NOTAS:

[516] G., el.

[517] (_Tachado_). Siguesse el octauo canto del Gallo de Luçiano orador

griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.

[518] G., loqutorios.

[519] G., que se riesen.

[520] pero teniale.

[521] G., fingirme pariente suyo, por rodeos de conoçimiento o afinidad

de alguno de su linaxe.

[522] G., Florençia.

[523] G., me vuscassen lo que hazia a mi menester.

[524] al cumplimiento de mi voluntad.

[525] G., Cristo.

[526] G., ninguno.

[527] G., las atarian.

[528] G., ellas.

[529] G., motu.

[530] G., este en.

[531] G., chançellerias.

[532] G., pero.

[533] G., porque.

[534] G., ya los daños eran tan grandes.

[535] G., nuestras.

[536] G., el.

[537] G., Brachimis.

[538] G., nos.

[539] G., estauamos.

[540] G., estaua puesta.

[541] G., nosotras.

[542] G., a nos faboreçer.

[543] G., Honrrada gente.

[544] G., en.

[545] G., venirnos a demandar.

[546] G., las.

[547] G., estaremos muchos de vuestros amigos.

[548] G., los señores.

[549] G., aquellos señores.

[550] G., considerando la Reyna que en toda su comarca no auia mas

sabia rana que yo ni mas esperimentada en guerra y disensiones.

[551] G., nuestro Rey.

[552] G., muchos señores.

[553] G., Estos trayan por su capitan a.

[554] G., cubiertas.

[555] G., nuestros enemigos porque.

[556] G., este.

[557] G., yunque.

[558] G., desuaratada.

[559] G., grande.

[560] G., quedasse sin bastante.

[561] G., aparente.

[562] G., y no vereis.

[563] G., Que basta.

[564] G., callar.

[565] G., Vna sola cosa no puedo dexar de dezir y encarecer: el extremo.

ARGUMENTO

DEL NONO CANTO

En el nono canto que se sigue el auctor

imitando a Luçiano en el dialogo

llamado Toxaris, en el qual trata de la

amistad, el auctor trata de dos amigos

fidelissimos que en casos muy arduos

aprobaron bien su intinçion. Enseñasse

quales deuen ser los buenos amigos[567].

GALLO.--¿Estás ya despierto, Miçilo,

que yo a punto estoy para proseguir en

lo que ayer quedé de te contar? Porque

avnque sea a costa de mis entrañas y me

dé algun dolor, oyras vna conformidad y

fidelidad de dos amigos los mayores y mas

verdaderos que nunca entre los hombres se

vió. Una confiança y affiçion que dixeras

viuir vna sola alma en dos. Vna casa,

vna volsa, vnos criados, vn spiritu sin

parçialidad ni diuision.

MIÇILO.--Gran pieza de tiempo ha que

estoy deseando que despiertes, cobdiçioso

de te oyr. Agora di tú, que sin

distraimiento alguno te oyre todo lo que

querras.

GALLO.--Pues ante todas cosas te quiero

hazer saber que siendo yo vn tiempo

natural frances y de Paris llamado

Alberto de Cleph, y siendo mançebo

mercader tube vn amigo natural de la

mesma çiudad llamado Arnao Guillen, el

más verdadero y el más fiel que nunca

tubo la antiguedad. Este fue casado en la

villa de Embers en el ducado de Brauante

con vna donzella llamada Beatriz Deque,

hija de honrrados padres, hermosa y de

buen linaxe, la qual truxo consigo a

viuir á Paris. Pues por auer sido grandes

amigos en nuestra niñez y juuentud no

çesó nuestra amistad por ser Arnao

casado, mas antes se augmento y creçió

más; y ansi porque sepas a quanto llegó

nuestra afiçion y amor sabras que por

tener çiertas cuentas viejas que conuenia

desmarañarlas con çiertos mercaderes de

Londres huimos de yr allá, y aparejado

nuestro flete y matalotaxe dimonos a la

vela encomendandonos a Dios; y yo era

honbre delicado y de flaca conplexion,

neçesitado al buen regimiento, y a mirar

bien por mi salud. Pero Arnao era hombre

robusto, valiente, membrudo y de muy

fuerte natural; y luego como salimos

del puerto a mar alta conmençoseme a

leuantar el estomago y a bomitar con gran

alteraçion y desasosiego de mi cuerpo,

con gran desbaneçimiento de cabeça, y

ansi suçedió a esto que nos sobreuino

luego vna tan fragosa[568] y espantosa

tempestad que pareçia que el çielo con

todas sus fuerças nos queria destruir. ¡O

Dios omnipotente! que en pensarlo se me

espeluçan y enheriçan agora las plumas de

mi cuerpo. Començosse a obscureçer con

grandes nublados el dia que a noche muy

çerrada semejaua. Bramaua el viento y el

tempestuoso mar con espantosos truenos y

temerosos relampagos: y mostrandose el

çielo turbado con espesas plubias nos

tenia a todos desatinados. El viento

soberuio[569] nos çercaua[570] de todas

partes: agora heriendo a popa, agora a

proa, y otras vezes, lo que más desespera

al piloto, andaua[571] rodeando la naue

hiriendo el costado con gran furia.

Andauan tan altas las olas que pareçian

muy altas montañas: que con tan temerosa

furia nos mojauan en lo mas escondido

del nauio como si anduuieramos a pie por

medio del mar. Cada vez que venian las

olas a herir en el nauio tragauamos mil

vezes la muerte desesperados de salud.

