[320] _Tachado_: Siguesse el terçero canto del sueño o gallo de
Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo
auctor.
[321] G., por cierto esa no era paga, sino agrauio y carga.
[322] G., un pueblo.
[323] G., a la contina.
[324] G., por çierto, bien gastauas.
[325] G., por çierto.
[326] G., y porque administran los.
[327] G., pues.
[328] G., queda por.
[329] G., lleuar.
[330] G., eclesiasticos.
[331] G., ¿porqué no lo han de defender con pleytos y mano armada como
lo hazen?
[332] G., de.
[333] G., de los clerigos y eclesiasticos.
[334] G., quieren.
[335] G., los.
[336] G., sus.
[337] G., estan.
[338] Jesu Cristo.
[339] G., les.
[340] G, su.
[341] G., los clerigos.
[342] G., son.
[343] G., sus
[344] G., diffieren.
[345] G., con soldados, muchos de los quales son malos, peruersos y
desuella caras.
[346] G., seys y diez años.
[347] G., y que.
[348] G., tiene casa, hijos y muger y estado que mantener.
[349] G., es un apocado, y que de cobarde y honbre de poco animo lo
haze.
[350] G., impusiessen.
[351] G., augmentó.
[352] G., conoçia el amor que la tenias y el cuydado.
[353] G., se te derramasse.
[354] G., xornada de.
[355] G., tomó la.
[356] G., muestras.
[357] G., te vino la muerte.
[358] R. Primeramente se leía: _que son carga pessada de la tierra,
sin aprovechar_. Despues se tacharon las palabras _pessada_ y _sin
aprovechar_.
ARGUMENTO
DEL QUARTO CANTO DEL GALLO
En el quarto canto que se sigue el auctor
imita á Luçiano en el libro que hizo
llamado Pseudomantir. En el qual
descriue marauillosamente mil[359]
tacañerías y embaymientos y engaños de vn
falso religioso llamado Alexandro, que
en muchas partes del mundo fingió ser
propheta, dando respuestas ambiguas y
industriosas para adquerir con el vulgo
crédito y moneda[360].
GALLO.--En este canto te quiero, Miçilo,
mostrar los engaños y perdiçion de
los hombres holgaçanes; que bueltas
las espaldas á Dios y a su vergüença
y conçiençia, a vanderas desplegadas
se van tras los viçios, ceuados de un
miserable preçio y premio con título
apocado de limosna, por solo gozar
debajo de aquellos sus viles habitos
y costunbres de vna suçia y apocada
libertad. Oyras vn genero vil de
encantamento fingido; porque no bastan
los injenios bajos y viles destas
desuenturadas gentes mendigas a saber
el verdadero encantamento, ni cosa que
tenga título verdadero de saber: no mas
de porque su vilissima naturaleza no es
para conprehender cosa que tenga título
de sçiençia, estudio y especulaçion. Son
amançebados con el viçio y oçiosidad; y
ansi, puesto caso que no es de aprobar
el arte magica y encantar, digo que
por su vileza se hazen indignos de la
saber. Y vsando de la fingida es vista
su ruyn intençion: que no dexan de saber
la verdadera por virtud. Y ansi sabras,
Miçilo, que despues de lo passado vine
a ser hijo de vn pobre labrador que
vibia en vna montaña, vasallo de vn
señor muy cobdiçioso que los fatigaua
ordinariamente con infinitos pedidos de
inposiçiones, que vno[361] alcançaua a la
contina al otro. En tanta manera que solo
el hidalgo se podia en aquella tierra
mantener, que el labrador pechero era
neçesario morir de hanbre.
MIÇILO.--¿Pues porque no se iba tu padre
á vibir a otra tierra?
GALLO.--Son tan acobardados para en eso
los labradores, que nunca se atreuen a
hazer mudança de la tierra donde naçen:
porque vna legua de sus lugares les
pareçe que son las Indias: y imaginan
que ay alla gentes que comen los honbres
biuos. Y por tanto muere cada vno en
el pajar donde naçio, avnque sea de
hanbre. Y deste padre naçimos dos hijos
varones, de los quales yo fue el mayor,
llamado por nonbre Alexandro. Y como
vimos tanta miseria como passauan con
el señor los labradores, pensauamos que
si tomauamos offiçios que por entonçes
nos libertassen se oluidaria nuestra
vileza, y nuestros hijos serian tenidos
y estimados por hydalgos y viuirian en
libertad. Y ansi yo elegi ser saçerdote,
que es gente sin ley; y mi hermano fue
herrero, que _en aquella tierra_ son
_los herreros_ exentos de los pedidos,
pechos y velas del lugar donde siruen la
ferreria. Y ansi yo demandé liçencia a mi
padre para aprender a leer: _y avn se le
hizo de mal porque le seruia de guardar
vnos patos. y ojear los pajaros que no
comiessen la simiente de vn linar. En
conclusion mi padre me encomendo_[362]
por criado y monaçino de vn capellan que
seruia vn beneffiçio tres leguas de alli.
¡O Dios omnipotente, quien te dixera las
bajezas y poquedades deste honbre! Por
cierto si yo no huuiera tomado la mano oy
para te contar[363] de mi y no de otros,
yo te dixera cosas de gran donayre. Pero
quierote hazer saber que ninguno dellos
sabe más leer que deletrear y lo que
escriben aslo de sacar por discreçion. En
ninguna cosa estos capellanes muestran
ser auentajados, sino en comer y beber:
en lo qual no guardan tiempo ni medida
ni razon. Con este estuue dos años que
no me enseñó sino a mal hazer, y _mal
dezir_, y mal pensar y mal perseuerar. A
leer me enseñó lo que el sabia, que era
harto poco, y á escreuir vna letra que
no pareçia sino que era arado el papel
con pies de escarabajos. Ya yo era buen
moço de quinze años, y entendia que para
yo no ser tan asno como mi amo que deuia
de saber algun latin. Y ansi me fue á
Zamora a estudiar alguna gramatica: donde
llegado me presenté ante el bachiller y
le dixe mi necesidad, y _el_ me preguntó
si traya libro: y yo le mostré vn arte
de gramatica que auia hurtado a mi amo,
_que fue de los de Pastrana_ que auia
mas de mil años que se inprimió. Y el me
mostró en el los nominatiuos que auia de
estudiar.
