[444] G., quiero que por agora dexemos.
[445] _Tachado_: Siguesse el sesto canto del gallo de Luçiano orador
griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.
[446] G., estaua.
[447] G., antes que entren en la çiudad, estando ya junto.
[448] G., pequeño.
[449] G., Rey.
[450] G., en.
[451] G., puso.
[452] G., terçia.
[453] G., el.
[454] G., batalla.
[455] G., por.
[456] G., arroja.
[457] G., que.
[458] G., Emperador.
[459] G., Çesareo.
[460] G., los.
[461] R. (_Tachado_), puertos y.
[462] G., resistencia de los enemigos.
[463] G., apartan.
[464] G., manda el Emperador.
[465] G., este nuestro dichoso caudillo.
[466] G., tienen.
[467] G., es.
[468] G., el.
[469] G., fuerçan yr.
[470] G., grande.
[471] G., faltar.
[472] G., puerto de alli algo vezino.
[473] G., remedio.
[474] G., traer.
[475] G., trayendo ellos por.
[476] G., vençe y prende.
[477] G., batalla que les da.
[478] G., mueren.
[479] G., prinçipales.
ARGUMENTO
DEL SEPTIMO CANTO DEL GALLO
En el septimo canto que se sigue el auctor
concluyendo la parabola del hijo
prodigo finge lo que comunmente suele
aconteçer en los mançebos que aburridos
de vn viçio dan en meterse frayles; y en
el fin del canto se descriue vna famosa
cortesana ramera[480].
GALLO.--Despierta Miçilo, oye y ten
atençion, que ya te quiero mostrar el
fin, suçeso y remate que suelen tener
todas las cosas desta vida: cómo
todos los deleytes y plazeres van a la
contina a parar en el hondo pielago del
arrepentimiento, verás la poca dura que
los plazeres desta vida tienen, y cómo
quando el hombre buelve sobre si halla
auer perdido mucho mas sin comparaçion
que pudo ganar.
MIÇILO.--Di, gallo; que muy atento me
tienes a tu _graçiosa_ cançion.
GALLO.--Pues vibiendo yo aqui en tanto
deleyte, tanto plazer, tan amado, tan
seruido y tan contento que pareçia que
en el parayso no se podia el gozo y
alegria más comunicar, de noche toda la
passaua abraçado con mi diosa; y de dia
yuamonos a estanques, riberas de rios
y muy agraçiadas y suaues fuentes, a
bosques, xardines, huertos y vergeles,
y todo genero de deleyte, á pasear
y solazar en el entretanto que se
llegauan las horas del çenar y comer.
Porque para esto tenia por su arte en
sus huertas y tierra grandes estanques
y lagunas en las quales juntaua todos
quantos generos de pescados ay en el
mar. Delfines, atunes, rodaballos,
salmones, lampreas, sabalos, truchas,
mulos marinos, congrios, marraxos,
coraçinos, y otros infinitos generos
de pescados: los quales puestos alli a
punto echando los ançuelos o redes, los
hazia façilmente caer para dar plazer
a los amantes. Demas desto tenia muy
deleytosos vosques de laureles, palmas,
çipreses, platanos, arrayanes, çedros,
naranjos y frescos chopos y muy poderosos
y sombrios nogales y otras espeçies de
arboles de gran rama y ocupaçion. Y todos
estos estauan entretexidos y rodeados
de rosas, jazmines, azuçenas, yedras,
lilios y de otras muy graçiosas flores
y olorosas que junto a vnas perenales
y vibas fuentes hazian vnas suaues
carçeles y unos deleytosos escondrixos
aparejados para encubrir qualquier desman
que entre damas y caualleros hiziesse
el amor. Por aqui corrian muy mansos
conejos, liebres, gamos, çieruos: que
con manos, sin corrida, los caçaba cada
qual. En estos plazeres y deleytes me
tubo çiego y encantado esta maga un mes
o dos: no teniendo acuerdo, cuenta, ni
memoria de mi honrra y fe deuida a mi
prinçipe y Señor, el tiempo perdido,
mi viaje y compañia, ni de la ocasion
que me truxo alli; y ansi vn dia entre
otros (porque muchos dias, ni lo podia
ni osaua haçer) me bajé solo a vn jardin
por me solazar con alguna libertad, y de
alli guiado no sé por qué buen destino
que me dio, traspuesto fuera de mí,
sin tener miramiento ni cuenta con la
tierra, ni con el çielo, con el sereno,
nublo, ni sol, el alma sola traspuesta
en si mesma yua traçando en manera de
eleuamiento y contenplaçion la ventaja
que los deleytes del çielo tenían a los
de por acá; y ansi passé de aquel jardin
a vn espeso y çerrado vosque sin mirar
por mi; y por vna angosta senda caminé
hasta llegar a vna apazible y deleytosa
fuente que con vn graçioso corriente
yua haciendo vn sonido por entre las
piedras y yernas que sacaua los honbres
de si: y con el descuydo que llegué alli
me arrimé a vn alto y fresco arrayan,
el qual como los mienbros descuydados y
algo cansados derroqué sobre el començo
a gemir; y como quien soñando que se
ahoga, o está en algun peligro despierta,
ansi con gran turbaçion bolui sobre mí.
