COMIENÇA LA OBRA

Acaescio pues que al tiempo que el rey

Carlos de Francia entró en Ytalia e

ganó el reyno de Napoles, vn cauallero

que Basquiran hauia nombre, de nacion

Española, natural de la ciudad de

Todomir, andando en la corte del

serenissimo e catholico rey don Fernando

de España hallandose en la dicha corte o

passando a la sazon por vna ciudad que

Ciracunda se nombra, de vna dama que

Violina se llamaua de la dicha ciudad

natural estremadamente se enamoró, con

la qual enel principio de sus enamorados

desseos tan prospera la fortuna le fue,

que si al fin como suele la rueda no le

houiera hecho desfazer, el más de los

gloriosos en tal caso se pudiera llamar,

porque con tales ojos de Violina fue

mirado que no menos presa de amor quedó

con su vista que prendido hauia con su

hermosura. Pues venido en conocimiento de

Vasquiran lo que la ventura a su desseo

le aparejaua, no sin mucho trabajo e

peligro con assaz dificultad con Violina

secretamente habló, de que sucedio que

por la imposibilidad de la guarda que

Violina delas compañas de su padre tenia

para que más hablar como desseauan

se pudiessen, Vasquiran tentó en las

voluntades delos parientes de Violina

lo que la suya desseaua; esto era que

por muger se la diessen, lo qual no pudo

alcançar por algun respecto que aqui no

se escriue.

Pues visto por esta parte el impedimento

que sus desseos impedia, tentaron en la

ventura suya de hallar el remedio que

en las voluntades ajenas les fallecia.

E fue que con acuerdo delos dos,

postpuesto todo peligro assi de sus

vidas como de sus honrras, Vasquiran

vna noche e hurtadamente de casa de su

padre á Violina sacó. Con la qual e

con mucho peligro e trabajo e no menos

contentamiento llegó en la ciudad de

Valdeana, donde hauida vna suma de moneda

con que segun su condicion biuir pudiesse

e ofreciendosele seguro passaje con

Violina se embarcó, haziendo su via a las

partes de Italia. E llegados con tiempo

prospero a la gran insula, en la ciudad

Felernisa se desembarcó, que es en la

dicha insula la mayor entre muchas que

en ella hay. En la qual por algun tiempo

deliberó biuir y estar; e alli comprada

vna muy honrrada possession algun tiempo

los dos muy alegres y contentos biuieron.

En el qual tiempo muchas vezes se vio con

vn grande amigo suyo, que Flamiano hauia

nombre, natural de la ciudad de Valdeana

de no menos noble linage que criança. El

qual en la ciudad de Noplesano habitaua

que es en Italia vna delas nobles que en

ella haya. En la qual al presente muchos

grandes señores e nobles caualleros

habitauan, assi de la mesma nacion e

patria naturales como de los reynos de

España e otras muchas tierras. E quando

estos caualleros con las presencias ver

no se podian, con sus letras jamas de

visitar se dexauan. Estando pues las

cosas en este termino, se siguio que la

duquesa de Meliano que era vna muy noble

señora biuda con vna hija suya Belisena

llamada, en todo estremo de virtud y

hermosura complida, a la dicha ciudad de

Noplesano vino para estar en ella algun

tiempo. De la qual Belisena este Flamiano

en tanta manera se enamoró, que ni a

su passion sabia dar remedio, ni a su

desseo podia dar contentamiento. Porque

mirado e considerado el valor, merecer e

virtud de Belisena, todas las esperanças

que esperança de algun bien darle podian

la puerta le cerrauan. Donde viendose

de si vencido e de estremada passion

combatido, no podiendo más consigo sofrir

su pena, acordó prouar en ageno remedio

lo que en el suyo para su descanso no

hallaua. E esto fue que con la compañia

de su amigo Vasquiran penso poder dar

a sus males algun aliuio. Por el qual

determinó enbiar para hazerle notoria

parte de su congoxa, pero como nunca los

males a solas pueden venir, acaescio que

en este mismo tiempo que a este Flamiano

esta passion enamorada sin libertad

dexó, en aquel mesmo la cruel muerte

dexó a Vasquiran su amigo sin libertad e

alegria dando fin en los dias de Violina

e comienzo en sus males.

Lo qual por Flamiano sabido tanto dolor

crecio en su coraçon que penso perder el

natural juyzio. Pues despues de muchos e

varios pensamientos que por la fantasia

le passaron sobre lo que en tal caso de

si determinaria, acordó por mas breuedad

con vn camarero suyo que Felisel hauia

nombre, para el presente embiarlo a

visitar e consolar de su desastrada

fatiga e desculpar de su indisposicion.

El qual Felisel despues de informado de

lo que su señor le mandó que hiziesse e

de su parte dixesse, dio comienço a su

camino. E assi en pocos dias llego a la

ciudad de Felernisa.