Gritan los pilotos y grumetes, qual en

popa, qual en proa, qual en la gauia,

qual en el gouernalle, amarillos con la

muerte esperada; gritan mandando lo que

se deue hazer: pero con la brama del

mar y vientos no se pueden vnos a otros

oyr, ni se haze lo que se manda; las

velas lleua ya el mar hechas andraxos y

del mastel y antena no ay pedaço de vn

palmo; todo saltó en rachas, y muchos

al caer fueron mal heridos en diuersas

partes de su cuerpo. Sobreuino ya la

noche que hizo doblada la obscuridad,

y por el consiguiente la tempestad más

atroz y soberuia. Era tanto el estruendo

que sonaua en los concauos çielos, y

tantos los truenos que de la parte

del septentrional polo proçedian que

pareçia desconçertarse los exes de los

nortes, y que el çielo se venia abajo;

la naturaleza mesma por la parte de la

tierra temio otra vez la confusion del

diluuio que en tiempo de Noe pasó: porque

los elementos pareçia auer rompido su

concordia y limites, y que boluia aquella

tempestuosa lluuia que en quarenta dias

bastó cubrir toda la haz de la tierra.

Muchas vezes el toruellino de las olas

nos subió tan altos que viamos desde

ençima tan gran despeñadero de mar quanto

se ve estando las aguas serenas desde

las altas rocas de Armenia. Pero quando

nos bajaua el curso al valle entre ola y

ola apenas se descubria el mastel sobre

las ondas. De manera que vnas vezes

tocauamos con las velas en las nubes: y

otras vezes con el rostro del nauio en

el arena, y el miedo era ya tanto que no

sabia el maestro socorro alguno en su

arte, ni sabia a quál ola se auenturasse,

ni de quál se _asegurasse_ y guardasse.

Porque en tal estado estauamos que la

mesma discordia del mar nos socorria para

que no fuessemos a lo hondo: porque en

trastornando vna ola la nao por la vna

parte, llegaua otra por la contraria que

expelia la parte vençida y la leuantaua.

De suerte que era forçado que qualquier

viento que llegasse fuesse en su fabor

para endereçarla; ymagina qué confusion

hubiesse alli con el gritar, amaynar y

cruxir, y matarse los vnos sin oyr[572]

los otros por el grand[573] estruendo y

ruydo del mar y vientos, y sin verse por

la gran obscuridad que hazia en la noche.

Pues estando el çielo y el mar en este

estado que has oydo quiso mi ventura que

como mi estomago fuesse indispuesto y

alterado por el turbado mar y su calidad,

bomitaua muy amenudo de lo intimo de las

entrañas. Suçedió que queriendo vna vez

con gran furia bomitar colgado algo al

borde sobre el agua por arroxar lejos, y

espeliendo vna ola el nauio me sacudió de

si al mar, y avn quiso mi ventura que por

causa de mi mala dispusiçion no estuuiese

yo desnudo como estauan ya todos los

otros a punto, para nadar si el nauio se

anegasse; y como yo cay en el agua de

cabeça fue luego sumido a lo hondo, pero

ya casi sin alma la mesma alma me subió

arriba y ansi llegando a lo alto començe

a gritar y pedir socorro; y como Arnao

andaua vuscandome por el navio y no me

halló donde me auia dexado, miró al agua

y plugo a Dios que me reconociesse[574]

entre las ondas, y sin temer tenpestad,

obscuridad ni[575] braueza de las olas

saltó junto a mi en el agua que ya

estaua desnudo con los otros, y luego

animandome dixo: esfuerçate hermano

Alberto, no ayas miedo que aqui estoy

yo; que no pereçeras mientras la vida

me acompañare; y como junto a mi llegó

me leuantó con las manos trayendome

al amor del agua y al descanso de la

ola; lleuauannos los vientos por el mar

acá y allá sin poderlos resistir, y la

ola furiosa con impetu admirable nos

arrebataua y por fuerça nos hazia apartar

lexos el vno del otro. Pero luego boluia

Arnao a las bozes que yo le daua, y con

fuerças de más que honbre me tomaua

y con amorosas palabras me esforçaua

no le doliendo a él su propria muerte

tanto como verme a mi çercano a la mia.

Procurauan del nauio echarnos tablas y

maderos con intinçion de nos remediar;

pero no nos podiamos aprouechar dellas

por el gran viento que las arrebataua

de nuestras manos, y lo que más nos

desesperaua y augmentaua nuestra miseria

era que durasse tanto la tenpestad, y

avn pareçia que sobre ser pasadas diez

horas de la noche començaua. Piensa

agora, yo te ruego Miçilo, si en el mundo

se puede agora hallar vn tal amigo que

en tan arduo caso, estando seguro en su

nauio en lo más fragoso desta tan furiosa

tenpestad, viendo en semejante neçesidad

su compañero tan çercano a la muerte,

con tanto peligro se arroje a la furia

y fortuna del agua, viento y ola y a la

oscuridad de la tenpestuosa noche. Pon,

yo te ruego, ante tus ojos todos aquellos

tan encareçidos peligros, que no ay

lengua que los pueda poner en el estremo

que tiene en la oportunidad la verdad,

y mira cómo despreciandolo todo Arnao y

posponiendolo, solamente estima saluar

al compañero por tenerle tan firme amor.

En fin plugo a Dios que trayendonos las

olas vadeando por el mar venimos a topar

vn grueso madero que el agua traya sobre

si de algun nauio que deuio[576] auer

dado al traues: y como se abrio arroxonos

aquel madero para nos remediar[577].

