NOTAS:

[643] G., canto del Gallo.

[644] (_Tachado_): Siguesse el honzeno canto del Gallo de Luçiano,

orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor.

(_Antes se leia en vez de autor_): intérprete.

[645] G., basta.

[646] G., pudiesse.

[647] G., creer.

[648] G., effetuais.

[649] G., nos.

[650] G., nuestra.

[651] G., naçieron con naturaleza obligada a morir.

[652] G., verdaderos.

[653] G., tanto tañer de campanas.

[654] Esta relaçion es la misma que apareçe copiada en la conoçida

_Misçelanea_ de Sebastian de Horozco (Bibl. Nac. Ag. 105. fol. 167 á

169), con el título de _Memoria de la orden y forma que se tuvo en

Milan en el enterramiento del Ilustrissimo señor Marques del Gasto,

capitan general de su Magestad, y en el acompañar su cuerpo desdel

monasterio de Santo Eustorgio, de la horden de los Predicadores,

hasta la iglesia mayor, lunes diez y seis de abril mill y quinientos

y quarenta y seis años, y el dia siguiente en las onrras que alli se

hizieron_.

Indicamos las variantes de este manuscrito con la inicial H.

[655] H., toda la.

[656] H., capitulo. G. (_Tachado_), capitulo.

[657] G., de.

[658] G., perrochias.

[659] H., la cabeça.

[660] G., que. H., como.

[661] G., arrastrandolas.

[662] H., de la casa.

[663] H., de este.

[664] G., vn.

[665] H., guarnescido.

[666] G., plateada.

[667] H., cubiertas.

[668] H., capirotes.

[669] G., çinco H., quatro.

[670] H., lobas de luto.

[671] H., en las cabeças.

[672] H., marques, que aya gloria.

[673] G., derredor.

[674] G., gasto.

[675] H., del señor marques, que aya gloria.

[676] G., subi.

[677] G., Bien se puede eso presumir, avnque era comun opinion ser

honbre cruel, y que ansi mató muchos capitanes, alferez y gentiles

honbres haziendoles degollar.

[678] G., motines.

[679] G., aun.

[680] G., desçendido.

[681] G., condenados.

ARGUMENTO

DEL DUODEÇIMO CANTO DEL GALLO[684]

En el canto doze[685] que se sigue el

auctor imitando a Luçiano en el dialogo

que intituló Icaro Menipo, finge subir

al cielo y descriue lo mucho que vio

allá[686].

GALLO.--Ayer te prometi, Miçilo,

de tratar oy materia no qualquiera

ni vulgar, pero la mas alta y mas

encumbrada[687] que humano ingenio puede

conçebir. No de la tierra ni de las

cosas bajas y suezes de por acá: mas de

aquellas que por su estrañeza el juizio

humano no las basta conprehender. Tengo

de cantar oy cómo siendo Icaro Menipo

subi al çielo morada y habitaçion propria

de Dios; oy tienes neçesidad de nueuo

entendimiento y nueua atençion, porque te

tengo oy de dezir cosas que ni nunca las

vieron ojos, ni orejas las oyeron, ni en

entendimiento humano pudo nunca caber lo

que tiene allá Dios aparejado para los

que le desean seruir. Despierta bien:

ronpe esos ojos del alma y mirame acá,

que quiero dezir las cosas marauillosas

que en el çielo vi, oy, hablé y miré. La

estançia, asiento, lugar de los Santos

y de Dios. Dezirte he la dispusiçion,

mouimiento, camino, distançia que tienen

los çielos, estrellas, nubes, luna y sol

entre sí allá. Las quales si oydas no

creyeres, esto solo me sera gloria a mi,

y señal de mi mayor feliçidad, pues por

mis ojos vi, y con todos mis sentidos

gusté cosas tan altas que a todos los

honbres causan admiraçion, y passan a lo

que pueden creer.

MIÇILO.--Yo te ruego, mi gallo, que oy

con intimo affecto te esfuerçes a me

conplazer, porque me tienes suspenso

de lo que has de hablar. Que avn si te

plaze dexaré el offiçio por mostrarte

la atençion que te tengo, pues con los

ojos ternia los sentidos y entendimiento

todo en ti. Espeçie me pareçeria ser de

infidelidad si vn honbre tan bajo y tan

suez como yo no creyesse a vn honbre

çelestial y diuino como tú.

