NOTAS:

[359] G., las.

[360] R. (_tachado_): «Siguesse el quarto canto del Gallo de Luçiano,

orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor».

[361] G., pedidos de pechos, alcaualas y çensos y otras muchas

imposiçiones, que la vna.

[362] R., para aprender a leer; para lo qual me dio.

[363] G., prometido de solo desirte.

[364] G., como.

[365] G., no me pude del todo despegar dello.

[366] G., traya la barua larga y espesa, de grande autoridad.

[367] G., porque por.

[368] G., vn palo arrebuxado.

[369] G., burlando.

[370] G., voto á Dios.

[371] G., ay.

[372] G., muchas destas gentes neçias.

[373] G., le pagaré.

[374] G., aquel.

[375] G., diez ducados, o seys, o quatro, y algunos me dan veynte.

[376] G., hombre.

[377] G., peregrino de Hierusalen.

[378] G., vna.

[379] G., seys.

[380] G., los.

[381] G., y casas pobres.

[382] G., destas.

[383] G., y regalos.

[384] G., saliste de este pueblo?

[385] G., se llaman entre los clerigos.

[386] G., vestial.

[387] G., por lo qual.

[388] G., tragineros.

[389] G., se.

[390] G., poniendo.

[391] G., aprouechara.

[392] G., en poder.

[393] G., se ofreçio.

[394] G., con que.

[395] G., suçederia.

[396] G., entiende.

[397] G., muestranle.

[398] G., son.

[399] G., contar.

[400] G., trabajo por.

[401] G., cruel.

[402] G., que me dixeras como te huuiste, quando eras cura, con tus

feligreses. (_Falta lo restante._)

[403] G., contare.

[404] G., su diuina.

ARGUMENTO

DEL QUINTO CANTO DEL GALLO

En el quinto, sexto y septimo cantos que

se siguen el auctor debajo de vna

graçiosa historia imita la parabola

que Cristo dixo por San Lucas en el

capitulo quince, del hijo prodigo. Verse

ha en agraçiado estilo vn viçioso mançebo

en poder de malas mugeres, bueltas las

espaldas a su honrra, a los honbres y

a Dios, disipar todos los doctes del

alma, que son los thesoros que de su

padre Dios heredó; y verase tambien los

hechizos, engaños y encantamientos de que

las malas mugeres vsan por gozar de sus

laçivos deleytes por satisfazer a sola su

sensualidad[405].

MIÇILO.--Por çierto pessado tienen los

gallos el primer sueño, pues con auerse

entrado este gallo acostar dos horas

antes que anocheçiesse no ha mostrado

despertar.

GALLO.--No pienses, Miçilo, que avnque

no canto que duermo, porque yo despierto

estoy aguardando a que vengas de la çena

al trabajar[406].

MIÇILO.--Pues ¿porqué no cantas, que yo

huuiera ya venido?

GALLO.--No canto porque avnque nosotros

los gallos somos musicos de nacion,

tenemos esta ventaja a los cantores[407]

de allá: que nosotros tenemos tanto seso

y cordura en nuestro canto que con el

buen orden de nuestra musica gouernais

vuestras obras como con muy çierto y

reglado relox. Pero vuestros musicos

cantan sin tiempo, orden y sazon, porque

han de careçer de seso para bien cantar.

Cantamos a la media noche, y esta no la

es; y cantamos al alua por dar loores a

Dios nuestro hazedor y criador.

MIÇILO.--Pues ante todas cosas te ruego

me digas: quando fueste capellan de

aquel curazgo (que cura te podemos

llamar) ¿como te sabias auer con tus

ouejas? ¿Como sabias repastar tus

feligreses? ¿Como te auias en su gouierno

y confession? Porque no sé quien tiene

mayor culpa, el cura proprio con[408]

encomendar su ganado á vn honbre tan sin

letras como tú, o tú en lo açeptar.

GALLO.--Qué quieres que te diga a eso

sino lo que se puede presumir de mí? En

fin yo lo hazia como todos los otros

pastores merçenarios, que no tenemos

ojo ni cuenta sino al proprio interes y

salario, obladas y pitanças de muertos;

y quanto a las conçiençias y pecados,

quantos[409] quiera que fuessen graues

no les dezía más sino: no lo hagas[410]

otra vez; y esto avnque çien vezes me

viniessen lo mesmo a confessar; y avn

esto era quanto a los pecados claros,

y que ninguna dificultad tenian. Pero

en otros pecados que requerian algun

consejo, estudio y miramiento disimulaua

con ellos, porque no sabia yo más

en el juizio de aquellas causas que

sabia quando rodé por la montaña sobre

Texo[411]. En fin en todo me auia como

aquel merçenario que dize Cristo en el

Euangelio, que quando ve venir el lobo

a su ganado huye y lo desampara. Ansi

en qualesquiera neçesidades y afrentas

que al feligres se le ofreçiesse[412] me

tocaua poco a mi, y menos me daua por

ello.

MIÇILO.--Dime, si en vna quaresma sabias

que algun feligres estaua en algun pecado

mortal, de alguna enemistad o en amistad

viçiosa de[413] alguna muger, ¿qué

hazias? No trabajauas por hazer a los

vnos amigos, y a los otros vuscar medios

honestos y secretos como los apartar del

pecado?