Pero torneme a sosegar quando consideré
estar en tierra y casa donde todas las
cosas causan admiraçion, y el manjar en
el plato acontece hablar; y como sobre
el arrayan mas el cuerpo cargué, tornó
con habla humana a se quexar diziendo:
tente sobre ti, no seas tan cruel; y yo
como le oy que tan claro habló leuantéme
de sobre él y él me dixo: no temas ni te
marauilles, Señor, que en tierra estas
donde has visto cosas de mas espanto que
verme hablar á mi; y yo le dixe: deesa,
o ninpha del voscaxe, o quien quiera que
tu seas, perdona mi mal comedimiento;
que bien creo _que_ tienes entendido de
mi que no he hecho cosa por te ofender.
Que la inorançia y poca esperiençia que
tengo de ver espiritus humanos cubiertos
de cuerpos y corteças de árboles me
han hecho injuriar con mis descuydados
mienbros tu diuinidad. Ansi los buenos
hados en plazer contino effectuen tu
dichoso querer, y las çelestiales
estrellas se humillen a tu voluntad, que
me hables y comuniques tu humana boz,
y me digas si agora o en algun tiempo
yo puedo con algun beneffiçio purgar la
offensa que han hecho mis miembros a tu
diuino ser. Que yo juro por vida de mi
amiga aquella que morir me haze, de no
reusar trabajo en que te pueda seruir.
Declarame quien eres y qué hazes aqui.
Respondiome él: No soy, señor, yo deesa,
ni ninpha del vosque; no sé cómo me
has tan presto desconoçido, que soy tu
escudero Palomades. Pero no me marauillo
que no me conozcas, pues tanto tienpo ha
que no te acuerdas de mi ni te conoçes
a ti. Como yo oy que era mi escudero
quedé confuso y sin ser, y ansi con
aquella mesma confusion me le fue abraçar
deseoso de le tener con quien a solas
razonar, como con él solia yo tener otros
tiempos en mi mas contina conuersaçion.
Pero ansi abraçando ramas y hojas y
troncos de arrayan le dixe; ¿que es esto
mi Palomades? ¿quien te encarceló ay?
Respondióme: mira, señor, que esta tierra
donde estás los arboles que ves todos son
como yo. Tal costumbre tiene la señora
que te tiene aqui, y todas las damas y
dueñas que en su compañia estan. Sabe que
esta es vna maga encantadora, treslado
y trasumpto de Venus y otras rameras
famosas de la antigüedad. Ni pienses que
obo otra Cyrçes, ni Morganda, ni Medea;
porque a todas estas exçede en laçiuia y
engaños que en el arte magica se pueden
saber. Esta es la huespeda que bajando
la sierra nos hospedó; y con la guia nos
enbió á este castillo y vosque fingiendo
nos enbiar a su sobrina la doncella Saxe.
Pero engañonos, que ella mesma es; que
por gozar de tu moçedad y loçana juuentud
haze con sus artes que te parezca su
vejez tan hermosa y moça como agora
está. Y ansi como me dexaste en el patio
quando entramos, aqui fue depositado en
poder de otra vieja hechizera que con
regalos quiso gozar de mi; y ansi la
primera noche ençendida en su luxuria me
descubrio todo este engaño y su dañada y
peruersa intinçion; çiega y desuenturada
pensando que yo nunca della me auia de
partir. No pretenden estas maluadas sino
hartar su laçiuia con los honbres que
pueden auer; y luego los dexan y vuscan
otros de quien de nueuo gozar, y hartas,
porque los honbres no publiquen su
torpeza por allá conuiertenlos en arboles
y en cosas que ves por aqui; y para
effectuar su peruersa suçiedad tienen
demonios ministros que de çien leguas se
los traen quando saben ser conuenientes
para su mal proposito; y ansi viendome
mi encantadora desgraçiado y descontento
de sus corruptas costumbres y que andaua
deseoso para te auisar, trabajaron
por me apartar de ti, y avn porque no
huyesse me conuertieron desuenturado en
esta mata de arrayan que aqui ves, sin
esperança de salud; y ansi han hecho a
otros valerosos caualleros con los quales
ya con sus artes y engaños satisfizieron
su suçiedad, y despues los conuertieron
en arboles aqui. Ves alli el que mandó
la casa de Guevara conuertido en aquel
çipres; y aquel nogal alto que está alli
es el que mandó la casa de Lemos despues
del de Portogal; y aquel chopo hermoso es
el que gouernó la casa de Cenete antes
del de Nasao. Y aquel platano que da alli
tan gran sonbra es uno de los prinçipales
Osorios. Aqui verás Mendoças, Pimenteles,
Enrriques, Manrriques, Velascos, Stuñigas
y Guzmanes; que despues de largos años
han quedado penitençiados por aqui.
Buelue, buelue, pues, señor, y abre
los ojos del entendimiento; acuerdate
de tu nobleza y linaxe. Trabaja por te
libertar; no pierdas tan gran ocasion. No
bueluas allá; huye de aqui. Estuue por
gran pieza aqui confuso y enbobado, que
no sabia qué hablar a lo que me dezia mi
escudero Palomades; y como al fin en mí
bolui y con los ojos del entendimiento
aduerti sobre mí, echeme de ver; y hallé
que en mi habito y natural era estrañado
de mi ser. Halleme todo afeminado sin
pareçer en mi ni semejança de varon:
lleno de luxuria y de viçio; untado
el rostro y las manos con vnguentos,
colores y açeites con que las rameras
se suelen adornar para atraer a si a la
diuersidad de amantes, principalmente
si en la mesma calle y vezindad ay dos
que la vna está con la otra en porfia.
