[566] G., acordado que por esa causa estuue en punto de perder vn amigo.
[567] (_Tachado_). Siguesse el nono canto del Gallo de Luçiano, orador
griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.
[568] G., fagrosa.
[569] G., Los vientos soberuios.
[570] G., çercauan.
[571] G., andauan.
[572] G., oyrse.
[573] G., grande.
[574] G., reconoçio.
[575] G., y.
[576] G., deuia.
[577] G., nuestro socorro y remedio.
[578] G., podimos.
[579] G., la.
[580] G., intinçion.
[581] G., podria ser mediçina.
[582] G., Dezia.
[583] G., intençion.
[584] G., parte.
[585] G., a.
[586] G., naçieron.
[587] G., reçibian.
[588] G., dormiendo.
[589] G., presa de sus amores.
[590] G., podiesse.
[591] G., alguna caça.
[592] G., veniendosele.
[593] G., bessa.
[594] G., pensatiua.
[595] G., cauallero afeminado.
[596] G., de.
[597] G., porque auian.
[598] G., del Rey.
[599] G., partes de.
[600] G., importunaua.
[601] G., su liçençia dellos.
[602] G., su.
[603] G., y le.
[604] G., briales y joyeles.
[605] G., la.
[606] G., de gozar los amores de Melisa.
[607] G., ricas y hermosas.
[608] G., conoçio.
[609] G., y.
[610] G., caualleria.
[611] G., la.
[612] G., y ansi siendo despojados de todos sus paños, despidiendo su
compañia, quedaron solos en una cama ambos dos y sin luz.
[613] G., vna.
[614] G., contandole.
[615] G., por lo qual.
[616] G., salir secretamente.
[617] G., intençion.
ARGUMENTO
DEL DEÇIMO CANTO
En el deçimo canto que se sigue el auctor
prosigue lo mucho que _Arnao_ hizo por
cobrar a Alberto despues que su muger se
murio. En lo qual mostró bien el valor
de su amistad, y quales todos los amigos
deuen ser[619].
GALLO.--Despierta, ¡o Miçilo! yo te
ruego porque quiero oy entre los otros
dias admirar con mi facundia tu humana
capaçidad, quando veas por vn gallo
admirablemente mostrada la grande y
incomparable fuerça de la santa y diuina
amistad. Verás con quanta razón dixeron
los antiguos que en este solo don y
virtud os quiso Dios hazer semejantes
a si. Exemplo admirable nos dio, pues
por esta se hizo él semejante a vos,
vistiendo vuestra naturaleza y miserable
ser.
MIÇILO.--Prosigue ¡o bien auenturado[620]
gallo, que no tengo yo menos voluntad
de te oyr que tú de dezir, y llamote
_generoso y_ bienauenturado pues en algun
tiempo mereçiste tener vn amigo de tanto
valor.
GALLO.--Pues sabras que luego como Arnao
enterró su Beatriz se salió de su patria
y casa con intinçion de no boluer hasta
me hallar y ansi le pareçió que yo me
abria ydo para los amigos que teniamos
en Londres y Ingalaterra para nuestras
mercaderias; y ansi partio derecho para
allá, donde me buscó con gran diligençia;
y dexemosle a él que con todo el estudio
y trabajo posible me sale a vuscar; y
quiero te dezir de lo que suçedió en mi
peregrinaçion; yo luego que de casa de
Arnao sali me fue sin parar momento en
la çiudad el más solo, el más miserable
y aflito que nunca en el mundo se vió, y
acordandome de lo mucho que yo deuia a
Arnao auiendo puesto la vida por mi, como
fuesse llamado de su muger y le dixiesse
lo que ella fingió, que yo la auia
querido forçar y como ella le muestre
la capa que en las manos le dexé, tan
bastante indiçio de mi culpa, qué dirá?
