Si como has pensado, Flamiano,
consolarme, pudiesses darme remedio, bien
conozco de ti que lo desseas lo harias,
mas como mis males remedio no tienen,
ni tú me le puedes dar, ni yo de nadie
le espero sino de la muerte que dellos
fue la causa. Y por tanto no te deues
fatigar en dar consejo a quien no puedes
dar socorro. E no quieras ver más de mi
daño, sino que en sola la muerte está su
remedio. Verdad es que tu intencion fue
sana, mas tu parecer es falso, pensando
que con hazer mayor tu mal que el mio,
me ponias en él algun consuelo, y es al
contrario; antes me le quitas viendo
que siendo el tuyo tan pequeño te tenga
tan cegado que no conozcas la clara
differencia que hay del vno al otro.
Quieres tú hazer yguales tus desseos e
sospiros que de sola passion de bien
querer con tus quexas nacen, con mis
lagrimas que la muerte de aquella por
quien yo alegre biuia lo causa. ¡Qué
engaño recibes tan grande queriendo
ygualar con las angustias mortales los
pensamientos ó congoxas veniales! Por mi
amor, que pues bien me quieres, mal no
me trates tornando á enojarme con otra
semejante embaxada que tales razones la
acompañen. En especial queriéndome dar a
entender que mis lastimas con el tienpo
y la razon se harán menores, pues que es
por el contrario, que ante la razon, como
es razon, las hará siempre mayores y el
tiempo quanto mas se alargará mas las
hará alargar. Porque quantos mas mis dias
fuesen pues que en todos y en cada vno
he de contino de sentir nuevos e muchos
dolores del bien que he perdido, más
seran las penas que en ellos sentire. De
manera que quanto mas presto mi vida se
acabe tanto mas presto mi mal se acabará,
e quanto más durare por el contrario.
E si quieres saber más claras razones
por do conozcas quanto mi desuentura es
mayor que la tuya, escriueme las causas
della e yo te mostraré las de mi daño e
assi vernás en el verdadero conocimiento
de todo; y porque conozcas della parte,
glosa este villancico y verlo has.
Si el remedio de mis males
es morir,
¿que vida me es el biuir?
Si en el mal de mi querella
no hay remedio sin la muerte,
claro está que desta suerte
la vicia es ocasion della,
pues si está el bien en perdella
con morir,
todo el daño está en biuir.
LO QUE FLAMIANO HIZO DESPUES DE HAUER
OYDO Á FELISEL E LEIDA LA CARTA
Muy atentamente Flamiano escuchó todas
las cosas que Felisel le contó y no podia
menos hazer de no derramar infinitas
lagrimas acompañadas de muchos sospiros,
e despues de hauerle oydo començo a leer
la carta, e leyda como dicho es, estuvo
una pieça callando sin ninguna cosa
dezir; e passado un poco espacio tornó
a preguntar a Felisel muchas cosas por
menudo particularmente, de las quales
cosas siendo muy bien de todas informado,
publicando lo mucho que los males de
Basquiran le dolian, començo assi á dezir:
¡Por quantas vias e maneras en esta
misera vida los pesares e desuenturas
á los humanos saltean de impensadas
congoxas, e aquellos más de perder estan
seguros que menos tienen que perder
puedan y en aquellos menos los muy
lastimados golpes de la manzilla lastiman
que más gruesso o rudo el entendimiento
para sentirlo tienen! De manera que en
esta vida trabajosa no se puede reposar
ninguno del miedo del perder sino con el
misero defeto de la pobreza, nin se puede
alcançar de carecer de no doler sino con
la mengua del saber, e assi los que no
tienen fatigas con la pena del dessear,
los que algo posseen atormentados del
temor de perder, los de agudo ingenio
lastimados con las vexaciones de los
acontecimientos desastrados, los rusticos
o grosseros aborrecidos por su defecto,
a los vnos e a los otros nunca jamas
les falta lugar por do el mal entre. De
manera que biuir no se puede por ninguna
via sin penar. Al fin todos desseamos
alcançar las prosperas vanidades desta
que llamamos fortuna e con este desseo
cegamos nuestro entendimiento; ella con
lo que nos da turba nuestro juyzio; en
conclusion, quien menos della alcança
más sin remedio bive. Pues quien no teme
no pena, quien pena no siente contento
se halla, quien contento viue siempre
está alegre, pues do está alegria no
hay tristeza, e quien no está triste
siempre con el plazer rie e no llora.