GALLO.--No quiero, Miçilo, que dexes

de trabajar: no demos ocasion a morir

de hanbre, pues todo se puede hazer.

Prinçipalmente quando de ti tengo

entendido que cuelgas con tus orejas de

mi lengua, como hizieron los françeses de

la lengua de Hercules Ogomio admirable

orador. Agora, pues, oyeme y sabras que

como yo considerasse en el mundo con

gran cuydado todas las cosas que hay

entre los mortales, y hallasse ser todas

dignas de risa, bajas y pereçederas, las

riquezas, los inperios, los offiçios de

Republica y mandos, menospreçiando todo

esto, con gran deseo me esforçé a emplear

mi entendimiento y affiçion en aquellas

cosas que de su cogeta son buenas a la

verdad; y ansi cobdiçié passar destas

cosas tenebrosas y obscuras y volar hasta

la naturaleza y criador de todas, y a

este desseo me mouio y ençendio más la

consideraçion deste que los philosophos

llaman mundo. Porque nunca pude en

esta vida hallar de qué manera fuesse

hecho, ni quién le hizo: donde tubo

principio y fin. Despues desto quando

en particular le deçendia a contemplar

mucho más me causaua admiraçion y dubda:

quando via las estrellas ser arroxadas

con gran furia por el çielo yr huyendo.

Tanbien deseaua saber qué cosa fuesse

el sol, y sobre todo deseaua conoçer

los açidentes de la luna, porque me

pareçian cosas increybles y marauillosas,

y pensaua que algun gran secreto que no

se podia declarar causaua en ella tanta

mudança de espeçies, formas y figuras.

Aquella braueza con que el rayo sale

con aquel resplandor, tronido espantoso

y ronpimiento de nube, y el agua, la

nieue, el graniço enbiada[688] de lo

alto. Pareçianme ser todas estas cosas

difiçiles al entendimiento, en tanta

manera que por ninguna fuerça de nuestra

naturaleza se podian por algun honbre

conprehender acá. Pero con todo esto

quise saber qué era lo que destas cosas

los nuestros philosophos sentian: porque

oya dezir a todos, que ellos enseñauan

toda verdad. Tanbien reçebia gran

confusion considerando aquella sublimidad

y alteza de los çielos: prinçipalmente

del empireo y de su perpetuidad. El trono

de Dios; el asiento de los santos, y la

manera de su premiar y beatificaçion. El

orden que ay en la muchedunbre de todos

los coros angelicales. Pues primero

quisse sujetarme a la disçiplina destos

nuestros maestros, los quales no poco

estan inchados y presumptuosos con estos

titulos, diziendo que enhastiados de

las cosas de la tierra volan a alcançar

la alteza de las cosas çelestiales: lo

qual no seria en ellos poco de estimar

si ello fuesse ansi. Pero quando en

aquellas comunes academias entré y miré

todos los que en la manera de disputa y

liçion mostrauan enseñar, entre todos

vi el habito y rostro muy particular en

algunos, que sin preguntar lo conoçieras

auerse leuantado con el titulo de

çelestiales. Porque todos los otros

avnque platicauan profesion de saber,

debajo de un vniuersal baptismo y fe

trayan vn vestido no differente del

comun. Pero estos otros mostrauan ser

de vna particular religion, _por estar_

vestidos de una cuculla y[689] habito

y traxe particular, y avn entre ellos

differian en el color; y aunque en su

presunçion, arogançia, obstentaçion,

desden y sobreçejo mostrassen ser los

que yo vuscaua, quise preguntar por me

satisfazer, y ansi me llegué a vno de

aquellos que a aprender concurrian alli,

y a lo que le pregunté me respondio

señalandomelos con el dedo: estos son

maestros de la philosophia y theologia

natural y çelestial; y ansi con el

deseo que lleuaua de saber, con gran

obediençia me deposité a su disçiplina,

proponiendo de no salir de su escuela

hasta que huuiesse satisfecho a mi dubda

y confusion[690]. ¡O Dios inmortal qué

martirio passé alli!: que començando por

vno de aquellos maestros segun el orden

que ellos tenian entre sí, a cabo de vn

año que me tenía quebrada la cabeça con

solo difinir terminos cathegorematicos

y sincathegorimaticos, analogos,

absolutos y conotatiuos, contradiçiones

y contrariedades, solo me hallé en vn

laberinto de confusion. Quise adelante

ver si en el otro auria algo más que

gustar: y en todo vn año nunca se acabó

de enseñar vna demostraçion: ni nunca

colegi cosa que pudiesse entender.