Pues ambos trabados a él con la fuerça

que pudimos[578], que ya afloxaua algo

la tenpestad, trabajando Arnao ponerme

ençima, las olas amorosas nos huvieron

de poner en el puerto ingles sin mas

lision. Este aconçimiento te he contado,

Micilo, porque veas si tengo razon de te

encareçer tanto nuestra amistad: porque

al prinçipio te propuse que eramos los

mayores amigos que nunca el mundo tuuo en

si. Agora avras visto si tengo razon.

MIÇILO.--Por çierto, gallo, tú dizes gran

verdad: porque no se puede mayor prueba

ofreçer.

GALLO.--Pues agora quiero proçeder en mi

intinçion, que es contarte el peligro

que en nuestra amistad se ofreçio por

ocasion de vna muger. Pues agora sabras

que bueltos en Françia huuimos de yr

a vna feria de Embers, de Junio, como

soliamos a la contina yr, y Beatriz

inportunó a Arnao su marido que la

lleuasse consigo por visitar a sus padres

que despues de las bodas no los vio; y

ansi Arnao lo hizo por darle placer.

Pues aparejado lo neçesario para el

camino salimos de nuestra[579] çiudad

_de Paris_, y por ser yo tan obligado a

Arnao procuraua seruir a su muger todo lo

que podia, pensando en qué le pudiesse

yo a él pagar alguna parte de lo que le

deuia por obligaçion, y ansi procuraua

en esta xornada y en qualquiera cosa

que se ofreçia, ansi en su dueña como

en él, auerle con todas mis fuerças de

agradar y seruir; y ansi a él le pareçia

estar bien empleado en mí el peligro en

que por mí se vio; y como el demonio

siempre soliçite ocasiones para sembrar

discordia entre hermanos, que es la cosa

que más aborde Dios, pareçiole que haria

a su proposito si ençendia el coraçon

de Beatriz de laçiuo amor de mí; y ansi

la pobre muger alterada por Sathanas

conçibio en su pecho que todo quanto yo

hazia por respecto de la obligaçion que

tenia a mi bondad, conçibio ella que

lo hazia yo lisiado de su amor, por lo

cual pareçiendole deuer a noble piedad

y gratitud responder con el mesmo amor,

y avn poniendo de su parte mucho más

de lo que por valança se podia deuer,

pensando incurrir en gran falta a su

nobleza y generosidad si mucho más no

daba sin comparaçion, ansi me amó tanto

que en todo el camino y feria de Junio

no sufria apartar su coraçon vn punto

de mi; y esto era con tanta passion que

con ninguna lengua ni juizio te lo puedo

encareçer. Porque como algunas vezes

le mostrasse tenerla afiçion; otras

vezes como yo hiziesse mis obras con el

descuydo natural, haziala desbaratar y

afligir. ¡O quantas vezes conoçi della

tener la habla fuera de los dientes para

me manifestar su intençion[580], y con

los labrios tornarla a compremir por no

se afrontar. Vuscaua lugares conuenientes

delante de su marido y padres, ocasiones

que no se podian escusar para me abraçar,

tocar y palpar por se _consolar_ y

satisfazer. Por los ojos y por el ayre

con sospiros, con el rostro y meneos

del cuerpo me enbiaua mensajeros de su

pena. Pero yo disimulaua pensando que

cansandola se acabaria su pasion: y ello

no era ansi, pero cada dia creçia mas;

yo reçebia grandissima pena en verme

puesto en tanto peligro, y pensaua de

cada dia cómo se podria remediar, y

creyendo que sola el ausencia seria el

remedio[581], doliame apartarme de

la compañia de mi amigo Arnao. Por lo

qual muchas vezes llorando amargamente

maldezia mi ventura y a Sathanas pues a

tanto mal auia dado ocasion; y estando

pensando cómo me despediria, como fue

acabada la feria acordó Arnao que nos

boluiessemos a Paris, y ansi mandó a

toda furia aparejar; y estando todo lo

neçesario a punto dixome que partiesse

yo con su dueña, que él queria quedar a

negoçiar çierto contrato que le faltaua,

y que le fuessemos aguardando por el

camino, que a la segunda xornada nos

alcançaria. Dios sabe quánta pena me

dio oyr aquel mandado, y me pessaua no

auer huydo antes, pensando que fuesse

vrdimbre de Sathanas para traerme

por fuerça a la ocasion de ofender;

