NOTAS:

[307] Éstas y las demás palabras que vayan en letra bastardilla se

encuentran en el manuscrito que fué de Gayangos y faltan en el de La

Romana. Éstos irán designados en lo sucesivo con las iniciales G. y R.

[308] R., _subjado_.

[309] G., pero vna dificultad y dubda tengo en el alma, que resulta de

lo que has persuadido hasta aqui; lo qual deseo entender.

[310] R. Psalm. XXXV.

[311] Psalm. LXXII.

[312] G., porque solamente me acuerdo auer oydo quando yo era niño.

[313] G., y le despertasses venida la mañana, porque.

[314] G., de manera que los tomó juntos y truxo alli a Vulcano, el qual

los tomó como estauan, en vna red,

[315] G., aun.

[316] G., cantas ordinariamente antes que venga el dia y salga el sol.

[317] G., pero pues.

[318] G., ruegote me digas.

[319] G., clerigo.

ARGUMENTO

DEL TERÇERO CANTO DEL GALLO

En el terçero canto que se sigue el auctor

imita á Luçiano en todos sus dialogos:

en los quales siempre reprehende á los

philosophos y Religiosos de su tiempo[320].

MIÇILO.--Esme tan sabrosa tu musica, o

gallo, que durmiendo te sueño, y imagino

que á oyrte me llamas. Y ansi soñando

tu cançion _tan_ suaue muchas vezes

me despierto con deseo que mi sueño

fuesse verdad o que siendo sueño nunca

yo despertasse. Por lo qual agora avn

no has tocado los primeros puntos de tu

entonaçion quando ya me tienes sin pereza

muy despierto con cobdiçia de oyrte: por

tanto prosigue en tu graçiosa cançion.

GALLO.--Neçesitado me tienes o Miçilo

á te conplazer pues tanto te aplaze mi

dezir. Y ansi yo procurare con todas mis

fuerças á obedeçer tu mandado. Y pues me

pediste te dixesse algo del estado de

los philosophos, dexemos los antiguos

gentiles que saber agora dellos no hará

á tu proposito, ni a mi intinçion. Pero

pues en los cristianos han professado y

suçedido en su lugar los eclesiasticos

por ser la mas incunbrada philosophia la

euangelica: por tanto quiero hablar deste

proposito: y dezirte de vn poco de tiempo

que yo fue vn clerigo muy rico.

MIÇILO.--¿Y en qué manera era esa riqueza?

GALLO.--Serui a vn obispo desde mi niñez:

y porque nunca me dio blanca en todo el

tienpo que le serui hizome clerigo harto

sin pensarlo yo: porque yo nunca estudié,

ni lo deseé ser.

MIÇILO.--Tal clerigo serias tú despues.

GALLO.--La vida que despues tube te

lo mostrará. En fin procuróme pagar

el obispo mi amo con media dozena de

beneffiçios curados que me dio.

MIÇILO.--Por cierto con gran carga te

pagó[321] odiaslos _tú_ todos tener _y

seruir_?

GALLO.--No que descargauame yo: porque

luego hallaua quien me los tomaua frutos

por pension.

MIÇILO.--Por Dios, que era ese buen

disimular. Para mi yo creo que si tú

ordeñas la leche y tresquilas la lana,

quiero dezir: que si tú gozas los

esquilmos del ganado tú te quedas el

mesmo pastor. O me has de confessar que

los hurtas al que los ha de auer.

GALLO.--Por Dios, gran theologo eres.

No querria yo çapatero tan argutivo

como tú. A la fe pues sabete que

passa eso comunmente el dia de oy. Y

ansi yo me lleué de seys beneffiçios

curados los frutos por pension cada año

_que montauan_ mas de treçientas mil

marauedises. Con esto sienpre despues

que mi amo murio vibi en Valladolid vna

villa[322] tan suntuosa en Castilla,

donde sienpre[323] reside la corte

real. Y tanbien concurren alli de todas

differençias de gentes, tierras y

naçiones por residir alli la Cançilleria

_audiençia principal del reyno_. Traya á

la contina muy bien tratada mi persona

con gran aparato de mula y moços. Y con

este fausto tenia cabida y conuersaçion

con todos los perlados y señores, y

por me entretener con todos con vnos

fingia negoçios, y con otros procuraua

_tenerlos_ verdaderos, propios o agenos.

