_Como los soldados lo vendieron á unos
alemanes que iban á Roma y lo que cuenta
por el camino; cosa de notar._
GALLO.--Puesto por obra de me vender
por alguna necesidad me compraron unos
alemanes que á título de peregrinacion
iban á un negocio á Roma y yo pense de
nuevo resucitar cuando me vi escapado
de las manos de tan mala gente porque
me temía mucho que por su maldad había
Dios de permitir en nosotros algun mal
acaescimiento. En fin, con la ayuda de
Dios comenzamos nuestro viaje, y más
que tenía yo mucho deseo de ir á Italia
porque despues que yo fue Pitágoras no
había vuelto por allá y por ver las
novedades que de allá contaban todos los
que de allá venian, y iba muy contento
porque ya había cristiandad y residia
un Pontifice de toda la monarquia en
la ciudad de Roma y todas las cosas de
la gobernacion y templos y sacreficios
eran mudados. Pues una mañana, ya que
comenzaba á salir el sol, ibamos por
una deleitosa floresta de muy hermosas
huertas de fresca arboleda; iban por alli
mis dos buenos amos á veces contando,
de la manera que habían de tener en
su negociacion en llegando á Roma,
cómo habian de verse con el Papa en la
expedicion de las bulas; hablaban de
un Cardenal que tenía el cargo de los
despachos; decian no sé que, el uno que
llamaban abreviador; en cuanto yo pude
colegir de la calidad del negocio alcancé
que era una dispensacion para que se
pudiesen casar dos grandes señores de
aquella tierra, que no lo podian hacer
por ser parientes dentro en el cuarto
grado; concertaban entre sí que llegados
á Roma y presentada su aplicacion ante
los oficiales del papa no le habian de
decir la calidad de las personas, si no
solamente los nombres.
MICILLO.--Dime, Gallo, ¿porque se fengían
y trataban ansí?
GALLO.--No se declaraban del todo ellos,
mas sigun yo conosci de sus pláticas,
creo que fue porque si dijeren al Papa
ó á los oficiales ó aquellas personas
con quien habian de dispensar que eran
señores de mucha calidad y valor, les
llevarian mas cuantía de maravedís por
la dispensación, á tanto que decian
que si salian con su propósito sin ser
descubiertos que no les haria de costa
más de cien ducados y que si supiesen la
verdad de la calidad de las personas les
costaría más de seis mill ducados.
MICILLO.--¡Oh; nefandisimo género de
simonia, que en las cosas de la Iglesia
que va tanto interes á nuestra salud
no haya otra mayor dificultad para las
alcanzar si no es añadir dinero.
GALLO.--Despues que hubieron bien
concertado su negocio vinieron de platica
en platica á tratar de la gran suma de
dinero que se consumia en Roma; hablaban
de las riquezas que tenía el Papa, de
las posesiones de los Cardenales y de
los tesoros que habia entre los obispos
y oficiales que trataban este género de
contratacion.
MICILLO.--Mira, Gallo, avisote no hables
de la Iglesia ni de las cosas sagradas
de la cristiandad; ¿de qué te ríes, que
paresce que burlas de mí?
GALLO.--Ríome de que me acuerdo que
llegando ellos á este paso yo iba tan
atento á su plática que descuidado
cai en un charco y me hinchí de lodo,
y viniendo ansi por nuestro camino
hubieron nos de alcanzar dos hombres
que en su representacion parescian
ser gente de bien, y como llegaron á
nosotros saludaronse entre sí y dijeron
el uno dellos: razon es que no perdamos
vuestra compañia y conversación, pues
Dios nos ha juntado; y apeados de sus
cuartagos ataron los cabestros á mí y
mandáronnos andar delante; uno de mis
amos les preguntó que dónde era su viaje;
respondiéronle que una ciudad de los
confines de Italia, de la señoria del
Papa y que venian de complir un voto que
habian hecho por devocion, y era ir á ver
el cuerpo de Santa Ana, madre de Nuestra
Señora, é que la mostraban los alemanes
en Dura, ciudad en Alemania, que por una
pequeña limosna voluntaria concedia el
Papa muchos años de perdon. Dijo mi amo:
ya somos nosotros estados ahí é tenemos
con esa señora gran devocion porque nos
ha hecho grandes mercedes. Respondio el
italiano: basta que sea haber trabajado
en venirla á vesitar; mas yo no sé si
esté aquí ó si esté mas de verdad en
Leon de Francia, porque lo mesmo dicen
que está alli en Nápoles, y como dicen
muchas veces estas cosas nos hacen perder
la devocion á los cuerpos santos, porque
por estas diferencias les dejamos de
hacer la veneracion debida, sospechando
que hagamos á cuerpos que debemos
maldecir en lugar de santificarlos.