Traya vn delicado y polido vestido que
a su modo y plazer me auia texido la mi
maga por más se agradar, con muy gentil
aparato y labor. Lleuaua vn collar rico
de muy preçiadas piedras de Oriente y
esmaltes que de ambos hombros cuelga
hasta el pecho; llenos de anillos los
dedos, y dos braçaletes en cada braço
que pareçian axorcas de muger. Traya los
cabellos encrespados y anillados[481]
ruçiados y vntados con aguas y açeytes
olorosos y muy preçiados. Traya el rostro
muy amoroso y bello, afeytado a semejanza
de los mançebos que en Valençia se vsan
y quieren festejar. En conclusion por
el rostro, semblante y dispusiçion no
huuiera honbre que me conoçiesse sino
fuera por el nombre; tan trocado y mudado
tenia todo mi ser. Luego como mirandome
vital y de capitan fiero estimado me
hallé conuertido en viçiosa y delicada
muger, de verguença me quise morir; y
se me cayeron las hazes en el suelo sin
osar leuantar los ojos avn a mirar el
sol; marchicho[482], confuso y sin saber
qué dezir; y en verdad te digo que fue
tanta la verguença que de mi tenia y
el arrepentimiento y pessar que en mi
spiritu entró que mas quisiera estar so
tierra metido que ofreçerme a ojos de
alguno que ansi me pudiera ver. Pensaua
dónde yria; quién me acogeria; quien no
se reyria y vurlaria de mi. Lastimauame
mi honrra perdida; mis amigos que me
aborreçerian; mis parientes que me
huyrian. Comienço en esto tan miserable
y cuytadamente a llorar, que en lagrimas
me pensaua conuertir. Dezia: ¡o malditos
y miserables[483] placeres del mundo, qué
pago tan desuenturado dais. ¡O pluguiera
a Dios que fuera yo a la guerra y mil
vezes muriera yo allá antes que auer yo
quedado en este deleyte acá! Porque con
la muerte hubiera yo hecho la xornada
mucho a mi honrra; y ansi quedando acá
muero çien mil vezes de muerte vil sin
osar pareçer. He faltado a mí, a mi
prinçipe y señor. Por muchas vezes miré
por el rededor de aquella fuente por ver
si auria alguna arma, o instrumento de
fuerça con que me poder matar; porque la
mi maga de armas y de animo me pribó; y
ansi con esta cuyta me bolui al arrayan
por preguntar a mi compañero si auia
dexado sus armas por alli, siquiera
por poder con ellas caminar y por me
defender si alguna de aquellas malas
mugeres saliesse a mi; y como junto a si
me vio començo a darme grandes bozes;
huye, huye, señor, que ya aparejado el
yantar anda la tu maga muy cuydadosa a te
vuscar; y si te halla aqui sospechosa de
tu fe tomará luego vengança cruel de ti.
Porque esto vsan estas malauenturadas de
mugeres por más que amen; si alguno les
falta y hierra no fian del honbre más,
y nunca se acaban de satisfazer; porque
sienpre quieren muy hartas de todos
trihunfar; y ansi alçando mis faldas
al rededor començe con grande esfuerço
a correr cara donde sale el sol; yua
huyendo, sudando, cansado y caluroso,
boluiendo a cada passo el rostro atras.
Plugo a los mis bienauenturados hados
que auiendo corrido dos horas, avnque
con gran fatiga y dolor por aquel vosque
espeso çerrado de aspereça y matorral, en
fin, sali de la tierra de aquella mala
muger; porque a qualquiera honbre que
con efficaz voluntad quiere huyr de los
viçios le ayuda luego Dios; y como fuera
me vi, humillado de rodillas, puestas
las manos al çielo, con animo verdadero
demandé perdon dando infinitas graçias a
Dios por tan soberana merçed. Senteme a
vna fuente que vi alli; la qual avnque
no tenia al rededor aquella deleytosa
sombra de aquellas arboledas y rosas que
estauan en el vosque de la encantadora,
me dio a mi mayor deleyte y plazer, por
ofreçerseme a mayor neçesidad; y tomando
con las manos agua me començé á labar el
rostro, cabeza y boca por echar de las
venas y huesos el calor inmenso que me
abrasaua; y ansi desnudandome de todas
aquellas delicadas ropas y atauios me
ayreé y refresqué, proponiendo de en
toda mi vida más me las vestir. Arrojé
por aquel suelo collar, oro y joyas que
saqué de aquel Babilon; pareçiendome que
ningun dia por mí pasó mas bienauenturado
que aquel en que ansi me vi muerto de
hambre y sed. Temia aquellos arreos y
delicadeças no me tornassen otra vez a
encantar; pareçiendome tener en si vn no
sé que, que aun no me dexauan[484] del
todo boluer en mi; y ansi lo mas pobre
y sençillo que pude començe á caminar
poniendo mil protestaçiones y juras sobre
mí de nunca yr donde honbre me pudiesse
conoçer; yendo por aquellos caminos y
soledad me deparó Dios vn pastor que de
pura piedad con pan de çenteno y agua de
vn barril me mato hambre y sed; y por
acabar de echar de mi del todo aquellos
enbeleñados vestidos hize trueque con
algunos andraxos que él me quiso dar.
Pues con aquella pobre refeçion llegué
ya casi que anocheçia a vn monesterio de
frayles de San Bernardo que estaua alli
en vn graçioso y apazible valle; donde
apiadandome el portero, lo mejor que
pude me albergué, y luego a la mañana
trabajé con toda afabilidad y sabor a
los comunicar y conuersar, pareçiendome
a mi que de buena voluntad me quedaria
aqui si me quisiesen reçebir. Pero como
las guerras acabauan en aquella sazon
en aquella tierra, pareçiendoles que
yo huuiese sido soldado y que por no
ser bueno venia yo ansi, no se osauan
por algunos dias del todo fiar; pero
por pareçerme que aquel lugar y estado
era conveniente para mi proposito y
neçesidad, trabajé con mucha humildad
y bajeza a los asegurar continuando
en ellos mi seruiçio quanto pude; y
ansi passados algunos dias, ya que
se començaron a fiar me obligué a
los seruir. Barriales las claustras
y iglesia; y tanbien seruia al comer
en[485] la mesa de compaña porque luego
no pude mas; y despues andando el tiempo
pedíles el habito y como me vieron algo
bien inclinado plugoles de me le dar con
intinçion que fuesse para los seruir.