En fin con todos procuraua tener que dar

y tomar, y ansi en esta manera de vida

passé mas de treynta años los mejores

de mi edad sobre otros treynta que en

seruiçio del obispo passé.

MIÇILO.--Por cierto no me pareçe esa

vida: sino morir.

GALLO.--En este tienpo yo gozé de muchas

fiestas, de muchas galas: y inuençiones.

Era de tanta dama querido, requerido

y tenido quanto nunca galan cortesano

lo fue. Porque demas de ser yo muy

auentajado y platico en la cortesania

tenia más, que era muy liberal.

MIÇILO.--Por Dios, bien se gastauan[324]

los dineros de la iglesia: que dizen los

predicadores que son hazienda de los

pobres.

GALLO.--Pues dizen la verdad; que porque

la hazienda de la iglesia es de los

clerigos se dize ser de los pobres porque

ellos no tienen ni han de tener otra

heredad: porque ellos suçedieron al tribu

de Leui: á los quales no dio Dios otra

posesion.

MIÇILO.--Por Dios[325], Gallo, mejor

argumentas tú que yo, y avn esa me parece

grandissima razon para que los señores

seglares no deuan lleuar los diezmos

de la iglesia, pues ellos tienen sus

mayorazgos y rentas de que se mantener.

GALLO.--Y avn otra mayor razon ay _para

eso_, y es: que los diezmos fueron dados

a los sacerdotes porque rueguen a Dios

por el pueblo, y por la administraçion de

los[326] sacramentos. Y ansi porque[327]

los seglares no son habiles para los

administrar, por tanto tengo yo[328] por

aueriguado que no pueden comer[329] los

diezmos. Y que ansi de todos los que

lleuaren seran obligados a restituçion.

MIÇILO.--O valame Dios, qué praticos

estais en lo que toca a la defensa destos

vuestros bienes y rentas tenporales, cómo

mostrais estar llenos de vuestra canina

cobdiçia. ¡Si la meytad de la cuenta

hiziessedes de las almas que teneis a

vuestro cargo!

GALLO.--Pues sienpre es esa vuestra

opinion, que los seglares _no_ querriades

que ningun clerigo tuuiesse nada, ni avn

con que se mantener.

MIÇILO.--Pues qué malo seria? Antes me

pareçe que les seria muy mejor, porque

más libremente podrian entender en

las cosas spirituales para que fueron

ordenados, sino se ocupassen en las

temporales; y avn yo os prometo que si

el pueblo os viesse que haziades lo que

deuidades a vuestro estado, que no solo

no os lleuassen la parte de los diezmos

que dezis que os lleuan, pero que os

darian mucho más. Y avn si bien miramos

el papa, cardenales, obispos, curas y

todos los demas de la iglesia[330], ¿cómo

hallas que tienen tierras, çiudades y

villas y rentas sino desta manera? Porque

los enperadores y reyes y prinçipes

passados vista su bondad les dauan quanto

querian para se mantener. Y pues ansi lo

tienen y poseen, ya que los que agora

son se lo quitasen ¿porqué con pleytos

y mano armada lo han de defender?[331].

Que estan llenos los consejos reales,

_audiençias_ y chançillerías de frayles y

clerigos; de comendadores y religiosos.

Que ya no ay en estos publicos _y

generales_ juizios otros pleytos en qué

entender sino en[332] eclesiasticos.

Veamos ¿si a Jesucristo en cuyo lugar

estan le quitaran la capa estando en el

mundo, defendierala en juizio o con mano

armada?

GALLO.--No, pues avn la vida no defendio,

_que antes la ofreçio de su voluntad por

los honbres_.

