Despues, señor, que de aqui parti, en
poco tiempo aunque con mucha fatiga por
la dificultad del largo camino e fatigoso
tienpo, yo llegué a Felernisa donde como
yua informado, pense hallar a Vasquiran,
pero como en su posada fuy apeado, supe
de vn mayordomo suyo que en ella hallé
como pocos dias despues de la muerte de
Violina se era partido a vna heredad suya
que cuatro millas de la ciudad estaua, lo
qual segun aquel me informó hauia hecho
por dos respectos. El vno por desviarse
dela importunidad de las muchas vistas;
el otro por mejor poder en medio de su
dolor dar lugar a que sus lagrimas más
honestamente compañia le hiziessen. Pues
esto sabido, la hora era ya tal que
me fue forçado apearme y reposar alli
aquella noche. E assi aquel su mayordomo
con mucho amor e cortesia sabiendo que
era tuyo, despues de hauer mandado que a
mi moço e caualgadura complido recaudo
diessen, por la mano me tomó e razonando
en muchas e diuersas cosas assi de ti
como del desastre de su señor, todos o
los mas principales aposentos de aquella
casa me mostró, en los quales vi muchas
estrañezas que sobre la muerte de Violina
Vasquiran hauia hecho hazer, y el primero
que vi fue en vna puerta principal vna
muerte pintada en ella con vna letra que
dezia:
Esté en la puerta primera
do se vea
que mi vida la dessea.
Entrando en la sala vi que toda estaua
cubierta de vnas sargas negras con vnos
escudos bordados en medio de cada vna
en que estauan las armas de Vasquiran
quarteadas con las de Violina, con vnas
flechas sembradas que la muerte las
tiraua de la puerta con vna letra que
dezia:
Con mis tiros he apartado
las vidas, por ser mortales,
mas no dellas las señales.
Vi andando por todas las otras partes de
la casa que todas las puertas estauan
teñidas de negro de dentro y de fuera, y
la letra dezia:
La muerte dexó el dolor
e tristeça de manera
que se muestre dentro y fuera.
Vi mas en cada vna de las camaras e
retraymientos vna cama sin cortinaje con
vnas sargas pardillas que las cubrian
con vnas faxas amarillas en torno, con
vna letra en cada vna por las faxas que
dezia:
La vida desesperada
trabajosa
con el trabajo reposa.
Vi mas, que todos los suelos estauan
cubiertos de reposteros de grana, con
vnas almaras bordadas en ellos, con vna
letra en cada repostero que dezia:
Todas van mis alegrias
por el suelo,
pues no hay en mi mal consuelo.
E assi discurriendo por las otras partes
del aposento llegamos a vn hermoso
jardin, del qual estaua la principal
puerta cerrada de cal y canto con vna
letra encima que dezia:
La puerta de mi esperança
no se puede más abrir
hasta que torne el morir.
Entramos por vna puerta pequeña que de vn
estudio baxaua en la huerta, en la qual
entre muchas e grandes gentileças que vi
hauia vna muy rica fuente la qual estaua
seca que no corria, con vna letra en
torno que dezia:
Secaronla mis enojos
para passarla en mis ojos.
De esta manera, señor, andouimos mirando
toda la casa, donde vi tantas cosas
lastimeras de notar que casi atonito
me tenian. Pues hauiendo ya la mayor
parte visto nos tornamos a cenar e gran
parte de la noche passamos razonando de
diuersas cosas, hasta que el camarero
me traxo a vna camara donde Vasquiran e
Violina solian dormir, en la qual hauia
vna rica cama de campo parada e alli me
aposentó, e despues de quedar a solas
miré muchas cosas que en la camara hauia,
en que vi vn mote escripto de la mano de
Vasquiran que dezia:
Sin ventura ni remedio.
Vi mas en vn aparador donde hauia muchas
cosas assi de ropas de vestir menudas
de Vasquiran como de Violina, entre las
quales vi un rico espejo e segun yo noté
creo, segun deuia ser, con que Violina se
tocaua, segun juzgué de vna letra que en
él hauia que dezia desta manera:
Yo te miro por mirar
si veré en ti el bien que viste
y tú muestrasteme triste.
Pues al fin, señor, ya del sueño vencido
y del trabajo fatigado yo me dormi. La
mañana venida, despues de leuantado, sin
oyr missa, con vna guia que el mayordomo
me dio yo me parti para donde Vasquiran
estaua, y en poco espacio llegué a vna
muy hermosa heredad con vna gentil
morada, donde hallé todos los criados
de Vasquiran passeandose por vna plaça
que delante la puerta de la casa estaua,
al costado de la qual hauia vn gentil
passeador cubierto de cipres, e al cabo
vna gentil yglesia aunque pequeña. Pues
como me conocieron, ante que me apeasse
todos me rodearon con mucho amor, aunque
con poco plazer, e como en medio dellos
me vi, vilos vestidos todos de amarillo
con unos retulos en las mangas izquierdas
que dezian:
Vistenos el esperança
del que espera
el remedio quando muera.