que pensará? que juzgará? que será razon
de dezir? Dirá luego: ¡o maluado! ¡o sin
fe! esto te mereçí yo; o este pago te
mereçió el peligro en que yo me puse por
ti? ¿En qué entrañas sino fueran de un
tigre cupiera tan gran ingratitud? Pareçe
que vuscaste la espeçie de injuria en
que más me pudiste lastimar, por mostrar
más tu peruersa condiçion. Pues si su
nobleza y su gran valor instigado del
buen destino que anda siempre vnido con
el estimulo de la verdad; si esta lumbre
de Dios que nunca al virtuoso desamparó
me quissiese en ausençia faboreçer, ¿qué
alegará por mi parte? ¿que dirá para me
desculpar? ¡O! si yo estuuiesse presente;
y por tenerme tan gran affiçion deseasse
oyr de mí alguna razon avnque fuesse
fingida ¿qué color le podría dar yo
quanto quiera que fuesse verdadera? ¿o
qué fuerça ternia afirmando el contrario
su mujer? ¿Qué podrá concluyr, sino, vete
_infiel_, maluado, ingrato, vilissimo,
no parezcas más ante mí? y ansí yo le
digo agora que no presuma de mi ser yo
de coraçon tan de piedra que en mi vida
parezca ante él; y ansi acabadas estas
razones enxugando algun tanto los ojos
que yuan llenos de lagrimas, que en
ninguna manera las podia contener ni
agotar, me apresuré al camino. Determiné
en my intinçion ofreçerme a los peçes del
mar si me quisiessen comer, o rendirme
de mi propria voluntad a cosarios turcos
infieles que acabassen mi vida en
perpetua mazmorra, o prision; y ansi yo
me fue con la mayor furia que pude hasta
Marsella, donde estauan a punto çiertas
galeras que haçia el Rey de Françia de
armada para yr por el mar, en las quales
me asenté por mi sueldo, y como estuvo
todo a punto y nos dimos a la vela, no
huvimos salido del puerto ocho leguas
quando vimos asomar vna grande armada,
de la qual avnque luego no alcançamos a
ver más de seys fustas, yendonos juntando
más vimos hasta diez, y despues muchas
más, y quando venimos a reconoçer la
deuisa de la naçion hallamos que eran
turcos; y como nos vimos tan çercados
de nuestros enemigos y que ni podiamos,
ni era seguro, ni honrroso huyr, avnque
vimos que era su flota doblada que la
nuestra nos determinamos defender; y
ansi estando la vna flota a rostro de la
otra y en distançia que a vn golpe de los
remos se podian juntar, leuantamos por
el ayre de ambas las partes tan grande
alarido que el tropel de los remos no
sonauan con la grita, ni las trompetas
podiamos oyr ninguno de la pelea; y a
este tiempo como los remos hirieron a
vna las aguas con todas sus fuerças,
ambas las flotas se encontraron con
gran furia rostro con rostro, y todos
acudimos a la popa por herir cada qual a
su enemigo; y ansi començó tan cruda la
vatalla que los tiros cubrian el ayre,
y los que cayan fuera de las galeras
cubrian el agua. Estauan vnas con otras
tan trabadas que no pareçian las aguas,
por estar fuertemente aferradas con
fuertes gauilanes de hierro y cadenas,
de manera que todos podiamos ya pelear a
pie quedo como en campo llano. Estauamos
tan apretados vnos con otros que ni los
remos podian aprouechar. Estaua el mar
cubierto de galeras que ningun tiro heria
de lexos; pero cada qual estaua en su
galera ahinojado alcançando a herir al
enemigo avn con el espada. Era tanta la
mortandad de los vnos y de los otros que
ya la sangre en el mar hazia espuma y las
olas andauan cubiertas de sangre quaxada,
y cayan tantos cuerpos entre las galeras
por el agua que nos hazian apartar avnque
estauan fuertemente afferradas, de manera
que nos hazian perder muchos tiros, y
muchos cuerpos que cayan al agua medio
muertos tornauan a sorber su sangre, y
apañados entre dos galeras los hazian
pedazos, y los tiros que desmentian en
vaçio de las galeras quando llegauan
al agua herian cuerpos que avn no eran
muertos, que con su herida los acabauan
de matar: porque todo el mar estaua
lleno de entrañas de hombres que los
reçibiessen. Aconteçieron alli cosas
dignas de oyr y de notar, en las quales
se mostraua la fortuna a partes donde
queria espantosa y arriscada. Acaeçio
a vna fusta françesa que ençendidos en
la pelea todos los que estauan en ella
se pusieron a vn borde dexando del todo
vaçio el otro lado por donde no auia
enemigos, y cargando alli el peso se
trastornó la fusta tomando debajo todos
los que yuan dentro, que no tuuieron
poder para estender sus braços para
nadar, pero[621] todos pereçian[622]
en el mar acorralados en agua çerrada.