MIÇILO.--De manera que te obligauas por
sclauo de tu voluntad.
GALLO.--Por çierto de mayor seruidunbre
me libró Dios quando de poder de la
maga me escapó[486]. Que lo que peor es
que entrando los hombres alli luego se
comiençan a peruertir. Que todos quantos
en aquella orden ay todos entran ansi; y
luego tienen pensamiento y esperança de
venir a mandar.
MIÇILO.--Buena intinçion lleuais de
seruir a Dios.
GALLO.--¿Pues qué piensas? Todo es ansi
quanto en el mundo ay. Luego me dieron
cargo de la limpieça del refitorio,
compañero del refitolero.
MIÇILO.--Entonces holgarte yas mucho en
gozar de los relieues de todos los vasos
de los frayles.
GALLO.--Pues como yo aprobé algunos años
en este offiçio començaron me a ordenar.
En fin, me hizieron de misa.
MIÇILO.--Grandes letras lleuauas.
GALLO.--Lleuaua todas las que aquellos
vsan entre si; y yo luego començe a
desemboluerme y endereçar la cresta y
fue subiendo por sus grados, que quando
ubo vn año que fue de misa me dieron la
porteria; y a otro año me dieron el cargo
de zillerero.
MIÇILO.--¿Que offiçio es esse?
GALLO.--Proueer todo el mantenimiento de
casa.
MIÇILO.--Gran offiçio era ese, gallo,
para te faltar; a osadas que no
estuuiesses atado a nuestra pobre raçion.
GALLO.--Entonces cobré yo en la casa
muchos amigos: y gané mucho credito con
todos de liberal; porque a ninguno negué
nada de todo quanto pidiesse. Porque
siempre trabajé que a costa ajena ninguno
se quexasse de mi; y ansi me hizieron
prior.
MIÇILO.--Fuera de todas esas cosas; en lo
que tocaua a la orden mucho trabajo se
deue de tener.
GALLO.--Antes te digo que no ay en el
mundo estado donde más sin cuydado ni
trabajo se goze lo bueno que el mundo
tiene; si algo tiene que bueno se pueda
dezir. Porque tres cosas que en el mundo
se estiman las tienen alli los frayles
mejores que las gozan todos los hombres.
La primera es el comer ordinario; la
segunda son los aposentos en que viben, y
la terçera es el credito y buena opinion.
Porque a casa de qualquiera prinçipe, o
señor que vays, todos los honbres han
de quedar a la puerta aguardando para
negoçiar; y el frayle ha de entrar hasta
la cama; y a ningun honbre dará vn señor
vna silla, ni le sentará a su mesa sino
vn frayle quanto quiera que sea de todo
el monesterio el mas vil.
MIÇILO.--Tú tienes mucha razon; y ansi me
marauillo como ay honbre cuerdo que no se
meta frayle.
GALLO.--Al fin mis amigos me eligieron
por abbad.
MIÇILO.--¡O cómo gozarias de aquel
su buen comer y beber y de toda su
bienauenturança! Pero dime ¿en que te
ocupauas siendo abbad?
GALLO.--Era muy amigo de edificar y ansi
hize dos arcos de piedra muy fuertes en
la bodega; porque estaua cada dia para
se nos hundir; y porque vn refitorio
que teniamos bajo era frio, hize otro
alto de muy ricos y hermosos artesones y
molduras; y vna sala muy sunptuosa en que
comiessen los huespedes.
MIÇILO.--¿Pues no tenias alguna
recreacion?
GALLO.--Para eso tenia la casa muchas
casas en riberas de plazer, donde auia
muy poderosos cañales y hazeñas.
MIÇILO.--Dime gallo ¿con los ayunos
tienen los frayles mucho trabajo?
GALLO.--Engañais os; porque en ninguna
orden ay mas ayunos que vosotros teneis
seglares[487], sino el auiento; y este
ayuno es tal que siempre le deseamos que
venga; porque vn mes antes y aun dos
tenemos de recreaçion para auerle de
ayunar. Vamonos por las granjas, riberas,
deesas y huertas que para esto tiene
la orden muy granjeado y adereçado; y
despues venido el auiento a ningun frayle
nunca mataron avnque no le ayunasse. Que
a todo esto dizen: tal por ti qual por
mi[488].
MIÇILO.--El contino coro de maytines y
otras horas no daua passion?
GALLO.--El contino coro por pasatiempo le
teniamos y a los maytines con vn dolor de
cabeza que se fingiesse no van a ellos en
vn mes. Que hombres son como vosotros acá.
MIÇILO.--Por çierto eso es lo peor y
lo que mas es de llorar. Pues si eso es
ansi, que ellos son honbres como yo ¿de
qué tienen presunçion? ¿De solo el habito
han de presumir?
GALLO.--Calla, Miçilo, que muchos dellos
pueden presumir de mucha sanctidad y
religion que en ellos ay. Que en el mundo
de todo ha de auer; que no puede estar
cosa en toda perfeçion.