Respondió mi amo: verdad dices, mas luego
sacamos cuál sea el verdadero de los
milagros que hacen en cuerpos enfermos
y en personas necesitadas, y tambien el
Papa concede sus indulgencias adonde
está persuadido por buena información
que esté lo verdadero y veda que se
publique lo que no fuere ansi. Dijo el
italiano: pues decirme, señor, ¿y no
dió tambien perdones para Francia como
para Dura? y pues se precian en Roma de
tener la cabeza de San Juan Bautista,
¿por qué se consiente que tambien se
publique que esté en Francia en la ciudad
de Aniañes? y si fue un prepucio el que
circundaron á Jesu Cristo, ¿por qué se
precian los cristianos de tener tres: uno
en Roma, y otro en Brujes y otro en la
ciudad de Unberes (_sic_). Con una cosa
me consuelo, que conozca Dios mi sana
intencion y que no sea dado á mi hacer
bastante informacion de lo verdadero para
evitar la idolatria; pecan los principes
que lo consienten por sus particulares
intereses; mas dejemos agora esto, que es
muy larga cuestion; yo os quiero hacer
saber que entre otras cosas notabres que
yo vi en la iglesia de Santa Ana en Dura,
que en un altar junto á la madre vi á
Nuestra Señora la madre de Dios tan al
natural de una linda mujer en una imagen
que con todas las partes de su rostro
y cuerpo mostraba estar viva; en sola
una cosa me descontentó, que es en los
vestidos que tenía, porque de creer es
que fuese ella la más honesta que en el
mundo nunca mujer nasció ni fue; pues
no sé porqué la atavian los cristianos
tan deshonestamente con unos carmesis
y brocados cuchillados de colores y
puestos que reprueban aun las mujeres por
mostrarse honestas en si. Esto queria yo
qu'el pueblo cristiano mirase sin pasion
ni boba aficion é se piensen mas la
servir si la pintan y la visten en hábito
que por la reverencia que le debo quiero
callar; con unas mangas acuchilladas y
llenas de bocadillos y con colores de
afeites en el rostro y con grandes pechos
descubiertos y con camisas rayadas y
polainas muy galanas y polidas, y dicenme
que en España son en esto muy demasiados,
porque les ponen unos verdugados que usan
allá y unos rebociños en el cuello y
otras cosas deshonestas que fuerzan á los
hombres á pecar teniendo con las tales
imagines poca reverencia y devocion, y
acaesce muchas veces que si un pintor ha
de pintar una imagen de Nuestra Señora ó
de la Madalena, toma ejemplo de alguna
mujer deshonesta ramera la qual tiene
puesta delante por muestra de su labor y
pintura; yo no digo esto de mí, porque en
la verdad yo lo he visto. Dijo mi amo;
en este caso solamente tienen la culpa
los obispos porque en sus obispados no
vesitan ni proveen estas cosas, pues nos
va en ellas tan gran parte de nuestra
cristianidad, no se habian de descuidar
con sus regalos y deleites y con sus
rentas y tesoros, los cuales habiendose
de gastar juntamente con todas las rentas
de toda la Iglesia, digo del Papa y de
los Cardenales y obispos y todas las
otras dinidades con los pobres y otras
muchas obras de caridad, y consumenlas
en juegos, en banquetes y fiestas y
otros muchos deleytes del mundo, que yo
no digo, que solo en decirlo me paresce
seria deshonesto y sin tener memoria del
morir ni de la estrecha cuenta que han de
dar á Dios, porque me paresce á mi que
pues los obispos son obligados á visitar
cada año su obispado y no lo visitan,
sino repelanlo, no quedando mejor que
de antes; por el mismo caso ansí habian
de ser obligados los Papas á visitar su
papazgo de dos en dos años, porque de
contino se pierden las ovejas por el
descuido del pastor; antes son ellos
en ocasion de perderlas y destruirlas
desasosegandolas con guerras y tumultos,
tiranizando en la cristiandad con mayor
crueldad que todos los Dionisios juntos
tiranizaron en su tiempo; por cierto
yo querría ser dos años Papa y no mas
porque en estos yo pornia en orden el
Pontificado y lo haría tan ejemplo y
regla de Cristo y de sus apóstoles
que ninguno le viese que se quejase.