GALLO.--Esos cuydados ninguna pena me

dauan. Proprios eran del proprio pastor

cura: viniesse a verlos y proueerlos.

Comiasse él en cada vn año treçientos

ducados que valia el benefficio

paseandose por la corte, y auia yo

de lleuar toda la carga por dos mil

marauedis? No pareçe cosa justa.

MIÇILO.--¡Ay de las almas que lo

padeçian! Ya me pareçe que te auias

obligado con aquella condiçion; que el

cura su culpa pagara.

GALLO.--Dexa[414] ya esto; y quiero te

contar vn aconteçimiento que passé en un

tiempo, en el qual juntamente siendote

graçioso verás y conoçerás la vanidad

desta vida, y el pago que dan sus viçios

y deleytes. Y tambien verás el estado

en que está el mundo, y los engaños y

laçiuia de las peruersas y malas mugeres,

y el fin y daño que sacan los que a sus

suçias conuersaçiones se dan; y viniendo

al caso sabras, que en vn tiempo yo

fue vn muy apuesto y agraçiado mançebo

cortesano y de buena conuersaçion, de

natural criança y contina residençia

en la corte de nuestro Rey. Hijo de

vn valeroso señor de estado y casa

real; y por no me dar más a conoçer,

basta, que porque haze al proçeso de mi

historia te llego a dezir, que entre

otros preuillejios y gajes que estauan

anejos á nuestra casa, era vna compañia

de çien[415] lanças de las que estan

en las guardas del Reyno, que llaman

hombres de armas de guarniçion. Pues

passa ansi que en el año del señor de

mil y quinientos y veynte y dos, quando

los françesses entraron en el Reyno

de Nauarra con gran poder, por tener

ausente a nuestro prinçipe, Rey y Señor,

se juntaron todos los grandes y señores

de Castilla; guiando por gouernador y

capitan general el condestable Don Yñigo

de Velasco para yr en la defensa y amparo

y restituçion de aquel Reyno, porque se

auian ya lançado los françesses hasta

Logroño; y ansi por ser ya mi padre viejo

y indispuesto me cometio y dió el poder

de su capitania con çedula y liçençia

del Rey; y ansi quando por los señores

gouernadores fue mandado mouer, mandé a

mi sota capitan y alferez que caminassen

con su estandarte, siendo todos muy bien

proueydos y basteçidos por nuestra reseña

y alarde; porque yo tenia çierto negoçio

en Logroño en que me conuenia detener le

mandé que guiassen, y por mi carta se

pressentassen al Señor Capitan General,

y yo quedé allí; y despues quando tuue

acabado el negoçio parti con vn escudero

mio que á la contina le lleuaba para

mi conpañia y serviçio en vn roçin; y

luego como entramos en[416] Nauarra fue

auisado que las mugeres en aquella tierra

eran grandes hechizeras encantadoras,

y que tenian pacto y comunicaçion con

el demonio para el effecto de su arte

y encantamiento, y ansi me auisauan

que me guardasse y viuiesse recatado,

porque eran poderosas en peruertir

los honbres y avn en conuertirlos en

vestias y piedras si querian; y avnque

en la verdad en alguna manera me

escandalizasse, holgué en ser auisado,

porque la neçedad como es regoçijada

reçibe pasatiempo con semejantes cosas;

y tanbien porque yo de mi cogeta fue

affiçionado a semejantes aconteçimientos.

Por tanto yua deseoso de encontrarme

con alguna que me encantasse, y avn yua

de voluntad y pensamiento de trocar por

alguna parte de aquella arte el fauor

del prinçipe y su capitania; y caminando

vna mañana[417] yendo reboluiendo estas

cosas en mi pensamiento, al bajar de

vna montaña me apeé por estender las

piernas, y tanbien porque descansasse

algo mi cauallo, que començaua ya algo el

sol a calentar; y ansi como fue apeado

tirandole de las orejas y estregandole

el rostro di la rienda a mi escudero

_Palomades que ansi se llamaua_,

mandandole[418] que caminasse ante mi;

y en esto bolui la cabeça atras y veo

venir tras mi vn honbre en vna vestia,

el qual en su habito y trato luego que

llegó me pareçió ser de la tierra; por

lo qual y por holgar yo mucho de la

conuersaçion le aguardé, y ansi llegando

a mi me saludó; y por el semejante se

apeó para bajar, y luego començé a le

preguntar por su tierra y lugar, como

en el camino suele aconteçer y él me

dixo que era de una aldea pequeña que

estaua vna legua de allí; y yo trabajaua

meterle en conuersaçion presumiendo dél

algun encogimiento, porque como aquella

tierra estuuiesse al presente en guerras

tratan con nosotros con algun recato no

se nos osando confiar. Pero en la verdad

aquel honbre no mostró mucha cobardia,

mas antes demasiada liberalidad. Tanto

que de sus hablas y razones façilmente

juzgaras ser otra cosa que honbre, porque

ansi con su habla me embelleñó que casi

no supe de mi, y ansi del Rey y de la

Reyna, y de _la guerra de_ los françeses

y castellanos venimos a hablar de la

costumbre y bondad de la gente de la

tierra, y el çiertamente vino a hablar

en ello de buena voluntad. Començomela

a loar de fertil y viçiosa, abundante

de todo lo necesario, y yo dixe: hombre

honrrado yo tengo entendido desta tierra

todo el cunplimiento entre todas las

prouinçias del mundo, y que la gente es

de buena habilidad y injenio, _y las

mugeres veo tanbien que son hermosas y

de apuesta y agraçiada representacion_;