MIÇILO.--Espantado me tienes, Gallo, con
lo mucho que has passado, lo mucho que
has visto, y la mucha esperiençia que
tienes; y prinçipalmente con este tu
cuento[489] me has dado mucho plazer y
admiraçion; yo te ruego no me dexes cosa
por dezir. Dime agora ¿en qué estado y
naturaleza viuiste después?
GALLO.--Quiero te dezir del que más me
acordare conforme á mi memoria; porque
como es la nuestra mas flaca que ay en
_el_ animal no te podre guardar orden
en el dezir. Fue monja, fue ximio,
fue auestruz, fue vn pobre Timon, fue
vn perro, fue un triste y miserable
seruidor[490], y fue vn rico mercader;
fue Icaro Menipo el que subió al çielo y
vió allá a Dios.
MIÇILO.--Dese Icaro Menipo he oido mucho
dezir, y de ti deseo saber más del,
porque mejor que ninguno sabras la verdad.
GALLO.--Pues mira agora de quién quieres
que te diga, que en todo te quiero
complazer.
MIÇILO.--Aunque al presente vurles de
mí ¡o ingeniossissimo gallo! con tu
admirable y fingido cuento[491] te ruego
me digas: luego como te desnudaste del
cuerpo de frayle, de cúyo cuerpo te
vestiste?
GALLO.--El de vna muy honrrada y
reuerenda monja; avnque vana como es el
natural de todas las otras.
MIÇILO.--¡O valame Dios! que conueniençia
tienen entre si capitan, frayle y monja?
De manera que fue tiempo en el qual tú,
generosissimo gallo, te atauiauas y
lauauas y ungias como muger; y tenias
aquellas pesadunbres, purgaçiones y
miserias que tienen todas las otras.
Marauillome como pudiste subjetar aquella
braueza y orgullo de animo con que
regias la fiereza de tus soldados, a la
cobardia y flaqueza de la mujer; y no de
qualquiera, pero de vna tan afeminada y
pusilanime como una monja; que demas de
su natural, tiene profesada cobardia y
paçiençia.
GALLO.--¿Y deso te marauillas? Antes te
hago saber que yo fue aquella famosa
ramera Cleopatra egipçia hermana de aquel
barbaro Tholomeo que hizo cortar la
cabeça al gran Pompeo quando vençido de
Julio Cesar _en la Farsalia_ se acogió
á su ribera; y otro tienpo fue en Roma
vna cortesana llamada Julia Aspassia
mantuana en tienpo del papa Leon deçimo.
Que en loçania y aparato exçedia a las
cortesanas de mi tienpo; y ansi tuve
debajo de mi dominio y subjeçion a todos
quantos cortesanos auia en Roma desde
el mas graue y ançiano cardenal, hasta
el camarero de monseñor. Pues cómo te
marauillaras si vieras el brío y desdeño
con que solia yo a todos tratar! Pues qué
si te dixesse los engaños, fingimientos y
cautelas de que yo vsaua para los atraer;
y despues quanto injeniaua para los sacar
la moneda que era mi vltimado[492] fin.
Solamente querria que el tienpo nos diese
lugar a te contar quando fue vna ramera
de Toledo en España. Que te quisiera
contar las costunbres y vida que tuue
desde que naci; y prinçipalmente como me
ube con vn gentil mançebo mercader y el
pago que le di.
MIÇILO.--¡O mi eloquentissimo gallo! que
ya no mi sieruo sino mi señor te puedo
llamar, pues en tienpos[493] de tu buena
fortuna no solamente çapateros miseros
como yo, pero tuuiste debajo de tu mando
reyes y Cesares de gran valor. Dime
agora, yo te ruego, eso que propones, que
con affecto te deseo oyr.
GALLO.--Pues tú sabras que yo fue hija
de vn pobre perayre en aquella çiudad de
Toledo, que ganaua de comer pobremente
con el trabajo contino de vnas cardas
y peynes; que ya sabes que se hazen en
aquella çiudad muchos paños y bonetes;
y mi madre por el consiguiente viuia
hylando lana; y otras vezes labando paños
en casa de hombres ricos mercaderes y
otros çiudadanos.
MIÇILO.--Semejantes mujeres salen de
tales padres: que pocas vezes se crian
bagasas de padres nobles.
GALLO.--Eramos vn hermano y yo pequeños,
que él auia doze años y yo diez; ni mi
madre nunca tubo mas; y yo era mochacha
bonica y de buen donayre y çiertamente
cobdiçiosa de pareçer a todos bien; y
ansi como fue creçiendo de cada dia más
me preçiaua de mi y me yua apegando a
los honbres; y ansi avn en aquella poca
edad qualquiera que podia me daua vn
alcançe, o empellon, de qual que pellizco
en el braço, o trauarme de la oreja
o de la barua. De manera que pareçia
que todos trabajauan por me madurar,
como quien dize a pulgaradas, y yo me
vine saboreando y tascando en aquellos
saynetes que me sabian como miel; y ansi
vn moço del cardenal _Fray Françisco
Ximenez de Çisneros_, que viuia junto a
nosotros me dio vnos zarçicos de plata
y vnas calças y seruillas con que me
començé a pulir y a pisar de puntillas.
