[618] G., tenia.
[619] (_Tachado_): Siguesse el deçimo canto del Sueño o Gallo de
Luciano, famoso orador griego, contrahecho en el castellano por el
mesmo auctor.
[620] G., generoso.
[621] G., y ansi.
[622] G., pereçieron.
[623] G., los.
[624] G., los miserables.
[625] G., los.
[626] G., la.
[627] G., corrupçion.
[628] G., siendo nuestro mas prinçipal mantenimiento solo pan de çeuada
o çenteno.
[629] G., del Emperador.
[630] G., la çiudad.
[631] G., y demandole que.
[632] G., se.
[633] G., respondieron.
[634] G., començose a murmurar de entre la gente que acompañaua la
justiçia.
[635] G., faltar.
[636] G., en mi honrra y satisfecho en mi justiçia y voluntad.
[637] G., deudor.
[638] G., de.
[639] G., por el.
[640] G., en.
[641] y como fuesse la risa de todos tan grande.
[642] G., Durango.
ARGUMENTO
DEL HONZENO CANTO[643].
En el honzeno canto que se sigue el auctor
imitando a Luçiano en el libro que intituló
de Luctu habla de la superfluidad y
vanidad que entre los cristianos se vsa en
la muerte, entierro y sepoltura. Descriuesse
el entierro del marques del Gasto, Capitan
general del Emperador en la Ytalia; cosa
de muy de notar[644].
MIÇILO.--Ya estoy, Gallo, a punto
aguardando para te oyr lo que me
prometiste en el canto passado: por tanto
comiença tú a dezir, y yo a trabajar, y
confia de mi atençion.
GALLO.--Por çierto no tengo yo, Miçilo,
menos voluntad de te conplazer que tú de
oyr; y ansi porque tengamos tiempo para
todo vengamos a lo que me demandaste
ayer. Que me pediste te dixesse como
honbre experimentado algo de la muerte,
pues por esperiençia tanto puedo yo
dezir; y ansi ante todas cosas quiero que
tengas por aueriguado esta conclusion;
que en la muerte no ay qué temer.
MIÇILO.--Pues ¿porqué la huyen todos?
GALLO.--Porque toda cosa criada se desea
conseruar, y ansi procura resistir su
corruçion.
MIÇILO.--¿Qué, no ay dolor en la muerte?
GALLO.--No en verdad. Quiero que lo veas
claro, y para esto quiero que sepas que
no es otra cosa muerte sino apartamiento
del anima y cuerpo: el qual se haze en un
breue punto, que es como solemos dezir,
en vn abrir y çerrar de ojo. Avn es mucho
menos lo que llaman los philosophos
instante: lo qual tú no puedes entender.
Esto presupuesto quiero te preguntar;
¿quándo piensas que la muerte puede dar
dolor? No dirás que le da antes que
el alma se aparte del cuerpo; porque
entonçes la muerte no es; y lo que no es
no puede dar dolor. Pues tanpoco creo
que dirás que la muerte da dolor despues
de apartada el alma del cuerpo; porque,
entonçes no ay subjeto que pueda el
dolor sentir; porque entonçes el cuerpo
muerto no puede sentir dolor; ni el alma
apartada tiene ya porqué se doler. Pues
muy menos dirás que en aquel punto que
se aparta el alma del cuerpo se causa el
gran dolor; porque en vn breue punto no
se puede causar tan terrible dolor, ni
se puede mucho sentir, ni mucho puede
penar. Quanto más que esto que digo que
es muerte, no es otra cosa sino careçer
del alma que es la vida; y careçer (que
los philosophos llaman pribaçion) no es
cosa que tiene ser; es nada; pues lo
que nada es y no tiene ser ¿cómo puede
causar dolor? Ansi que claro está si bien
quieres mirar, que la muerte no tiene
qué temer, pues solo se auia de temer
el dolor; el qual ves que no ay quien
le pueda entonçes causar; y ansi de mí
te sé dezir, como aquel que habla bien
por esperiençia, que nunca la muerte me
dio dolor; ni nunca yo la sentí. Pero
con todo esto quiero que notes que ay
dos maneras de muerte: vna es violenta;
que estando sano y bueno el hombre, por
fuerça o caso, o por violençia se la
dan. Como si por justiçia degollassen, o
ahorcassen vn honbre. Desta tal muerte
bien se podra dezir que el que la padeçe
sienta algun dolor; porque como el
paçiente está sano y tenga todos los