y ansi él me replicó: por cierto, Señor,

ansi es como sentis: y entre todas las

otras cosas quiero que sepais que las

mugeres, _demas de su hermosura_, son de

admirable habilidad, en tanta manera que

en saber exçeden a quantas en el mundo

son. Entonçes yo le repliqué deseando

saber de su sçiençia; importunandole me

dixesse algo en particular de su saber; y

él me respondió en tanta abundançia que

toda mi atençion lleuaua puesta en lo

que el dezia. Diziendo: señor, mandan el

sol y obedeçe, a las estrellas fuerçan

en su curso, y a la luna quitan y ponen

su luz conforme a su voluntad. Añublan

los ayres, y hazen si quieren que se

huelle y paseen como la tierra. Al fuego

hazen que enfrie, y al agua que queme.

Hazense moças y en vn punto viejas, palo,

piedra y vestia. Si les contenta vn

honbre en su mano está gozar dellos[419]

a su voluntad; y para tenerlos mas

aparejados a este effecto los conuierten

en diuersos animales entorpeçiendoles

sus[420] sentidos y su buena naturaleza.

Han podido tanto con su arte que ellas

mandan y los honbres obedeçen, o les

cuesta la vida. Porque quieren vsar de

mucha libertad yendo de dia y de noche

por caminos, valles y sierras a hazer

sus encantos y a coxer sus yeruas y

piedras, y hazer sus tratos y conçiertos.

Lleuauame con esto tan traspuesto en si

que ningun acuerdo tenia de mi quando

llegamos al lugar; y cabalgando en

nuestras vestias nos metimos[421] por el

pueblo, y queriendo yo passar adelante

me forçó con _grande importunidad_ y

buena criança que quisiesse apearme en su

posada porque seruia a vna dueña valerosa

que acostunbra reçebir semejantes

caualleros en su casa de buena voluntad;

y como fuesse llegada la hora del comer

holgué de me apear. Salionos a reçebir

vna dueña de alta y buena dispusiçion,

y[422] avnque representaua alguna edad

tenia ayre y desenboltura de moça, y en

viendome se vino para mi con vna boz y

habla halagüeña y muy de presto dispuso

toda la casa y aparato con tanto seruiçio

como si fuera casa de un principe o

poderoso señor; y quando miré por mi guia

no la vi; porque entrando en casa se me

desapareçió; y segun pareçe por todo

lo que passó antes y despues no puedo

creer sino que aquella muger tenia aquel

demonio por familiar en hábito y figura

de honbre. Porque segun mostró en su

habla, trato y conuersaçion no creo otra

cosa, sino que le tenia para enbiarle a

caza de hombres quando para su apetito y

recreaçion le daua la voluntad. Porque

ansi me cazó a mi como agora oyras.

Luego como llegamos, con mil regalos

y ofreçimientos dispuso la comida con

grande aparato, con toda la diligençia

y soliçitud posible; en toda abundançia

de frutas, flores y manjares de mucho

gusto y sabor, y los vinos muy preçiados

en toda suauidad, seruidos de diuersas

dueñas y donzellas, que casi pareçian

diferentes con cada manjar. Tubome la

fiesta en mucho regocijo y passatiempo en

vna sala baja que caya sobre un huerto

de frutas y de flores muy suabes; ya me

pareçia que por poco me quedara alli,

sino fuera porque ansi como en sueño

me acordé de mi _viaje y_ compañia, _y

aconsideré_ que corria gran peligro

mi honrra si me descuydasse; y ansi

sospirando me leuanté en pie proponiendo

yr con la posible furia a cunplir con

la guerra y luego boluerme a gozar de

aquel parayso terrenal. Y ansi la maga

por estar muy contenta de mi buena

dispusiçion me propuso a quedarme aquella

noche alli; diziendo que ella no queria,

ni tenia quanta prosperidad y aparato

poseya sino para seruir y hospedar

semejantes caualleros. Prinçipalmente

por auer sido su marido vn castellano

de gran valor, al qual amó sobre todas

las cosas desta vida, y ansi no podia

faltar a los caualleros castellanos,

por representarsele qualquiera dellos

aquellos sus primeros amores que ella a

la contina tenia ante sus ojos presente.