Respondio el italiano: ¡ay, señor! por
amor de Dios que no lleveis tal carga
acuestas porque yo os doy mi fe que es
la más incomportable que nunca hombres
pudieron sufrir, ni tenga ninguno envidia
á sus deleites ni banquetes y placeres,
porque os doy mi fe que desde el Papa
hasta el muy mísero sacristan viven
en contina miseria y dolor; tomense
para si sus placeres y pasatiempos los
obispos si juntamente con ellos han de
rezar por toda su familia, emitar á
los apostoles en cuyo lugar vinieron á
suceder y á lo qual cumplir con lo que
denota su habito obispal; que aquella
túnica blanca lavada, limpia, blanca, sin
mácula hecha á ejemplo de pueblo[293];
¿qué sinifica la mitra con dos cuernos
si no el cuidado que han de tener en
declarar al pueblo ambos testamentos
Viejo y Nuevo? qué denotan los guantes
limpios en sus manos? la administracion
pura de los sacramentos; ¿qué los zapatos
que le calzan en los pies? la vigilancia
de su gley; ¿qué la cruz é báculo que
le dan en la mano? la Vitoria y triunfo
de los humanos afetos; y lo mismo es al
Cardenal; ¿no os paresce que el que
debe tener esto de contino en su pecho
y consideracion que tiene trabajo?
pues alléganse á esto otros dos mill
embarazos de la vida que á un momento
no le dejan descansar el ánima, porque
la trae solicita en mill cuidados que
le menoscaban la vida: la visitacion de
su obispado, el examen de sus curas é
beneficiados los quales han de encargar
la administracion de su iglesia y ánimas
de sus feligreses; la visitacion de los
pobres y destribucion de sus bienes;
aquel contino despachar negocios para la
Corte romana é imperial, aquel asestir á
pleitos que les ponen en las dinidades
é pensiones; ¡oh Dios inmortal! pues
tambien tienen ellos sus prestamos y
censuras de las quales demandan prestados
á nunca volver; pues ¿qué trabajo tienen
en las judicaturas de todo el día, oyendo
quejas é pleitos de agraviados; con todos
ha de complir, á todos ha de responder, á
todos ha de satisfacer, á ninguno ha de
inviar quejoso, sino á todos contentos y
satisfechos. Pues vengamos al descanso
y deleite del Papa; por cierto si bien
considerase su dolor y trabajo contino,
no hay hombre de sano juicio que un dia
le pudiese sufrir, ni aunque se le diesen
con toda la posesion y mando de universo
mundo no le querria tomar por un momento;
mas la desordenada codicia que agora
reina en nuestras ánimas causa en todos
tan gran ceguedad que no hay quien mire
con ojos libres su tan trabajada carga
é la repudie y la eche de sí; ¡oh! qué
trabajo considerar que ya no se abscondan
los hombres como hacian en otro tiempo
los santos por no ser Pontífices, mas
antes hay ya quien mucho antes que vaque
lo negocia con sobornos inlícitos y si
menester es con yerbas le aben (_sic_)
antes, y que no hay uno en toda la
cristiandad de quien se presuma que si
se lo diesen no lo tomaria. Pues si se
ponen á considerar que tiene el Papa las
veces de Cristo y que está puesto en su
lugar en el mundo y que le debe remedar y
seguir en la pobreza, en los trabajos, en
la dotrina, en la cruz, en el menosprecio
del mundo, en las continas lágrimas, en
los ayunos, en las oraciones, en los
sospiros, en los sermones, en otras
dos mill fatigas, decirme ¿quien le
querrá? ¿quien le tomará? y esto no es
nada en comparacion de lo que á esto se
les allega: aquella guarda de tesoros;
aquella conservacion de honras, aumentar
las vitorias, acrecentar los oficios
y multiplicar las dispensaciones,
engrandecer las rentas, ensanchar las
indulgencias, proveerse de caballos y
mulas, de grandes familias y criados,
que conoscer de nuevo tantos escritores,
tantos notarios, tantos abogados, tantos
fiscales, tantos secretarios, tantos
caballerizos, tantos despenseros; á todos
ha de mirar é favorescer, con todos ha de
cumplir, á todos ha de pagar con proveer
al uno el obispado, al otro el abadia, al
