a Siçilia. La desdichada

de Drusila como de su sueño despertó

començó a vuscar por la cama su amante,

estendiendo por la vna parte las piernas,

y por la otra echaua[737] los brazos; y

como no le halló, como furiosa y fuera de

seso saltó del lecho desnuda en carnes _y

sin sosiego alguno se fue a la ribera_

adonde estaua[738] el nauio, y _como_ no

le vio, presumiendo avn dormir y ser

sueño aquello que via[739] se començó

cruelmente a herir por despertar; y

ansi arañando[740] su hermoso rostro

que el sol obscureçía con su resplandor

y mesando sus dorados cabellos corria

a vna parte y a otra por la ribera

como adiuinando su mala fortuna. Daua

grandes bozes llamando su Andronico;

pero no ay quien la responda por alli,

sino de pura piedad el equo echo que

por aquellas concauidades resuena[741].

En grandes alaridos y miseria passó la

desdichada aquel rato hasta que la mañana

aclaró, y ansi como el alua començó a

ronper, ronca de llorar, todo su rostro

y delicados miembros despedaçados con

las vñas, tornó de nueuo a correr la

ribera y vio que a vna parte subia vn

peñasco muy alto sobre el mar, en que

con gran impetu batian las olas, y alli

sin algun temor se subió, y mirando

lexos, agora porque viesse yr las velas

inchadas, o porque al deseo y ansia se

le antojó, començó a dar bozes llamando

a su Andronico, hiriendo con furia las

palmas; y ansi cansada, llena de dolor,

cayó en el suelo amorteçida; y despues

que de gran pieza boluió en si començó

a dezir. Di, infiel traidor, ¿por qué

huyes de mi, que ya me tenias vençida?

Pues tanto te amaua esta desdichada,

¿en qué podia dañar tus deleytes? Pues

lleuas contigo el alma, ¿por qué no

llenaste este cuerpo que tanta fe te ha

tenido? ¡O perfido Andronico! ¿Este pago

te mereçio este mi coraçon que tanto se

enpleó en tí, que huyendo de mí con tus

nueuos amores me dexas aqui hecha pasto

de fieras? ¡O amor! ¿Quién será aquella

desuenturada que sabiendo el premio que

me das de[742] mi fe, no quiera antes que

amar ser comida de sierpes? ¿De quien

me quexaré? ¿De mí, porque tan presto a

ti, Andronico, me rendí desobedeciendo

a mi padre y recusando a Raymundo? ¿O

quexarme he de ti, traidor fementido,

que en pago desto me das este galardon?

Juzguelo Dios; y pues mis obras fueron

por la fe del matrimonio que no se

deue violar, pues la tuya es verdadera

trayçion arrastrado seas en campo por

mano de tus enemigos. _¿Quien contara

el angustia, llanto, duelo, querella y

desauentura de tanta belleza y mujer

desdichada? yo me marauillo cómo el çielo

no se abrio de piedad viendo desnudos

aquellos tan delicados miembros gloria

de naturaleza desamparada de su amante,

hecha manjar y presa de fieras, esperando

su muerte futura. No puedo dezir más;

porque me siento tal, que de pena y dolor

reuiento._ Y[743] ansi con la gran ansia

que la atormentaua se tornó a desmayar

en el medio de vn prado teniendo por

cabezera una piedra, y porque Dios nunca

desampara a los que con buena intinçion

son fieles, suçedio que auiendo Raymundo

conquistado el reyno de Siçilia boluia

vitorioso por el mar, y aportando a

aquella ysla, aunque desierta se apeó por

gozar del agua fresca, y andando con su

arco y saetas por la ribera solo, por se

solazar, vio de lexos a Drusila desnuda,

tendida en el suelo; y como la vio,

avnque luego le pareçió ser fiera, quando

reconoçió ser muger vinose para ella,

y como çerca llegó y halló ser Drusila

enmudeçió sin poder hablar, pensando si

por huyr dél se auia desterrado aqui

quando a su padre le mató. De lastima

della començó á llorar, y ella boluiendo

en si se leuantó del suelo y muy llena de

verguença se sentó en la piedra. Pareçia

alli sentada como solian los antiguos

pintar a Diana quando junto a la fuente

está echando agua a Antheon en el rostro.

O como pintan las tres deesas ante Paris

en el juizio de la mançana, y quando

trabaja encogiendose cubrir el pecho y

el vientre descubresele mas el costado.

Era su blancura que a la nieue vençia.