MIÇILO.--Pues por eso reniego yo de

vosotros[333] que todos quereis[334]

que os[335] guarden vuestros[336]

preuillegios y exençiones; ser tenidos

honrrados y estimados de todos, diziendo

que estais[337] en lugar de Cristo[338]

para lo que os[339] toca de vuestra[340]

propria estima y opinion, y en el

hazer vosotros[341] lo que soys[342]

obligados, _que es_ en el recogimiento

de vuestras[343] personas _y buena

fama y santa ocupacion_; y _en el_

menospreçio de las tenporales haziendas

_y posesiones_ no diferis[344] de los

más crueles tiranos soldados que en los

exerçitos ay.

GALLO.--Valame dios, quan indignado estas

contra los eclesiasticos que los conparas

con aquellos malos y peruersos y desuella

caras[345].

MIÇILO.--Por cierto avn no estoy en dos

dedos de deziros que avn soys peores,

porque soys mucho mas perniçiosos a toda

la republica cristiana con vuestro mal

exenplo.

GALLO.--¿Por que?

MIÇILO.--Porque aquellos no han hecho

profesion de ministros de dios como

vosotros, ni les damos a ellos de comer

por tales como a vosotros, ni ay nadie

que los quiera ni deua imitar como a

vosotros, y por tanto con sus vidas no

hazen tanto daño como vosotros hazeis.

Pues dezidme ¿teneis agora por cosa

nueua, que todo quanto los eclesiasticos

poseeis os lo dieron por amor de dios?

GALLO.--Ansi es verdad.

MIÇILO.--Pues claro está que todos los

verdaderos cristianos con tal condiçion

poseemos estos bienes tenporales que

estamos aparejados para dexarlos cada vez

que vieremos cumplir a la gloria y honra

de Jesucristo y a su iglesia y al bien de

su cristiandad.

GALLO.--Tú tienes razon.

MIÇILO.--¿Pues quanto mas de veras

lo debria de hazer el pontifiçe, el

cardenal, el obispo y ansi todos los

frayles y en comun toda la clereçia

pues se lo dieron en limosna, y lo

professan de particular profesion? Que a

ninguno dixo Cristo: si te demandaren en

juizio la capa, da capa y sayo? Que si

preguntamos al clerigo que si dixo Cristo

a él que no contendiesse en juizio sobre

estas cosas tenporales diria que no lo

dixo sino al frayle, y el frayle dize,

que lo dixo a los obispos y perlados

que representan los apostoles, y estos

diran que no lo dixo sino al papa que

representa en la iglesia su mesma diuina

persona, y el pontifiçe dize que no sabe

qué os dezis. Que a todos veo andar

arrastrados y desasosegados de audiençia

en audiençia, de juizio en juizio. ¿Qué

ley sufre que vn guardian o vn prior de

vn monesterio de San Francisco, ó de

Santo Domingo, o de San hieronimo trayga

vn año y diez[346] años pleyto en vna

chançilleria sobre sacar vna casa o vna

miserable viña _que dizen conuenirles por

vn su frayle conuentual_?

GALLO.--Ese tal pleyto no le trae el

prior ni el guardian, sino la casa.

MIÇILO.--No me digas, gallo, esas

niñerias. Pues quién paga el procurador

y al letrado y al escribano, y al que

lo soliçita? y avn como cosa a ellos

natural el pleytear tienen todos estos

offiçiales perpetuamente asalariados. O

dezidme, qué llaman en el monesterio la

casa? las paredes, piedras y texados?

Dexadme que esas cosas no son para entre

niños, y lo que peor es y cosa muy de

risa: que de cada dia buscais nueuos

juezes. Agora dezis que el Rey no es

vuestro juez, agora le quereis que os

juzgue, y os someteis a su tribunal.

