_Como el húngaro lo vendio á los soldados
y lo que le acaescio con ellos._
GALLO.--Dende á pocos días suscedio que
unos dos mancebos se determinaron de ir
en Alemania que al presente estaba en
diferencia de guerra y disencion con las
señorías de Italia y querían ir á tomar
sueldo para defender la parcialidad que
mejor lo pagase.
MICILLO.--¡Oh! válame Dios, que donoso
interes para ir á pelear; paresce
verdaderamente á los letrados que en
Corte del Rey toman sueldo é salarios
de señores obligandose á los defender
cualesquiera pleitos que se le ofrezcan,
aunque sean sin justicia ni razon.
GALLO.--Mas lo mismo es, porque se
obligan de vejar con todas cautelas á
las partes contrarias que les pidan ante
cualquier juez.
MICILLO.--¡Oh! poderoso Dios, qué
seguridad de ánimas; pues di, Pitágoras,
¿pues qué te acaescio?
GALLO.--Estos mancebos me compraron para
levar su fato y dispuestos para se partir
cargaronme todas sus ropas y fardaje, y
por sobrecarga echaronme encima una mujer
que sacaron de con su marido para que en
el real ganase para ayuda de sus juegos
y glotonería, y como asno lo hube de
sofrir. ¡Oh! Dios inmortal, qué vida tan
trabajada y quién lo hubiese de contar lo
que pasaban y por el camino los robos,
los hurtos, los desafueros que hacían á
los venteros y caminantes, las sinrazones
que hacían á los labradores, las
blasfemias y reniegos, los adulterios,
los sacrilegios, ¿quién te lo hubiese de
decir? en un año no te acabaría de contar
todas sus maldades y todo lo que hacían;
enseñaban á la pobre mujer que levaban,
cómo se había de haber con los hombres
que se la ofreciesen en conversacion,
cómo los habia de atraer ansi y cómo los
había de robar y despues de despojados
cómo se habia de descabullir dellos;
inventaban ellos entre sí nuevas maneras
de fieros para blasfemar y espantar
hombres; en conclusion, ellos se iban
emponiendo en todo género de maldad
y bellaqueria. Llegados al ducado de
Sajonia fueles necesario de me vender.