y por el contrario fue muy contenta

Beatriz, pensando que se le aparejaua

la oportunidad forçosa que yo no podria

huyr; y ansi disponiendonos Arnao

todo lo neçesario, tomando la mañana

començamos nuestro camino; yua Beatriz

muy alegre y regocijada lleuandome en

su conuersaçion. Deziame[582] muchos

donayres y gentilezas _que el amor le

enseñaua_, debajo de los quales queria

que yo entendiesse lo que tenia en su

voluntad, no se atreuiendo a descubrirse

del todo hasta verse en lugar oportuno

que no la corriesse peligro de afrenta,

porque le pareçia a ella que yo no

respondia a su intinçion[583] como ella

quisiera. Avnque algunas vezes juzgaua

mi couardia ser por que temia descubrir

mi trayçion, y ansi ella se desemboluia

algunas vezes demasiadamente por me hazer

perder el temor, y sufriasse pensando

que aquella noche no se podria escusar

sin que a ojos çerrados se effectuasse

la prueba de nuestra voluntad; y ansi

aquella xornada se cumplió con llegar ya

casi a la noche a vna villa buena que

se llama Bruxelas, que es en el mesmo

ducado de Brauante. Donde llegados mandé

que los moços diessen buen recado a las

caualgaduras, y al huesped preuine que

tuuiesse bien de cenar; y pareçiome

çiertamente estar acorralado y que

en ninguna manera podia huyr aquella

oportunidad y ocasion, porque çierto

senti de la dama que estaua determinada

de me acometer, de lo qual yo demandé

socorro a Dios; y como fue aparejada la

çena venimos a çenar, lo qual se hizo

con mucho regoçijo, abundancia y plazer,

y como fue acabada la çena quedamos

sobre la tabla hablando con el huesped y

huespeda su muger en diuersas cosas que

se ofreçieron de nuestra conuersaçion;

y como fue passada alguna pieza[584] de

la noche dixe al huesped por manera de

cumplimiento: Señor gran merçed reçebiré,

que porque esta Señora que comigo

traygo es muger de vn grande amigo mio

que me la fió, duerma con vuestra muger,

que yo dormiré con vos. Beatriz mostró

reçebir esto con gran pena, pero calló

_esforçandose_ por[585] la disimular;

y el huesped respondió: Señor, en esta

tierra no osamos fiar nuestras mugeres de

ninguna otra persona mas que de nosotros,

quanto quiera que venga en habito de

muger; porque en esta tierra suçedió vn

admirable caso en el qual vn hijo del

señor deste ducado de Brauante en habito

de muger gozó de la hija del Rey de

Ingalaterra y la truxo por suya aqui; y

como Beatriz vió que se le aparejaua bien

su negoçio, avnque se le dilatasse algo,

inportunó al huesped le contasse aquella

historia como aconteçió. Lo qual no me

pessó a mi pensando si en el entretanto

pudiesse amaneçer; y importunado el

huesped ansi començó: Sabreis, señores,

que en este ducado de Brauante fue en un

tiempo vn bienaventurado señor, el qual

tubo vna virtuosa y agraviada dueña por

muger. Los quales siendo algun tiempo

casados y conformes en amor y voluntad

sin auer generacion, y despues en

oraciones y ruegos que hizieron a Dios

suçedió que vino la buena dueña a se

empreñar y de vn parto pario dos hijos,

el vno varon y el otro hembra, los quales

ambos en hermosura no tenian en el mundo

par; y ansi fueron los niños criados de

sus padres con tanto regalo como era el

amor que los tenian; y como fueron de

vn parto fueron los más semejantes que

nunca criaturas fueron[586]; en tanta

manera que no auia hombre en el mundo que

pudiesse poner differençia entre ellos:

ni los mesmos padres lo sabian diçernir;

mas en todo el tiempo se engañaron

mientra los criauan, que por solas

las amas los venian a conocer; y ansi

acordaron de los llamar de vn nombre por

ser tan semejantes en el aspecto, rostro,

cuerpo, ayre y dispusiçion. Llamaron al

varon Julio y a la hija Julieta. Fueron

estremadamente amados de los padres por

ser tan lindos y tan deseados y no tener

más; y ansi yendo ya creçiendo en edad

razonable, conoçiendo ya ellos mesmos su

similitud vsauan para su pasatiempo de

donayres y graçiosos exerçiçios por dar

plazer a sus padres; y ansi muchas vezes

se mudaban los vestidos tomando Julio

el habito de Julieta; y Julieta el de

Julio; y representandose ante sus padres

con vn donayre gracioso reçebian[587]

plazer como con tanta gracia se sentian

vurlados por sus amados hijos; y ansi

Julieta en el habito que mas le plazia

se yua muchas vezes a solazar, agora por

la çiudad, agora por el mar; tomando

la compañia que más le plazia; y vn

dia entre otros salio de su aposento

atauiada de los vestidos de su hermano

Julio a toda gallardia y con su espada

ceñida: y passando por la sala tomó dos

escuderos que alli halló y lançose por

el mar en vn vergantin que para su solaz

estaua a la contina aparejado, y suçedió

que esforçandose el viento a su pesar

fueron lleuados por el mar adelante sin

poder resistir; y como a los que Dios

quiere guardar ningun peligro les daña,

avnque con gran temor y tristeza fueron

llegados vna pieza de la noche a la

costa de Ingalaterra y lançados por un

seguro puerto sin saber donde estauan;

y como sintieron la bonança y el seguro

del puerto aunque no conoçian la tierra,

llegandose lo más que pudieron a la

ribera determinaron esperar alli el dia;

