LA PARTIDA DEL VISREY

El señor visrey partio de Napoles,

domingo a medio dia, ocho de nouiembre,

acompañado de todos estos caualleros e

otros muchos principales e perlados e

señores que en la tierra quedaron, entre

los quales, fue el cardenal de Sorrento,

el arzobispo de Napoles, el principe de

Visiñano, el príncipe de Melfa, el duque

de Ferrandino, el señor Prospero, el

duque de Bisella, el duque de Atria, el

conde de Soriano, el conde de Matera, el

conde de Chariata, el conde de Trauento,

el almirante Villamarin, el marques de

Layno, el conde de Marco e muchos otros

caualleros. En estos que aqui se nombran

que quedaron hay muchos de los que en

el tratado hallemos continuado en las

fiestas nombradas; los quales son el

marques de Nochito, el duque de Bisella,

el duque de Ferrandina, el conde de

Marco, el conde de Sarno, el conde de

Trauento, el almirante, el cardenal don

Carlos de Aragon.

En las casas del principe de Salerno

estauan las señoras reynas de Napoles

con sus damas, doña Juana Castriote, la

duquesa de Grauina, doña Maria Enriquez,

doña Maria Cantelmo, doña Porfida, doña

Angela Villaragut, doña Juana Carroz,

doña Violante Celles, la señora Diana

Gambacorta, la señora Maruxa, la marquesa

de Layno, la marquesa de Toralto e otras

muchas damas.

En Castel Novo estaua la visreyna e su

hermana, la condesa de Capacho muger del

almirante, su hermana la muger de don

Alonso de Aragon, e otras muchas señoras.

En casa del conde de Trauento estaua

la condessa e su hermana la condessa

de Terranoua e sus hijas, la marquesa

de Nochito, la condessa de Soriano, la

condessa de Matera e otras muchas señoras.

En casa de la señora duquesa de Milan la

señora su hija doña Bona, la duquesa de

Trayeto, la señora Isabel, la señora doña

Maria de Aragon, la Griega e las otras

damas de la señora duquesa e la condessa

de Marco.

En casa de la marquessa de Pescara estaua

la marquesa, e la marquesa del Guasto,

la marquesa de la Padula, la condessa de

Benafra, doña Castellana muger de Antonio

de Leyua, la marquesa de Vitonto, la

duquesa de Franca Vila.

En casa de madame Andriana estaua ella e

su hija e doña Maria Dalise e las hijas

de Cario de Fango.

LO QUE DESPUES DE PARTIDO EL VISREY

SE SIGUIO E LO QUE FLAMIANO HABLÓ A

VASQUIRAN DESPIDIENDOSE DEL.--DONDE EL

AUTOR TORNA A USAR EL ESTILO PRIMERO DE

LOS NOMBRES FENGIDOS.

Las otras damas que en aquel dia houo

no se nombran aunque fueron muchas,

mas no hazen al proposito de nuestro

tratado porque en él no se han hallado.

Partido el visrey quedaron alli algunos

caualleros por algunos negocios que les

cumplian o satisfazian, entre los quales

quedó Flamiano por poderse despedir de

Vasquiran más a su plazer, él queriéndose

partir començo a hablar con Vasquiran

desta manera:

Agora, Vasquiran, conozco que mi vida es

poco o durará poco, porque dos cosas que

viua la sostenian agora la acaben; la

vna era tener yo esperança de ver a mi

señora Belisena que della era señora, la

otra era tu compañia e conuersacion que

a los males della ponia consuelo. Pues

agora el ausencia apartandome dos bienes

tan grandes no puede sino encausarme dos

mill males mayores, por donde conozco en

mi que me acerco a la muerte, apartandome

de ti. Una cosa te suplico, que no te

enojes de escriuirme, por que yo sé que

poco te durará tal fatiga. E si de mi

fuere lo que pienso que será, ruegote

que este amor tan grande que agora nos

sostiene e conserua en tanto estremo de

bien querer, que de tus entrañas no lo

dexes amenguar ni venir a menos, como

muchas vezes acontece, segun yo te lo he

escripto contradiciendote; mas ante te

suplico que en el pligo de tus lastimas

lo envueluas, para que con aquellas, de

mi te duelas como dellas hazes. Esto

te pido no por darte a ti fatiga como

dello recibiras, mas por el consuelo que

mi alma recebira de ver la memoria que

de mi tienes, e plega a nuestro Señor

que en ti dé tanto consuelo e alegria

quanto yo desseo e tú has menester. No me

cuentes esto a pobreza de animo, porque

parecen palabras en algo mugeriles, ante

lo atribuye a lo qu'es razon, porque lo

mucho que tu ausencia me lastima, la poca

esperança que de vida tengo me lo haze

dezir. Suplicote que en tanto que aqui

estaras no dexes de visitar a mi señora

Belisena, porque sola esta esperança me

dara esfuerço para lo que me quitará

la vida, que será poder caminar donde

de su presencia me alexase. No quiero

más enojarte con mis fatigas, pues que

siempre desseé complazerte con mis

seruicios, sino que me encomiendo a ti, e

te encomiendo a Dios.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 170 / 605 题