Pero como avn yo no auia perdido del

todo mi juizio y vso de razon trabajé

de agradeçerle con palabras acompañadas

de mucho cumplimiento y criança la

merçed que me hazia; con protestaçion

que acabada la guerra yo vernia con mas

libertad a la seruir. No le pessó mucho

a la maga mi defensa como esperaua antes

de la mañana satisfazerse de mi mucho a

su voluntad; y ansi me dixo: pues señor,

presupuesto que teneis conoçido el deseo

que tengo de os seruir, y confiando

que cumplireis la palabra que me dais,

podreis hazer lo que querreis; y por

mas os seruir os daré un criado mio que

os guie quatro leguas de aqui, donde os

vays a dormir con mucho solaz. Porque

tengo alli una muy valerosa sobrina que

tiene vn fuerte y muy hermoso castillo

en vna muy deleytosa floresta que estará

quatro leguas de aqui, llegando esta

noche allí, no perdiendo xornada para

vuestro proposito, por ser mia la guia

y por la graçia de mi sobrina que tiene

por costunbre[423] hospedar semejantes

caualleros, como yo, os hospedará, y

allí pasareis esta noche mucho a vuestro

contento y solaz; yo le bessé las manos

por tan gran merçed, la qual açepté; y

luego salió el viejo que me truxo allí

cabalgando en vn rozin y despidiendome de

la maga[424] començamos a caminar. Fuemos

hablando en muchos loores de su señora,

que nunca acabaua de la engrandeçer.

Pues dixome: Señor agora vays a este

castillo donde vereis vna donzella que en

hermosura y valor exçede a quantas en el

mundo ay; y demandandole por su nonbre,

padres y calidad de estado me dixo él:

eso haré yo, señor, de muy buena voluntad

_de os dezir_, porque despues desta mi

señora a quien yo agora siruo no creo

que ay en el mundo su igual, y a quien

con mejor voluntad deseasse _ni deua_ yo

seruir _por su gran valor_; y ansi Señor,

sabed[425] que esta donzella fue hija de

vn señor natural desta tierra, del mejor

linaje que en ella ay, el qual se llamaua

el gran varon; y por su hermosura y

linaje fue demandada de muchos caualleros

de alta guisa, ansi desta tierra como

de Francia y Castilla, y a todos los

menospreçió proponiendo de no casar

con otro sino con el hijo de su rey; y

siendo tratadas entre ellos palabras de

matrimonio respondió el Rey de Nauarra

que tenia desposado su hijo con la

segunda hija del Rey de Françia, y que no

podia faltarle la palabra. Por lo qual

sintiendo ella afrenta no auerle salido

çierto su deseo, por ser dama de alta

guisa propuso de nunca se casar hasta oy;

y ansi por auer en su linaxe dueñas muy

hadadas que la hadaron, es ella la mas

hadada y sabia muger que en el mundo ay.

En tanta manera que por ser tan sabia

en las artes la llaman en esta tierra

la donzella Saxe hija del gran varon; y

ansi hablando en esto fuemos a entrar en

vna muy hermosa y agraçiada floresta de

mucha y deleytable arboleda. Por la qual

hablando en estas[426] y otras muchas

cosas caminamos al pareçer dos leguas

hasta que casi se acabó el dia. Y ansi

casi media hora antes que se pusiesse el

sol llegamos a vn pequeño y muy apazible

valle donde pareçia que se augmentaua mas

la floresta con muchos jazmines altos y

muy graçiosos naranjos que comunicauan en

aquel tiempo su oloroso azahar, y otras

flores de suabe y apazible olor. En el

medio del qual valle se mostró vn fuerte

y graçioso[427] castillo que mostraua

ser el parayso terrenal. Era edificado

de muy altas y agraçiadas torres de

muy labrada canteria. Era labrado de

muy relumbrante marmol y de jaspes muy

finos, _y del alabastro_ y del musayco y

moçaraues muy perfetos _y otras piedras

de mucha estima_[428]. Pareciome ser

dentro de exçeso sin conparaçion más

polido, pues de fuera auia en el tanta

exçelençia. Y ansi fue que como llamamos

a la puerta del castillo y por el portero

fue conoçida mi guia fueron abiertas las

puertas con mucha liberalidad, y entramos

a vn ancho patio; del qual cada cuadro

tenia seys colunas de forma jonica, de

fino marmol, con sus arcos de la mesma

piedra, con vnas medallas entre arco y

arco que no les faltaua sino el alma para

hablar. Eran las imagines de Piramo y

Tisbe, de Philis y Demophon; de Cleopatra

y Marco Antonio. Y ansi todas las demas

de los enamorados de la antiguedad; y

antes que passe adelante quiero que

entiendas que esta donzella Saxe de que

aqui te contaré, no era otra sino la

vieja maga que _en el aldea_ al comer me

hospedó. La qual como le pareçiesse que

no se aprouechara de mi en su casa tan a

su plazer como aqui, tenia por sus artes

y industrias del demonio esta floresta

y castillo y todo el seruiçio y aparato

que oyras, para holgar con quien queria

noches y dias como te contaré. Por el

friso de los arcos del patio yua vna

gruesa cadena dorada que salia releuada

en la canteria, y vna letra que dezia:

«Quantos van en derredor,

son prisioneros de amor».