Consolauame pensando que el tiempo,

avnque no el arte, me traeria a estado y

preçetor que sin perdida de más edad[691]

me llegaria[692] a mi fin; y ansi entré

ya a oyr los prinçipios de la philosophia

natural; y esto solo te quiero hazer

saber: que a cabo de muchos dias solo

me faltaua ser libre de aquella neçedad

y ignoraba con que vine alli. Porque

fueron tantas las opiniones y diuersidad

de no sé que prinçipios de naturaleza:

insecables atomos: inumerables formas;

diuersidad de materias; ideas primeras y

segundas intençiones; tantas questiones

de vacuo y infinito que quanto más alli

estaua más me enboscaua en el laberinto

de confusion; y esto solo entre todas las

otras cosas no podia sufrir; que como en

ninguna cosa entre si ellos conueniessen,

mas antes en todo se contradezian, y

contra todo quanto affirmaban arguian,

pero con todo esto me mandaban que los

creyesse dezir la verdad, y cada vno

dellos me forçaua persuadir y atraer con

su razon.

MIÇILO.--Cosa marauillosa me cuentas;

que siendo esos hombres tan santos y

religiosos y de conçiençia no sacassen

en breue la suma de sus sçiençias,

y solo aquello enseñassen que no se

pudiesse contradezir. O a lo menos que

se enseñasse lo que en suma tuuiesse más

verdad, dexados aparte tantos argumentos

y questiones tan inpertinentes al

proposito de lo que se pretende saber.

GALLO.--Pues en verdad mucho más te

reyrias, Miçilo, si los viesses con la

arogançia y confiança que hablan, no

tratando cosa de verdad, ni que avn tenga

en si sustançia ni ser. Porque como

quiera que ellos huellan esta tierra que

nosotros hollamos, que en esto ninguna

ventaja nos llevan, ni en el sentido del

viso son mas perspicaçes que nosotros,

mas antes ay muchos dellos que casi

estan çiegos y torpes por la vejez. Y

con todo esto afirman ver y conoçer los

terminos del çielo, y se atreuen a medir

el sol, y determinar la naturaleza de la

luna y todo lo que sobre ella está; y

como si huuieran deçendido de las mesmas

estrellas señalan su figura y grandeza

de cada qual; y ellos que puede ser que

no sepan quantas leguas ay de Valladolid

a Cabezon, determinan la distançia que

ay de çielo a çielo, y quantos cobdos ay

del çielo de la luna al del sol; y ansi

difinen la altura del ayre, y la redondez

de la tierra, y la profundidad del mar;

y para estas sus vanidades pintan no sé

que çirculos, triangulos y quadrangulos,

y hazen vnas figuras de espheras con las

quales sueñan medir el ambitu y magnitud

del çielo; y lo que es peor y mayor señal

de presunçion y arogançia, que hablando

de cosas tan inçiertas como estas, y

que tan lexos estan de la aueriguaçion,

no hablan palabra ni la proponen debajo

de conjecturas, ni de maneras de dezir

que muestren dubdar. Pero con tanta

çertidumbre lo afirman y bozean que no

dan lugar a que otro alguno lo pueda

disputar ni contradezir. Pues si tratamos

de lo alto del çielo tanto se atreuen

los theologos deste tienpo a difinir las

cosas reseruadas al pecho de Dios como

si cada dia sobre el gouierno del mundo

vniuersal comunicassen con él. Pues de

la dispusiçion y orden de allá ninguna

cosa dizen que no quieran[693] que sea

aueriguada conclusion, o oraculo que de

su mano escriuio Dios como las tablas que

dio a Moysen. Pues como yo no pudiesse

de la dotrina destos colegir algo que me

sacasse de mi ignorançia, mas antes sus

opiniones y variedades mas me confundian,

dime a pensar qué medio abria para

satisfazer a mi deseo, porque çierto de

cada dia más me atormentauan. Como suele

aconteçer al natural del honbre, que si

alguna cosa se le antoja y en el alma le

encaxa, quanto mas le priban della mas

el apetito le soliçita. Prinçipalmente

porque se me encaxó en el alma que no

podia alcançar satisfaçion de mi deseo

aca en el mundo si no subia al çielo y a

la comunicaçion de los bienauenturados;

