La segunda parte de mi sermon dixe que
seria vn consuelo de los coraçones
tristes. Para fundamento de lo qual
conuiene notar que todos los que
catiuaren sus libertades, deuen primero
mirar al merescer de la que causare la
captiuidad, porque el afficion justa
aliuia la pena. De donde se aprende; el
mal que se sufre con razon, se sana con
ella misma. De cuya causa las passiones
se consuelan e suffren. E avn que las
lagrimas vos cerquen, e angustias vos
congoxen, e sospechas vos lastimen,
nunca, señores, vos aparteys de seguir
e seruir e querer, que no ay conpañia
mas amigable que el mal que vos viene
de quien tanto quereys, pues ella lo
quiere. E si no hallardes piedad en quien
la buscays, ni esperança de quien la
quereys, esperad en vuestra Fe, y confiad
en vuestra firmeza; que muchas vezes la
piedad responde quando firmeza llama
a sus puertas. E pues soys obedientes
a vuestros desseos, soffrid el mal de
la pena por el bien de la causa. ¡Que,
señores, si bien lo miramos quantos
bienes recebimos de quien siempre nos
quexamos! La soledad causa desesperacion
algunas vezes, donde nuestras amigas
siempre nos socorren, dando nos quien nos
acompañe e ayude en nuestra tribulacion.
Embian nos a la memoria el desseo que su
hermosura nos causa, e la passion que
su gracia nos pone; y el tormento que
su discrecion nos procura; y el trabajo
que su desamor nos da. E porque estas
cosas mejor conpañia nos hagan crezcan
nuestros coraçones con ellas; en manera
que por venir de do vienen avn que el
pensamiento se adolezca, la voluntad
se satisfaze; porque no nos dexen
desesperar. Y es esto como las feridas
que los caualleros receben con honrra,
avn que las sienten en las personas con
dolor, las tienen en la fama por gloria.
O amador! si tu amiga quisiere que penes,
pena; e si quisiera que mueras, muere; e
si quisiera condenarte, vete al infierno
en cuerpo y en ánima. ¿Qué más beneficio
quieres que querer lo que ella quiere?
Haz ygual el coraçon a todo lo que te
pueda venir. E si fuere bien, amalo.
E si fuere mal, suffrelo. Que todo lo
que de su parte te viniere, es galardon
para ti. Direys a esto que vos dé fuerça
para suffrir, y que vosotros me dareys
voluntad para penar. Mirad bien, señores,
quan engañados en esto biuis; que si
podeys sostener tan graue pena, cobrareys
estimacion. E si el suffrimiento cansare
y os traxere a estado de muerte, no
puede veniros cosa más bienauenturada;
que quien bien muere, nunca muere; pues
qué fin más honrrado espera ninguno que
acabar debaxo de la seña de su señor:
por fe y firmeça e lealtad e razon?
Por donde estaua bien vn mote mio, que
decia, que en la muerte está la vida.
Dize vn varon sabio, que no vido honbre
tan desuenturado, como aquel que nunca
le vino desuentura; porque este ni sabe
de si para quanto es, ni los otros
conoscen lo que podria si de fortuna
fuesse prouado. Pues qué mas quereys de
vuestras amigas sino que con sus penas
esperimenteys vuestra fortaleça? Que
no hallo yo por menos coraçon recebir
la muerte con voluntad, que sostener
la vida con tormento; porque en lo vno
se muestra resistencia fuerte, y en lo
otro obediencia justa; de forma, que con
el mal que amor os ordena, os procura
alabança. Esforçad vos en la vida, e sed
obedientes en la muerte. Pues luego bien
dize el tema: que sostengays en vuestra
paciencia vuestros dolores.