COMO FELISEL DESPUES DE LLEGADO Á LA

CIUDAD DE FELERNISA E VISTO Á VASQUIRAN,

LE NOTIFICO SU EMBAXADA

Pues llegado Felisel á Felernisa donde

Vasquiran estaua, e vistas e notadas

muchas cosas como adelante se contará,

comiençale a hablar desta manera:

La necessidad, señor, en que me pone

lo que me ha sido mandado, me fuerça

a que mi embaxada te haga notoria; la

compassion de ver tus sospiros me conbida

más a dessear ayudarte a plañir tus males

que no a poner remedio con mis razones

en ellos, porque creo que quanto en mi

saber con su flaqueza mengua razon para

consolarte, en la sobra de tu tristeza

sobra causa para más entristecerte, de

suerte que no sé determinarme a lo que

contigo deuo hazer. Mi obligacion me

constriñe á hablarte, la conpassion me

cierra la boca; tu virtud e nobleza me

dan atreuimiento, tu daño y desuentura

me lo quitan, de manera que peor aparejo

hallo en mi para dezir, que disposicion

veo en ti para escuchar; e assi no sé

lo que en tal caso de mí determine;

pero al fin será mejor que como pudiere

ó supiere cumpla lo que soy obligado,

diziendote á lo que soy venido, e aun

que, señor, mi habla te muestre lo que

en mi falta de saber para consolarte,

en mi pesar conocerás quanto el tuyo me

pesa, la voluntad e amor que mi señor

te tiene, y el mal que tus males en los

suyos de dolor acrecientan e quanto tu

perdida le ha sido graue, la qual si

como con la voluntad siento, pudiese con

las fuerças remediarla, lo menos que

por ti ofreceria seria la vida desseando

tu salud que como la suya le es cara; e

assi, señor, me mandó que de su parte te

dixesse que si al presente a visitar no

te viene es por dos causas. La una porque

como te he dicho, tanto tu dolor le

pena que más presto a crecer tus lloros

te ayudaria que no a poner en ellos el

remedio que tú has menester y el dessea.

La otra es que sus males tan sin plazer

le tienen, que juntados con los tuyos que

más crudos los juzga tan rezio los vnos

como los otros se podrian encender, que

podrian ser causa que las entrañas de

entrambos en mayores llamas se viessen

arder, de suerte que ni él a ti ni tú

á el, remedio os pudiessedes poner. E

por tanto te ruega que al presente por

escusado le tengas, hasta que Dios quiera

que el tiempo e la razon en tus lagrimas

pongan algun sossiego, porque mas

desocupado tu joyzio pueda fablar quando

a verte viniere; porque assi viniendo

a te consolar de lo que perdiste, de

su mal te pueda como á verdadero amigo

pedir algun consejo que consuelo le

pueda dar, lo que ya para hazer estaua

aparejado e determinado si esta ventura

tuya para mayor hazer la suya no houiera

acaecido; y asi, señor, te ruega que á

él con tu virtud tengas por escusado e

a ti con tu discrecion comiences a dar

algun reposo en tu congoxa, pues que la

muerte, como mejor sabes, a todos es

natural y escusarla no podemos, ni en

esta vida seguridad ninguna alcançar se

puede de su salteada venida, ni de los

secretos desastres y pesares que nuestra

naturaleza por tantas partes tan secretos

e aparejados nos tiene. A vnos en la

muerte en medio de su contentamiento

dexándolos á solas acompañados de pesar

como agora a ti haze; á otros con

fatigada e trabajosa vida haziendoles

aborrecer el biuir, como a él ha hecho;

que le tiene tal su pensamiento que sin

esperança de verse jamas libre le haze

desear lo que á ti te ha lastimado.

Porque su mal es de tal manera que quando

a ti el tiempo e la razon te començarán

naturalmente á enfriar el fuego de tu

llaga, entonces a él mas los rayos de

la passion le acabarán de abrasar las

entrañas, de suerte que entonces haurá

de venir á buscar en ti el remedio que

tú agora tanto has menester. Esto te

dize, porque como sabes consuelo pone

á los atribulados hallar a sus males

alguna compañia como agora tú en la

suya puedes hallar, viendo quanto mas

peligroso su mal es que el tuyo. E por

tanto deues desseando consolar a él por

el amor que le tienes e començar a poner

consolacion en ti de lo que sientes, y

en esto harás lo que deues contigo y lo

que eres obligado con él. Muchas otras

cosas, señor, te podria en esto dezir

que tú mesmo mucho mejor que no yo las

sabes e conoces, e aun lo que te he

dicho para contigo con muchas menos

palabras pudiera ser razonado, sino que

la diversidad e graueza de vuestros males

no me han dado lugar a que menos pudiesse

hazer. Assi que, señor, yo te he dicho lo

que de parte de mi señor me fue mandado

que te dixesse porque sepas que te dexé

plañiendo tu perdida y doliendose della e

desesperado de esperança para su remedio

e de salud para su vida. Plega á nuestro

Señor que ponga en cada vno de vosotros

tanta alegría quanto agora veo que os

sobra pesar.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 141 / 605 题