Como por el contrario agora este sin
ventura Vasquiran e yo hazemos. El con lo
que ha perdido sin remedio de cobrarlo,
yo con lo que desseo sin esperança de
alcançarlo, nuestros dias siempre en
lagrimas veremos consumir assi como
hazemos.
Acabado su razonamiento se voluio a
Felisel e dixole: Por mi amor, que no
ayas en fatiga tornar a ver a tu amigo
e mi hermano Vasquiran, y lleuarle has
vna carta mia, porque aunque con las
razones della enojo reciba, más vale que
mi enojo le ocupe el tiempo que no que
el pensamiento del suyo le trastorne
el juyzio con su dolor, como podria
acontecer, e aun a mí el mio.
E ante que mi carta le des le dirás de
parte mia que aunque mis embaxadas e
cartas alguna importunidad le den, más
pesar e fatiga siento yo de la de la que
el dolor a él le da, e que me parece
vna cosa que le deue a él contecer
assi como a mí, que el platicar en las
cosas de mi passion tantas passiones
me trae a la memoria que de allí dan
en el pensamiento; del pensamiento dan
en el coraçon, llegados alli la calor
de su fuego haze destilar en lagrimas
por los ojos el pesar y en sospiros por
la boca las congoxas. E assi andando
de la vna a la otra parte no dexan a
sus ponçoñas que en las entrañas se
reparen porque de tristeza las ahogan,
porque como sabe, dulce compañia es á
los atribulados estas dos cosas, y que
juzgue de mi voluntad lo que deue y no
lo que le parece, e que ya sabe que el
buen marinero en la mayor fortuna en
medio del golfo busca saluacion y en la
tierra el mayor peligro. E que assi yo en
el golfo de sus fortunas y en el de las
mias mejor podremos saluarnos nauegando
que no surgendo sobre las ancoras de la
desesperacion en el puerto de los agenos
plazeres con nuestras tristezas.
Pues recebida la carta Felisel y todo
su razonamiento bien entendido, otro
dia se partio. E llegado á Felernisa
halló que ya Vasquiran a la ciudad era
tornado, el qual con mucho amor aunque
con poca alegria lo recibio. Apeado que
fue començaron passeandose por vnos
corredores que sobre la huerta salian,
a hablar de muchas cosas entre las
quales Felisel le contó todo lo que en
las justas passadas hauia passado. E
despues de mucho hauer los dos razonado
a cenar se retraxeron. E otro dia de
mañana hauiendo oydo missa Vasquiran
caualgó e Felisel con él e salidos
fuera de la ciudad tornaron de nueuo al
mesmo razonamiento, en el qual le contó
todo lo que de palabra su amo le hauia
encomendado, y en el fin le dió su carta,
la qual assi dezia.
CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN EN
RESPUESTA DE LA SUYA
Basquiran, recebida que houe tu carta e
leyda, considerando el amor que te tengo
y la pena que en ti conozco, aunque
mi passion me tiene atribulado vine
en conocimiento del engaño que con el
pesar recibes, de manera que me ha sido
forçado vsar contigo tres cosas en mi
carta. La primera será consolarte de tu
mal. La segunda sanamente como amigo, de
tu demasiado sentimiento reprehenderte
e de los estremos que con él hazes. La
otra será desengañarte del engaño que
recibes de ti mesmo en lo que sientes,
no conociendo la ventaja que le haze
lo que siento. E pues eres discreto
juzga mi intencion que es sin malicia,
y conoceras tu yra ser demasiada. E has
de saber que a darte consuelo, piedad
me mueue; a reprehender tu flaqueza,
amistad me obliga; a contradezirte me
combida e aun me costriñe la razon. Una
cosa te ruego, que no te desuies con la
passion de la verdad, porque más presto
vengas en conocimiento della. E assi
digo que para tu consuelo deues mirar lo
primero, como todos somos más obligados
a loar lo que Dios haze que no a querer
lo que nuestra voluntad dessea, e que
quien esto no haze como sabes, grauemente
yerra como hazes, en especial en estas
cosas de la muerte y de la vida cuyos
terminos estan en sola su mano y secreto
determinados, ni como vees ninguno de
los mortales puede escusarse de no pasar
por este trance. Y querrias agora tú
repunar lo que no es possible, e assi
yerras todo lo possible. A lo que he
dicho que quiero reprehender tu demasiado
quexarte, digo que semejantes autos a
los feminiles coraçones son atribuydos e
aun assi lo demasiado parece feo, y en
los varones, en especial como tú, son
feamente reprouados. Mucho llorar es de
niños, poco suffrir es de hembra. Bien sé
que si a otro lo viesses hazer, lo mismo
e mas le dirias, e libre que te haya
dexado la passion en ti lo conoceras;
pues corrige por Dios con discrecion
lo que los que como yo no te aman te
afearán con razon e algunos con malicia
te juzgarán con menoscabo de tu honrra,
que ya sabes quanto mas que la vida e
todas las otras cosas te deue ser cara.
Lo tercero que dixe que desengañarte
queria y contradezir, por tantas partes
lo puedo hazer que no sé por qual
començar. Te quexas porque gozauas la
cosa que en el mundo mas amauas y que la
has perdido posseyendola; ninguna cosa
se possee segura, mas pareceme a mi que
pues que gozaste no perdiste, sino que
se acabó tu gozo. Todas las cosas han de
hauer cabo, e aun a ti del gozo te queda
la vanagloria de lo que alcançaste y la
gloria de lo que has gozado. Por la menor
cosa de las que tú has hauido que el
encendido fuego de mi deseo alcançasse,
sola vna hora, no pediria más bien ni
temeria más mal e daria mill vidas en
cambio, e con tal morir me contaria más
glorioso que con biuir como biuo.
Bien sabes tú quanto más cara es la cosa
desseada mayor gloria es alcançalla, e no
hay más bien en el desseo de complirlo e
complido ningun recelo queda dél; pues
¿qué te quedaua que pedir, ni qué tienes
de que quexarte si todo lo que dessear
se pudo alcançaste y gozaste? Quissieras
que no houiera cabo? Aqui está tu yerro;
querer lo que no puede ser, hauiendo
gozado lo que puede ser. Yo te ruego que
te acuerdes quál cosa te daua mas pena en
el tiempo que penando amauas; el desseo
de ver el fin de tu desseo no teniendo
esperança o agora el dolor de la memoria
del plazer pasado. Sola vna cosa te
condena a que nunca deuieras ser triste;
esta fue el dia que alcançaste lo que
agora plañes, porque claro manifiestas
en el dolor que muestras de lo que has
perdido el gran bien de lo que ganaste
en ganarlo, porque no pudo menos ser
el plazer que es el pesar sino ante
mas. Sin ventura yo que todos los males
sé y padezco e para ninguno de ningun
bien tengo esperança. A ti tu ventura
te endereçó a lugar donde el sobrado
plazer plañes; a mi mi desuentura me
guió a parte donde todas las esperanças
e razones no solo de gloria me despiden,
mas aun donde con mi pena no me dexan
viuir contento. Assi que tú plañes hauer
visto de tu bien el cabo, yo desespero
de nunca verlo en mi mal. Tú plañes
agena muerte, yo desseo la mia como esta
cancion lo muestra.
Quien viue sin esperança
de ver cabo en su querella,
¿que puede esperar enella
pues remedio no se alcança?
¿Que vida puede viuir
quien viue desesperado?
pues no espera en su cuydado
mas remedio de morir,
con el qual esta en balança
de la vida por perdella
viendo que de su querella
ningun remedio se alcança.