Los ojos, pechos, mexillas, nariz, boca,

honbros, garganta que Drusila mostraua

se podia anteponer a quantas en el mundo

ay de damas bellas[744]; y despues

desçendiendo mas abajo por aquellos

miembros secretos que por su honestidad

trabajaua en cubrir, en el mundo no

tenian en velleza par; y como acabaua de

llorar pareçia su rostro como suele ser

de primavera alguna vez el çielo, y como

queda el sol acabando de llouer auiendo

desconbrado todo el nublado de sobre la

tierra; y ansi Raymundo captiuo de su

velleza le dixo: ¿Vos no soys, mi señora,

Drusila? Al qual ella respondió: yo soy

la desdichada hija del rey de Maçedonia;

y luego alli le contó por estenso todo

lo que por Andronico su esposo pasó, y

como viniendose para su tierra la auia

dexado sola alli como ve. El se marauilló

a tanta fe auer hombre que diesse tan mal

galardon, y le dixo: pues yo, señora,

soy vuestro fiel amante Raymundo de

Traçia, y porque me menospreçiastes me

atreui a os enojar; yo tengo el vuestro

reyno de Maçedonia guardado para vos,

juntamente con mi coraçon, y quanto yo

tengo está a vuestro mandar; yo quiero

tomar la empresa de vuestra satisfaçion;

y diziendo esto saltó al nauio y tomó

vnas preçiosas vestiduras, y solo sin

alguna compañia se las boluió uestir,

y la truxo al nauio, donde dandola a

comer algunas conseruas la consoló; y

dados a la vela la lleuó a la çiudad de

Constantinopla donde estaua su padre, el

qual como supo que traya a Drusila y

mucho a su voluntad reçibio gran plazer,

y luego Raymundo se dispuso yr a tomar

la satisfaçion de Andronico que se auia

lançado en algunas villas del reyno de

Maçedonia, por ser marido de Drusila; y

como no estaua en lugar[745] avn conoçido

no se pudo defender, que en breue

Raymundo le vençio, y como le hubo a las

manos le hizo atar los pies a la cola

de su cauallo y heriendole fuertemente

de las espuelas le truxo por el campo

hasta que le despedaçó _todo el cuerpo_,

y ansi le pusieron por la justiçia de

Dios aqui _al ayre como le ves, en pena

de su ingratitud_; y Raymundo en plazer

y contento de aquellos reynos se casó

con Drusila, los quales dos se gozaron

por muchos años en su amor, y enbiaron

a Sophrosina para su madre a Lydia

con mucho plazer, y despues el rey de

Armenia, por ruegos del rey de Traçia,

boluió el reyno de Lydia a Sophrosina y a

su madre, _casó su hijo con Sophrosina y

viuieron todos en prosperidad_. Ansi que

ves aqui la pena que se da a este maluado

por su ingratitud.

MIÇILO.--Por çierto, gallo, el cuento me

ha sido de gran piedad, y la pena es qual

mereçe ese traydor. Agora proçede en tu

peregrinaçion.

GALLO.--Luego como subimos al çielo

empireo, que es el çielo superior,

nos alunbró vna admirable luz que

alegró todo el spiritu con vn nueuo y

particular plazer, que no ay lengua ni

avn entendimiento que se sepa declarar.

Era este çielo firme, que en ningun

tienpo se mueue, ni puede mouer, porque

fue criado para eternal morada y palaçio

real de Dios; y con él en el prinçipio

de su creaçion fueron alli criados vna

inumerable muchedunbre de inteligençias,

spiritus angelicos como en lugar proprio

y deputado para su estançia y a ellos

natural. Como es lugar natural el agua

para los pescados, y el ayre para las

aues, y la tierra para los animales

fieros y de vso de razon[746]. Este çielo

es de imensa y inestimable luz, y de vna

diuina claridad resplandeçiente sobre

humano entendimiento y capaçidad. Por lo

qual se llama Enpireo, que quiere dezir

fuego; y no porque sea de naturaleza y

sustançia de fuego, sino por el admirable

resplandor y glorioso alumbramiento que

de sí emana y proçede. Aquí está el

lugar destinado ante la constituçion

del mundo para silla y trono de Dios,

y para todos los que han de reinar en

su diuino acatamiento. La qual luz

quanto quiera que en si sea clarissima

y acutissima no la pueden sufrir los

ojos de nuestra mortalidad, como los

ojos de la lechuza que no pueden sufrir

la luz y claridad del sol. Ni tanpoco

esta luz bienauenturada alumbra fuera

de aquel lugar. En conclusion es tan

admirable esta luz y claridad que tiene a

la luz del sol y luna, çielos y planetas

ventaja sin conparaçion. Es tanta y

tan inestimable la ocupaçion en que se

arrebata el alma alli, que de ninguna

cosa que acá tenga, ni dexa ni se acuerda

allá. Ni más se acuerda de padre, ni

madre, ni parientes, ni amigos, ni hijos,

ni muger más que si nunca los huuiera

visto. Ni piensa, ni mira, ni considera

mal ni infortunio que les puede[747] acá

venir. Sino solo tiene cuenta y ocupaçion

en aquel gozo inestimable que no puede

encareçer.