Suçedió tambien que yendo nadando vn
mançebo françes por el mar, que auiamos
formado amistad poco auia él y yo, se
encontraron dos fustas de rostro que
cogiendole en medio no bastaron sus
mienbros ni huesos, tan molidos fueron,
a que no sonassen las fustas ambas vna
con otra, por quedar él hecho todo
menuzos y molido como sal. En otra
parte de la vatalla se hundió vna galera
françesa, y viniendose los della todos
nadando a socorrer a otra compañera,
con el agonia _de escapar_ de la muerte
alçauan sus[623] braços asiendose a
ella para subir; y los miserables de
dentro temiendo no se hundiessen todos
si aquellos entrauan los estoruauan que
no llegassen y ellos[624] con el temor
de las aguas echando mano de lo más alto
que podian de la nao, cortauanles desde
ençima los braços por medio, y dexandolos
ellos colgados de la fusta que auian
elegido para socorro cayan de sus propias
manos, y como yuan sin braços a manera
de troncos no se podian más sufrir sobre
las aguas, que luego eran sorbidos. Ya
toda nuestra gente estaua sin armas, que
todos nuestros tiros auiamos arrojado;
y como el furor que trayamos nos daua
armas, vno toma el remo y rebuelue con
él a su contrario; otro toma un pedaço
de la galera y no le faltan fuerças para
tirarlo; el otro trastorna los remadores
para sacar vn vanco que poder arrojar.
En fin, las fustas que nos sostenian
deshaziamos para tener con qué pelear,
o con qué nos defender. Avn hasta aqui
te he contado el peligro sufridero; pero
avn el daño que nos hazia el fuego con
ninguna defensa se podia euadir ni huyr.
Porque nos tirauan los turcos hachos
empegados con sufre, pez, çera y resina,
que arrojauan de si _gran_ fuego vibo,
y como llegauan a nuestras fustas luego
ellas lo[625] reçebian y los alimentauan
de su mesma pez de que estauan _nuestros
nauios_ labrados y calafeteados; y ansi
las llamas eran tan fuertes y tan vibas
que no bastauan las aguas del mar a las
vençer y apagar, mas antes yua en pedaços
ardiendo la fusta por el mar adelante
con todo furor. De manera que los que
yuan nadando ya no se podian socorrer de
las tablas que yuan por el mar; porque
visto que el fuego vibo que en ellas
estaua ençendido los abrasaua, escogian
antes ahogarse en las crueles hondas,
o a lo menos gozar lo que pudiessen de
aquella miserable vida con esperança de
poder de alguna manera ser saluos, antes
que faboreçerse del fuego que luego
en llegando a la tabla los abrasaua y
consumia. Ya inclinaua a la clara la
vitoria y nos lleuauan a todos de corrida
sin poderlos resistir: de manera que nos
fue forçado rendirnos, porque ya avn no
auia quien nos quisiesse dar la muerte,
porque eran tantos nuestros enemigos
que todo su ardid era prendernos sin
poder ellos peligrar. Y ansi como nos
entraron fuemos todos puestos en prision;
y dexado lo que de los otros fue, de
mí quiero dezir que fue puesto en vna
cadena por el pescueço con otros diez, y
puestas vnas esposas a las manos; y ansi
nos metieron en vna[626] susota debajo
de cubierta. Estauamos tan juntos vnos
con otros, y tan apretados que ningun
genero de exerçiçio humano auia lugar
de poner en effecto sin nos ofender.