y ansi, como Julieta venia triste y

desgraçiada y desuelada por causa de la

desusada tempestad se echó luego debajo

del tapete a dormir, y lo mesmo hizieron

por la plaza del vergantin los escuderos,

y fue tan grande y de tanta grauedad

su sueño que siendo venida gran pieza

del dia avn no despertaron; y suçedió

aquella mañana salir la infanta Melisa

hija del rey de Ingalaterra a caza con

sus monteros por la ribera del mar, y

como mirando acaso vio dentro del agua

el vergantin ricamente entoldado y que

no pareçia persona que viniesse en él,

mandó que saltassen de su gente y viessen

quién venia alli, y luego fue auisada

por los que dentro saltaron que en la

plaza del vergantin estauan dos escuderos

dormiendo, y que dentro en el tapete

estaua el mas lindo y agraçiado mançebo

de edad de catorce años que en el mundo

se podia hallar. Y cobdiçiosa la infanta

de lo ver mandó echar la puerta en tierra

y apeandose de su palafren saltó dentro

del vergantin, y como vio a Julieta

dormida[588] con su espada çeñida juzgóla

por varon y ansi como la vio tan linda y

tan hermosa en tan conueniente edad fue

luego enamorada della[589], y aguardando

a que despertasse, por no la enojar,

_estuuo por gran pieza contemplando su

belleza y hermosura; y como despertó_ la

saludó con gran dulçura preguntandola

por su estado y viaje. Julieta le dixo

ser un cauallero andante que la fortuna

del mar le auia echado alli, y que se

tenia por _bien açertado_ y venturoso si

la pudiesse[590] en algo servir. Melisa

ofreçiendosele mucho para su consuelo la

rogó saliesse a tierra combidandola a la

caça, diçiendo que por aquellas partes

la auia mucha y muy buena de diuersos

animales; y ansi como reconoçio Julieta

el valor de la dama, y por verse en su

tierra, holgó de la complazer, y ansi le

fue dado vn muy hermoso palafren, en el

qual caualgando Julieta, y Melisa en el

suyo, se metieron con su compañia por

la gran espesura de la montaña a vuscar

venados[591]; y como no se podia sufrir

la infanta Melisa por la herida de su

llaga _que la atormentaua sin poderla

sufrir_, procuró quanto pudo alongarse

de su gente y monteros por probar su

ventura, y quando con Julieta se vió

sola entre vnos muy cerrados matorrales

la inportunó se apeasen a beber y a

solazar junto a vna muy graçiosa fuente

que corria alli, y quando fueron apeadas

_las dos graciosas damas_ començó Melisa

a hablar a Julieta con gran piedad; y

avnque con mucha verguença y empacho le

fue descubriendo poco a poco su herida, y

teniendo los ojos lançados en el suelo,

sospirando de lo intimo del coraçon,

yendosele vn color y veniendosele[592]

otro le muestra perdersele la vida si

no la socorre; y ansi como ya tiene por

el gran fuego que la abrasa descubierta

la mayor parte de su dolor, queriendose

aprouechar de la oportunidad se arriscó

a tanto que abraçando a Julieta la

besó[593] en la boca con mucho dulçor

y suauidad; yendo pues el huesped muy

puesto en el proçeso de su historia

estaua Beatriz toda tresladada en él

pareçiendole que todo aquel cuento era

profeçia de lo que a ella le auia de

suçeder; y ansi como el huesped aqui

llegó, Beatriz con vn gran sospiro me

miró con ojos de piedad y el huesped

proçedio sin echarlo de ver, diziendo:

Pues como Julieta por el suçeso tiene

entendido que Melisa la tiene por varon,

y viendo que a su passion no la puede dar

remedio, estando confusa y pensosa[594]

qué camino tomaria, acordó ser muy mejor

descubrirle ser muger como ella, antes

que ser tomada por cauallero neçio y

cobarde para semejantes casos de amor, y

dixo la verdad; porque çierto era cosa de

hombre apocado[595] reusar vna dama de

tanta gentileza que se ofreçe con tanta

dulçura y buena oportunidad; y asi con

vn gentil y agraçiado modo la auisa ser

donzella como ella, _contandola toda su

ventura y viaje, padres y naturaleza_.

Pero como ya la saeta de amor auia hecho

en ella su cruel effecto, estaua ya tan

enseñoreado en su coraçon el fuego que

la abrasaua que le vino tarde el socorro

y auiso que de su naturaleza le dio

Julieta, y por esta causa no le pareçió

menos hermoso el rostro de su amada,

mas antes a más amarla se ençiende, y

entre si pensaua su gran dolor por estar

desesperada de remedio, y ansi reuentando

toda en lagrimas vañada, por consolar

algo su pena dezia palabras que mouian a

Julieta a gran lastima y piedad. Maldezia

su mal hado y ventura, pues qualquiera

otro amor santo o deshonesto podria

tener alguguna esperança de buen fin,

y este no tiene sino sospiros y llorar

con inmensa fatiga. Dezia llorando:

si te pareçia, amor, que por estar yo

libre _de tu saeta_ estaua muy vfana, y

querias con algun martirio subjetarme

a tu vandera y señorio, bastara que

fuera por la comun manera de penar, que

es la dama por varon: porque entonçes

yo empleara mi coraçon por te seruir.

Pero hasme herido de llaga muy contra

natural, pues nunca vna dama de otra se

enamoró: ni entre los animales ay qué

pueda esperar vna henbra de otra en este

caso de amor. Esto parece, amor, que has

hecho porque en mi penar sea a todos

manifiesto tu imperio. Porque avnque

Semiramis se enamoró de su hijo y Mirrha

de su padre y Pasiphe del toro, ninguno

destos amores es tan loco como el mio:

pues avn se sufriera si tuuiera alguna

esperança de effetuarse mi deshonestidad

y deseo. Pero para mi locura ¿no habría

Dedalo que injeniasse dar algun remedio

contra lo que naturaleza tan firmemente

apartó? Con estas lamentaçiones se aflige

la gentil dama mesando sus dorados

cabellos y amortiguando su bello rostro,

vuscando vengança de sí mesma por auer

enprendido empresa sin esperança de algun

fin; y Julieta lo mejor que podia se la

consolaua auiendo gran piedad de su cuyta

y lagrimas que afligian su belleza. Ya

se llegaua la noche y se ponia el sol, y

como las damas no ayan vsado dormir en la

montaña ruega Melisa a Julieta se vaya

con ella á su çiudad que estaua çerca: lo

qual Julieta açetó por su consolaçion,

y ansi se fueron juntas a la çiudad y

entraron en el gran palaçio, donde muchas

damas y caualleros la salieron a reçebir;