MIÇILO.--¿De qué te mantenias?
GALLO.--Dauame el bachiller los domingos
vna çedula suya para vn cura, o capellan
de vna aldea comarcana el qual me daua
el çetre del agua bendita _los domingos_
y andaua por todas las casas a la hora
del comer echando a todos agua: y en
cada casa me dauan vn pedaço de pan, con
los quales mendrugos me mantenia en el
estudio toda la semana. Aqui estube dos
años: en los quales aprendi declinaciones
y conjugaçiones: genero, preteritos y
supinos. Y porque semejantes honbres
que[364] yo luego nos enhastiamos de
saber cosas buenas, y porque nuestra
intinçion no es saber más: sino tener
alguna noticia de las cosas y mostrar
que emos entendido en ello quando al
tomar de las ordenes nos quisieren
examinar. Porque si nuestra intinçion
fuesse saber algo perseuerariamos en el
estudio. Pero en ordenandonos començamos
a oluidar y damonos tan buena priesa que
si llegamos a las ordenes neçios, dentro
de vn mes somos confirmados asnos. Y ansi
me sali de Çamora, donde estudiaua harto
de mi espaçio, y por estar ya enseñado
á mendigar con el çetre sabiame como
miel el pedir: y por tanto me bolui a
ello[365]. Y ansi acordé de yrme por el
mundo en compañia de otros perdidos como
yo, que luego nos hallamos vnos a otros.
Y en esta compañia fue gran tiempo zarlo,
ó espinel: y alcançe en esta arte de la
zarleria todo lo que se pudo alcançar.
MIÇILO.--Nunca esa arte á mi noticia
llegó: declarate me mas.
GALLO.--Pues quiero descubrirtelo todo de
raiz. Tu sabras que yo tenia la persona
de estatura creçida y andaua vestido
en diuersas prouinçias de diuersos
atauios, porque ninguno pudiesse con mala
intinçion aferrar en mi. Pero mas á la
contina traya vna vestidura de vuriel
algo leonado obscuro, honesta, larga y
con vna barua espesa y muy prolixa, de
grande autoridad _y un manteo encima,
puesto á los pechos vn boton_[366]. Otras
vezes mudando las tierras mudaua el
vestido: y con la mesma barua vsaua de vn
habito que en muchas prouinçias llaman
veguino: con vna saya y vn escapulario de
Religioso que hazia vida en la soledad
de la montaña; vna cayada y vn rosario
largo, de vnas cuentas muy gruesas
en la mano, que cada vez que la vna
cuenta caya sobre la otra lo oyan todos
quantos en vn gran templo estuuiessen.
Publiqué adiuinar lo que estaua por
venir, hallar los perdidos, reconçiliar
enamorados, descubrir los ladrones,
manifestar los thesoros, dar remedio
façil á los enfermos y avn resuçitar los
muertos. Y como de mí los honbres tenian
noticia venian luego prostrados con
mucha humildad a me adorar y bessar los
pies y a ofreçerme todas sus haziendas,
llamandome todos propheta y diçipulo _y
sieruo_ de Dios, y luego les ponia en
las manos vno versos que en vna tabla yo
traya scriptos con letras de oro sobre vn
barniz negro; que dezian de esta manera:
_Muneribus decorare meum vatem atque
ministrum precipio: nec opum mihi cura,
at maxima vatis._
Estos versos dezia yo auermelos enbiado
Dios con vn angel del çielo, para que
por[367] su mandado fuesse yo de todos
honrrado y agradeçido como ministro y
sieruo de su diuina magestad. Hallé
por el reyno de Portogal y Castilla
infinitos honbres y mugeres los quales
avnque fuessen muy ricos y de los más
prinçipales de su republica, pero eran
tan tímidos superstiçiosos que no alçauan
los ojos del suelo sin escrupulizar. Eran
tan façiles en el credito que con vna
piedra[368] arrebuxada en unos trapos ó
vn pergamino con vnos plomos ó sellos
colgando, en las manos de vn hombre
desnudo y descalço luego se arrojauan y
humillauan al suelo, y venian adorando y
ofreciendose a Dios sin se leuantar de
alli hasta que el prestigioso questor
los leuantasse con su propria mano; y
ansi estos como me vian con aquella mi
santidad vulpina façilmente se me rendian
sin poder resistir. Venian á consultar
en sus cosas _conmigo_ todo lo que
deuian, ó querian hazer y yo les dezia,
que lo consultaria con Dios, y que yo
les responderia su diuina determinacion,
y ansi a sus preguntas procuraua yo
responder con gran miramiento porque
no fuesse tomado en palabras por falso
y perdiesse el credito. Sienpre daua
las respuestas dubdosas, ó con diuersos
entendimientos, sin nunca responder
absolutamente a su intinçion. Como a vno
que me preguntó; qué preçeptor daria a vn
hijo suyo que le queria poner al estudio
de las letras. Respondi que le diesse
por preçeptores al Antonio de Nebrija
y a Sancto Thomas. Dando á entender
que le hiziesse estudiar aquellos dos
auctores, el vno en la gramatica y el
otro en la theología; y suçedió morirse
el mochacho dentro de ocho dias; y como
sus amigos burlasen del padre porque daua
credito a mis desuarios y de mis juizios
llamandolos falsos, respondió que muy
bien me auia yo dicho: porque sabiendo yo
que se auia de morir, di a entender que
auia de tener por preçeptores aquellos
allá. Y a otro que auia de hacer vn
camino y temiasse de vnos enemigos que
tenia, que me preguntó si le estaua bien
yr aquel camino. Respondi que más seguro
se estaua en su casa si le podia escusar;
y caminó por burlar[369] de mi juizio,
y sucedió que salieron sus enemigos y
hirieronle mal. Despues como aquel juizio
se publicó me valio muchos dineros a mi:
porque desde allí adelante no auian de
hazer cosa que no la viniessen comigo á
consultar pagandomelo bien. En fin en
esta manera dy muchos y diuersos juizios
que te quisiera agora contar, sino fuera
porque me queda mucho por dezir. Deziamos
yo ser Juan de vota Dios[370].