otro el beneficio, al otro la canonjía,
é la dinidad, por pagar sus servicios;
pues ¿qué trabajo es el despachar cada
día los indultos, las indulgencias,
las compusiciones, las espetativas,
los entredichos, las suspensiones, las
citaciones y descomuniones? Por cierto
que me paresce á mí que por penitencia
no lo habia un bueno de tomar á cargo é
ya no es tiempo sino que todos trabajen
é rueguen por el Pontificado, porque
ya no es tiempo que los Papas hagan
milagros como los santos lo hacian
antiguamente, ni ya enseñan al pueblo
porque es trabajoso, ni declararán las
Sagradas Escrituras porque es de maestros
de escuelas, ni lloran porque es de
mujeres, ni consienten en su casa pobreza
porque es gran miseria; procuran siempre
vencer porque es gran vileza ser vencido;
seguir la cruz es gran infamia; huir
cuanto pueden de la muerte porque les
es el morir muy amargo. Pues si algunos
soberbios papas acaesce predominar en la
monarquia del mundo, ¡oh! Dios inmortal,
qué trabajo incomplensible tienen en
conservar su ruin vida con sus odios,
enemistades é sediciones; para salir
con su tirania hacen grandes ligas con
soldados, con tiranos y robadores,
los cuales les hagan espaldas y los
favorezcan y defiendan, y para estas
cosas echan susidios, bulas, indulgencias
y préstamos; vereislos tan solícitos y
tan cuidadosos en recatarse de todos,
en no se fiar de alguno; todos le son
enemigos y le cavilan la vida; uno le da
el veneno; otro le procura matar porque
suceda su patron; ¡oh! qué trabajo,
¡oh! qué fatiga, ¡oh! qué curiosidad
vana, ¡oh! qué costosa vida, ¡oh! qué
desabrida muerte, ¡oh! qué infernar
de ánima é martirizar del cuerpo; de
verdad os digo, señor, y creame quien
quisiere, que no tengo mas que os decir
sino que me quiero ser mas esto poco que
me soy con no tener más cargo de mi, ni
de más tengo de dar cuenta á Dios que
ser cualquiera destos papas que agora
se ofrecen, porque con sus trabajos é
cuidados yo no podía mucho vivir; tómelo
quien quisiere que ni á mi me lo dan, ni
yo lo demando, ni yo lo querria. Como el
italiano acabó su tragedia dijo mi amo:
por Dios, señor, que teneis mucha razon;
que es gran trabajo su vida; buena sin
alguna comparacion; si la hacen mala
porque viven siempre en sobresalto y
desasosiego, muriendo siempre sin nunca
vevir. Estas cosas y otras semejantes
iban [pa]sando tiempo por aquella
floresta y ya iba calentando el sol, por
lo cual procuraron darse alguna priesa
por llegar á comer á un lugar que cerca
estaba.
MICILLO.--Admirado me tienes ¡oh!
fortunuoso Pitágoras con tan inumerables
trabajos y tan bien representados que
con mis mismos ojos me los haces ver;
basta que me pensaba yo que esos
grandes Pontífices se tenian la suprema
felicidad, porque pensaba yo que los
grandes Pontífices junto con los grandes
tesoros y riquezas y el gran mando no
tenian que desear otra cosa alguna. Agora
que tengo visto su dolor paresceme que
ellos viven en el estado mas misero de
los mortales. Prosigue por amor de mi y
acaba tu tragedia como mientras fueste
asno, ¿que te sucedio?
GALLO.--Pues llegado al lugar, lo
primero que se proveyó en entrando en la
posada fue dar á nosotros las bestias
de comer; fueron luego muy llenos los
pesebres, donde matamos nuestra hambre
del caminar; despues se salieron ellos á
un portal fresco donde con mucho placer
les aparejan su comer; por estar yo lejos
de su mesa y porque venia cansado no
oi nada de lo que en la mesa pasó; mas
despues que todos hubimos reposado y que
fue caida la siesta despedieronse los
italianos de nosotros diciendo que iban
por otro camino á su tierra, demandada
licencia de los compañeros, saludandose
se fueron con Dios; nosotros tambien,
pagada la huéspeda, comenzamos nuestro
camino. Pierres, que ansi se llamaba
uno de los dos mis amos dijo á Perequin
que ansi se llamaba el otro: hermano
Perequin, si mi juicio no me engaña en
pronosticar...