MIÇILO.--¡O gallo! qué bienaventurada

cosa es oyrte. No me pareçe sino que

lo veo todo ante mi. Pues primero que

llegues a Dios y á dezirme el estado

de su magestad, te ruego me digas la

disposiçion del lugar.

GALLO.--Eran vnos canpos, vna llanura que

los ojos del alma no los puede alcançar

el fin. Eran campos y estauan cubiertos

porque era casa real donde el Rey tiene

todos sus cortesanos de sí; y mira bien

agora, Miçilo, que en aquel lugar auia

todas aquellas cosas que en el mundo

son de estima, y que en el mundo pueden

causar magestad, deleyte, hermosura,

alegria y plazer; y otras muchas más sin

cuento ni fin. Pero solo esto querria

que con sola el alma entendiesses; que

todo aquello que allá ay es de mucho más

virtud, exçelençia, fuerça, elegançia y

resplandor que en las que en el mundo

ay, sin ninguna conparaçion[748]. Porque

en fin has de considerar que aquellas

estan en el çielo, naçieron en el

çielo, adornan el çielo, y avn son de

la çelestial condiçion para el seruiçio

y acatamiento de Dios, y ansi has de

considerar con quanta ventaja deuen

á estas exceder. En tanta manera que

puedes creer, o presumir que aquello es

lo verdadero y lo que tiene vibo ser, y

que es sonbra lo de acá, o fiçion. O que

lo del çielo es natural, y lo del mundo

es artifiçial y contrahecho y sin algun

valor. Como la ventaja que ay entre[749],

vn rubi, o[750] vn diamante hecho en

los hornos del vidrio en[751] Venecia,

en Cadahalso, que no ay cosa de menos

estima; y mira avn quánta ventaja le haze

vn natural diamante que fue naçido en las

minas de acá; que puesto en las manos

de vn prinçipe no se puede apreçiar ni

estimar. Auia por comunes piedras por el

suelo de aquellos palaçios y praderias

esmeraldas, jaçintos, rubies, carbuncos,

topaçios, perlas, çafires, crisotoles y

diamantes, y por entre estas corrian muy

graçiosas y perenales fuentes, que con

su meneo hazian spiritual contento que

el alma solo puede sentir. Auia demas

destas piedras y gemas que conoçemos acá

otras infinitas de admirable perfeçion, y

avn deues creer que por ser naçida allá

qualquiera piedra que por alli estaua

çien mundos no la podrian pagar ¡tanta

y tan admirable era su virtud! Ansi con

este mesmo presupuesto puedes entender

y considerar qué era el oro de alli y

todo lo demas. Porque no es razon que me

detenga en te encareçer la infinidad de

cosas preçiosas y admirables que auia

allí; la multitud de árboles que a la

contina estan con sus flores y frutas;

y quanto mas sabrosas, dulçes y suaues

que nunca humana garganta gustó. Aquella

muchedunbre de yeruas y flores; que

jazmines, oliuetas, _alelies_, albahacas,

rosas, azuzenas, clabellinas, ni otras

flores de por acá dauan alli olor; porque

las pribauan otras muchas más que auia

sin numero por alli. En vn gran espaçio

que por entendimiento humano no se puede

conprehender estaua hecho vn admirable

teatro preçiosamente entoldado, del

medio del qual salia un trono de diuina

magestad. Auia tanto qué ver y entender

en Dios que al juizio y entendimiento no

le sobró punto ni momento de tienpo para

poder contemplar la manera del edifiçio

y su valor. Basta que asi como quien en

sueños se le representa vn inumerable

cuento de cosas que en confuso las ve en

particular, ansi mientra razonauamos los

miradores açerca del diuino poder eché

los ojos y alcançé á juzgar ser aquel

trono de vna obra, de vna entalladura,

de vn musayco, moçaraue y tareçe que

la lengua humana le haze gran baja,

ultraje y injuria presumirlo conparar,

tasar o juzgar. Que aun presumo que a

los bienauenturados spiritus les está

secreto, reseruado solo a Dios, porque

no hace a su bienauenturança auerlo de

saber. En este trono estaua sentado

Dios; de cuyo rostro salia vn diuino

resplandor, vna deydad que hazia aquel

lugar de tanta grandeza, magestad y

admirable poder que a todos engendraua vn

terrible espanto, reuerençia y pabor.