MIÇILO.--¿Qué hombre es ese?
GALLO.--Este fingen los zarlos
superstiçiosos vagabundos que era vn
zapatero que estaua en la calle de
amargura en Hierusalen, y que al tiempo
que passauan a Cristo presso por aquella
calle, salió dando golpes con vna horma
sobre el tablero diziendo: vaya, vaya
el hijo de María; y que Cristo le auia
respondido: yo yré y tú quedarás para
sienpre jamas para dar testimonio de mi;
y para en fe desto mostraua yo vna horma
señalada en el braço, que yo hazia con
cierto artifiçio muy façilmente, que
pareçia estar naturalmente empremida
allí: y a la contina traya vn compañero
del mesmo offiçio y perdiçion que fuesse
mas viejo que yo, porque descubriendonos
el vno al otro lo que en secreto y
confession con las gentes tratauamos,
pareçiendo vn dia el vno y otro dia el
otro les mostrauamos tener speçie de
divinaçion y spiritu de profeçia, lo
qual sienpre nosotros queriamos dar á
entender. Y haziamos se lo façilmente
creer por variarnos cada dia en la
representaçion; y deziales yo que en
viendome viejo me yba a bañar al rio
Xordan y luego boluia de edad de treynta
y tres años que era la edad en que Cristo
murio. Otras vezes dezia que era vn
peregrino de Hierusalen, honbre de Dios,
enviado por él para declarar y absoluer
los muchos pecados que auia[371] secretos
en el mundo, que por verguença los
honbres no los osan descubrir ni confesar
a ningun confessor.
MIÇILO.--¿Pues para qué era eso?
GALLO.--Porque luego en auiendoles hecho
creer que yo era qualquiera destos dos
façilmente los podia abunir a qualquiera
cosa que los quisiesse sacar. Luego como
los tenia en este estado començaua la
zarleria cantandoles el espinela, que
es vn genero de diuinança, a manera de
dezir la buenauentura. Es vna agudeça y
desenboltura de hablar, con la qual los
que estamos platicos en ello sacamos
façilmente qualesquier genero de scollos
(que son los pecados) que nunca por
abominables se confessaron a saçerdote.
En començando yo a escantar con esta arte
luego ellos se descubren.
MIÇILO.--Yo querria saber qué genero de
pecados son los que se descubren a ti por
esta arte, y no al saçerdote?
GALLO.--Hallaua mugeres que tuuieron
açeso con sus padres, hijos y con muy
çercanos parientes, y vnas mugeres con
otras con instrumentos hechos para
effectuar este viçio; y otras maneras
que es verguença de las dezir; y hallaua
honbres que se me confessauan auer
cometido grandes inçestos, y con animales
brutos, que por no infiçionar el ayre no
te los quiero contar. Son estos pecados
tan abominables que de pura verguença y
miedo honbres ni mugeres no los osan fiar
ny descubrir a sus curas ni confessores;
y ansi aconteçe muchos[372] destos neçios
morirse sin nunca los confessar.
MIÇILO.--Pues de presumir es que muchos
destos honbres y mugeres, pensando bastar
confessarlos a ti se quedaron sin nunca á
sacerdote los confessar.
GALLO.--Pues ese es vn daño que trae
consigo esta peruersa manera de vibir, el
qual no es daño qualquiera sino de gran
caudal.
MIÇILO.--Querria saber de ti, qué virtud,
o fuerça tiene esa arte que se los hazeis
vosotros confessar, y qué palabras les
dezis?
GALLO.--Fuerça de virtud no es: pero
antes industria de Sathanas. La manera de
palabras era: que luego les dezia yo que
por auer _aquella persona_ naçido en vn
dia de vna gran fiesta en çinco puntos de
Mercurio y otros çinco de Mars, por esta
causa su ventura estaua en dos puntos de
gran peligro, y que el vn punto era vibo,
y el otro era muerto, y que este punto
vibo conuenia que se cortasse, porque era
vn gran pecado que nunca confessó, por
el qual corria gran peligro en la vida.