Alçaua la cofia sobre las orejas y
traya la saya corta por mostrarlo todo;
y ansi començé yo a gallear, andar y
mirar con donayre, el cuello erguido,
y no me dexaua tanbien hollar de mi
madre; que por qualquiera cosa que me
dixesse la haçia rostro rezongando a la
contina y murmurando entre dientes, y
cuando me enojaua luego la amenaçaua con
aquel cantar diziendo: Pues bien, para
esta; que agora veniran los soldados
de la guerra, madre mia, y lleuarme
han; y ansi suçedió como yo quería. Que
en aquél tienpo determinó el cardenal
Fray Françisco de Çisneros emprender la
conquista de Oran en Africa, y haziendo
gente todos me combidauan si queria
yo yr allá, y acosaronme tanto que me
hizieron dezir que si, y ansi aquel
moço de casa del Cardenal dió notiçia
de mí a vn gentil honbre de casa que
era su amo, que se llamaua Françisco de
Vaena que yua por Capitan; el qual sobre
çiertas conueniençias y capitulos que
comigo firmó, y en mi _ombligo_ selló,
se encargó de me llenar, y porque era
mochacha pareçiole que yria yo en el
habito de paje con menos pesadunbre; y
ansi me vistió muy graçiosamente sayo y
jubon de raso de colores y calças con
sus tafetanes, y me puso en vna muy
graçiosa acanea, y como la partida estuuo
a punto, dando cantonada a mis padres,
me fue con él. Aqui te quisiera dezir
cosas marauillosas que passauan entre
sí los soldados, pero porque avn abrá
tiempo y proposito quiero proseguir en
lo que començé. Aqui supe yo mil auisos
y donayres y gentilezas; las cuales
aprendí porque otras muchas mugeres
que yuan en la compañia las tratauan
y hablauan con el alferez, sargento y
caporal y con otros offiçiales y gentiles
honbres delante de mí, pensando que era
yo varon. En fin yo amaestrada deseaua
boluer ya acá para viuir por mi y tratar
a mi plazer con mas libertad; porque no
podia hablar todo lo que queria en aquel
habito que me vistió; que por ser zeloso
el capitan no me dexaua momento de junto
a si, y mandóme que sopena de muerte a
ninguno descubriesse ser muger. Pues
suçedió que en vna escaramuça que se dio
a los moros fue mal herido el capitan,
y mandandome quanto tenia murio; y por
dudar el suçeso de la guerra y pensando
que avnque los nuestros huuiessen vitoria
y diessen la çiudad a saco más tenia
yo ya saqueado que podia saquear, me
determiné boluer a España antes que
fuesse de algun soldado entendida; y
ansi me concerté con vn mercader que
en vna carauela lleuava de España al
real prouision, que me huuiesse de
passar; y ansi cogido mi fato, lo mas
secretamente que pude me passé, y con
la mayor priessa que pude me bolui a mi
Toledo, donde en llegando supe que mi
padre era muerto; y como mi madre me
vió me reçibió con plazer, porque vió
que yo venia razonablemente proueyda:
que de más de las ropas de seda muchas y
muy buenas que hube del Capitan, traya
yo doçientos ducados que me dixo que
tenia en vna bolsa secreta al tienpo de
su muerte. De lo qual todo me vestí bien
de todo genero de ropas de dama al vso
y tiempo muy gallardas y costosas, y
por tener ojo a ganar con aquello más.
Hize vasquiñas, saboyanas, verdugados,
saltaenbarca, nazarena, reboçiños,
faldrillas, _briales_, manteos, y otras
ropas _de paseo_, de por casa, de raso,
de tafetan y de chamelote; y quando lo
tube a punto nos fuemos todos tres a
Salamanca, que ya era my hermano buen
moço y de buena dispusiçion, y en aquella
çiudad tomamos una buena casa en la
calle del Prior. Donde llamandome doña
Hieronima de Sandoual, en dos meses que
allí estuue gané horros çien ducados
entre estudiantes generosos y caualleros
naturales del pueblo; y como supe que la
corte era venida a Valladolid enbié a mi
hermano que en vna calle de conversaçion
me tomasse vna buena posada, y él me
la alquiló de buen reçebimiento y
cunplimiento en el barrio de San Miguel.
Donde como llegamos fuemos reçebidos de
vna huespeda honrrada con buena voluntad.
Aqui mi madre me recató mucho de todos
quantos auia en casa, diçiendo que ella
era vna bibda de Salamanca, muger de vn
cauallero defunto, y que venia en vn
gran pleyto por sacar diez mil ducados
que auia de auer para mi de docte, de la
legitima de mi padre que tenia vsurpado
un tio mío que suçedió en el mayorazgo; y
yo ansi me recogi y me escondi con gran
recatamiento que ninguno me pudiesse
ver sino en açecho y asalto; y ansi la
huespeda començo a publicar que estaua
alli vna linda donzella, hija de vna
viuda de Salamanca, muy rica y hermosa
a marauilla, proçediendo con quantos
hablaua en el cuento de mi venida y
estado; y tanbien ayudó a lo publicar
vna moça que para nuestro seruiçio
tomamos; y yo en vna ventana baja de
vna sala que salia a la calle hize vna
muy graçiosa y vistosa zelosía, por
donde a la contina azechaua mostrandome
y escondiendome, dando a entender
que a todos queria huyr y que no me
viessen.[494] Con lo qual a todos quantos
cortesanos passauan daua ocasion que de
mi estado y persona procurassen saber;
y algunas vezes parandome muy atauiada
a vna ventana grande, con mi mirar y
aparato, a las vezes haziendo que queria
huyr, y a las[495] vezes queriendome
mostrar _fingiendo algunos descuydos_,
ponia a todos más[496] deseo de me ver.