MIÇILO.--¡Oh gallo! aqui me espanta donde

estoy en oyrtelo representar. Pero dime

¿a qué parte tenia el rostro Dios?

GALLO.--Mira, Miçilo, que en esto se

muestra su gran poder, magestad y valor;

que en el çielo no tiene espaldas Dios,

porque a todas partes tiene su rostro

entero, y en ninguna parte del çielo el

bienauenturado está que no vea rostro a

rostro la cara a su magestad; porque en

este punto está toda su bienauenturança

que se resume en solo ver a Dios; y es

este preuillegio de tan alto primor que

donde quiera que está el bienauenturado,

avnque estuuiesse acaso en el infierno,

ó en purgatorio se le comunicaua en su

vision Dios, y en ninguna parte estaria

que entero no le tuuiesse ante sí.

MIÇILO.--Dime ¿allá en el çielo viades y

oyades todo lo que se hazia y dezia acá

en el mundo?

GALLO.--Después que los bienauenturados

estan en el acatamiento de Dios ni ven

ni oyen lo que se dize y haze acá, sino

en el mesmo Dios, mirando a su diuina

magestad reluzen las cosas a los santos

en él.

MIÇILO.--Pues dime, ¿comunicales Dios

todo quanto passa acá? ¿Ve mi padre y mi

madre lo que yo hago agora aqui si están

delante Dios?

GALLO.--Mira, Miçilo, que avnque te he

dicho que todo lo que los bienauenturados

ven es mirando á Dios no por eso has de

entender que les comunica Dios todas

las cosas que passan acá. Porque no les

comunica sino aquellas cosas de más

alegria y más plazer y augmento de su

gloria, y no las cosas inpertinentes que

no les caussasse gozo su comunicaçion.

Porque no es razonable cosa que comunique

Dios á tu padre que tú adulteras acá,

o reniegas y blasfemas de su poder y

majestad. Pero alguna vez podrá ser que

le comunique que tú eres[752] bueno,

limosnero, deuoto y trabajador. Quiero

te dar un exemplo porque mejor me puedas

entender. Pongamos por caso que estamos

agora en vn gran tenplo, y que en el

lugar que está el retablo en el altar

mayor estuuiesse vn poderoso y grande

espejo de vn subtil y fino azero. El qual

por su linpieza y polideza y perfeçion

mostrasse a quien estuuiesse junto á él

todo quanto passa y entra en la iglesia,

tan en particular que aun los affectos

del alma mostrasse de quantos entrassen

alli. Entonçes sin mirar a los que estan

en el tenplo, con mirar al espejo verias

todas quantas cosas alli passan aunque se

hiziessen en los rincones muy ascondido.

Pero con esto pongamos que este espejo

tuuiesse tal virtud que no te comunicasse

otra cosa de todas quantas alli passan

sino las que te conueniessen saber.

Como si dixessemos que te mostrasse los

que entran[753] alli a rezar, a llorar

sus pecados, a dar limosna y adorar a

Dios. Pero no te mostrasse ni viesses

en él el[754] que entra a hurtar los

frontales: ni los que entran a murmurar

de su proximo: ni avn los que entran alli

a tratar canbios y contratos yliçitos y

profanos, porque los tales no aprouechan

auerlos tú de saber. Pues desta manera

deues entender que es Dios vn diuino

espejo a los bienauenturados, que todo

lo que passa en el mundo reluze en

su magestad: pero solo aquello ve el

bienauenturado que haze á su mayor bien,

y no lo demas. Pero alguna vez aconteçe

que es tanta la vanidad de las petiçiones

que suben a Dios de acá que muestra Dios

reyrse en las oyr, por ver a los mundanos

tan neçios en su oraçion. Unos que les

dé vn reyno, otros que se muera su padre

para heredarle. Otros suplican a Dios que

su muger le dexe por heredero, otros que

le dé vengança de su hermano; y algunas

vezes permite Dios que redunde en su

daño la neçia petiçion. Como vn dia que

notablemente vimos que se reya Dios, y

mirando hallamos qué era, porque auia un

mes que le inportunaua vna mugerzilla

casada que le truxiesse un amigo suyo de

la guerra, y la noche que llegó los mató

el marido juntos a ella y a él. De aqui

se puede colegir a quién se deue hazer la

oraçion, y qué se deue en ellas pedir,

porque no mueua _en ella_ a risa a Dios.