y considerando Melisa que ningun prouecho

reçibe en[596] tener a su Julieta en

habito de varon la vistio de muy ricos

briales suyos. Porque gran yerro fuera

no reçibiendo prouecho auenturarse al

peligro de infamia que de alli se pudiera

seguir; y tanbien lo hizo, porque como

en el vestido de varon la dañó quiere

ver si en el de muger se puede remediar

y curar su dolencia, y ansi recogiendose

anbas en su retrete lo mas presto que

pudo la vistio muy ricos requamados y

joyeles con que ella se solia adornar, y

ansi la sacó a su padre a la gran sala

diziendo ser hija del duque de Brauante;

que la fortuna del mar la auia traydo

alli saliendose por él a solazar; y ansi

el Rey encomendó mucho a su hija Melisa

la festejasse por la consolar y luego

se despacharon mensajeros para auisar

al duque su padre; los duques fueron

muy consolados por auer[597] estado en

gran cuyta por la perdida de su hija

Julieta, y enbiaron a dezir al Rey que

en todo hiziesse a su voluntad. Aquella

noche fue Julieta muy festejada de damas

y caualleros con vn solene serao, donde

Julieta dançó a contento de Melisa[598],

damas y caualleros, que todos la juzgauan

por dama de gran gallardia, hermosura

y valor, _y sobre todas contentó a la

infanta Melisa_; y siendo llegada la

hora de la çena fueron seruidos con gran

solenidad de manjar, musica y aparato; la

qual acabada, Melisa combidó a Julieta

a dormir; y recogidas en su camara se

acostaron juntas en vna cama, pero con

gran diferencia en el reposo de la noche.

Porque Julieta duerme y Melisa sospira

con el deseo que tiene de satisfazer

su apetito, y si acaso vn momento la

vençe el sueño es breue y con turbadas

ymaginaciones, y luego sueña que el çielo

la ha conçedido que Julieta sea buelta

varon; y como aconteçe a algun enfermo

si de vna gran calentura cobdiçioso de

agua se ha dormido con gran sed, en aquel

poquito de sueño se le pareçen quantas

fuentes en su vida vido, ansi estando

el spiritu de Melisa deseoso pareçiale

que via lo que sueña; y ansi despertando

no se confia hasta que tienta con la

mano y ve ser vanidad su sueño, y con

esta passion comiença la desdichada

a hazer votos de romeria a todas las

partes que ay[599] deuoçion porque el

çielo huuiesse della piedad. Pero en

vano se aflige, que poco le aprouechan

sus promesas y oraçiones por semejantes

fines; y ansi pasó en esta congojosa

contienda algunos dias hasta que Julieta

la importuna[600] que quiere boluer para

sus padres, prometiendola que tomando

dellos liçençia[601] boluera a la visitar

lo más breue que ella pueda. Lo qual

por no la desgraçiar se lo conçedió la

infanta, _avnque_ con gran dificultad y

pasion, confiando que Julieta cunplirá

la[602] palabra que le da de boluer. Pues

como fue aparejado todo lo neçesario para

la partida la mesma Melisa le entoldó el

vergantin de sus colores y deuisas lo

mas ricamente que pudo, y a ella[603]

dio muchas donas de joyas y briales[604]

de gran _estima_ y valor; y como Julieta

se despidió del Rey y Reina la aconpañó

Melisa hasta el mar. La qual como alli

fueron llegadas, llorando muy amargamente

la abraça y bessa suplicandola con gran

cuyta buelua si la desea que viua, y

ansi Julieta haziendola nueuas juras y

promesas se lançó en el vergantin; y

leuantadas velas y continuando sus remos

se cometio al mar, el qual en prospero

y breue tiempo se passó. Quedaua Melisa

a la orilla del mar puestos los ojos y

el alma en las velas del nauio hasta que

de vista se le perdieron, y muy triste y

sospirando se boluio a su palaçio. Como

Julieta llegó a sus riberas los padres

la salieron a reçebir con grande alegria

como si de muerta resuçitara, haziendose

muchas fiestas y alegrias en toda su

tierra. Muchas vezes contaua a sus padres

la tenpestad y peligro en que en el mar

se vio conmouiendolos a muchas lagrimas;

y otras vezes les encareçia el buen

tratamiento que de la infanta Melisa auia

reçebido: su grande hermosura, graçia,

donayre y gran valor, dando a entender

ser digna entre todas las donzellas del

mundo a ser amada y seruida del cauallero

de más alteza y valor; y como Julio la

oya tantos loores de la infanta ençendió

su coraçon a emprender el seruiçio de

dama de tan alta guisa. Dezia en su

pecho: ¿en qué me podía yo mejor emplear

que estar en su acatamiento todos los

dias de mi vida, avnque yo no merezca

colocarme en su coraçon? Pero a lo menos

gloriarme he auer emprendido cosa que me

haga entre caualleros de valor afamar;

