Muchos dias ha, Flamiano, que conozco
en tus meneos lo que el desuario de tu
pensamiento te ha puesto en la voluntad;
e no creas que muchas vezes dello no
haya recebido enojo, e algunas han sido
que me han puesto en voluntad de dartelo
a entender, sino que mi reputacion e
honestidad me han apartado dello, e aun
en parte el respecto de la buena figura
en que tu discrecion hasta agora he
tenido. Mas pues que tu atreuimiento
en tal estremo te ha traydo, que en
mi presencia tu fantasia hayas osado
publicar, forçado me será responderte,
no lo que dezirte queria segun mi
alteracion, mas segun la vanidad de tu
juyzio merece. Lo qual aunque consejo te
parezca deues tomar por reprehension;
e digo que no te acontezca semejante
pensamiento poner en parte differente de
ti, donde no puedas menos hazer de verte
cada hora en infinitas necessidades e
al fin sin ver cabo á lo que desseas,
que lo hayas de ver de tu vida y de tu
honrra. Mas razon seria que primero
ygualasses la medida donde bastas llegar
con el merecer, que no que publicasses
do querrias subir con el dessear e aun
alli, segun se suele, hallarás tarde el
contentamiento que el deseo querria.