sentidos sanos y enteros es ansi que al
passar del cuchillo por la garganta, o
al apretar de la soga en aquel punto que
sale el alma por causa de la herida se le
dé pena; y no qualquiera pena, pero la
mayor que en esta vida vn honbre pueda
padeçer y sentir, pues es tan grande
que le baste[645] matar. Pero ay otra
manera de muerte que llamamos natural,
la qual viene al honbre por alguna
larga enfermedad y indispusiçion, o por
la vltima vejez. Esta tal çiertamente
no da dolor; porque como el enfermo
se va llegando a la muerte vansele
suçesiuamente entorpeçiendo los sentidos
y mortificandosele todos, de manera que
quando viene a salirsele el alma ya no
ay sentido que pueda sentir la partida
si algun dolor vsasse[646] causar. Que
de otra manera ¿quien dubda sino que
el honbre haria al tienpo del morir
gestos, meneos y visajes en que mostrasse
naturaleza que le diesse alguna pena
y dolor la muerte? Mas antes has de
tener[647] por verdad, que ansi como en
las cosas que os perteneçen y conuienen
de parte de vuestra naturaleza no se
reçibe ninguna pena ni trabajo al tienpo
que las effectuamos[648], mas antes
_todos los animales_ nos holgamos y nos
plaze ponerlas en obra y exerçiçio porque
naturaleza nos dio potençias y organos
y instrumentos conque sin pesadunbre
alguna las pudiessemos exerçitar. Pues
desta mesma manera como la muerte nos
sea a todos los honbres cosa natural,
_quiero dezir_, que los[649] conuiene
de parte de su[650] naturaleza; porque
_todos los honbres y animales_ nacieron
mortales y[651], no se les puede excusar,
ansi deues presumir, y avn creer, que
la muerte natural no solamente no causa
dolor, pero avn consuela y reçibe el
alma gran plazer en se libertar y salir
desta carçel del cuerpo y yr a vibir
mejor vida. Porque la verdad este morir
no es acabar sino passar desta vida a
otra mejor, y de aqui viene a los honbres
todo su mal y dolor al tiempo del morir,
por careçer de fe con que deuen creer
que esto es verdad. Porque aquellos
bienauenturados[652] martires que con
tanto regoçijo se ofreçian a la muerte
¿de dónde piensas que les venia? sino que
tenian por mas çierto lo que creyan por
fe de los buenos que Dios les promete,
que los tormentos y muerte que vian
presentes aparejados para padeçer. Que no
ay cosa más fáçil que el morir. Ni cosa
de más risa que veros hazer de la muerte
caudal. Prinçipalmente siendo cristianos
que auiades de demandarla, y venida
tomarla con gran plazer.
MIÇILO.--Por çierto mucho me has
consolado, Gallo, con las verdades que
me has persuadido; y tanto que estoy muy
esforçado para quando a Dios pluguiere
de me llevar desta uida: pues voy a viuir
para sienpre jamas.
GALLO.--Pues si esto es ansi, qué cosa
es que vosotros siendo cristianos hagais
tanta cuenta al tienpo de vuestra
muerte, de acumular y juntar todas
vuestras honrras para allí? Avn ya
quando estais sanos y con salud, que os
procureis honrrar no es gran marauilla,
porque estais en el mundo y haçeis lo
que de presente se goza dél. Pero al
tienpo de la muerte, la rica sepoltura
y la ponpa funeral, tanto luto, tanta
çera, tanto clerigo, tanta cruz, tanta
conpaña[653]; _con tanta solenidad; tanto
acompañamiento_ de tanto noble, guardado
el tienpo y lugar que cada qual ha de
llenar; con aquella pausa, orden, passo
y grauedad como si os llevassen a bodas.
Pues todo esto ¿qué es sino memoria
y honrra mundana? Que vean grandes
aparatos, y lean grandes rótulos: Aqui
yaze sepultado, etc. Que si vos sois más
rico que otro y teniades mejor casa, bien
consiento que tengais mejor sepoltura.
Pero que gasteis en vuestra muerte
grandes aparatos y hagais rica sepoltura
diziendo que es obra muy sancta y muy
cristiana, desengañaos, que mentis. Que
antes es cosa de gentilidad; que con sus
estatuas querian dexar memoria eterna.