Acordandome lo que el dia e la noche
antes hauia visto e lo que en ellos
començaua a ver, marauilleme e supe
despues de apeado, cómo no estaua alli
su señor, pero tomóme su camarero por
la mano y lleuóme por debaxo de vnos
arboles hasta la marina cerca de alli á
vnas grutas que la mar la batia, donde
hallamos a Vasquiran a solas sobre vna
pequeña roca assentado, con vn laud en la
mano, cantando este villancico:
No dexeys, lagrimas mias,
de dar descanso a mis ojos
pues lo days a mis enojos.
Pues salis del coraçon
donde está mi pensamiento,
con vosotras solas siento
gran descanso en mi passion,
sientolo porque es razon
que repose en mis enojos
con vosotras en mis ojos.
Estaua vestido todo de pardillo y con
vnos torçales de seda leonada torcida por
toda la ropa, con vna letra que dezia
ansi:
Mi trabajosa congoxa
nunca en mis males afloxa.
Algo estuve escuchandole sin que me
viesse, pero como me vido, dexado el
laud, con los brazos abiertos a mi se
vino. E despues de muchas vezes con
mucho amor hauerme abraçado, començo a
dar los mayores y mas doloridos gemidos
e solloços que nunca vi, e despues de
algo hauer dado espacio con su llanto
a su dolor me començo a dezir. ¡O
mi buen amigo Felisel! ¿quién te ha
traydo a verme pues que a ninguna cosa
mi triste suerte da lugar que me vea
sino a pesares y desuenturas que me
lastimen? ¿Como consintio mi ventura
que me viesses? No creo que lo haya por
otra cosa hecho sino por lastimar con
el plazer de tu vista la memoria de
mis males. ¿Qué te parece de tu amigo
Vasquiran quán sin alegria la muerte le
ha dexado? ¿Cómo en medio de sus plazeres
son nacidas tan crudas tristezas? ¿Cómo
te dexo mi soledad llegar aqui para que
me viesses, pues que las puertas tiene
cerradas a todas las cosas que consolarme
puedan? Qué te parece quan solo de plazer
tu buena amiga Violina me ha dexado e
quan aconpañado de tristezas? Las quales
palabras me dezia con tan graue dolor
que pense que con cada palabra se le
arrancauan las entrañas. Assi estouimos
vna pieça hasta que algo reposado me
tomó por la mano e demandandome de ti
e dandome razon de sus males me truxo
hasta la posada suya que te dixe, e ante
de entrar en ella me llevó a la yglesia
que delante della estaua, en medio de la
qual estaua la sepultura de Violina con
vna tumba grande cubierta de vn paño de
brocado rico, con vna cortapisa de raso
negro ancha en torno, con vnas letras
bordadas en ella que dezian:
Dentro en esta sepultura
está el bien de mi ventura.
Llegados cerca de la sepultura me dexó
de la mano e echóse de pechos encima,
donde más doloridos gemidos y más tristes
palabras que a mi me hauia dicho, tornó
de nueuo a dar. En tanta manera, señor,
le vi atribulado, que nunca me acuerdo en
parte verme que tanta tristeza sintiera
como mi alma alli sentio de verle tal. E
despues que algun espacio assi estuvo me
tornó a tomar por la mano e dixome:
Perdoname, Felisel, que no tengo en mi
mas alegre recibimiento con que alegrarte
pueda, que este que vees. E assi nos
venimos hasta la casa, la qual toda vi
con los mismos misterios que la otra
hauia visto, e despues de hauer comido
e gran parte del dia pasada en diuersas
cosas que de su mal me contó y de tu
congoxa le dixe, lo qual oyó con tanto
amor como si tristeza en el no houiera.
E tanto de tus pesares sintio pesar que
con los suyos los juzgué yguales. Al
fin tu embaxada le hize notoria de la
manera que me mandaste. A la qual con
assaz enojo me respondio, aunque con muy
corteses razones, pero pareciole que
en las cosas que le embiauas a dezir
haziendole entender que tu mal juzgauas
mayor que el suyo, e le hazias no solo
gran enojo mas aun casi por injuria lo
recibia. E despues de hauerme a muchas
cosas satisfecho con razonables palabras
y muchas razones, passado aquel dia e
otros quatro que alli me tuvo, siempre de
tus cosas demandandome e de las suyas
contandome, le pedi licencia, la qual
con mucha dificultad del alcancé, porque
quisiera detenerme alli algun dia más si
pudiera.
Al fin viendo que mi porfia forçaua su
voluntad, al tiempo que dél me despedi,
con muchos sospiros me dió esta carta que
te traygo.