Auia por todo el torno ricas imagines

y piedras del Oriente, y auia en los

corredores altos gruesas colunas enteras

de diamante, no sé si verdadero o falso,

pero oso juzgar que no auia mas bella

cosa en el mundo. Por lo alto de la

casa auia terrados de muy hermosos y

agraçiados edefiçios, por los quales

andauan lindas y hermosas damas vestidas

de verde y de otros amorosos colores,

con guirnaldas en las cabezas, de rosas

y flores, dançando a la muy suaue musica

de arpas y dulçaynas que les tañian sin

pareçer quién. Bien puede qualquiera

que aqui entre afirmar que fuesse aqui

el parayso o el lugar donde el amor

fue naçido: porque aqui ni entra, ni

admiten en esta compañia cosa que pueda

entristeçer, ni dar passion. No se

vsa[429] aqui otra[430] cosa sino[431]

juegos, plazeres, comeres, danzar, vaylar

y motexar. Y otras vezes juntas damas y

caualleros cantar musica muy ordenada,

que juzgaras estar aqui los angeles _en

contina conuersaçion y festiuidad_.

Nunca alli entró cana, arruga, ni vejez;

sino solamente juuentud de doze hasta

treynta años, que se sepa comunicar en

todo deleyte y plazer. En esta casa

siempre es abril y mayo, porque nunca en

todo el año el suaue y templado calor y

fresco les falta; porque aquella diosa

lo dispone con su arte a medida de su

voluntad y neçesidad. Acompañanla aqui

a la contina muy valerosas damas que

ella tiene en su compañia de su linaxe,

y otras por amistad, las quales atraen

allí caualleros que vienen en seguida de

su valor. Estos hazen la corte mas vfana

y granosa que nunca en casa de Rey ni

emperador tan adornada de cortesania se

vio. Porque solamente entienden[432] en

inuençiones de traxes, justas, danças

y vayles; y otras a la sonbra de muy

apazibles arboles nouelan, motejan, rien

con gran solaz; qual demanda questiones

y preguntas de amores; hazer sonetos,

coplas, villançicos, y otras agudeças

en que a la contina reçiben plazer. Por

lo alto y por los xardines, por çima de

chopos, fresnos, laureles y arrayanes,

buelan calandrias, sirgueros, canarios y

ruyseñores que con su musica hazen suaue

melodia. Estando yo mirando toda esta

hermosura ya medio fuera de mi, se me

pusieron delante dos damas más de diuina

que de humana representaçion porque tales

pareçian en su habito, modo y gesto; que

todas venian vestidas como de casa real.

Trayan muy ricos requamados, joyas y

piedras muy finas; rubies, esmeraldas,

diamantes, balajes, zafires, jaçintos y

de otras infinito numero que no cuento.

Estas puestas ante mi con humilde y

agraçiado semblante, auiendoles yo

hecho la cortesia que a tales damas se

les deuia, con muy cortés razonamiento

me ofreçieron el hospedaje y seruiçio

de aquella noche de parte de la señora

del castillo; y yo auiendo açeptado la

merçed con hazimiento de graçias, me

dixeron estar me aguardando arriba; y

ansi dexando el cauallo a mi escudero me

guiaron por el escalera. Avn no auiamos

acabado de subir quando vimos a la bella

Saxe que venia por el corredor, la qual

con aquella cortesia y semblante me

reçibió como si yo fuera el Señor de todo

el mundo, y ansi fue de toda aquella

y trihunfante y agraçiada corte tan

reuerençiado y acatado como si yo fuera

todo el poder que los auia de mandar. Era

aquel palaçio tan adornado y exçelente, y

tan apuesta aquella bienauenturada[433]

compañia que me pareçe que mi lengua la

haze injuria en querertelo todo pintar.

Porque era ello todo de _tanto aparato_

y perfecçion, y mi injenio de tan poca

eloquençia que es neçesario que baje su

hermosura y grandeza muy sin comparaçion.

Muchos abria a quien yo contasse esta

historia que por su poca esperiençia les

pareçiese[434] manera de fingir. Pero

esfuerçome a te la pintar _a ti Miçilo_

más en la verdad que puedo porque tengo

entendido de tu cordura que con tu buen

crédito debajo destas toscas y cortas

palabras entenderas lo mucho que quiero

sinificar. Porque ciertamente era aquella

corte y compañia la más rica, la más

hermosa, agraçiada y generosa que en el

mundo nunca fue: ni lengua humana con muy

alta y adornada eloquençia nunca podria

encareçer, ni pluma escreuir. Era toda de

florida y bella edad, y sola entre todas

venia aquella mi bella diosa relumbrando

como el sol entre _todas_ las estrellas,

de belleza estraña. Era su persona de

miembros tan formados quanto pudiera

con la agudeza de su ingenio pintar

aquel famoso Apeles con su pinçel. Los

cabellos luengos, rubios y encrespados;

trançados con vn cordon de oro que venia

a hazer una injeniosa laçada sobre el

lado derecho de donde colgaua vn joyel

que no auia juizio que le bastasse

estimar[435]. Traya los carrillos muy

colorados de rosas y jazmines, y la

frente pareçia ser de vn liso marfil;

ancha, espaciosa, llana y conueniente,

que el sol hazia eclipsar con su

resplandor. Debajo de dos arcos de çejas

negras como el fino azabache le estan

baylando dos soles piadosos a alunbrar

a los que los miran, que pareçia estar

amor jugando en ellos y de alli disparar

tiros gentiles con que visiblemente va

matando a qualquier hombre que con ellos

echa de ver. La nariz pequeña y afilada,

en que naturaleza mostró su perfeçion.