En fin en esta manera boluieron para
su tierra con esta presa, y llegados a
vna gran fuerça de Grecia en la Morea
fuemos todos sacados de las galeras y
metidos en prision allí. Con aquella
mesma dispusiçion de hierros y miseria
fuemos lançados en vna honda _y horrible_
mazmorra y carçel de vna humida y obscura
torre, donde quando entramos fuemos
reçebidos con gran alarido de otra gran
multitud de presos cristianos que de gran
tiempo estauan allí. Era aquel lugar de
toda miseria, que en breue tiempo se
acabauan los honbres por la dispusiçion
del lugar, porque demas de otros daños
grandes que tenia era grande su humidad,
porque estauan en dos o tres lugares dél
manaderos de agua para el seruiçio de la
fuerça. Teniamos el cuerpo echado en la
tierra, los pies metidos en vna viga que
cabian çincuenta personas, y el cuello
en la cadena, y ningun exerçiçio humano
se auia de hazer sino en el mesmo lugar.
De manera que solo el infiçionado olor
que de aquella carçel salia era de tanta
corruçion[627] que no auia juizio que en
breue tiempo no le bastasse corrromper,
sino al mio, que huya la muerte de mi. Ni
yo nunca padeçi en ningun tiempo muerte
que no fuesse de mejor suerte que aquella
vil y miserable vida que alli passé. No
teniamos otra recreaçion sino sacarnos
en algunos tiempos alguna cantidad de
nosotros a trabajar en los edifiçios y
reparos de los muros y fuerças de la
çiudad, y ansi saliamos cargados de
hierros, y solo pan de çeuada, o zenteno,
era nuestro mantenimiento[628]; y avn
pluguiera a dios que dello alguna vez
nos pudieramos de mediar. _Esto quiero
que notes; que a la contina los maestros
de las obras escogian los mejores y mas
dispuestos trabajadores. De manera que
conuenia esforçarnos en la mayor flaqueza
nuestra a trabajar más que lo sufrian
nuestras fuerças, por gozar de aquella
miserable recreaçion. En fin comprauamos
con nuestros seruiles trabajos aquella
captiua libertad de algun dia que al
trabajo nos querian elegir._ En esta
vida, o por mejor dezir muerte, passé
dos años, que del infierno no auia otra
differencia sino la perpetuidad. Aqui
auia vna sola esperança de salud, y era
que quando se aparejaua armada, escogia
el capitan entre nosotros los de mejor
dispusiçion para el remo, y aquellos
salian que él señalaua; desnudos y
aherrojados a vn banco los ponian vn remo
en la mano y los auisauan que remassen
con cuydado; sino con vn pulpo o anguilla
que traya en la mano el capitan de la
galera los çeñia por todo el cuerpo que
los hazia despertar al trabajo. Esta era
la mas cierta ventura en que nos podiamos
libertar, porque yendo aqui el suçesso
de la batalla era de nuestro mal ó bien
ocasion; y ansi suçedió que por mandado
del gran turco aparejó vna gran flota
Baruarroja para correr la Calabria y el
reyno de Siçilia, y quisieron los mis
hados que fuesse yo elegido con otros
cristianos captivos para vn remo, donde
fue puesto en aquella dispusiçion que los
otros; y ansi pasando el mar Adriatico
salio de Genoua Andrea Doria capitan de
las galeras de la cristiandad[629] con
gran pujança de armada, y dio en la flota
turca con tan gran ardid que en breue
tiempo la desuarató echando a lo hondo
quatro galeras, y prendio dos, en la vna
de las quales venia yo; y el cosario
Baruarroja se acogio con algunas que le
pudieron seguir. Pues suçedio que luego
nos metieron con la presa en el puerto
de Genoua, y como se publicó la vitoria
por la çiudad, todos quantos en ella[630]
auia acudieron al agua a nos ver. Agora
oye, Miçilo, y verás como a lo que Dios
ordena no podemos huyr.
MIÇILO.--Dichoso gallo, dy, que muy
atento te estoy.