No ay ley que os ligue ni Rey que os

subjete; _porque soys_ gente sin Rey y

sin ley. Que todo genero de animal hasta

las ranas tienen Rey y le demandaron a

Dios: y[347] vosotros los eclesiasticos

quereis vibir libres y exentos. Y ansi

es neçesario que quanto mas libres soys

seays mas peruersos, y ya quando os

sujetais a alguno dezis que ha de ser al

pontifiçe solo; y a este quereis por juez

porque esta muy lexos y muy ocupado; y

cometiendo la causa vos eligereis juez

que no os aya de matar.

GALLO.--Tú dizes, Miçilo, la verdad. Pero

¿qué quieres que se haga en tales tienpos

como estos en que estamos; que si alguno

el dia de oy es sufrido, manso y bueno

todos se le atreuen? cada vno piensa de

tomarle la capa, y avn algunas vezes es

çeuar la maliçia ajena. Quiero dezir: que

es dar ocasion con tanta mansedunbre a

que cada vno se atreua a tomarle lo suyo;

y avnque sea eso virtud euangelica pero

no sé si la podria sienpre executar el

honbre con prudençia euangelica avnque

más fuesse obligado a ella.

MIÇILO.--Mira, Gallo, si fuesse vn hombre

que tiene casa[348] hijos y muger de

mantener, con estado, si le tomassen lo

suyo, lo que con justo titulo posee,

no creo que seria prudençia euangelica

dexarlo perder. Pero tengo que este tal

ligitimamente lo puede cobrar; y si

puede por medios liçitos de justicia

defenderlo. Pero vn fraile, o perlado:

y qualquiera saçerdote que es solo: y

no deue tener, ni tiene cuydado de más

que de su persona, yo bien creo que

seria obligado a exerçitar esta virtud

euangelica.

GALLO.--Por dios, si los clerigos por ay

huuiessen de yr no abria honbre del mundo

que no mofasse dellos, y todo el vulgo y

pueblo los tuuiesse por escarnio y risa.

MIÇILO.--Por çierto más obligados son

todos los eclesiasticos, pontifiçe,

perlados, frayles y clerigos a Dios,

que no a los honbres: y más a los

sabios que a los neçios. Gentil cosa

es que el pontifiçe, perlados, frayles

y eclesiasticos dexen de hazer lo que

deuen al seruiçio de Dios y bien de sus

conçiençias, y _buen_ exenplo de sus

personas, y mejora de su Republica por lo

que el vulgo vano podria juzgar. Hagan

ellos lo que deuen y juzguen los neçios

lo que quisieren. Ansi juzgauan de Dauid

porque vaylaua delante del arca del

Testamento. Ansi juzgauan de Jesucristo

porque moria en la cruz. Ansi juzgauan a

los apostoles porque predicauan a Cristo.

Ansi juzgan agora a los que muy de veras

quieren ser cristianos menospreçiando

la vanidad del mundo: y siguiendo el

verdadero camino de la verdad. Y quién

ay que pueda escusar los falsos juizios

del vulgo? Antes aquello se deue de tener

por muy bueno lo que el vulgo condena

por malo: y por el contrario, quereislo

ver? A la maliçia llaman industria.

A la auariçia y ambiçion grandeza

de animo. Y al maldiziente honbre

de buena conuersaçion. Al engañador

injenioso. Al disimulador y mentiroso y

trafagador llaman gentil cortesano. Al

buen tranpista llaman curial. Y por el

contrario al bueno y verdadero llaman

simple. Y al que con humildad cristiana

menospreçia esta vanidad del mundo y

quiere seguir a Jesucristo dizen que se

torna loco. Y al que reparte sus bienes

con el que lo ha menester por amor de

Dios dizen que es prodigo. El que no

anda en trafagos y engaños para adquirir

honrra y hazienda dizen que no es para

nada. El que menospreçia las injurias por

amor de Jesucristo dizen que es cobarde y

honbre de poco animo[349]. Y finalmente

conuertiendo las virtudes en viçios, y

los viçios en virtudes, a los ruynes

alaban y tienen por bienauenturados,

y a los buenos y virtuosos vituperan

llamandolos pobres y desastrados. Y

con todo esto no tienen mala verguença

de vsurpar el nombre de cristianos no

teniendo señal de serlo. Pues pareçete,

Gallo, que porque el vulgo (que es la

muchedunbre destos desuariados que

hazen lo semejante) juzguen mal de los

eclesiasticos que menospreçien los bienes

tenporales y recoxan sus spiritus en la

imitaçion de _su maestro_ Cristo dexen de

hazer lo que deuen? Por çierto miserable

y desuenturado estado es ese que dizes

que tuuiste, ¡o Gallo! Pero dexado agora

eso, que despues bolueras a tu proposito:

dime yo te ruego, pues todo lo sabes:

quién fue yo antes que fuesse Miçilo? Si

tube esas conuersiones que tú?

GALLO.--Eso quiero yo para que me puedas

pagar el mal que has dicho de mí.

MIÇILO.--Que dizes entre dientes? Por qué

no me hablas alto?

GALLO.--Dezia que mucho holgaré de te

conplazer en lo que me demandas: porque

yo mejor que otro alguno te sabre dello

dar razon. Y ansi has de creer, que

todos passamos en cuerpos como has oydo

de mí. Y ansi te digo que tú eras antes

vna hormiga de la India que te mantenias

de oro que acarreauas del çentro de la

tierra.

MIÇILO.--Pues desuenturado de mí, quién

me hizo tan grande agrauio que me

quitasse aquella vida tan bienauenturada

en la qual me mantenia de oro, y me truxo

a esta vida y estado infeliz, que en esta

pobreza de hanbre me quiero finar?

GALLO.--Tu auariçia agrande y insaçiable

que a la contina tuuiste te hizo que de

aquel estado viniesses a esta miseria,

donde _con hanbre_ pagas tu pecado.

Porque antes auias sido aquel auaro

mercader ricacho, Menesarco, deste pueblo.

MIÇILO.--Qué Menesarco dizes? Es aquel

mercader a quien lleuaron la muger?

GALLO.--Verguença tenia de te lo dezir.

Ese mesmo fueste.

MIÇILO.--Yo he oydo contar este

aconteçimiento de diuersas maneras a mis

vezinos: y por ser el caso mio deseo

agora saber la verdad: _por tanto_

ruegote mucho que me la cuentes.

GALLO.--Pues me la demandas yo te la

quiero dezir, que mejor que otro la sé.

Y ante todas cosas sabras que tu culpa

fue porque con todas tus fuerças tomaste

por interes saber si tu muger te ponia

el cuerno. Lo qual no deuen hazer los

honbres, querer saber ni escudriñar en

este caso mas de aquello que buenamente

se los ofreçiere a saber.

MIÇILO.--Pues en verdad que en ese caso

avn menos debrian los honbres saber de lo

que a las vezes se les trasluze y saben.

GALLO.--Pues sabras que en este pueblo

fue vn _hombre_ rico saçerdote y de

gran renta: que por no le infamar no

dire su nonbre. El qual como suele

aconteçer en los semejantes siendo ricos

y regalados, avnque ya casi a la vejez

como no tuuiesse muger propria compró vna

donzella que supo que vendia vna mala

madre: en la qual ovo vna _muy_ graçiosa

y muy hermosa hija. A la qual amó como a

si _mesmo_, como es propria passion de

clerigos: y criola en todo regalo mientra

niña. Y quando la vio en edad razonable

procuró de la trasegar porque no supiesse

a la madre. Y ansi la puso en compañia

de Religiosas y castas matronas que la

ordenassen[350] en buenas costunbres:

porque pareçiesse a las virtuosas y no

tuuiesse los resabios de la madre que

vendio por preçio la virginidad que

era la mas valerosa joya que tubo de

naturaleza.

Enseñola a cantar y tañer diuersas

differençias de instrumentos de musica:

en lo qual fue tan auentajada que cada

vez que su angelical voz exerçitaua

aconpañada con vn suaue instrumento

conuertia los hombres en piedra, o

encantados los sacaua fuera de si, como

leemos de la vihuela de Horpheo que a

su sonido hazia vaylar las piedras de

los muros de Troya. En conclusion la

donzella se hizo de tan gran velleza,

graçia y hermosura, en tanta manera que

no auia mançebo en nuestra çiudad por

de alto linaxe que fuesse que no la

deseasse y requiriesse auer por muger.