Hazeis gran honrra a vuestro cuerpo en
la muerte viendo que peligra el alma de
vuestro proximo por pobreza en la vida.
Por Dios, Miçilo, que estoy espantado de
ver las neçedades y bobedades que los
honbres teneis y vsais en este caso, que
no puedo sino aueros lastima; porque he
yo visto muchas vezes reyrse destas cosas
mucho los angeles y Dios. ¡O si vieras
en el año de mil y quinientos y quarenta
y seys quando enterraron al marques del
Gasto, Capitan general del Emperador en
la Ytalia!; porque vn lunes, honze dias
_del mes_ de Abril que murió, me hallé yo
en Milan; ¡quan de veras te rieras alli!
Estaban los Sanctos del çielo que de risa
querian rebentar.
MIÇILO.--Hazme agora tanto plazer que
pues te hallaste alli me cuentes algo de
lo que passó.
GALLO.--Temome Miçilo, que no acabaremos
oy. Porque dexada la braueza de lo que en
el testamento de su exçelençia se podia
dezir de rey, menos te podras contener en
lo que toca a la ponpa funeral, que no
cabrá en diez pliegos de papel.
MIÇILO.--Ruegote mucho que me digas algo
de lo que passó en el entierro; porque en
lo del testamento no te quiero fatigar.
GALLO.--Yo te quiero conplazer. En el
nonbre de Dios. _Murio su exçelençia el
domingo ya casi a la noche; y luego con
la diligençia posible se dispuso lo
neçesario que tocaua al aparato y lutos;
que no quedó en toda la çiudad offiçial,
ni en gran parte de la comarca, que
supiesse de sastreria, o de labrar çera o
carpenteria que no tuuiesse mucho en qué
entender toda aquella noche del domingo
y el lunes adelante hasta la hora de las
dos que el cuerpo de su exçelençia salio
del palaçio para la iglesia mayor[654]._
Primeramente yban delante la[655]
clereçia, quinientos niños de dos en dos,
vestidos de luto con capirotes en las
cabezas cada vno con vna hacha ençendida
en la mano, de çera blanca, con las armas
de su exçelençia cosidas en los pechos.
MIÇILO.--Quánto mejor fuera que aquella
limosna de vestido y hacha fuera secreta
y cosida entre Dios y el coraçon de su
exçelençia, y el mochacho se quedara en
casa; tuuiera en aquella hacha aquel dia
y otros quatro qué comer.
GALLO.--Despues destos yban çiento y diez
cruzes grandes de madera, con çinco velas
en cada vna hincadas en vnos clauos que
estauan en las cruzes como se acostunbra
en Milan en semejantes ponpas funerales.
MIÇILO.--Deuian de llenar tantas cruzes
porque el diablo si viene por el muerto
más huye de muchas que de vna.
GALLO.--Seguia luego a las cruzes el
reuerendo cabildo[656] de la iglesia
mayor y toda la clereçia con cruzes de
plata y[657] todas las parrochias[658]
_con todos sus_ capellanes, clerigos,
frayles y monjes de todas las ordenes y
religiones, cada vno en su grado, con
hachas de cera blanca en las manos,
ençendidas, de dos en dos que eran mil
y seysçientos. A la clereçia seguia
la guarda de cauallos ligeros de su
exçelençia a pie con lobas de luto y
capirotes en las cabezas[659]; cada
vno con su lança negra y vna veleta de
tafetan negro en cada vna, con el hierro
en la mano, arrastrando las lanças por
tierra; con dos tronpetas que yban
delante con lobas de luto y capirotes
en las cabezas. Estos tronpetas yban a
pie con las tronpetas echadas a las
espaldas, con vanderas negras con las
armas de su exçelencia.
MIÇILO.--Estos bastaran defenderle el
cuerpo si todos los diablos del infierno
vinieran.
GALLO.--Bastaran si todos fueran
españoles. Despues yba la casa de su
exçelençia con hasta quatroçientas
personas con lobas y capirotes en las
cabezas, cada vno en su grado. Despues
yba la guarda de soldados alemanes;
lleuaua cada vno vn manto hasta tierra
de luto, con collares encrespados, y las
alabardas negras echadas al honbro, y con
gorras grandes negras a la alemana.