GALLO.--Pues como ya te dixe, Arnao auia
corrido a Londres y toda Ingalaterra,
Brauante, Flandes, Florençia, Sena,
Veneçia, Milan, y todo el Reyno de
Napoles _y Lombardia_ vuscandome con la
diligençia y trabajo posible; y no me
auiendo hallado en dos años passados
vino a Genoua por ver si podria auer
alguna nueua de mi, y ansi suçedió llegar
al puerto por ver desembarcar la gente
del armada, donde entre la otra gente
alcançó a me uer y conoçer, de lo qual
no reçibio poca alegria su coraçon, y
auiendo conçebido que por causa del temor
y empacho que dél yo ternia por ningunos
regalos ni palabras se podria apoderar
de mí, ni yo me confiaria dél, mas que
en viendole echaria yo a huyr, por tanto
penso lo que deuia de hazer para cobrar
el amigo tan deseado; y ansi con este
auiso lo mas diligentemente que pudo
se fue al gouernador y justiçia de la
çiudad, haziendole saber que en aquella
gente que venia en las galeras tomadas a
Baruarroja auia conoçido vn honbre que
auia adulterado con su muger; que le
demandaua[631] le pusiesse en prisiones
hasta que del hecho y verdad diesse
bastante informaçion, y fuesse castigado
el adulterio conforme a justiçia y
satisfecha su honrra; y estando ansi, que
el capitan me queria libertar, llegó la
justiçia muy acompañada de gente armada
por me prender, y como llegó con aquel
tropel de ruydo y armas que la[632] suele
acompañar y apañaron con gran furia de
mi diziendo: sed preso; yo respondi;
¿porqué? Ellos me dixeron[633]; allá os
lo dirá el juez. Entonçes me pareçió que
no estaua cansada mi triste ventura de
me tentar, pero que començaua desde aqui
_de nueuo_ a me perseguir. Començose
de la gente que acompañaua la justicia
a murmurar[634] que yo yua preso por
adultero. Dezian todos quantos lo sabian
mouidos de piedad; ¡o quanto te fuera
mejor que huuieras muerto a manos de
turcos, antes que ser traydo a poder
de tus enemigos! ¡O soberano Dios! que
no queda pecado sin castigo; y quando
yo esto oía Dios sabe lo que mi anima
sentia. Pero quierote dezir que avnque
siempre tube confiança que la verdad
no podia pereçer[635], yo quisiera ser
mil vezes muerto antes que venir a los
ojos de Arnao. Ni sabía cómo me defender
yo; antes me determiné dexarme condenar
porque él satisfiziesse su honrra,
teniendo por bien enpleada la vida pues
por él la tenia yo; y ansi dezia yo
hablando comigo; ¡o si condenado por el
juez fuesse yo depositado en manos del
burrea que me cortasse la cabeça sin yo
ver a Arnao! Con esto me pusieron en vna
muy horrible carçel que tenia la çiudad,
en vn lugar muy fuerte y muy escondido
que auia para los malhechores que por
inormes delitos eran condenados a muerte,
y alli me cargaron de hierros teniendolo
yo todo por consolaçion. Todos me mirauan
con los ojos y me señalauan con el dedo
auiendo de mí piedad: y avnque ellos
tenian neçesidad della, mi miseria les
hazia oluidarse de sí. En esto passé
aquella noche con lo que auia passado del
dia hasta que vino a visitar y proueer en
los delitos de la carçel, y ansi en vna
gran sala sentado en vn soberuio estrado
y teatro de gran magestad, delante de
gran multitud de gente que a demandar
justiçia alli se juntó, el gouernador por
la importunidad de Arnao mandó que me
truxiessen delante de sí, y luego fueron
dos porteros en cuyas manos me depositó
el alcayde por mandado del juez, y con
una gruesa cadena me presentaron en la
gran sala. Tenia yo de empacho incados
los ojos en tierra que no los osaua alçar
por no mirar a Arnao: de lo qual todos
quantos presentes estauan juzgauan estar
culpado del delito que mi contrario y
acusador me imponia. Y ansi mandando el
gouernador a Arnao que propusiesse la
acusaçion ansi començó. ¡O bienauenturado
monarca por cuya rectitud y equidad es
mantenida de justiçia y paz esta tan
yllustre y resplandeçiente republica, y
no sin gran conoçimiento y agradeçimiento
de todos los subditos! Por lo qual
sabiendo yo esto en dos años passados que
vusco en Ingalaterra, Brauante, Flandes y
por toda la Italia a este mi delinquente
me tengo por dichoso por hallarle debajo
de tu señoria y jurisdiçion, confiando
por solo tu prudentissimo juizio ser
restituido en mi justiçia[636] y ser
satisfecho en mi voluntad; y por que no
es razon que te dé pessadumbre con muchas
palabras, ni inpida a otros el juizio,
te hago saber que este que aqui ves que
se llama Alberto de Clep... Y hablando
comigo el juez me dixo: ¿vos, hermano,
llamais os ansi? Y yo respondi: el mesmo
soy yo. Boluio Arnao y dixo: El es o
justissimo monarca: él es, y ninguna
cosa de las que yo dixere puede negar.