y avnque en este pensamiento me reya de

mi, el gran cuydado me mostró la via

como me suçedio. Porque viendome mi

genio (digo el angel de _mi_ guarda)

en tanto aflito comouido por piedad y

tanbien por se gloriar entre todos los

otros genios auer impetrado de Dios este

priuillejio para su clientulo, ansi

se fue a los pies de su magestad con

gran inportunidad diziendo que no se

leuantaria de alli hasta que le otorgase

vn don; le pidio liçençia para me poder

subir a los çielos y pudiesse gozar de

todo lo que ay allá; y como el mi genio

era muy pribado suyo se lo concedio con

tal que fuesse en vn breue termino y[694]

no me quedasse allá; y ansi venido a mi,

como me halló en aquella agonia casi

fuera de mi juizio, sin exerçitar ningun

sentido su officio me arrebató y volo

comigo por los ayres arriba. ¡O soberano

Dios! ¿por donde començaré, Micilo, lo

mucho que se me ofreçe dezir? Quiero

que ante todas cosas sepas que desde el

punto que mi buen genio de la tierra me

desapegó y començamos por los ayres a

subir fue dotado de vna agilidad, de vna

ligereza con que façilmente y sin sentir

pesadunbre volaua por donde queria sin

que alguna cosa, ni elemento, ni çielo me

lo estoruase; fue con esto doctado de vna

perspicaçidad y agudeça de entendimiento

y habilidad de sentidos que juzgaua

estar todos en su perfeçion. Porque

quanto quiera que muy alto subiamos no

dexaua de ver y oyr todas las cosas

tan en particular como si estuuiera en

aquella distançia que acá en el mundo

estos sentidos acostunbran sentir.

MIÇILO.--Pues yo te ruego agora, gallo,

porque mas bienauenturada y apazible

me sea tu narraçion, me cuentes en

particular lo que espero de ti saber, y

es que no sientas molestia en me notar

aquellos secretos que proçediendo en tu

peregrinaçion de la tierra, del mar, de

los ayres, çielos, luna y sol y de los

otros elementos, pudiste entender y de lo

alto especular.

GALLO.--Por çierto, Miçilo, bien me

dizes. Por lo qual tú yendo comigo con

atençion, si de algo me descuydare

despertarme has, porque ninguna cosa

reseruaré para mí por te conplazer.

Penetramos todos los ayres y esphera del

fuego sin alguna lision, y no paramos

hasta el çielo de la luna, que es el

çielo primero y más inferior, donde

me asenté y començe de alli a mirar y

contenplar todas las cosas; y lo primero

que miré fue la tierra que me pareçio

muy pequeña y muy menor sin conparaçion

que la luna. Mirela muy en particular

y holgué mucho en ver sus tres partes

prinçipales: Europa, Assia y Africa. La

braueza del mar, los deleitosos xardines,

huertas, florestas, y las fuentes y

caudalosos rios que la riegan, con sus

apaçibles riberas. Aquellas altas y

brauas montañas y graçiosos valles que la

dan tanto deleyte.

MIÇILO.--Dime, gallo, ¿cómo llaman los

philosophos a la tierra redonda, pues

vemos por la esperiençia ser gibosa y

por muchas partes prolongada por la

muchedumbre de montañas que en ella ay?

GALLO.--No dubdes Miçilo, ser redonda

la tierra considerada segun su total

y natural condiçion, puesto caso que

en algunas partes esté alterada con

montañas y bagios de valles; porque

esto no la quita su redondez natural; y

ansi considera el proueymiento del sumo

Hazedor que la fundó para el prouecho

de los honbres. Que viendo auer en

diuersas partes diuersos naturales y

disposiçiones de yeruas, rayzes y arboles

neçesarios para la conseruaçion de los

honbres para cuyo fin los crió, dispuso

las montañas altas para que alli con

el demasiado calor y sequedad se crie

vn genero de arboles y frutas que no

naçerian en los valles hondos y sonbrios;

y hizo los valles porque nasçiesen

alli otros generos de frutas, mieses y

pastos por causa de la humidad[695],

los quales no naçerian en lo alto de la

montaña. Arriba en la montaña, en vnas

ay grandes mineros de metales, maderas

preçiosas y espeçias odoriferas; yeruas

saludables; y en otras marauillosas[696]

