FLAMIANO

Mis ojos, señora, que de mis males han

sido la causa, no tuvieron juyzio más

de para miraros e ver las perficiones

que Dios en vos puso, para que viendoos

pusiesen mi corazon en el fuego que

arde; llegada alli vuestra figura, no

pudo menos hazer de lo que ha hecho. Mi

saber no pudo ser tanto para temer los

inconuenientes de mi daño que vuestra

hermosura no fuesse más para causallo sin

poder ser resistido. Pues llegado aqui mi

pensamiento determinose en que lo mucho

que el merecer desyguala mi pena del

desseo, las sobras della misma son tantas

que lo yguala todo, pues que, señora,

mi intencion no os pide mas de licencia

para padescer, que desta suerte cierto

no puede ser reprouada pues que no es

mala. Ansi que, señora, pues que tanto la

virtud y nobleza en vos sobra, no useys

comigo por el rasero de la crueza, pues

que mudarse ya mi cuydado es imposible. E

assi de vos no quiero consejo; remedio es

el que pido pues que no le puedo esperar

sino de vuestra mano.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 150 / 605 题