Muestrasse debajo de dos pequeños valles

la chica boca de coral muy fino, y dentro

della al abrir y çerrar de un labrio

angelical se muestran dos hylos de

perlas orientales que trae por dientes.

Aqui se forman çelestiales palabras que

bastan ablandar coraçones de diamante.

Aqui se forma vn reyr tan suaue que a

todos fuerça a obedeçer. Tenia el cuello

redondo, luengo y sacado, y el pecho

ancho, lleno y blanco como la nieue, y a

cada lado puesta en él vna mançana qual

siendo ella diosa pudiera poner en si

para mostrar su hermosura y perfeçion.

Todo lo demas que secreto está, como

cuerdo puedes juzgar corresponder a lo

que se muestra de fuera en la mesma

proporçion. En fin en edad de catorçe

años escogió la hermosura que naturaleza

en vna dama pudo dar. Pues visto lo

mucho que te he dicho de su veldad no

te marauillarás, Miçilo, si te digo que

de enamorado de su belleza me perdi; y

encantado salí de mí, porque depositada

en su mano mi libertad me rendí a lo que

de mí quisiesse hazer.

MIÇILO.--Por cierto no me marauillo,

Gallo, si perdiesses el juizio por tan

estremada hermosura, pues a mi me tiene

encantado en solo te lo oyr.

GALLO.--Pues andando ansi, como al lado

me tomó, siguiendonos toda aquella

graçiosa compañia, me yua ofreçiendo

con palabras de toda cortesania á su

subjeçion: proponiendo nunca querer

ni demandar libertad, teniendo por

aueriguado que todo el mereçer del mundo

no podia llegar a poseer joya de tan alto

valor; y avn juzgaua por bienanenturado

al que residiendo en su presençia se le

diesse sola su graçia sin mas pedir.

Hablando en muy graçiosos requiebros,

faboreçiendome con vnos ofreçimientos muy

comedidos: vnas vezes por mi persona,

otras diziendo que por quien me embiaua

alli. Entramos a vna gran sala adornada

de muy sumptuosa y estraña tapiçeria:

donde al cabo della estaua vn gran

estrado, y en el medio dél vn poco más

alto, que mostraua alguna differencia

que se daua algo a sentir, estaua debajo

de un rico dosel de brocado hecho el

asiento de la bella Saxe con muchos

coxines, debajo del qual junto consigo

me metio; y luego fue lleno todo el

estrado de graçiosas damas y caualleros,

y començando mucha musica de menestriles

se començo vn diuino serao. Y despues que

todos aquellos galanes huuieron dançado

con sus damas muy a su contento y yo

con la mia dançé, entraron en la sala

muchos pajes con muy galanes libreas, con

hachas en sus manos, que los guiaua vn

maestresala que nos llamó a la çena; y

leuantandose todos aquellos caualleros,

tomando cada qual por la mano a su dama

fuemos guiados por vna escalera que

deçendia sobre vn vergel, donde estaua

hecho vn paseo debajo de vnos corredores

altos que cayan sobre la gran huerta;

el qual paseo era de largo de doçientos

pies. Eran todas las colunas de verdadero

jaspe puestas por muy gentil y agraçiado

órden; todas çerradas de arriba abajo

con muy entretexidos gazmines[436] y

rosales que dauan en aquella pieza muy

suave olor, con lo[437] que lançauan de

si muchos clabeles y albahacas y naranjos

que estauan çerca de alli. Estaua vna

mesa puesta en el medio de aquella pieza

que era de largo çien pies, puestos

los manteles, sillas y aparato, y ansi

como deçendimos a lo bajo començó a

sonar grandissimo numero y differençia

de musica: de trompetas, cheremias,

sacabuches, dulçaynas, flautas, cornetas

y otras muchas differençias de sonajas

muy graçiosas y apazibles que adornauan

mucho la fiesta y engrandeçian la

magestad y enchian los coraçones de mucha

alegria y plazer. Ansi se sentaron todos

aquellos caualleros y damas en la mesa,

vna dama con vn cauallero por su órden;

y luego se començo la çena a seruir,

la qual era tan sumptuosa y opulenta

de viandas y aparato de _oro_, plata,

riqueza y seruiçio que no hay injenio que

la pueda descreuir en particular.

MIÇILO.--Alguna parte della nos falta

agora aqui.

GALLO.--Fueron alli seruidos en oro _y

plata_ todos los manjares que la tierra

produçe y los que el ayre y el mar crian,

y los que ha inquirido por el mundo la

ambiçion y gula de los hombres sin que

la hambre _ni neçesidad_ lo requiriesse.

Seruian a las manos en fuentes de cristal

agua rosada y de azahar; y el vino en

perlas cabadas muy grandes, y no se

preçiauan[438] alli de beuer uinos muy

preçiados de Castilla; pero traidos de

Candia, de Greçia y Egipto. Eran las

mesas de çedro coxido del Libano, y del

çipres oloroso asentadas sobre peanas

de marfil. Los estrados y sillas en que

estauamos sentados al comer eran labradas

a manera de taraçes de gemas y jaspes

finos; los asientos y respaldares eran de

brocado y de muy fino carmesi de Tiro.