MIÇILO.--Agora digo más de veras que le
bastaran defender avnque viniera Luzifer
por capitan.
GALLO.--Tras estos venian seys atambores
con los mesmos mantos como[660] los
alemanes, y caperuças a la española, de
luto: cubiertos los atambores de velos
negros puestos a las espaldas. Despues
destos yban dos pajes a pie vestidos
de terçiopelo negro, con las gorras
caydas sobre las espaldas. El de la mano
derecha lleuaua vna çelada cubierta de
brocado rico de tres altos en la mano:
y el otro lleuaua vna pica negra al
ombro, cayda sobre las espaldas. Çerca
destos venian dos capitanes a pie con
lobas de luto con faldas muy largas
rastrando y capirotes en las cabezas. El
de la mano derecha lleuaua vna vandera
de infanteria, de tafetan amarillo con
las armas inperiales, y el otro lleuaua
vn estandarte negro con las armas de
su exçelençia doradas: y en el canpo
vna cruz colorada a la borgoñona. Estos
lleuauan los estandartes caydos sobre
las espaldas, arrastrandolos[661] por
tierra, que significaua el cargo que
primero auia tenido de su magestad de
general de la infanteria. Çerca destos
yba vna persona muy honrrada con vna gran
loba de luto y capirote en la cabeza,
en vna mula guarneçida de luto hasta
tierra: lleuaua vna vara negra en la
mano, como mayordomo _mayor_[662] de su
exçelençia. Despues deste[663] venian
seys tronpetas a cauallo vestidos de
negro con sus tronpetas a las espaldas y
vanderas de tafetan negro con las armas
de su exçelençia. Tras estos yban un rey
de armas borgoñon a cauallo con loba y
capirote, y ençima vna sobre vista dorada
con las armas inperiales: el qual auia
sido enbiado de su magestad el mesmo dia
que fallecio su exçelençia, con cartas, a
darle cuenta de los nueuos caualleros del
Tuson. A este seguian çinco caualleros
honrrados con lobas de luto y capirotes
en las cabezas a cauallo, cubiertos los
cauallos de paño negro hasta tierra, que
no se veyan sino los ojos: los quales
lleuauan los estandartes siguientes
caydos sobre las espaldas rastrandolos
por tierra. El primero era vn estandarte
colorado con las armas de su exçelençia,
puestas en vna asta negra. El segundo
era de la mesma color, pintada nuestra
Señora con el niño en los braços, y la
luna debajo de sus pies. Este era señal
de guion de gente de armas. El terçero
estandarte era blanco pintado dentro el
escudo de las armas del duque de Milan,
con vna[664] aguila que abrazaua el
escudo, en señal del gouierno del estado
de Milan. El quarto lleuava vna vandera
quadrada pequeña, que es el guion que su
exçelençia lleuaua delante como general,
y en el canpo blanco della pintado vn
mundo con los elementos apartados: y de
la una parte nuestra Señora pintada con
su hijo en los braços: y de la otra parte
el angel san Raphael y Tobias, con vn
letrero que dezia: _Sic sita vigent_. El
quinto lleuaua vn estandarte amarillo
con el aguila y armas imperiales, echado
sobre las espaldas, que es la insinia
de capitan general del exerçito de su
magestad. Despues destos yban ocho pajes
vestidos de terçiopelo negro hasta tierra
que no se veyan sino los ojos. El primero
lleuaua vna espada dorada con vayna de
brocado rico de tres altos sobre el
ombro, por señal que quando el Emperador
entró en Napoles venia delante dél el
Marques como gran camarlengo a quien
toca aquella çiremonia y preeminençia.