Andaua ya gran multitud de seruidores,
caualleros y señores de salua enbiando
presentes y seruiçios y ofreçimientos, y
a todos mi madre despedia diziendo que su
hija era donzella y que no eramos mugeres
_de palaçio y passatiempo_, que se sufria
herrar; que se fuessen con dios. Entre
todos quantos en mi picaron se adelantó
más vn mançebo mercader estrangero rico,
gentil honbre y de gran aparato: era en
fin como le deseaua yo. Este más que
ninguno otro se arriscó, a se me ofrecer
trabajando todo lo posible porque yo
le diesse audiençia; y como la moça
le inportunaua sobre muchos mensajes,
musicas y seruiçios y contino pasearme
la puerta, alcançó de mi que yo le
huuiesse de oyr, y sobre tienpos tasados
y aplazados le falté mas de veynte vezes
diziendo que mi madre no lo auia de
sauer; y en el entretanto ningun mensaje
le reçebia que no me lo pagaua con el
doblo: que çamarro, saboyana, pieza de
terciopelo, joyel, sortixa: de manera que
ya que vna noche a la hora de maytines le
vine a hablar por entre las puertas de la
calle sin le abrir, me auia dado joyas de
mas de doçientos ducados. En aquella vez
que allí le hablé yo le dixe que en la
verdad yo era desposada con un cauallero
en Salamanca, y que agora esperaua auer
la sentencia de los diez mil ducados de
mi docte, y que aguardaua a mi esposo
que auia de venir a me uer: por lo qual
le rogaua yo mucho que no me infamasse,
que daria ocasion de gran mal; y el pobre
mançebo desesperado de salud lloraua y
maldeziase con gran cuyta, suplicandome
puesto de rodillas en el suelo ante las
puertas çerradas que le diesse liçençia
como vn dia se viesse delante de mi, que
le pareçia no desear otra beatitud; y
yo mostrandome algo piadosa y como por
su gran importunidad le dixe: Señor, no
penseis ni espereis de mí, que por todos
los tesoros del mundo haria cosa que
menoscabasse mi _honrra_ y honestidad;
pero eso que me pedis alcançadlo vos de
mi señora, que podra[497] ser que lo
haga yo. Con esta palabra se consoló en
tanta manera que pareçió _entonces_ de
nueuo[498] resucitar, porque entendio
della dezirla yo con alguna parte de
affiçion sino que ser yo donzella y niña
me causaua tener sienpre aquel desden,
y no me atreuer a más liberalidad;
y ansi me despedi dexandole a la
puerta sollozcando y sospirando, y sin
ninguna[499] pena ni cuydado me fue a
dormir, y porque estuuiesse mi madre
auisada de lo que se deuia hazer le conté
lo que la noche passó. Luego por el dia
proueyo mi seruidor para mi casa todo lo
que fue menester, enbiando a suplicar
a mi madre le diesse liçençia para la
venir a visitar, y ella le enbió a dezir
que viniesse pero que fuesse con tanto
auiso y miramiento que no peligrasse
nuestra honrra, y que antes ella le
deseaua hablar por aduertirle de lo que
nos conuenia, y que ansi le encomendaua
viniesse cuando fuesse anocheçido, y que
la huespeda no le[500] sintiesse; y ansi
él vino anocheçiendo y entró con tanto
recatamiento como si escalara la casa del
rey.
MIÇILO.--Dime, gallo, ¿porqué te detenías
tanto y hazias tantos encareçimientos?
GALLO.--Poco sabes deste menester. Todo
esto que yo hazia era para ençenderle
más el apetito; para que le supiesse más
el bocado de la manzana que le esperaua
dar. Que avn mucho más se le encareçí
como verás. Pues como mi madre le reçibió
se sentó en la sala con él diziendole:
señor, yo os he deseado hablar por
pediros de merçed que pues publicais que
teneis affiçion a mi hija doña María, no
la hagais obras que sean su destruiçion.
Porque ya creo que, señor, sabreis, y
sino quiero os lo dezir, que yo fue muger
de vn valeroso cauallero de Salamanca de
los mejores Maldonados; del qual me quedó
vn hijo y esta hija que es la lunbre de
mys ojos; y sabed que mi marido poseyó
vn cuento de renta mientra viuio; porque
su padre dispuso en su testamento que le
poseyesse él por su vida por ser mayor; y
que siendo él muerto suçediesse el hijo
menor, hermano de my marido[501], con
tal condiçion que diesse a cada vno de
los hijos que quedassen al mayor çinco
mil ducados; _y sino se los quisiese dar
que suçediesse en ello el hijo mayor
adelante en su linea_; y ansi el hermano
de mi marido se ha metido en el mayorazgo
y no quiere dar los diez mil ducados
que deue a mis dos hijos; y ansi ha dos
años que pleyteo con él, donde espero
la segunda sentençia que es final en
esta causa, que se dará antes de diez
dias. En cuya confiança yo desposé a mi
hija con vn cauallero muy prinçipal de
aquella çiudad, mandandole los diez mil
ducados en docte porque mi hijo le[502]
haze donaçión de los suyos si yo le diese
agora quinientos[503] ducados, porque va
a Rodas por la encomienda[504] de San
Juan, y está todo el despacho hecho del
Rey y de su informaçion. Agora, señor
hijo, yo os he querido hablar por dos
cosas. Lo primero suplicaros que os
tenpleis en vuestro ruar; porque cada dia
esperamos al esposo de doña Maria; y si
él venido tomasse sospecha de vos seria
tomar vn siniestro que la echassedes
a perder; y lo segundo que os quiero
suplicar es que hagais esta buena obra a
doña Maria mi hija, pues todo es para su
remedio y bien, que nos presteis estos
quinientos[505] ducados para con que
enbiemos mi hijo de aqui: que yo os haré
vna cédula de os los pagar auida agora la
sentençia y execuçion; y en lo demas mi
hija y yo estamos aqui para os lo servir;
que no será ella tan ingrata que visto
el bien que la hazeis no huelgue de os
hazer el plazer que querreis; y diciendo
esto le tomó mi madre por la mano y me
le metio a vna camara donde yo estaua
con una vela rezando en vnas Horas, y
la verdad que te diga estaua rogando al
demonio açertase mi madre en su petiçion;
y como le[506] vi entrar fingi alguna
alteraçion[507], y mirando bien le reçebí
con mi mesura; y él mostró quererme[508]
bessar el pie, y auiendo algo hablado
en cosas uniuersales de la corte, del
Rey, de las damas y caualleros, traxes
y galanes, saliendose mi madre me dexó
sola con él. El qual se fue luego para
mí trabajando por me bessar, pero yo me
defendí por gran pieza hasta que mi madre
entró y le sacó afuera diziendo que le
queria hablar, y él se le quexó mucho de
mi desabrimiento y desamor jurando que me
daria toda su hazienda si le quisiesse
complazer. Mira, Miçilo, si el detenerme
como tú antes me reprehendias si me
aprouechó.