En tanta manera que si no fuera porque
Dios le quiso guardar _por los ruegos del
bienauenturado San Pedro, que era mucho
su abogado ante Dios_, que muchas vezes
le ha cometido el demonio en grandes,
afrentas donde le quiso auer traydo a
la muerte; y que agora era enbiado por
Dios este su peregrino _de Hierusalen_ y
santo profeta; que soy vno de los doze
peregrinos que residen á la contina en
el sancto sepulcro de Hierusalen en
lugar de los doze apostoles de Cristo;
_y que yo soy su abogado San Pedro_ que
conuiene que el me le aya de descubrir _y
confessar_ para que yo se le absuelua,
y avn pagarle[373] por el, y asegurarle
que no penará ni peligrará por el[374]
_pecado_ más. Y ansi él luego me descubre
su pecado por graue y inorme que sea; y
prostrado por el suelo llorando me pide
misericordia y remedio y le mande quanto
yo quisiere que haga para ser absuelto,
que en todo me obedeçerá y avn me dará
quanto yo le pidiere y el tuuiere para
su neçesidad; y ansi quando yo veo a
la tal persona tan obediente y rendida
digola. Pues mira, hermana, que este
pecado se ha de absoluer con tres signos
y tres cruzes y tres psalmos y tres misas
solenes: las quales se han de dezir en el
templo del Santo Sepulcro de Hierusalen,
y que son misas de mucha costa y trabajo,
porque las han de dezir tres cardenales
y rebestirse con ellos al altar tres
obispos; y hanlas de offiçiar tres
patriarcas vestidos de pontifical, y han
de arder alli tres çirios a cada misa,
que pesse cada vno seys libras de cera; y
luego dize el tal penitente:
Pues vos mi padre y santo señor vays
allá hazedlas dezir, y yo al presente
daré los dineros y limosna que pudiere
y boluiendo vos por aqui lo acabaré
de pagar; y yo respondo: que a mi me
conuiene forçado estar en Hierusalen la
Semana Santa, y que en llegando se las
haré dezir, y _ansi_ luego el penitente
me da diez y veinte[375] ducados y
más, _o menos_ como _cada qual_ tiene
la facultad, y yo la doy vna señal por
la qual quedo de _boluer_ a la visitar
dentro de vn año o dos, sin pensarla
mas ver; y otras vezes para auctoriçar
esta mi mala arte digoles: que yo le
daré parte del gran trabajo que tengo de
reçebir en el camino que emos de hazer
los escolares peregrinos de Hierusalen
quando todos juntos vamos la Santa pasqua
de Resureçion por el olio y crisma a la
torre de Babilonia, como lo tenemos por
costunbre y promesa traerlo nosotros
doze para la iglesia de Dios; lo qual
se trae en doze cauallos yendo nosotros
a pie. Que van luego los siete y quedan
los çinco aguardando; y aquellos siete
que van lleuan siete ropas ricas y siete
armas, con las quales peleamos con siete
gigantes que guardan el _santo crisma y
el_ olio de noche y de dia, y como son
mas fuertes que nosotros dannos grandes
palos y bofetadas, hasta que vienen
del çielo siete donzellas en siete
nubes y en su fabor siete estrellas;
las quales peleando con los gigantes
los vencen y ansi las damos las siete
ropas, y nos cargan los cauallos del
_Santo_ olio y crisma y nos venimos con
ello á Hierusalen para que _en la Santa
pascua de Resurreçion_ se distribuya
por toda la cristiandad; y ansi por la
misericordia de Dios nuestro señor, por
esta tu limosna te haré parçionera deste
trabajo que en este viaje tengo de lleuar
por la iglesia de Dios; y demas desto
porque quedes más purgada deste pecado
me vañaré por ti en la fuente y rio
Xordan vna vez. Y con este fingimiento
y enbaymiento, fiçiones y engaños las
hazia tan obedientes a mi mandado, que
despues de auerme dado su hazienda si
queria tenia açesso con ellas a medida de
mi voluntad, y ellas se preçiaban auer
tenido açesso con el profeta diçipulo
de Dios y peregrino[376] santo de
Hierusalen, _sieruo de Jesu-Cristo_[377].
Y se tenian por muy dichosos los maridos
por auer querido yo ansi bendezir a su
muger; y ellas se piensan quedar benditas
para sienpre jamas _con semejantes
bendiçiones_. En estas maldades querria
yo mucho que el mundo estuviesse auisado,
y que no diesse lugar ninguno a se dexar
engañar de semejantes honbres malos, pues
todo esto es manifiesta mentira y fiçion.
Y sé yo que al presente andan muchos
por el mundo, los quales tienen engañada
la mayor parte de los cristianos, y
se debria procurar que los juezes los
vuscassen, y hallados los castigassen
en las vidas, porque es vna speçie de
superstiçion y hurto el mas nefando
que entre infieles nunca se vsó, ni
se sufrió. Y porque veas quanta es la
desverguença y poquedad de los semejantes
hombres te quiero contar vn passo que
passé, porque entiendas que los tales
ninguna vellaqueria _ni poquedad_ dexan
de acometer y executar. Sabras que vn dia
yuamos tres compañeros del offiçio del
zarlo y espinela, que andauamos vuscando
nuestra ventura por el mundo. Y como
llegamos acaso en vna çiudad á la hora
del comer, nos entramos en vn bodegon,
donde comimos y bebimos muy a pasto
todos tres, y acordamos que se saliesse
el vno á vuscar çierto menester, y como
se tardasse algo fuele el otro vuscar:
y ansi me dexaron solo a mi por gran
pieza de tiempo, y dixome la bodegonera:
hermano, pagad, ¿que aguardais? Respondi
yo: aguardo aquellos compañeros que
fueron á vuscar çierta cosa para nuestra
necesidad; y ella me dixo: pagad que
por demas los esperais: por neçios los
ternia si ellos boluiessen acá; y yo le
pregunté quanta costa estaua hecha, para
pagarla; y ella contando á su voluntad y
sin contradiçion dixo que quatro reales
auiamos comido y bebido; y luego me
leuanté de la mesa viniendome para la
puerta de la casa mostrando vuscar la
bolsa para la pagar, y dixela: señora
echadme en vna copa vna vez de vino, que
todo junto lo pagaré: y diziendo esto
nos fuemos llegando a vn cuero de vino
que sobre vna mesa tenia junto a la[378]
puerta, y la buena dueña, avnque no era
menos curial en semejantes maldades que
yo, descuydose: y desató luego el cuero
echando la cuerda sobre el hombro por
tener con la vna mano el piezgo y con la
otra la medida, y começando ella a medir
le tomé yo la cuerda del ombro y fueme
lo mas solapadamente que yo pude por la
calle adelante y avnque ella me llamaua
no le respondia: ni ella por no dexar
el cuero desatado me vio mas hasta oy.