y ansi con esta intinçion muchas vezes

estando solo con su hermana Julieta la

importunaua le contasse muy por estenso y

particular todo lo que auia passado con

Melisa; y por le complazer le conto, cómo

dormiendo ella en el vergantin aquella

mañana que a Londres llegó la salteó la

infanta Melisa; y cómo teniendola por

varon por lleuar el vestido y espada

ceñida se enamoró della, y tanto que

junto a vna[605] fuente la abraçó y bessó

dulçemente demandandola sus amores, y

cómo le fue forçado descubrirle ser

muger, por lo qual no podia satisfazer a

su deseo, y cómo no se satisfizo hasta

que la tuuo consigo en su cama muchas

noches; y la pena y lagrimas con que

della se despidio prometiendole con

muchas juras de la boluer a visitar;

y luego como su hermana Julieta contó

a Julio su historia resuçitó en su

coraçon vna viua y çierta esperança de

la gozar[606] por esta via, teniendo

por inposible auerla por otra manera, y

ansi industriado por amor tomó auiso,

que con el vestido y joyas de su hermana

seria por el rostro tomado por ella.

En fin, sin mas pensar auenturandose a

qualquier suçeso se determinó tentar

donde alcançaua su ventura, y ansi un dia

demandó a Julieta le diesse el tapete

que le dio Melisa para el vergantin

_con la deuisa_, porque se queria salir

a solazar; y vestido de vn rico brial

que Melisa dio a Julieta, y cogidos

los cabellos con vn graçioso garbin,

adornado su rostro y cuello de muy

estimadas[607] joyas y perlas _de_ _gran

valor_ se lançó a manera de solazar por

el mar, y quando se vio dentro en él,

mandó a los que gouernauan guiassen

para Londres, y en breue y con prospero

tiempo llegó al puerto, y por las señas

reconoçió[608] el lugar donde su señora

Melisa cada dia venia por esperar a su

hermana Julieta; y como la compañia de la

infanta reconoçió la deuisa y orla del

tapete que lleuaua el vergantin corrian

a Melisa por demandar las albriçias,

y como Melisa le vio, engañada por el

rostro, le juzgó por Julieta reçibiendole

con la posible alegria: porque çierto se

le representó Julio lo que mas amaua su

corazon, y ansi luego le aprieta entre

sus braços, y mil vezes le bessa en la

boca con mucha dulçura, nunca pensando

de se satisfazer. Agora pues, podeis

vosotros, señores, pensar si fue Julio

passado con la misma saeta con que amor

hirio a Melisa, y pensad en quánta

beatitud estaua su anima quando en este

estado se vió. Metiole en vna camara

secreta donde estando solos con bessos

y abraços muy dulçes se tornó de nueuo

á satisfazer, y luego le haze traer vn

vestido suyo muy rico a marauilla _que le

auia labrado para se le dar si viniesse

a visitarla, o enbiarsele_, y vistiole

de nuevo cogiendole los cauellos con

una redeçilla de oro: y ansi todo lo

demas del vestido, y atauio le dispuso

en toda gentileza y hermosura como mas

agraçiado la pareçiesse; y la boz que

en alguna manera le podia differençiar

trabajó Julio por excusarla todo lo que

pudo; y luego le llevó a la gran sala,

donde estauan sus padres con[609] muchas

damas y caualleros[610], los quales todos

las[611] reçibieron con gran alegria,

y todos le mirauan a Julio contentos

de su belleza, pensando que fuesse

muger, y ansi con senblante amoroso le

hazian señas mostrandole desear seruir y

agradar. Pues siendo ya passada alguna

parte de la noche en grandes fiestas

y despues de ser acabada la sunptuosa

çena y graçioso serao, llevó la infanta

Melisa consigo a Julio a dormir, y ansi

quedando solos en su camara y despojados

de todos sus paños quedaron en vna cama

ambos sin compañia ni luz[612], y como

Julio se vió solo y en aquel estado con

su señora, y que de su habla no tenia

testigo le començó ansi a dezir. No os

marauilleis, señora mia, si tan presto

bueluo a os visitar, avnque bien creo

que pensastes nunca mas me ver. Si este

dia que por mi buenauentura os vi yo

pensara poder de vos gozar con plazer de

ambos a dos, yo me tuuiera por el mas

bienandante cauallero del mundo _residir

para siempre en vuestra presençia_.

Pero por sentir en vos pena y no os

poder satisfazer ni bastar a os consolar

determiné de me partir de vos, porque

gran pena da al muy sediento la fuente

que tiene delante si de ella por ninguna

via puede beuer; y podeis, señora, ser

muy çierta que no faltaua dolor en mi

coraçon; porque menos podia yo estar sin

vos vn hora que vos sin mí, porque de la

mesma saeta nos hirio amor a ambos a dos;

y ansi procuré de me partir de vos con

deseo de vuscar remedio que satisfiziesse

a nuestra llaga y contento. Por lo qual,

señora, vos sabreis que yo tengo vn[613]