vestias y otros animales de admirable

fiereza. Abajo en el valle naçen los

panes, pastos abundantes y gruesos[697]

para los ganados, y los vinos muy

preçiados, y otras muy graçiosas frutas

y arboledas. Ves aqui como todo lo

dispuso Dios conforme a la vtilidad del

vniuerso, como quien él es. Esta quiso

que fuesse inmobil como çentro y medio

del vniuersal mundo que crió; y hizo

que elementos y çielos reboluyessen en

torno della para la disponer mejor. Y

despues que en estas sus partes contenplé

la tierra deçendí mas en particular a

mirar la vida de los mortales, y no solo

en comun, pero de particulares naçiones

y çiudades, scithas, arabes, persas,

indos, medos, partos, griegos, germanos,

ytalos y hispanos; y despues desçendí a

sus costunbres, leyes y vibiendas. Miré

las ocupaçiones de todos, de los que

nauegan, de los que van a la guerra, de

los que labran los campos, de los que

litigan en las audiençias _forales_,

de las mugeres, y de todas las fieras

y animalias[698], y finalmente todo lo

que está sobre la tierra; y no solamente

alcançé a ver lo que hazen en publico,

pero avn via muy claro lo que cada qual

haria en secreto. Via los muy vedados y

peligrosos adulterios que se hazian en

camaras y retretes de prinçipes y señores

del mundo; los hurtos, homiçidios,

sacrilegios, inçendios, trayçiones, robos

y engaños que entre hermanos y amigos

passauan. De los quales si te huuiesse

dezir en particular no abria lugar para

lo que tengo en intençion[699]. Las

ligas, los monipodios, passiones por

proprios intereses; las vsuras, los

canbios y los trafagos de merchanes y

mercaderes en las[700] ferias y mercados.

MIÇILO.--Gran plazer me harias, gallo, si

de todo me dixeses algo de lo mucho que

viendolo te deleytó.

GALLO.--Es inposible que tantas cosas

te cuente, porque avn en mirar tanta

variedad y muchedunbre causaua confusion.

Pareçia aquello que cuenta Homero del

escudo encantado de Achiles, en el qual

pareçia la diuersidad de las cosas del

mundo. En vna parte pareçian[701] hazerse

bodas, en otra pleytos y juizios, en

otra los tenplos y los que sacrifican,

en otras batallas, y en otra plazeres

y fiestas, y en otra los lloros de

los defuntos. Pues piensa agora si de

presente viessemos passar todo lo que

aqui digo qué cosa abria semejante a

esta confusion. No pareçia otra cosa,

sino como si juntasses agora aqui con

poderoso mando todos quantos musicos

de quantos instrumentos y bozes hay

en el mundo, juntamente con quantos

saben de vaylar y dançar, en vn punto

mandasses que juntos todos començassen

su exerçiçio, y cada qual trabajasse por

tañer y cantar aquella cançion que mas

en su juizio estimasse, procurando con

su boz, y instrumento sobrepujar al que

tiene más çerca de sí. Piensa agora por

tu vida[702], Miçilo, qué donosa sería

esta vaylia y musica si tanbien los

dançantes començassen a vaylar[703].

MIÇILO.--Por çierto en todo estremo seria

confusa y digna de risa.

GALLO.--Pues tal es la vida de los

honbres, conçierto ny orden entre sí.

Cada vno piensa, trata, habla y se

exerçita segun su condiçion particular y

pareçer mientra en el teatro deste mundo

dura la representaçion desta farsa; y

despues de acabada (que se acaba con

la muerte) todas las cosas bueluen en

silençio y quietud; y todos desnudos

de sus disfraçes que se vestieron[704]

para esta representaçion quedan iguales

y semejantes entre sí, porque se acabó

la comedia. Que mientra estuuieron en

el teatro todo quanto representaron era

vurla y risa; y lo que más me mouia a

escarnio era ver los grandes animos de

prinçipes y Reyes contender entre sí

y poner en campo grandes exérçitos, y

auenturar al peligro de muerte gran

multitud de gentes por vna pequeña

provincia, o por vn reyno, o por vna

çiudad; que ay diez y seys estrellas en

el çielo, sin otras muchas que ay de

admirable cantidad, que cada vna dellas

es çiento y siete vezes mayor que toda

la tierra; y toda junta la tierra es

tan pequeña que si la mirassen de acá

abajo fixa en el çielo no la verian, y

escarneçerian de sí mesmos viendo por tan

poca cosa como entre sí contienden; y lo

que más de llorar es, el poco cuydado y

arrisco que ponen por ganar aquel reyno

celestial; vn reino tan grande que a vn

solo punto del çielo corresponden diez

mil leguas de la tierra. No me pareçia

todo el reino de Nauarra vn paso de

vn honbre pequeño. Alemaña no vn pie.