Cansado ya desta miserable y trabajada
vida fueme a ordenar para clerigo.
MIÇILO.--¿Con que letras te yuas al
examen?
GALLO.--Con seys conejos y otras tantas
perdiçes que lleué al prouisor, y ansi
maxcando vn euangelio que me dio a leer,
y declinando al reues vn nominatiuo me
passó, y al escrivano que le dixo que no
me deuia de ordenar respondio: andad que
es pobre y no tiene de qué viuir.
MIÇILO.--Por çierto que todo va ansi.
Que yo conozco clerigos tan neçios y
tan desuenturados que no les fiaria la
tauerna del lugar. No saben sino coger
la pitança y andar, y si les preguntais,
¿donde vays tan apriesa? Responde él con
el mesmo desasosiego: a dezir misa. ¿Que
no ay mas? Por vn miserable estipendio,
que si no fuesse por él no la diria.
GALLO.--La cosa que más lastimado me
tiene el coraçon en las cosas de la
cristiandad es esta: el poco acatamiento
que tienen estos capellanes en el dezir
misa. Que de todas las naçiones del mundo
no ay ninguna que más bienes aya reçebido
de su Dios que los cristianos: que los
de los otros no son dioses: no los
pueden dar nada; y con tantas merçedes
como los ha hecho, que avn asi mesmo se
les dio, y no ay naçion en el mundo que
menos acatamiento tenga á su Dios que
los cristianos: y por eso les da Dios
enfermedades, pestelençias, hambres,
guerras, herejes. Que en vn rincon de
la cristiandad ay todos estos males y
justamente los mereçen. Que como ellos
tratan a Dios ansi los trata él a ellos
a osadas. Que vno que para tauernero
no es sufiçiente se haze saçerdote por
ganar de comer: y tanbien tienen desto
gran culpa los seglares, por el trato
que anda de misas y varatos malos: que
si esto no huuiesse no se ordenaria
tanto perdido y oçioso como se ordenan
con confiança desto. Escriben los
historiadores por gran cosa, que vn papa
ordenó tres saçerdotes y çinco diaconos,
y ocho subdiaconos. Y agora no hay obispo
de anillo que cada año no aya ordenado
quinientos desos ydiotas y mal comedidos
asnos. Por eso determinó la iglesia que
los saçerdotes no se pudiessen ordenar
sino en qvatro temporas: porque entonçes
ayunasse el pueblo aquellos dias, y
rogassen á Dios que les diesse buenos
saçerdotes, y por yr en ello tanta parte
del bien de la republica. Pues y crees tú
que se haze esto alguna vez? Yo confio
que nunca le passa por pensamiento mirar
en esto a honbre de toda la cristiandad:
ni avn creo que nunca tú oyste esto hasta
agora.
MIÇILO.--No por çierto.
GALLO.--Pues sabete que es la verdad.
Aveis de rogar a Dios que os dé buenos
saçerdotes: porque algunos saçerdotes ay
que no os los dio Dios, sino el demonio,
la simonia y avariçia. Como a mí que
en la verdad yo me ordené por auariçia
de tener de comer: y simoniacamente me
dieron las ordenes por seys conejos y
otras tantas[379] perdiçes, y permitelo
Dios, _Quia qualis populus talis est
sacerdos_. Quiere Dios daros ruynes
saçerdotes por los pecados del pueblo:
porque qual es el pueblo tales son
sus[380] sacerdotes.
MIÇILO.--Por çierto que en quanto dizes
has dicho verdad, y que me he holgado
mucho en oyrte. Boluamos, pues, a donde
dexaste: porque quiero saber tú que tal
saçerdote heziste.
GALLO.--Por çierto dese mesmo jaez: y
avn peor que todos los otros de que
emos hablado. Luego como fue saçerdote
el primer año mostré gran santidad: y
çertificote que yo mudé muy poquito de
mi vida passada: pero mostraua gran
religion: y ansi vibi dos años aqui en
esta villa: y como _me_ viessen la bondad
que yo representaua, que siempre andaua
en compañía de vna trulla de clerigos
santos que ha auido de pocos tiempos en
ella, andando a la cortina visitando los
hospitales y corrales donde auia[381]
pobres, en compañía de vnas mugerçillas
andariegas y vagarosas, _callegeras que
no sufren estar vn momento en sus casas
quedas, que estas con todo desassosiego_
tratauan en la mesma santidad.
MIÇILO.--_Mayor santidad tuuieran estando
en sus casas en oraçion y recogimiento._
GALLO.---De las quales[382] teniamos
nuestras çiertas granjerias, como
camisas, pañizuelos de narizes: y la ropa
blanca labada cada semana: y algunas
ollas y otros guisadillos regalados[383]
y algunoe vizcochos y rosquillas: y como
vian todos la bondad que representaua
hablome vn letrado rico si queria
enseñarle vnos niños pequeños que tenia,
sus hijos.
MIÇILO.--Por cierto a cuerdo lobo
encomendaua los corderos: hydeputa y qué
Socrates, Pythagoras o Platon: ¿y qué les
enseñauas?
GALLO.--Lleuaualos y trayalos del
estudio, de casa del bachiller de la
gramatica.
MIÇILO.--Eso no era sino enseñarles el
camino por donde auian de yr y venir.
De manera que moço de çiego te pudieran
llamar.
GALLO.--Ansi es. Acompañaua tanbien á
su muger á qualquiera parte que queria
salir, lleuauala de la mano, y avn
algunas vezes la rascaua en la palma.
Aqui estube dos años en esta casa y de
aqui me fue a mi tierra á seruir vn
curazgo.