Pues este es vn hombre el mas ingrato y
oluidado del bien que nunca en el mundo
nació. Por lo qual solamente le pongo
demanda de ser ingrato por acusaçion,
y pido le des el castigo que mereçe su
ingratitud, y por más le conuençer pasa
ansi: que avnque las buenas obras no se
deuen referir del animo liberal, porque
sepas que no encarezco su deuda sin gran
razon, digo que yo le amé del mas firme y
constante amor que jamas vn hombre a otro
amó; y porque veas que digo la verdad
sabras que vn dia por çierto negoçio que
nos conuenia partimos ambos de Françia
para yr en Ingalaterra, y entrando en el
mar nos sobreuino vna tempestad la mas
horrenda y atroz que a nauegantes suçedió
en el mar. En fin con la alteraçion de
las olas y soberuia de los çielos nos
pareció a todos que era buelto el dilubio
de Noe. Cayó él en el agua por desgraçia
y indispusiçion, y procurando cada qual
por su propria salud y remedio, en la
mas obscura y espantosa noche que nunca
se vio me eché al agua y peleando con
las inuençibles olas le truxe al puerto
de salud. Suçede despues desto que tengo
yo vna muger moça y hermosa (que nunca
la huuiera de tener, porque no me fuera
tan mala ocasion) y está enamorada de
Alberto como yo lo soy, que della no es
de marauillar, pues yo le amo mas que a
mí; y ella persiguiendole por sus amores
la responde él que en ninguna manera
puede en la fe ofender a Arnao, y siendo
por ella muchas vezes requerido vino a
las manos con él queriendole forçar, y
passa ansi que vna mañana yo me leuanté
dexandola a ella en la cama y por
limpiar mi cuerpo me lançé a vn retrete
sin me ver ella. De manera que ella pensó
que yo era salido de casa a negoçiar,
y suçedio entrar por alli Alberto por
saber de mí, y ella asegurada que no la
viera yo le hizo con importunidad llegar
a la cama donde estaua, y tomandole
fuertemente por la capa le dixo: duerme
comigo que muero por ti; y Alberto
respondio: todas las cosas de su casa y
hazienda fió de mí Arnao, y sola a ti
reseruó para sí: por tanto señora, no
puedo hazer esa tu voluntad; y él luego
se fue que hasta oy no pareçio; y como
ella se sintio menospreçiada y que se
yua Alberto huyendo dexando la capa en
las manos començo a dar grandes bozes
llamandome a mi porque viesse o de quién
solia yo confiar; y como del retrete
salí, y conoçio que de todo auia yo sido
testigo, de empacho y afrenta enmudeçio,
y subitamente de ay a pequeño rato murio;
y como tengo hecha bastante esperiençia
de quién me tengo de fiar, pues mucho
más le deuo yo a él que él a mí, sin
comparación, pues si yo le guardé a él
la vida, él a mí la honrra que es mucho
más, agora, justissimo monarca, yo te
demando que me condenes por su deudor
y obligado a que perpetuamente le aya
yo a él de seruir: que yo me constituyo
por su perpetuo seruidor[637]; y si
dixere que por auerle yo dado la vida
en la tempestad me haze graçia de la
libertad, a lo menos neçesitale a que
por ese mesmo respeto me tenga en la
vida compañia, pues por su causa perdí
la de mi muger; y diziendo esto Arnao
calló esperando la sentençia del juez.