Pues en toda la Ysla de Ingalaterra y

en toda Françia no pareçia que auia que

harar vn par de bueyes vn dia entero; y

ansi miraua qué era lo que tanto haze

ensoberueçer a estos ricos del mundo, y

marauillauame porque ninguno posee tanta

tierra como un pequeño atomo de los que

los philosophos epicureos imaginan, que

es la cosa más pequeña que el honbre

puede ver. Pues quando bolui los ojos

a la Ytalia y eché de ver la çiudad de

Milan, que no es tan grande como vna

lenteja; consideré con lágrimas por

quán poca cosa tanto prinçipe y tanto

cristiano como en vn dia se puso a

riesgo. Pues qué diré de[705] Tunez y de

Argel? ¿Pues qué avn de toda la Turquia?

Pues toda la India de la Nueva España y

Peru, y lo que nueuamente hasta salir al

mar del Sur se nauega no pareçe ser de

dos dedos. Pues ¿qué, si trato de las

minas del oro y plata y metales que hay

en el vniuerso? Por çierto todas ellas

desde el çielo no tienen cuerpo de vna

hormiga.

MIÇILO.--O bienauenturado tú, gallo,

que de tan dichosa vista gozaste. Pero

dime, ¿qué te pareçia desde lo alto la

muchedumbre de los honbres que andaban en

las çiudades?

GALLO.--Pareçian vna gran multitud de

hormigas que tienen la cueba junto

a vnos campos de miesses, que todas

andan en rebuelta y çirculo, salir y

entrar en la cueba, y la que más se

fatiga[706] con toda su diligençia

trae[707] vn grano de mixo, ó _cada

vna_ medio grano de trigo; y con esta

pobreza está _cada qual_ muy hufana,

soberuia y contenta. Semejantes son

los trabajos de los honbres puestos en

comun rebuelta y çirculo en audiençias,

en ferias, en debates y pleytos; nunca

tener sosiego; y en fin todo es por vn

pobre y miserable mantenimiento. Como

todo esto obe bien considerado dixe a mi

genio que me lleuasse adelante, porque

ya no me sufria, anhelaua por entrar en

el çielo empireo y ver a Dios; y ansi

mi guia me tomó y subimos passando por

el çielo de Mercurio al de Venus, y de

allí passamos la casa del sol hasta la

de Mars; y de alli subimos al çielo de

Jupiter, y despues fuemos al de Saturno y

al firmamento y çielo cristalino, y luego

entramos en el çielo empireo, casa real

de Dios.

MIÇILO.--Antes que passes[708] adelante,

gallo, querria que me dixesses: estos

elementos, çielos, estrellas, luna y sol

¿de qué naturaleza, de qué masa son? ¿De

qué materia son aquellos cuerpos en sí?

que lo deseo mucho saber.

GALLO.--Esa es la mayor bobedad que

vuestros philosophos tienen acá; que

dizen que todos esos cuerpos çelestiales

son compuestos de materia y forma, como

es cada vno de nos; y dizen muchos

dellos que son animados; lo qual es

deuanear[709]; por que no tienen materia

ni composiçion. En suma, sabrás que todos

ellos, los elementos puros, çielos,

estrellas, luna y sol, no son otra cosa

sino vnos cuerpos simples que Dios

tiene formados con su infinito saber,

por instrumentos de la administraçion y

gouierno deste mundo inferior para el

cumplimiento de su neçesidad. Estos no

tienen composiçion ni admistion en sí,

ni ay materia que se rebuelua con ellos

estando en su perfeçion; y ansi te hago

saber que los elementos simples y puros

no los podeis los honbres vsar, tratar,

ni comunicar sino os los dan con alguna

admistion. El agua sinple y pura no la

podriades beber sino os la mezclasse

naturaleza con otro elemento para que

la podais palpar y gustar; y ansi se ha

de entender del fuego, ayre y tierra;

que si no estuuiessen mezclados entre si

no los podriamos comunicar. Pues ansi

como el puro elemento no tiene materia

ni conposiçion en sí, menos la tienen

los çielos, estrellas, planetas, luna y

sol. Tubo neçesidad el mundo de luz en

el dia, y para esto formó Dios el sol.