MIÇILO.--Pues ¿porque te fueste de
Valladolid?[384]
GALLO.--Porque obo çierta sospecha en
casa que me fue forçado salir de alli.
MIÇILO.--¿Pues de que fue esa sospecha?
GALLO.--Allegate aca y dezirtelo he a la
oreja.
MIÇILO.--En ese caso poco se puede fiar
de todos vosotros.
GALLO.--De aqui me vine á viuir á una muy
buena aldea de buena comarca y de honbres
muy ricos. Ofreçianme cada domingo mucho
vino y mucho pan: y quando moria algun
feligres toda la hazienda le comiamos
con mucho placer en entierro y honrras:
teniamos aquellos dias muy grandes
papilorrios: que ansi se llaman[385]
aquellas comidas entre nosotros, _que se
dan en los mortuorios_.
MIÇILO.--¡O desdichados de hijos del
defunto si alguno quedaua: que todo se lo
auiades de comer; _que bien heredado le
dexauades comiendoselo todo_!
GALLO.--Ganenlo.
MIÇILO.--Pues y vosotros ¿porqué no lo
ganades tanbien?
Gallo.--Pues yo ¿a qué lo auia de ganar?
Aquel era mi offiçio.
MIÇILO.--Holgar.
GALLO.--Pues y agora sabes, _quod
sacerdotium dicit ocium_? Toda nuestra
vida era holgar y holgar _en toda
oçiosidad, andandonos cada dia en
papilorrios, sin tener ninguna buena
ocupaçion. Porque despues que vn
capellan de aquellos ha dicho misa con
aquel descuydo que qualquier offiçial
entiende en su offiçio y cunplido con el
papilorrio, no auia mas que yr a cazar._
Por Dios que estoy bien con la costumbre
que tienen los saçerdotes de Greçia, que
todos trabajan en particulares offiçios:
con los quales _bien ocupados_ ganan de
comer para sí y para sus hijos.
MIÇILO.--¿Pues cómo y casados son?
GALLO.--Eso es lo mejor que ellos tienen:
porque de alli van mejor dispuestos al
altar que los de acá.
MICILO.--Pues ¿porqué no te ocupauas tú
en leer algun libro?
GALLO.--Porque quando el hombre no es
buen lector no le es sabrosa la lectura.
Y despues desto no podia acabar comigo a
ocuparme ansi.
MIÇILO.--Pues ¿cómo te auias en el rezar?
GALLO.--Como leya mal haziasseme gran
trabajo rezar maitines cada dia:
prinçipalmente a la mañana que tardaua
tres horas en los rezar. Y yo queria
dezir misa en amaneçiendo, porque a la
contina me leuantaua con gran sed: y ansi
por comer temprano dezia misa rezando
solo prima.
MIÇILO.--Pues ¿porqué no rezabas maytines
antes que te acostasses?
GALLO.--Porque siempre me acostaua las
noches con mala dispusiçion, _y me caya
dormido sobre la mesa_: y ansi por
gouernarme mal en mi comer y beuer me dio
vn dolor de costado del qual en tres dias
me acabé, y luego mi alma fue lançada
en vn corpezuelo de vn burro que estaua
por naçer. Saly del vientre de mi madre
saltando y respingando: el mas contento y
vfano que nunca se vio animal.
MIÇILO.--¿Y asno tueste? Poco trabajó
naturaleza en te mudar. ¡O desventurado
de ti! ¿y en cuyo poder?
GALLO.--Por cierto desuenturado fue:
que bien pagué lo que holgué en el
sacerdoçio. Quisieron los mis tristes
hados que cayesse en manos de vn
brauoso[386] recuero andaluz que nunca
hazia sino beodo renegar. ¡O Dios
inmortal, qué carga comienço agora! Aqui
se me dio el triste pago de mi mereçer.
Porque luego que fue de edad para carga
serui con la requa ele çeuadero o fatero
de seys buenos machos que mi amo traya.
Y lleuando a la contina casi tanta carga
como cada vno dellos, cada vez que se
sentia cansado subia en mi tan grande
como yo: y queria que siempre fuesse
delante de todos: y ansi sobre esto[387]
me daua tantos de palos que no podia más
llevar. Nunca le pareçia al desventurado
que yo mereçia el comer: y ansi siempre
entresacaua de todos los machos vna
pobre raçion con que me hazia perder
el deseo. Y avn de paja no me queria
hartar. Pero vsaua yo de una cautela por
me mantener: que luego en la noche como
llegauamos a la posada me entraba en la
caualleriça y echauame luego en el suelo,
fingiendo querer descansar: y como yo a
la contina andaua con ruyn albarda y peor
xaquima façilmente rompia mis miserables
ataduras: y como echauan de comer á mis
compañeros procuraua remediarme entre
ellos; y avn algunos dellos me dauan
muy fuertes cozes defendiendo su pasto;
otros auia que teniendo piedad de mi me
dexauan comer. Pero ¡ay de mí! si aquel
traydor de mi amo entraua en aquella
sazon, haziamelo a palos gormar. A la
contina caminauamos en compañia de otros
recueros[388], porque ellos lo[389]
acostumbrauan ansi por se ayudar en
neçesidad y peligros que de cada dia se
les ofreçen, para cargar y descargar. Y
ansi vna vez yuamos por vn camino sobre
auer llouido tres dias a rreo; y llegamos
a vn allozar donde estaua vn grande
atolladero por causa de vnos grandes
llamares de agua que en todo tiempo auia
alli; y el bellaco de mi amo por poder
passar mejor subio sobre mi; y como yo
no sabia el passo y yua delante de todos
atollé y cay. ¡O desuenturado de asno!
vierasme cubierto de lodo y agua que
no podia sacar braço ni pie; y mi amo
apeado en medio del barro palos y palos
en mi. Por çierto mil vezes me quisiera
alli ahogar; y avn te digo de verdad que
otras tantas vezes me quise matar si
no fuera por no caer en _el_ pecado de
desesperaçion.