El segundo lleuaua vn escudo en el braço
yzquierdo con las armas de su exçelençia
de relieues dorados en canpo negro. El
terçero lleuaua vna lança negra en la
mano derecha cayda sobre la espalda con
su yerro muy polido. El quarto lleuaua
vn almete puesto en vn vaston negro
cubierto de brocado rico de tres altos
en la mano derecha. El quinto lleuaua vn
estoque dorado con su vayna de brocado
rico de tres altos caydo sobre la
espalda derecha, y vnas espuelas doradas
vestidas en el braço derecho guarneçidas
del mesmo brocado. El sesto lleuaua vn
vaston dorado en la mano caydo sobre el
ombro, pintadas las armas inperiales en
señal del cargo primero de general de
la infanteria. El septimo lleuaua otro
baston dorado con las armas del ducado de
Milan abraçados con el aguila inperial,
en señal del gouierno del estado de
Milan. El octauo y ultimo lleuaua vn
baston cubierto de brocado rico de tres
altos, en señal de capitan general de
Ytalia. Seguia luego vn moço de espuelas
con vna loba de luto hasta tierra con
capirote en la cabeza: el qual lleuaua
de diestro vn cauallo guarnido[665] de
terçiopelo negro con estribos, freno y
clauazon plateado[666]: y sobre la silla
vna reata de terçiopelo negro, y junto
al cauallo doze moços de espuelas con
lobas de luto rastrando y capirotes en
las cabezas, y el caualleriza detras;
venia despues el cuerpo de su exçelençia
puesto sobre vnas grandes andas, hechas
a manera de vna gran cama cubierta[667]
de brocado de plata de dos altos que
colgaua çerca de vn braço de cada lado de
las andas. Del brocado estaua pendiente
vna gran vanda de terçiopelo carmesí de
la que colgaua vn friso, o guarniçion
de tafetan doble carmesí con las armas
de su exçelençia doradas. Esta cama, o
andas lleuauan doze caualleros vestidos
con lobas de luto y capirote[668] en
las cabezas, y porque el trecho es casi
vna milla del monesterio a la iglesia
mayor se yban mudando. El cuerpo de su
exçelençia yba vestido con vna tunica
o veste de raso blanco hasta en pies,
çeñida, y ençima de la tunica vn manto
de grana colorada con vnas bueltas
afforradas de veros alçado sobre los
braços. En la cabeza lleuaua vna barreta
ducal afforrada en los mesmos veros, con
vn friso y corona de prinçipe. Lleuaua
al cuello el collar rico del Tuson, y al
lado vna espada dorada con su vayna de
brocado rico de tres altos. Este habito
es segun la orden del offiçio del gran
camarlengo del rey no de Napoles que su
exçelençia tenia y ha gran tienpo que
está en su yllustrisima casa. Lleuaua
por cabeçera vna almohada de terçiopelo
carmesí guarneçida de plata, y a la mano
derecha sobre la cama o andas lleuaua
la rosa sagrada de oro que la sanctidad
del papa Paulo le enbio el año de mil y
quinientos y treynta y nueue por gran don
y publico fauor, que es vn árbol de oro
con veynte y dos rosas.
MIÇILO.--¿Supiste qué virtud tenia esa
rosa sagrada porque la lleuaua al lado en
el entierro? ¿Si era alguna indulgençia
que su Santidad le enbió para que no
pudiesse yr al infierno avnque muriesse
en pecado mortal?
GALLO.--Eso se me oluidó de preguntar.
Çerca de las dichas andas yuan veynte
y quatro[669] gentiles hombres muy
honrrados de su casa con lobas[670] y
capirotes en la cabeça[671], y vnas
hachas grandes de çera negra en las
manos con las armas de su exçelençia.
Despues yua el señor marques de Pescara,
primogenito de su exçelençia, con los
señores don Yñigo y don Çesareo de Aualos
los sus hermanos, y el señor prinçipe de
Sulmona, y el señor don Aluaro de Luna,
hijo del señor castellano de Milan, a
quien el señor marques[672] sustituyó en
los cargos que en este estado de Ytalia
tenía, por ser la persona más prinçipal
que aqui se halla. El por estar enfermo
enbió al señor don Aluaro su hijo en su
lugar; yban alli los comisarios generales
de su magestad, y los gouernadores y
alcaldes del estado, y los enbajadores
de los potentados de Ytalia que aqui se
hallaron, y otros prinçipes y señores que
vinieron a honrrar el enterramiento; yban
alli los señores del senado y magistrado,
y los feudatarios del estado, marqueses,
condes y caualleros, capitanes y gentiles
honbres, todos con sus lobas de luto
rastrando y capirotes en las espaldas.