Pues como yo entendi por la proposiçion
de Arnao que auia estado presente a lo
que con su Beatriz passé, y que yo no
tenia neçesidad de me desculpar, porque
esto era lo que más lastimado y encogido
tenia mi coraçon hasta aqui, luego alçé
mi cabeça y lançé mis ojos en Arnao, y
con ellos le agradeçí el reconoçimiento
que tenia de mi fidelidad, y aguardé
con mucha humildad y mansedumbre la
sentençia del juez, esperando que sobre
el seguro que yo tenia de Arnao, y con el
que él auia mostrado de mi, ningun daño
me podia suçeder; y ansi todos quantos
al rededor estauan se alegraron mucho
quando oyeron a Arnao y entendieron dél
su buena intinçion, y que no pretendia
en su acusaçion sino asegurarme para
nuestra amistad y que fuesse confirmada
y corroborada por sentençia de juez, y
ansi todos con gran rumor encareçian vnos
con otros la amistad y fe de Arnao y se
ofreçian por mi que no apelaria de ningun
mandado del juez, pues me era notorio
el seguro de mi amigo Arnao; y haziendo
callar el gouernador la gente se boluio
para mí y me dixo. Di tú, Alberto ¿qué
dizes a esto que contra ti se propone?
¿Es verdad?
Respondi yo: señor, todo quanto Arnao ha
dicho todo es conforme a verdad, y no
auia otra cosa que yo pudiesse alegar
para en defensa de mi persona si alguna
culpa se me pudiera imponer sino lo que
Arnao ha propuesto: porque hasta agora
no padeçia yo otra confusion sino no
saber cómo le pudiera yo persuadir la
verdad. Lo qual de oy mas no tengo porque
trabajar pues Arnao estuuo presente a lo
que passé con su muger. Por lo qual tú,
señor, puedes agora mandar, que a mi no
me resta sino obedeçer. Luego dixo el
juez: por çierto yo estoy marauillado de
tan admirable amistad; en tanta manera
que me pareçe que podeis quedar por
exemplo de buenos amigos para los siglos
venideros y ansi pues estais conformes y
çiertos ser en vosotros vna sola y firme
voluntad, justa cosa es segun mi pareçer
que sea puesto Alberto en su libertad, y
mando por mi sentençia que le sea dado
por compañero perpetuo a[638] Arnao en
premio de su sancto y vnico amor; y ansi
me fueron luego quitados los hierros y
me vino Arnao a abraçar dando graçias
a Dios pues me auia podido auer, con
protestaçion de nunca me desamparar,
y ansi nos fuemos juntos a Paris
perseuerando siempre en nuestra amistad
mientra la vida nos duró.
MIÇILO.--Por çierto, gallo, admirable
amigo te fue Arnao quando te libró del
mar pospuesto el gran peligro a que las
soberuias hondas amenaçaban. Pero mucho
mayor sin comparaçion me pareçe auerlo tú
sido a él, quando ofreçida la oportunidad
de goçar de su graçiosa muger, por
guardarle su honrra con tanto peligro de
tu vida la huyste. Porque no ay animal
tan indignado y arriscado como la muger
si es menospreçiada quando de su voluntad
ofreçe al varon su apetito y deleyte, y
ansi conuierte todo su amor en verdadero
odio deseando mil muertes al que antes
amó como a sí; como hizo la muger de
Putifar a Joseph.
GALLO.--Çiertamente no teneis agora entre
vosotros semejantes amigos en el mundo;
porque agora no ay quien tenga fe ni
lealtad con otro sino por grande interese
proprio y avn con este se esfuerça hasta
el peligro; el qual como se ofreçe buelue
las espaldas; ya no hay de quién se pueda
fiar la vida, muger, honrra, hazienda ni
cosa que inporte mucho menos.