Que pues las cosas van por via de Dios a

los santos, y en él ven los santos lo que

passa acá, será cordura que se haga[755]

la oraçion a Dios.

MIÇILO.--¿No es liçito hazer oraçion a

los Santos, y pedirles merçed?

GALLO.--Si, liçito es: porque me hallo

muy pecador con mil fealdades que no

oso pareçer ante Dios. O como ora la

iglesia, que dize en todas sus oraçiones

ansi[756]: Dios, por los méritos de tu

santo N. nos haz dignos de tu graçia, y

despues merezcamos tu gloria. ¿Y vosotros

pensais que os quiere más algun santo

que Dios? No por çierto; ¿ni que es mas

misericordioso, ni que ha más conpasion

de vos que Dios? No por çierto. Pero

pedislo a los santos porque nunca estais

para hablar con Dios, y porque son tales

las cosas que pedis que aueis verguença

de pedirlas a Dios, ni pareçer con tales

demandas ante él, y por eso pedislas a

ellos. Pues mirad que solo deueis de

pedir el fin y los medios para él. El fin

es la bienauenturança. Esta sin tasa se

ha de pedir. Pero avn muchos se engañan

en esto, que no saben cómo la piden: Es

vn honbre vsurero, amançebado, homiçiano,

enuidioso y otros mil viçios: y pide:

Señor dadme la gloria. Por çierto que

es mucha razon que se ria Dios de vos,

porque pedis cosa que siendo vos tal no

se os dará.

MIÇILO.--Pues ¿cómo la tengo de pedir?

GALLO.--Desta manera: _mejorando primero

la vida, y despues dezid á Dios_:

Señor, suplicos yo que resplandezca en

mi vuestra gloria. Porque en el bueno

resplandeçe la gloria de Dios; y siendolo

vos darse os ha; y pues en los bienes

eternos ay que saber cómo se han de

pedir, quánto más en los medios, que

son los bienes temporales. Que no ansi

atreguadamente los aueis de pedir para

que se rian[757] de vos, sino con medida,

si cumplen como medios para vuestra

saluaçion. ¿Que sabeis si os saluareis

mejor con riqueza que con pobreza? ¿O

mejor con salud que con enfermedad?

MIÇILO.--Pues dime, gallo, pues es

ansi[758] _como tú dices_, que ninguna

cosa, ni petiçion va a los santos sino

por via de Dios, y él se la representa

a ellos, ¿porqué dize la iglesia en la

letania: Sancte Petre, ora pro nobis?

Sancte Paule, ora pro nobis? Porque si

yo deseasse mucho alcançar vna merçed de

vn señor, superflua cosa me pareçeria

escreuir a vn su criado vna carta para

que me fuesse buen terçero, si supiesse

yo çierto que la carta auia de yr primero

a las manos del señor que de su pribado.

Porque me ponia a peligro, que no

teniendo gana el señor de me la otorgar

rasgasse la carta, y se me dexasse

de hazer la merçed por solo no auer

interçesor.

GALLO.--Pues mira que esta ventaja tiene

este prinçipe çelestial a todos los de

la tierra, que por solo ver que hazeis

tanto caudal de su criado y pribado y

os estimais por indignos de hablar con

su magestad, tiene por bien otorgar la

petiçion, avn muchas vezes reteniendo

la carta en sí. Porque a Dios bastale

entender de vos que soys deuoto y amigo

de su santo que ama él, y ansi por veros

a vos deuoto de su santo[759] os otorga

la merçed; y poco va que comunique con el

santo que os la otorgó por amor dél, o

por sola su voluntad.

MIÇILO.--Por çierto, gallo, mucho me has

satisfecho a muchas cosas que deseaua

saber hasta aqui, y avn me queda mucho

mas. Deseo agora saber el asiento y orden

que los ángeles y bienauenturados tienen

en el çielo, y en qué se conoce entre

ellos la ventaja de su bienauenturança.

Ruegote mucho que no reuses ni huyas

de conplazer a mi, que tan ofreçido y

obligado me tienes a tu amistad. Pues de

oy más no señor, sino amigo y compañero,

y aun disçipulo me puedes llamar.

GALLO.--No deseo, Miçilo, cosa más que

auerte de conplacer; pero pues el dia es

venido quedese lo que me pides para el

canto que se seguirá[760].

_Fin del trezeno[761] canto del gallo de Luçiano._

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 224 / 605 题