Tubo neçesidad de luz en la noche, y

para esto formó luna y estrellas. Tubo

neçesidad de ayuda para la comun naçençia

y generaçion de las cosas y conseruaçion

y para esto dio Dios a los planetas,

luna y sol y otras estrellas y çielos

virtud que en lo inferior puedan influir

para esta neçesidad. Y passando por la

region de Eolo, rey de los vientos, vimos

vna gran multitud de almas colgadas por

los cabellos en el ayre, y atadas las

manos atras, y muchos cueruos, grajos

y milanos que uibas las comian los

coraçones; y entre todas estaua con muy

notable dolor vna que con gran furia y

crueldad la comian el coraçon y entrañas

dos muy poderosos y hanbrientos buytres,

y pregunté a mi genio qué gente era

aquella. El qual me respondio que eran

los ingratos que auian cunplido con

sus amigos con el viento de palabras,

pagandoles con engaño y muerte al tienpo

de la neçesidad; y yo le inportuné me

dixesse quién fuesse aquella desdichada

de alma que con tanto afan padeçia entre

todas las otras, y él me respondio que

era Andronico, hijo del Rey de Vngria,

el qual entre todos los honbres del

mundo fue más ingrato a la belleza de

Drusila, hija del Rey de Maçedonia; y

yo rogandole mucho que me dixesse en

que espeçie de ingratitud ofendio, se

sentó por me complazer y ansi començó.

Tu sabras que el Rey de Albania y Morea

hizo gran exerçito contra el Rey de Lydia

por çierta differençia que entre ellos

auia sobre vnas yslas que auian juntos

conquistado en el mar Egeo, y por tener

el Rey de Vngria antigua liga y deuida

amistad con el Rey de Albania le enbió

su hijo Andronico con algun exerçito que

le faboreçiesse, que tenia ya su real

asentado en la Lydia, y vn dia, casi al

puesto del sol, saliendo Andronico del

puerto de Maçedonia en vna galera ligera

para hazer su xornada, porque ya adelante

auia enbiado al Rey su gente, yendo ya a

salir del puerto casi a mar alta vio que

andaua por el mar vn vergantin ricamente

entoldado con la cubierta de vn requemado

sembrado[710] de mucha pedreria que daua

gran resplandor a los que andauan por el

mar; y como Andronico fue auisado del

vergantin mandó a los que yuan al remo

que se açercassen a él, y yendose más

açercando reconoçieron más su riqueza

y yr damas de alta guisa alli; y asi

Andronico como al vergantin llegó, por

gozar de la presa mandó afferrar, y luego

saltó en él y con muy gallardo y cortés

semblante se representó ante las damas, y

quando entre ellas vio a la linda Drusila

que en el mundo no tenia par, que por

fama tenia ya notiçia della, y supo que

se era salida por alli a solazar con sus

damas sin caballero alguno, se le humilló

con gran reuerençia ofreçiendosele por

su prisionero; y como él era mançebo y

gentil honbre y supo ser hijo del Rey de

Vngria, que por las armas era cauallero

de gran nonbradia, ella se le rindio[711]

quedando conçertados ambos que acabada

aquella batalla donde yua bolueria a su

seruiçio, y se trataria con su padre

el matrimonio que agora por palabras y

muestra de voluntad delante de aquellas

damas otorgaron entre sí; confiando la

donzella que su padre holgaria de lo

que ella huuiese hecho, porque en el

estremo la deseaua conplazer; y ansi

dandose paz con algun sentimiento de

sus coraçones se apartaron, y siguiendo

Andronico su xornada, ella se boluio a su

ciudad. Luego el dia siguiente vinieron á

Macedonia los mas valerosos y prinçipales

del reyno de Traçia, enbiados por su Rey,

que estauan en vn confin y comarcanos,

los quales venian a demandar al Rey de

Macedonia su hija Drusila por muger para

el hijo de su rey y señor; y lo que

suçedió, porque ya creo que estás cansado

de me oyr, y es venido el dia, en el

canto que se sigue te lo diré. Por agora

abre la tienda y comiença a vender.

_Fin de dozeno[712] canto del gallo de Luçiano._

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 223 / 605 题