abuela la muger mas hadada _y mas sabia_

que nunca en el mundo jamas se vió, que

la tienen los honbres en nuestra tierra

por diosa, o ninfa; tanto es su poder

y saber. Haze que el sol, estrellas,

çielos y luna la obedezcan como yo os

obedezco a vos. En conclusion, en la

tierra, ayre y mar haze lo que solo Dios

puede hazer. A esta me fue con lagrimas

que mouian a gran compasion demandandola

piedad, porque çierto sino me remediara

façilmente pensara morir; y ella

comouida a lastima de su Julieta dixome

que demandasse qualquiera don, y yo

contandola[614] la causa de mi afliçion

la demandé que me conuertiesse varon

por solo gozar de vos y os complazer, y

ella con aquella liberalidad que a vna

nieta tan çercana a la muerte se deuia

tener me lleuó a un lago donde ella se

baña quando sus artes quiere exerçitar,

y alli començando a inuocar se zapuzó en

el lago tres vezes y ruçiandome el rostro

con el agua encantada me vi vuelta en

varon, y como tal me conoçi quedé muy

contento y muy marauillado que criatura

tuuiesse tan soberano poder. Agora pues,

señora mia, pues por vuestro contento

yo impetré este don veysme aqui subjeto

a vuestro mandar: hazed de mi lo que os

pluguiere, pues yo no vine aqui a otra

cosa sino por os seruir y complazer; y

ansi acabando Julio de la dezir esto hizo

que con su mano toque, y vea y tiente;

y como aconteçe a alguno que deseando

mucho vna cosa, quanto mas la desea mas

desespera de la alcançar, y si despues

la halla dubda si la posee, y mirandola

y palpandola avn no cree que la tiene,

ansi aconteçe a Melisa: que avnque ve,

toca y tienta lo que tanto desea no lo

cree hasta que lo prueba; y ansi dezia:

si este es sueño haga Dios que nunca yo

despierte; y ansi se abraçaron con bessos

de gran dulçura y amor, y gozandose

en gran suauidad con apazibles juegos

pasaron la noche hasta que amaneçió.

Esta su gloria estubo secreta mas de vn

mes, y como entre poderosos no se sufre

auer secreto alguno, entendieron que se

les començaua a descubrir, y ansi[615]

acordaron de se hurtar[616] y venirse en

Brauante, por no caer en las manos del

Rey que con cruel muerte castigara ambos

a dos. El qual con mano armada vino a

esta tierra por los auer; y porque el

duque los defendió hizo tanto daño y mal

_en esta tierra_ que..... Como el huesped

llegaua aqui dieron a las puertas del

meson golpes con gran furia, y como yo

estaba tan deseoso que viniesse Arnao

arremeti a las puertas por las abrir, y

vile que se queria apear. Regoçijosseme

el alma sin conparaçion y di graçias a

Dios por hazerme tan gran merced. Senti

en Beatriz vna tristeza mortal, porque

çierto aquella noche esperaua ella

hazer anatomia de mi coraçon, por ver

qué tenia en él. Luego dimos de çenar

a Arnao y se acostó con su muger. Otro

dia de mañana partimos de alli con mucho

regoçijo, avnque no mostraua Beatriz

tanto contento, pareçiendole a ella que

no se le auia hecho a su voluntad. En

esta manera fuemos continuando nuestras

xornadas hasta llegar a Paris, donde

llegados procuró Beatriz proseguir su

intinçion[617] y ansi en todos los

lugares donde auia oportunidad y se podia

ofreçer mostraua con todos los sentidos

de su cuerpo lo que sentia su coraçon; y

vn dia que se ofreçió entrar en casa y

hallarla sola, como ya no podia disimular

la llaga que la atormentaua, ençendido

su rostro de vn vergonçoso color se

determinó descubrir su pecho diziendo

padeçer por mi amor: que la hiziese tanta

graçia que no la dexasse más penar,

porque no tenia ya fuerças para más lo

encubrir; y yo le respondi. Señora, Arnao

ha sido conmigo tan liberal, que despues

de auer arriscado en el mar su vida por

mi me ha puesto toda su hazienda y casa

en poder, y más dispongo yo della que

él, y sola tu persona reseruó para sí.

¿Cómo podria yo hazer cosa tan nefanda

y atroz faltando a mi lealtad? y ansi

a muchas vezes que me dixo lo mesmo le

respondi estas palabras; y vna mañana

suçedió que vistiendose Arnao para yr a

negoçiar la dexó en la cama, y sin que

ella lo sintiesse se entró Arnao en vn

retrete junto a la cama a vn seruidor

que estaua a la contina alli, y luego

suçedió que entré yo preguntando por

Arnao: y como ella me oyó pensando que

Arnao era ya salido de casa me mandó

con gran importunidad llegar á sí, y

como junto a su cama me tubo apañóme de

la capa _fuertemente_ y dixo: Alberto,

echate aqui, no me hagas mas penar; y yo

dexandole la capa en las manos me retiré

fuera no lo queriendo hazer; y luego me

sali de casa por no esperar mayor mal; y

ella como se sintio menospreçiada començó

a llamar sus criados a grandes bozes

diziendo que la defendiessen de Alberto

que la auia querido forçar; y que por

muestra de la verdad mostraua[618] la

capa que le auia yo dexado en las manos y

que a las bozes auia _yo_ echado a huyr,

y añadió: llamadme aqui a Arnao porque

vea de quien fia su hazienda y muger. Y a

estas sus bozes salió Arnao del retrete

donde estaua y dixole: Calla Beatriz, que

ya tengo visto que corre él mas peligro

contigo que tú con él; y fue tanta la

afrenta y confusion que ella reçibio de

ver que todo lo auia visto Arnao que

luego alli delante de todos sus criados

y gente de su casa subitamente murio; y

como el buen Arnao vio su desdicha, auer

perdido tan afrentosamente el amigo y

la muger acordó lo mas disimuladamente

que pudo enterrar a ella y yrme a mi a

vuscar, y ansi de mi peregrinaje y del

suyo sabras en el canto que se siguirá.

_Fin del nono canto del gallo._

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 220 / 605 题