Y tus hados lo queriendo, vuscando su

padre vn honbre que en virtud y riquezas

se le igualasse te la ofreçio a ti. Y

tú avnque te pareçio hermosa donzella

digna de ser deseada de todo el mundo:

como no fuesse menor tu cobdiçia de auer

riquezas que de auer hermosura: por

añadirte el buen clerigo la dote a tu

voluntad la açetaste. Y luego como fueron

hechas las bodas, como suele aconteçer

en los semejantes casamientos que se

hazen más por interes mundano que por

Dios, Satanas procuró reboluerte por

castigar tu auarienta intençion. Y ansi

te puso vn gran pensamiento de dezir que

tu muger no te guardaua la fe prometida

en el matrimonio. Porque despues de ser

por su hermosura tan deseada de todos,

por fuerça te pareçia que deuia seguir

la naturaleza y condiçion de su madre.

Despues que passados algunos dias que

se murio tu suegro, con cuya muerte se

engrandeçio[351] tu posession avnque

no tu contento, porque de cada dia

creçian mas tus zelos y sospecha de la

castidad de tu Ginebra, la qual con su

canto, graçia y donayre humillaua el

çielo. ¡O quantas vezes por tu sosiego

quisieras más ser casado con vna negra

de Guinea que no con la linda Ginebra!

Y principalmente porque suçedio que

Satanas despertó la soñolienta affiçion

que estaua adormida en vno de aquellos

mançebos, generoso y hijo de algo de

quien fue seruida Ginebra antes que

casasse. El qual con gran continuaçion

tornó a la requerir y passear la calle

soliçitandole la casa y criados. Pero a

ella poco la mouio porque çiertamente

te amaua a ti: y tanbien porque ella

conoçia tu amor y cuydado[352] en la

guardar. Pues como tú viniesses acaso

a tener notiçia de la intinçion del

mançebo: porque tu demasiada sospecha y

zelos te lo descubrio: procuraste vuscar

algun medio por donde fuesses çierto

de su fidelidad. Y ansi tu diligençia

y soliçitud te truxo a las manos vna

injeniosa y aguda muger gran sabia en las

artes magica y inuocaçion de demonios.

La qual por tus dones se comouio a tus

ruegos: y se ofreçio a te dezir la

verdad de lo que en Ginebra huuiesse. Y

ansi començando por sus artes y conjuros

halló solamente que a ti solo tu Ginebra

tenia fe. Pero tú çiego de tu passion

porfiauas que amaua mas a Liçinio, que

ansi se llamaua el mançebo. Y la maga

avn por mas te asegurar vsó contigo de

vna admirable pruelba. Y fue que ella

tenia vna copa que obo dedemonio por la

fuerça de sus encantamentos: la qual auia

sido hecha por mano de aquella gran maga

Morganda: la qual copa tenia tal hado:

que estando llena de vino si beuia honbre

al qual su muger le era herrada se le

vertia el vino por los pechos y no beuia

gota. Y si su muger le era casta beuia

hasta hartar sin perder gota. De la qual

tú beuiste hasta el cabo sin que gota se

perdio[353]. Pero avn no te satisfaziendo

desta prueba le demandaste que te mudasse

en la figura y persona del mançebo

Liçinio, que la querias acometer con

prueba que se çertificasse mas su bondad

_por tu seguro_; y ansi fingiendo en tu

casa que auias de caminar çierta xornada,

que serían[354] quinze dias de ausençia,

la maga te mudó en forma y persona de

Liçinio, y ella tomó[355] figura de vn su

paje. Y tomando en tu seno muy graçiosas

y ricas joyas que huuiste de vn platero

te fueste para Ginebra a tu casa la qual

avnque estaua labrando _ocupada en sus

labores_ rodeada de sus donzellas, por

ser salteada de tu adultero deseo fue

turbada toda su color y agraçiado rostro.