MIÇILO.--¡O gallo! qué sabroso me es

este[439] tu canto: no me pareçe sino

que poseo al presente el oro de aquel

rico Midas y Creso, y que estoy asentado

a las opulentas mesas del emperador

Eliogabalo. Querria que en çien años no

se me acabasse esta bienaventurança en

que agora estoy. Mucho me entristeze

la miseria en que pienso venir quando

amanezca.

GALLO.--Todos aquellos caualleros

entendian con sus damas en mucho

regoçijo y palaçio, en motejarse y en

discantar donayres y motes y sonetos

de amores: notandose vnos a otros de

algunos graçiosos descuydos en las

leyes del amor. La mi diosa puesta en

mí su coraçon me sacaua con fabores y

donaires á toda cortesania. Cada vez

que me miraua, agora fuesse derecho,

_agora_ al traues, me encantaua y me

conuertia todo en si sacandome de mi

natural. Sentime tan preso de su gran

valor que no pudiendo disimular le dixe:

¡O señora! no más. Piedad, señora, que

ya no sufre paçiençia que no me dé a

merçed. Como fueron acabadas las viandas

y alçadas las mesas, cada qual se apartó

con su dama sobre tapetes y coxines de

requamados de diuerso color. Donde en

el entre tanto que se llegaua la hora

del dormir ordenaron vn juego para su

solaz. El qual era: que cada qual con su

dama muy secreto y á la oreja le[440]

preguntasse lo que más se le antoje; y

la primera y mas prinçipal ley del juego

es: que infalibremente se responda la

verdad. Fue este juego gran ocasion y

aparejo para que entre mí y mi diosa se

declarasse[441] nuestro deseo y pena:

porque yo le pregunté conjurandola con

las leyes del juego, me diga en quien

tuuiesse puesta su fe, y ella muy de

coraçon me dixo, que en mí. Con la qual

confession se çerró el proçeso, estando

ella segura de mi voluntad y amor; y ansi

conçertamos que como yo fuesse recogido

en mi camara en el sosiego de la obscura

noche, ella se yria para mi. Con esta

promessa y fe se desbarató el juego de

acuerdo de todos, y ansi pareçieron

muchos pajes delante con hachas que con

su lunbre quitauan las tinieblas, y

hazian de la noche dia claro, y despues

que con confites, canelones, alcorças

y maçapanes y buen vino hezimos todos

colaçion: hecha por todos vna general

reuerençia, toda aquella graçiosa y

exçelente corte mostrando quererme

acompañar se despidio de mi; y hecho

el deuido cunplimiento á la mi bella

dama, dandonos con los ojos á entender

la palabra que quedaua entre nos, me

guiaron las dos damas que me metieron en

el castillo hasta vna camara de entoldo

y aparato çelestial, donde llegado

aquellas dos diosas con vn agraçiado

semblante se despidieron de mí. Dexaronme

vn escudero y vn paje de guarda que me

descalçó, y dexando vna vela ençendida

en medio de la camara se fueron, y yo me

deposité en vna cama dispuesta á todo

deleyte y plazer, entre vnos lienços

que pareçia auerlos hilado arañas con

todo primor. Olia la camara á muy suabes

pastillas: y la cama y ropa á agua de

angeles y azahar; y quedando yo solo

puse mi sentidos y oreja atento todo á

si mi diosa venia. Por muy poco sonido

que oya me alteraua todo creyendo que

ella fuesse, y como me hallase engañado

no hazia sino enbiar sospiros que la

despertassen y luego de nueuo me recogia

con nueua atençion midiendo los passos

que de su aposento al mio podia auer.

Consideraua cualquiera ocupaçion que la

podia estorbar; lebantauame de la cama

muy pasito y abria la puerta y miraua

á todas partes si sentia algun meneo o

bulliçio, o via alguna luz: y como no

via cosa alguna con gran desconsuelo

me boluia acostar. Deshaziame de zelos

sospechando por mi poco mereçer, si

burlandose de mí estaua en los brazos de

otro amor, y estando yo en esta congoja

y fatiga estaua mi diosa aparejandose

para venir con la quietud de la noche:

no porque tiene neçesidad de aguardar

tiempo, pues con echar en todos vn sueño

profundo lo podia todo asegurar. Pero

por encareçerme á mí más el preçio de

su valor, y la estima que de su persona

se deuia tener, aguardaua haziendoseme

vn poco ausente, estando siempre por su

gran poder y saber ante mí; y quando me

vi más desesperado siento que con vn poco

de rumor entre la puerta y las cortinas

me comiença pasito á llamar, y yo como

la oy, como suele aconteçer si alguno ha

peleado gran rato en vn hondo pielago con

las malezas que le querian ahogar, y ansi

afanando sale asiendose á las espadañas y

ramas de la orilla que no se atreue ni se

confia dellas porque se le rompen en las

manos, y con gran trabajo mete las uñas

en el arena por salir, ansi como yo la oy

á mi señora y mi diosa salto de la cama

sin sufrimiento alguno: y recogiendola en

los[442] braços me la comienço á bessar

y abraçar. Ella venia desnuda en vna

delgada camisa: cubiertos sus delicados

mienbros con vna ropa sutil de çendal,

que como las rosas puestas en vn vidrio

toda se trasluzia. Traya sus hermosos y

dorados cabellos cogidos con vn graçioso

y rico garbin, y dexando la ropa de

acuestas, que avn para ello no le daua mi

sufrimiento lugar, nos fuemos en vno á la

cama. No te quiero dezir más sino que la

lucha de Hercules y Anteo te pareçiera

alli. Tan firmes estauamos afferrados

como puedes imaginar de nuestro amor:

que ninguna yedra que á planta se abraza

podia compararse á ambos á dos. Venida la

mañana la mi diosa se leuantó: y lo más

secreto que pudo se fue á su aposento,

y luego con vn su camarero me enbió vn

vestido de recamado encarnado con vnos

golpes sobre vn tafetan azul, tomados con

vnas cintas y clauos de oro del mesmo

color; y quando yo senti el palaçio estar

de conuersaçion me leuanté y atauié y

salí á la gran sala donde hallé vestida á

la mi diosa de la mesma librea, que con

amoroso donayre y semblante me reçibió;

á la qual siguieron[443] todos aquellos

cortesanos por saber que la hazian mucho

plazer; y ansi cada dia mudauamos ambos

dos y tres libreas de vna mesma deuisa y

color á vna y otra vsança, de diuersidad

de naciones y prouinçias; y luego todos

nos fuemos a ver muy lindos y poderosos

estanques, riberas, bosques, jardines que

auia en la casa para entreternos hasta

que fue llegada la hora del comer. La

qual como fue llegada y el maestresala

nos fue a llamar boluimos a la gran sala:

donde estaua todo aparejado con la mesma

sumptuosidad que la noche passada; y ansi

conmençando la musica començo el seruiçio

del comer; fuemos seruidos con la mesma

magestad y aparato que alli estaua en

costunbre, y despues como fue acabado el

yantar y se leuantaron las mesas quedamos

todos hablando con diuersas cosas, de

damas, de amores, de fiestas, justas y

torneos. De lo qual venimos a hablar en

la corte del Enperador Carlos Quinto

deste nonbre _nuestro_ Rey y señor de

Castilla. En la qual platica me quise yo

mostrar adelantandome entre todos por

engrandeçer su estado y magestad, pues

de mas de ser yo su vasallo, por lleuar

sus gajes era mi Señor. Lo qual todos

aquellos caualleros y damas oyeron con

atençion y voluntad, y algunos que de su

corte tenian notiçia proseguian comigo en

la prueba de mi intento; y como mi diosa

me conoçió tan puesto en aquel proposito,

sin darme lugar a muchas palabras me

dixo. Señor, porque de nuestra corte

y hospedaje vayas contento, y porque

ninguno deste parayso sale desgraçiado,

quiero que sepas agora como en esta

nuestra casa se honrra y se estima ese

bienauenturado prinçipe por Rey y Señor.

Porque nuestra progenie y deçendençia

tenemos por derecha linea de los Reyes

de Castilla; y por tales nos trataron

los reyes catholicos don Fernando y doña

Ysabel, dignos de eternal memoria; y como

fuesse de tanto valor ese nieto suyo

por los buenos hados que se juntaron en

él, esta casa siempre le ha hecho gran

veneraçion, y ansi vna visabuela mia que

fue en esta tierra la más sabia muger

que en ella nunca naçió en las artes

y buen hado, se empleó mucho en saber

los suçesos deste valeroso y inclito

prinçipe, y ansi edificó vna sala muy

rica en esta casa y todo lo que con sus

artes alcançó en vna noche lo hizo pintar

alli; y porque en ninguna cosa aquella

visabuela mia mintió de quanto alli

hizo a sus familiares pintar conforme

a lo que por este feliçissimo prinçipe

pasara, te lo mostraré hecho por muy gran

orden doçientos años ha. Alli verás su

buena fortuna y su buen hado de que fue

hadado, por las grandes vatallas que en

tiempos aduenideros vençerá, y gentes

belicosas que traera a su subjeçion; y

diziendo esto se leuantó de donde estaua

sentada, y con ella yo y toda aquella

corte de damas y caualleros que por el

semejante lo deseauan ver, y ansi nos

fuemos todos donde nos guió, que como

con vna cadena nos lleuaua tras si. Y

porque ya pareçe, Miçilo, que es tarde y

tienes gana de dormir, porque siento que

es ya la media noche, quiero por agora

dexar[444] de cantar; y porque pareçe que

nos desordenamos cantando a prima noche,

nos boluamos a nuestra acostunbrada hora

de nuestra cançion, que es quando el alua

quiere romper, porque es mas conforme a

nuestro natural; y ansi para el canto que

se sigue quedará lo demas.

MIÇILO.--¡O gallo! quan fuera de mi me

has tenido con esta tu sabrosa cançion de

comida y aparato sumptuoso; y nosotros

no tenemos más de cada quatro habas que

comer oy. Solamente quisiera tener el

cargo de limpiar aquella plata y oro que

alli se ensuçió, por gozar alguna parte

del deleyte que reçiben estos ricos en lo

tratar. Ruegote que no me dexes de contar

lo que en el fin te suçedió; y agora,

pues quieres, vamonos a dormir.

_Fin del quinto canto del gallo de Luçiano._

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 216 / 605 题