MIÇILO.--Pues deso ¿qué se te daua á ti?
GALLO.--Tuuiera más que pagar. Porque has
de tener por çierto que los trabajos que
yo padeçia en vn estado o naturaleza,
era en penitençia de pecados que cometia
en otra. Pues sobre todo esto verás otra
cosa peor; que guiando tras mi vn mulo
de aquellos que lleuaua vna gran carga
de açeyte, y tanbien atolló _junto a
mi_. Y tanto tuuieron que entender en
su remedio que me dexauan a mi ahogar;
y el vellaco de mi amo no hazia sino
renegar de Dios. En fin entraron él y
sus compañeros en medio del barro y
ronpiendo los lazos y sobre carga y avn
vn cuero de seys arrobas que no se pudo
remediar; y ansi arrastrando sacaron el
mulo afuera. Y despues boluieron por
mi y a palos tirando por las orejas y
cola me huuieron de sacar. Nunca me
pareció que era yo inmortal sino alli,
y pessauame mucho porque en todas las
speçies de animales en que viui me duraua
aquella tanto siendo la peor; y lloraua
porque quando yo fue clerigo, rana, o
puerco no me perpetué; y vine á viuir
tanto en vn tan ruyn natural. Despues
salidos a tierra todos los duelos auian
de caer sobre mi; porque como el macho
era vestia de valor, como le sintieron
algo fatigado, fue de voto de todos que
me cargassen vn rato el otro cuero que
lleuaua el mulo y que le regalassen a él;
proponiendo[390] entre si que llegando a
la primera venta le tornarian a cargar;
y yo como vi ser tal su determinaçion, y
que no podia apelar, porque para ellos
mesmos no me admitian[391] suplicaçion,
por tanto callé y sufrí y mal que me
pessó le lleué hasta que anocheçio.
Aqui es de llorar; que si por malos de
mis pecados me detenia algo al pasar de
vn lodo, o de alguna aspereça, o por
piedras, o por qualquiera otra ocasion,
cogia aquel vellaco vna vara que lleuaua
de doze palmos y vareauame tan cruelmente
por barriga y ancas y por todo lo que la
carga descubria que en todo mi cuerpo
no dexaua lugar con salud. Por çierto
yo llegué tal aquella noche al meson
que rogué con gran affeto a Dios que
me acabasse el viuir. En llegando que
me descargaron me arrojé al suelo en
la caualleriza, que ni tenia gana de
comer, ni avn era yo tan bien pensado
que me sobrase la çeuada. Pero basta
que yo llegué tal que no sabia parte
de mi. Tenia quebrantadas las piernas
del cansancio, y herido todo el cuerpo
magullado á palos; y como me hallé tan
miserable aborreçime en tanta manera que
estuue por desesperar. Y estando ansi tan
desbaratado con mi passion acordé (que
no deuiera) de probar a me libertar, y
huyendo yrme a mis venturas, pensando que
a açertar a libertarme ganaua descanso
para toda mi vida; y que a salirme mal no
podia ser mas que o caer en manos de otro
vil, o en manos de mi amo que me tornasse
a palear, o en manos[392] de vn lobo
que me comiesse. Y ninguna destas cosas
tenia por peor; y ansi como me determiné
auiendo çenado los recueros y aparejado
sus camas en que se acostar, y sobre su
cansançio y vino començaron a dormir, y
como tube gran cuydado de ver todo lo que
passaua, lo mas seguro que pude sali por
la puerta del meson; y como yo me vi en
libertad, ¡o Dios soberano! quien podra
encareçer el gozo en que se vio mi alma.
Luego me fue al mas correr la calle que
mas a mano tomé hasta salir del lugar;
y por el camino que açerté comienço con
tanta furia a correr que no auia cauallo
que en ligereza se me pudiesse comparar.
Que con quanto cansado venia con el cuero
de açeyte quando al meson llegué, me
pareçio quando de la possada sali que en
todo deleyte auia estado aquel mes; y
quando yo pensé que me auia alongado de
mi amo cuatro leguas por la gran furia
con que en dos horas corri; y como la
noche hazia obscura por el nublo que
tenia el çielo; echeme con gran seguro
en vn prado á descansar, y plugo a mis
tristes hados que en el meson obo[393]
ocasion como me hallaron menos en la
caualleriza; y como mi amo fue auisado me
procuró luego seguir; porque avn no faltó
quien me vió quando yo salí del lugar,
y el camino que lleué. Y como caminó a
toda furia quando amaneçio se halló junto
a mi. ¡O valame Dios! quando yo le vy,
quisiera tener vn arma, ó qualquier otro
medio como[394] me matar. Pluguiera a
Dios que luego me matara alli; y como me
vio dixo: ¡a! don traydor, ¿pensastes os
me yr? Agora me lo pagareis; y diziendo
esto diome tantos de palos que no pensé
mas viuir; y puedes creer que digo la
verdad que en alguna manera me alegré,
pensando que me acabaua ya, esperando
que con la muerte me suçediera[395]
mejor. Pero no mereçia yo tanto bien; y
ansi me salio al reues; porque quando
vio que me auia bien castigado subio
en mi y corriendo como en vna posta me
tornó al lugar con la posible furia;
donde llegamos antes que los compañeros
pudiessen aparejar. Y ansi sin perder
ellos punto de xornada perdi yo la çena
y almuerço y descanso; porque luego en
llegando cargando a todos y a mi nos
hizieron caminar.
MIÇILO.--Por çierto mal te trataua ese
honbre. Mala gente deue de ser recueros.