Toda la iglesia mayor estaua entoldada
alrededor de paño negro con las armas de
su exçelençia: y sobre los paños hachas
blancas de çera muy juntas. Despues
en medio del çimborrio de la iglesia,
antes de entrar en el coro, estaua hecho
vn grandissimo cadahalso o monumento,
mayor y más hermoso y de mayor artifiçio
que jamas se hizo a ningun prinçipe en
estas partes, todo pintado de negro. El
qual tenía ençima vna piramide llena
de velones y hachas de çera blanca: y
ençima de cada lado o haz del cadahalso
auia ocho escudos grandes con las armas
de su exçelençia, donde fue puesto su
cuerpo como venia en las andas o lecho
en que fue traydo. Sobre el qual auia vn
dosel muy grande de terciopelo negro.
Al rededor del cadahalso auia infinitas
hachas, y en medio de la iglesia auia
ocho grandes candeleros, que en España
llaman blandones, hechos a manera de
vasos antiguos. Eran de madera, negros,
llenos de hachas pendientes de lo alto
de la yglesia iguales. Estos candeleros
con las otras hachas estauan en rededor
de toda la iglesia. Delante del cadahalso
estaua hecho vn talamo alto de tierra
dos braços, y en ancho setenta braços.
De todas partes desde el cadahalso
hasta el altar mayor estauan asentados
en rededor[673] todos los señores
prinçipales que aconpañaron el funeral
hasta ser acabados los offiçios; y todo
el talamo era cubierto de paño negro,
ansi lo alto como lo bajo, donde estauan
asentados todos aquellos señores. El
retablo del altar mayor estaua todo
cubierto de terçiopelo negro con su
frontal, con doze hachas muy grandes: y
ansi mesmo los otros altares priuados
que son muchos, con su çera conueniente.
¿Dime, Miçilo, qué juzgas desta honrra?
MIÇILO.--Pareçeme que el mundo le dio
toda la honrra que le pudo dar, y que
aunque en la vida le honrró bien, en
la muerte le acumuló juntas todas las
honrras por aparençia y por existençia,
ansi por los blasones de sus ditados _y
insignias_ que alli yuan, como por la
conpañia y honrra[674] que en su muerte
se le hizo.
GALLO.--El dia siguiente se celebró misa
solene en el altar mayor y los offiçios
por el anima, y en el medio de la misa se
dixo vna muy elegante oraçion en loor de
su exçelençia[675], a la qual estuuieron
presentes todos los señores sobredichos
que fueron para este auto conbidados,
hasta que se acabaron todos los offiçios;
y en los altares y capillas que auia en
la iglesia se dixeron hasta quatroçientas
missas rezadas.
MIÇILO.--¿No hubo ay alguna missa del
altar de San Sebastian de la Caridad de
Valladolid que le sacara del purgatorio?
GALLO.--Vn sacerdote enbió alli el
pontifiçe con todo su poder para le sacar.
MIÇILO.--¿Pues esa no bastó?
GALLO.--Sí bastó: pero todas las otras
missas se dixeron por magestad: _las
quales aprouecharon a todas las animas
del purgatorio por limosna de su
exçelençia_. Las hachas que se gastaron
en acompañar el cuerpo y en las honrras
del dia siguiente llegaron a çinco mil.
MIÇILO.--Por çierto con tantas hachas
bien açertara vn honbre a media noche a
yr al çielo si las obras le ayudaran.
GALLO.--En verdad te digo que sin
perjudicar a ningun prinçipe y capitan
general y gouernador de los passados, no
se acuerda ninguno de los que viuen, ni
se halla en ningun libro, auerse hecho
en Milan ni en el mundo obsequias más
honrradas, conçertadas y sumptuosas.
MIÇILO.--Mucho deseo tengo de saber si
con esto fue al çielo su exçelençia.
GALLO.--Pues ¡cuerpo de mi vida! ¿no
auia de yr al çielo? _Buena honrra le
auian hecho todas las glorias del mundo
si le vuieran solo pagado con las de
acá._ Ningun exçelente dexa de yr alla,
porque San Juan Baptista es abogado de
los exçelentes; que ansi le llaman los
çiegos en su oraçion exçelente pregonero.
Alla le vi yo en el çielo quando alla
fue[676]. La gente que de la çiudad y
comarca vino pareçió por las calles a la
entrada del cuerpo, y que esperaua en
la iglesia passaron de dos çientas mil
personas, las quales mostrauan infinito
sentimiento y dolor.