MIÇILO.--No hay sino amigos para los
plazeres, combites, juegos, burlas,
donayres y viçios. Pero si se os ofreçe
vna neçesidad antes vurlarán de vos, y os
injuriarán que os sacaran della. Como me
contauan este dia passado de vn Durango
hombre muy agudo y industrioso, que en
la uniuersidad de Alcala auia hecho vna
vurla a vn Hieronimo su compañero _de
camara_, que se fió del ofreçiendose
de le sacar de vna afrenta y metiole en
mayor; y fue que siendo ambos compañeros
de camara y letras, suçedió que vn dia
vinieron a visitar a Hieronimo vnos
parientes suyos de su tierra, y fue a
tiempo que el pobre mançebo no tenia
dineros, como aconteçe muchas vezes
a los estudiantes; prinçipalmente si
son passados algunos dias que no les
vino el recuero que les suele traer
la prouision. Y porque los quisiera
combidar en su posada estaua el más
afrontado y triste hombre del mundo. Y
como Durango su compañero le preguntó
la causa de su afliçion como doliendose
della, él le començó a consolar y
esforçar prometiendole el remedio, y
ansi le dixo: no te aflixas, Hieronimo,
por eso, antes ve esta noche al meson
y combidalos que vengan mañana a comer
contigo, que yo proueere de los dineros
neçesarios entre mis amigos; y el buen
Hieronimo confiandose de la palabra de
su compañero hizo lo que le mandó; y
ansi los huespedes aceptaron, y el dia
siguiente se leuantó Durango sin algun
cuydado de lo prometido a Hieronimo y se
fue a su liçion y no boluio a la possada
hasta mediodia. Donde halló renegando a
Hieronimo de su[639] descuydo _que auia
tenido_; y el no respondió otra cosa
sino que no auia podido hallar dineros
entre todos sus amigos; que el auia
hecho todo su poder; y estando ellos en
esta porfia llamaron a la puerta los
combidados, de lo qual reçibio Hieronimo
gran turbaçion vuscando dónde poder
huyr aquella afrenta; y luego acudio
Durango por dar conclusion a la vurla
por entero diziendole que se lançasse
debajo de vna cama que estaua alli,
y que él los despideria lo mejor que
pudiesse cunpliendo con su honrra; y ansi
con la turbacion que Hieronimo tenía
le obedecio, y los huespedes subieron
preguntando por Hieronimo, los quales
Durango respondio: señores, él deseó
mucho combidaros a comer avnque no tenia
dineros, pensando hallarlos entre[640]
sus amigos, y auiendolos vuscado, como
no los halló, de pura verguença se ha
lançado debajo de esta cama por no os
ver; y ansi diziendo esto se llegó para
la cama alçando la ropa que colgaua y le
començo á importunar con grandes vozes
a _Hieronimo_ que saliesse, y el pobre
salio con la mayor afrenta que nunca
hombre reçibio, lleno de pajas, flueco,
heno y pluma y tierra, y por ver reyr a
todos[641], quiso _de afrenta_ matar a su
conpañero[642] si no le huyera. Por lo
cual los huespedes le lleuaron consigo a
su meson y enbiaron luego por de comer
para todos, y trabajaron por le sosegar
quanto pudieron.
GALLO.--Desos amigos ay el dia de hoy;
que antes mofarán y vurlarán de vos
en vuestra neçesidad que procurarán
remediarla.
MIÇILO.--Por çierto tú dices verdad, que
en estos tiempos no ay mejores amigos
entre nosotros que estos; mas antes muy
peores. Agora te ruego me digas, ¿en qué
suçediste despues?
GALLO.--Despues te hago saber que vine
a naçer en la ciudad de Mexico de vna
india natural de la tierra, en la qual
me engendró un soldado de la compañia
de Cortés marques del Valle, y luego en
naciendo me suçedio morir.
MIÇILO.--Desdichado fueste en luego
padeçer la muerte; y tanbien por no poder
gozar de los tesoros y riquezas que
vienen de allá.
GALLO.--¡O Miçilo! quan engañado estás.
De contraria opinion fueron los griegos,
que fueron tenidos por los mas sabios
de aquellos tiempos; que dezian que era
mucho mejor, o nunca naçer, o en naçiendo
morir; yo no sé porque te aplaze mas
el viuir; prinçipalmente vna vida tan
miserable como la que tienes tú.
MIÇILO.--Yo no digo que es miseria el
morir sino por el dolor y pena grande
que la muerte da; y ansi tengo lastima
de ti porque tantas vezes padeçiste este
terrible dolor, y ansi deseaua mucho
saber de ti por ser tan esperimentado en
el morir: ¿en qué esta su terribilidad?
Qverria que me dixesses, qué ay en la
muerte que temer? Qué cosa es? En qué
está? Quién la siente? Qué es en ella lo
que da dolor?
GALLO.--Mira, Miçilo, que en muchas cosas
te engañas; y en esa mucho mas.
MIÇILO.--Pues ¿qué dicesmuerte no da
dolor?
GALLO.--Eso mesmo digo: lo qual si atento
estás façilmente te lo probaré; y porque
es venido el dia dexalo para el canto que
se siguirá.
_Fin del deçimo canto del Gallo._