GALLO.--Por Dios mala quanto se puede
encareçer. Es el genero de honbres mas
vil que en el mundo Dios crió; la hez,
escoria y deshecho de todos quantos
son. No tienen cuenta sino con beuer, y
quanto hurtan, ganan y trapazan no es
sino para vino, y vino y mas vino. No
pareçe su cuerpo sino vna cuba manantial.
Es gente que por su boca nunca professó
ley, porque sino es lo que el padrino
respondió por ellos al baptismo nunca
de la ley de Cristo honbre dellos se
acordó, ni otro sacramento reçibió.
Porque toda su vida no entienda[396] sino
andar con la recua nunca paran quaresma
en su feligresia para se confesar; y si
vienen despues de quaresma a su pueblo
y su cura les dize que se confiessen
muestran[397] vnas çedulas de confession
fingidas y falsas, hechas para cumplir.
Con esto no les verás hazer cosa por
donde entiendas de qué ley son, porque
sus dos mas prinçipales obras es[398]
beber y renegar. Que quaresma ni quatro
temporas, ni visperas de Santos, ni
viernes no hazen differençia en el comer.
Antes mofan de los que en aquellos dias
hazen alguna espeçificaçion. No quiero
hablar desta ruyn gente mas, porque
avn mi lengua, avnque de gallo, tiene
asco y enpacho de hablar de hombre tan
peruerso y tan vil. Que si en sus bajezas
me quisiesse detener, tiempo faltaria
para dezir. Pero pues tengo intençion
de te cantar[399] de honbres mas altos,
de los que tiene el vulgo por nobles y
los çelebra con solenidad, no me quiero
detener en honbres tan sueçes, porque me
pareçe que del tiempo que en los tales
se gastasse se deuria restituçion. En
fin quiero concluir con la miserable
vida que me dió; que ella fue tal que
en ninguna manera la pude sufrir; y
ansi viniendo vn dia de Cordoua para
Salamanca con vn cargo de açeyte, y yo
traya tanbien mi parte, y no la menor,
yo venia tan aborrido y tan desesperado
que propuse en my determinaçion de tomar
la muerte, ofreçida la oportunidad; y
ansi vna mañana bajando vn porteçuelo
que dizen de la Corchuela, deçendiendo
sobre el rio Taxo a passar la puente
del Cardenal, viniendo por la ladera de
la sierra pareçese el rio de Taxo abajo
que va por entre vnas peñas con mucho
ruydo y braueza, que a todos quantos por
alli passan pone espanto. Luego como vi
aquella ocasion pense arroxarme de alli
al rio y acabar aquella vida de tanto
trabajo, hambre y miseria contina; y ansi
a vna vuelta que la sierra da en que
descubre el rio vn gran pedaço, por razon
de auer comido con la fuerça que por alli
lleua vna gran parte de la montaña, está
vn despeñadero muy grande, que el que de
alli cayere no puede parar hasta el rio.
Suçedio que yendo yo pensando en esto
dió mi amo vn palo a vn mulo que venia
tras mi, y herido el mulo con algun pauor
quiso[400] passar _ante mí_; y con la
furia y fuerça que lleuaua encontró con
mi flaqueza y façilmente me hizo rodar
a mí y a mis cueros de açeyte. De tal
manera que dando de peña en peña hecho
pedaços llegué al rio sin sentir el dolor
que padeçen con la demasiada agua los que
se ahogan; y ansi acabé la más misserable
vida y más penosa que en el mundo jamas
se padeçió. Con protestaçion que hize mil
vezes de ser bueno por no venir á otro
tan gran mal.
MIÇILO.--Deseo tenia de verte salir de
tan gran[401] penitencia, y heme holgado
mucho en averte oydo hasta aqui; ya
pareçe que es venido el dia, y avn pareçe
que ha más de media hora que salio el
sol; y porque no perdamos la coyuntura de
nuestro ganar de comer, calla y abriré la
tienda, que mucho á mi sabor has cantado
oy; y a la noche yo velaré el rato que se
me ha passado desta mañana sin trabajar,
y oyrte he hasta que te quieras dormir.
Agora despierta tus gallinas y venios a
comer.
GALLO.--Mira, Miçilo, no te engañes en
eso comigo, porque yo antes despertaré
a la media noche y quedaré sin dormir
mas, que no velaré a la prima noche.
Pero yo haré vna cosa por te conplazer;
que recogeré vn hora antes que anochezca
mis gallinas, y aure dormido un sueño
bueno quando tú acabes de çenar, y
despertandome tú yo velaré todo lo que
querras. Y al sabor de la historia que yo
cantaré trabajarás tu hasta que quieras
dormir.
MIÇILO.--Muy bien dizes; hagasse ansi.
Quisiera que me dixeras una cosa que
se me oluidó de te preguntar, y es:
quando fueste capellan de aquel curazgo
(que cura te podriamos llamar) ¿cómo te
sabias auer con tus ouejas? ¿cómo sabias
gouernar tus feligreses? En fin, ¿cómo te
auias en su gouierno y confession?[402]
cómo te huuiste cuando eras cura con tus
feligreses.
GALLO.--Eso te diré yo de muy buena
voluntad, y cantarte he otras muchas
cosas muy graciosas, que confio holgarás
de oyr. Porque _en el canto que se sigue_
te cantaré[403] _de_ vn mançebo de animo
generoso, çiego y obstinado en los deseos
y apetito de la carne. Encantado y
hechizado con el veleño y embaymiento de
una maga mala muger. Çiego de la razon,
_disipando el tesoro del buen natural que
de su padre Dias heredó_; hasta que por
la[404] misericordia de Dios me quiso
alumbrar para salir de tan gran confusion
y vestialidad.
MIÇILO.--Pues por agora calla que llaman
a la puerta, que deuen de venir a conprar.
_Fin del quarto canto del gallo de Luçiano._