MIÇILO.--Bien se puede eso presumir:
prinçipalmente si estauan alli algunos
padres y madres, hijos y parientes de
muchos capitanes, alferez y gentiles
honbres que él dio garrote en su camara
quando se le antojó.
GALLO.--Preguntenselo a Mosquera, alcayde
de Simancas, que se le escapó por vña
de cauallo, sobre la sentençia mental;
y preguntenselo a Hieronimo de Leiua
quando en Cremes le depositó en manos de
Machacao, su maestre de campo, quando le
degollo[677]. Pero todo esto y quanto
en ese caso hizo fue con justiçia y
por razon y porque muchas vezes _por
el cargo que tenia_ conuenia _que se
hiziesse ansi_ por excusar motin[678]
en el canpo de su magestad. Todo esto
ha venido a proposito de tratar al
prinçipio de vuestra vanidad de que vsais
en vuestros entierros. Que por ninguna
cosa quereis caer en la cuenta, y çesar
de tan gran hierro, quanto quiera que os
lo dizen quantos cuerdos han escrito en
la antiguedad y modernos. No vi mayor
desuario que por lleuar vuestro cuerpo
en las andas honrrado hasta la sepoltura
dexeis a vuestro hijo desheredado y
neçesitado a pedir y a los pobres
_desnudos y_ hambrientos en las camas.
Gran locura es estar el cuerpo hediendo
_en la sepoltura_ vn estado debajo de
tierra, hecho manjar de gusanos, y estar
muy hufano por tener acuestas vna lancha
que pessa çinquenta quintales dorada por
ençima. O _estar_ ençerrados en ricas
capillas con rejas muy fuertes, como
locos atados hasta[679] en la muerte.
Gran confusion es de los cristianos
aquella palabra de verdadera religion que
dixo Socrates philosopho gentil. Siendo
preguntado de sus amigos quando beuia el
veneno en la carçel, dónde queria que le
enterrasen, respondio: echad este cuerpo
en el campo; y diziendole que le comerian
las aues, respondio: ponedle vn palo
en la mano para oxearlas; y diziendole
que siendo muerto no podria oxearlas
respondio: pues menos sentiré si me
comieren. Donde quiera que quisieredes me
podeis enterrar, que no ay cosa mas façil
ni en que menos vaya que en el sepulcro.
MIÇILO.--Por pierto, gallo, tú tienes
mucha razon en cuanto dizes, porque en
este caso demasiadamente son dados los
hombres a la vana aparençia y ambiçion y
ponpa de fuera sin hazer cuenta de lo del
alma, que es de lo que se deue hazer más
caudal.
GALLO.--Pues quán de veras dirias eso,
Miçilo, si huuiesses subido al çielo y
deçendida[680] al infierno como yo, y
huuiesses visto la mofa y risa que passan
los santos allá viendo el engaño en que
estan los mundanos acá açerca desta ponpa
de su morir y enterrar, y si viesses el
pessar que tienen los dañados[681] en el
infierno porque se les añaden graues
penas por la vanidad de que se arrean en
su morir. ¡O qué te podria en este caso
contar!
MIÇILO.--¡O mi çelestial gallo! si
pudiesse yo tanto açerca de ti que me
quisiesses por narraçion comunicar esa
tu bienauenturança de que gozaste siendo
Icaro Menipo, y cantarme[682] lo mucho
que viste alla. Si esto impetrasse de ti
profierome de quedar yo oy sin comer por
darte doblada raçion.
GALLO.--No puedo, Micilo, dexar de te
complazer en quanto me quisieres mandar;
y ansi te quiero dezir cosas que los
honbres nunca vieron ni oyeron hasta
oy. Tienes neçesidad de nueua atençion,
porque hasta agora has oydo cosas de
mí que tú las puedes auer visto y
esperimentado como yo. Pero hablar del
çielo, y de los angeles, y del mesmo
Dios no es capaz hombre mortal para le
comprehender mientra está aqui, sin muy
particular priuilegio de Dios; y porque
la xornada es grande y tengo flaca
memoria dexame recolegir: que si tu gusto
está dispuesto como requiere la materia
de que emos de tratar, yo me profiero de
hazerte bienauenturado oy, de aquella
bienauenturança de que se goza por el
oyr; y pues el dia pareçe ser venido
aparejate _en tu tienda_ para[683] mañana
y oyras _lo demas_.
_Fin del honzeno canto del gallo de Luçiano._