MIÇILO.--Por çierto, artifiçial maestra
estauas ya.
GALLO.--Pues mira mi madre como acudió,
que luego le dixo: Señor es niña y teme
a su esposo, y nunca en tal se vio. Ella
me obedeçera si le mando que se meta
en vna cama con vos. Pues echandose á
los pies de mi madre le dixo: hazedlo
vos, Señora, por las plagas de Dios,
que yo os daré quanto querais, y ansi
fueron luego entre si conçertados que
él le daria los quinientos ducados, y
que mi madre le hiziesse la çedula de
se los pagar dentro de vn mes; y que
ella hiziesse que yo dormiesse vna noche
con él, y ansi quedó que para la noche
siguiente se truxiessen los dineros y
hecha la çedula me diessen en rehenes a
mi, y ansi en ese otro dia entendimos en
aparejar lo que se deuia de hazer. Que
pagamos la huespeda y despedimos la casa
diçiendo que en anocheçiendo nos auiamos
de yr, y comprando mi hermano vn par de
mulas le auisamos de todo lo que auia de
hazer. Pues luego venida la noche vino
el mercader a lo conçertado _que avn no
se le coçia el pan_, y nos dió _luego
los_ quinientos[509] ducados y mi madre
le hizo la çedula a su contento[510]
_de se los pagar dentro de vn, mes_, y
luego se aparejó la çena _qual el nouio
la proueyó_; la qual acabada con mucho
contento suyo nos metió mi madre en mi
camara y çerró por defuera, y el se
desnudó suplicandome que me acostasse con
él, y yo dezia llorando con lagrimas que
no haria a mi esposo tan gran traiçion, y
él se leuantó y asiendo de mi se mostró
enojar a porfia[511] _conmigo_, y yo por
ninguna fuerça le quise obedeçer, pero
lloraua muy vivas lágrimas, y él tomando
a requerirme por bien; y yo ni por bien
ni por mal, y ansi auiendo pasado alguna
parte de la noche en esta porfia oymos
llamar a la puerta de la calle con furia,
sintiendo gran huella de caualgaduras, y
era mi hermano que traya las mulas en que
auiamos de partir, y entonçes mostrando
alteraçion dixele que estuuiesse atento.
Estando ansi hyrio mi madre a la puerta
de la camara con furia y entrando dixo:
¡ay hija! que tu esposo es venido y
preguntando por ti sube a te[512] ver,
y diziendo esto tomamos ambas a mi
seruidor, y ansi en camisa con vna espada
en la mano le hezimos salir por vna
recamara a un corredor que para este caso
auiamos quitado unas tablas del suelo,
y como él entró por alli _con intinçion
de se recoger hasta ver el suçeso_, al
primer passo cayó en vn corral, de donde
no podia salir por estar çerrado al
rededor; y luego yo vestiendome de todos
los vestidos de mi galan, que me conoçian
ya porque en ellos me crié, y despedidos
de la huespeda los vnos a los otros no
nos vimos mas hasta oy. De aqui nos
fuemos a Seuilla y a Valençia, donde hize
lançes de grande admiraçion.
MIÇILO.--Espantado me tienes ¡o gallo!
con tu osadia y atreuimiento con que
acometias semejantes hazañas. Que la
flaqueza de ser muger no te encogia el
animo a temer el[513] gran peligro en que
ponias tu persona?
GALLO.--¿Qué diçes, Miçilo, flaqueza
y encogimiento de animo? Pues más de
veras te espantaras de mi quando yo fue
Cleopatra: si me vieras con quanto estado
y magestad me presenté ante Julio Cesar
quando vino en Egipto en seguimiento de
Pompeo, y[514] vieras vn vanquete que le
hize alli para le coger[515] la voluntad,
y que si me vieras en vna vatalla que di
a Octauiano Çesar junto al promontorio
de Leucadia, donde estuuo la fortuna
en punto de poner en mi poder a Roma.
En la qual mostre bien con mi ardid y
desemboltura varonil la voluntad y ánimo
que tuue de vençer las vanderas Romanas
y lleuar delante de mi trihunfo a[516]
Çesar vençido. Todo esto quiero dexar
para otro tiempo en que tengamos mas
lugar; y agora quiero te dezir de quando
fue monja, lo qual por ser ya venido el
dia en el canto que se sigue proseguiré.
_Fin del séptimo canto del gallo._