Y ansi con el posible desdeño y aspereça

procuró por aquella vez apartarte de si

dandote señas[356] de desesperaçion. Pero

continuando algunas vezes que para ello

hallaste oportunidad te oyo con alguna

mas paçiençia. Y vista tu inportunidad

y las joyas que le ofreçias: las quales

bastan a quebrantar las diamantinas

peñas: bastaron en ella ablandar hasta

mostrar algún plazer en te oyr. Y de

alli con la continuaçion de tus dadiuas

y ruegos fue conuençida a te faboreçer

por del todo no te desesperar. Y ansi vn

dia que llorauas ante ella por mitigar

tu pasion comouida de piedad te dixo:

Yo effetuaria tu voluntad _y demanda_,

Liçinio, si fuesse yo çierta que no lo

supiesse nadie. Fue en ti aquella palabra

vn rayo del çielo del qual sentiste tu

alma trespasada. Y subitamente corrio

por tus huesos, venas y nieruos vn yelo

mortal que dexó en tu garganta elada la

boz, que por gran pieza no podiste hablar.

Y quitando a la hora la maga el velo del

encanto de tu rostro y figura por tu

importunidad, como vio tu Ginebra que

tú eras Menesarco su marido, fue toda

turbada de verguença: y quisiera antes

ser mil vezes muerta que auer caydo en

tan grande afrenta. Y ansi mirandote

al rostro muy vergonçosa, solamente

sospiraua y sollozcaua conoçiendo su

culpa. Y tú cortado de tu demasiada

diligençia solamente le podiste responder

diziendo: De manera, mi Ginebra, que

venderias por preçio mi honrra si

hallasses comprador. Desde aquel punto

todo el amor que te tenia le conuertio en

venenoso aborreçimiento. Con el qual no

se pudiendo sufrir, ni fiandose de ti, en

viniendo la noche tomando quantas joyas

tenia, lo mas secreto que pudo se salio

de tu casa y se fue a vuscar al verdadero

Liçinio cuya figura le auias representado

tú: con el qual hizo verdaderos amores

y liga contra ti por se satisfazer _y

vengar_ de tu neçedad. Y ansi se fueron

juntos gozandose por las tierras que mas

seguras les fueron: y a ti dexaron hasta

oy pagado y cargado de tus sospechas

y zelos. El qual veniste a tan grande

estremo de afrenta y congoja que en breue

tiempo moriste[357]: y fueste conuertido

en hormiga y despues en Miçilo venido en

tu pobreza y miseria, hecho castigo para

ti y exemplo para otros.

MIÇILO.--Por cierto eso fue en mí bien

empleado: y ansi creo que de puro temor

que tiene desde entonçes mi alma no me

ha sufrido casarme. Agora prosigue yo te

ruego, Gallo, en tu transformaçion.

GALLO.--Pues emos començado a hablar

de los philosophos deste tiempo, luego

tras este de quien emos tratado hasta

aqui te quiero mostrar de otro genero de

honbres en este estado: del qual yo por

transformaçion partiçipé. En cuyo pecho

y vida veras vn _admirable_ misterio o

modo de vibir sin orden, sin prinçipio,

sin medio y sin fin. Sin cuenta passan

su vida, su comer, su beber, su hablar

y su dormir. Sin dueño, sin señor, sin

Rey. Ansi naçen, ansi viben, ansi mueren,

que en ningun tiempo piensan que ay otra

cosa más que naçer y morir. Ni tienen

cuenta con çielo, ni con tierra, con

Dios, ni con Satanas. En conclusion, es

gente de quien se pueden dezir justamente

aquellas palabras del _poeta_ Homero:

Que son inutil carga de la tierra[358].

Estos son los falsos philosophos que los

antiguos pintaban con el libro en la mano

al reues. Y pues pareçe que es venido el

dia, en el canto que sigue se prosiguira.

_Fin del terçero canto del gallo._

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 214 / 605 题