NOTAS:

[283] Parece que debe leerse «cuando en el cabo dél es dicho».

SERMON ORDENADO POR DIEGO DE SANT PEDRO

PORQUE DIXERON VNAS SEÑORAS QUE LE

DESSEAUAN OYR PREDICAR

Para que toda materia sea bien entendida

y notada, conuiene que el razonamiento

del que dize sea conforme a la condicion

del que lo oye; de cuya verdad nos queda

que si ouieremos de hablar al cauallero,

sea en los actos de la caualleria. E si

al deuoto en los meritos de la pasion.

E si al letrado, en la dulçura de la

sciencia. E assi por el consiguiente en

todos los otros estados. Pues siguiendo

esta ordenança para conformar mis

palabras con vuestros pensamientos;

porque sea mejor escuchado, paresceme que

deuo tratar delas enamoradas passiones;

pero porque sin gracia ninguna obra se

puede començar, ni mediar, ni acabar,

roguemos al amor (en cuya obediencia

biuimos) que ponga en mi lengua mi dolor;

porque manifieste en el sentir lo que

fallesciere en el razonar. E porque esta

gracia nos sea otorgada, pongamos por

medianera entre amor e nosotros la Fe

que tenemos en los coraçones. E para

mas la obligar, offrecerle hemos sendos

sospiros porque nos alcance gracia; a mi

para dezir, e a vosotras señoras, para

escuchar; e a todos finalmente para bien

amar.

Dice el lhema: In patiencia vestra

sustinete dolores vestros.

Lastimados señores, y desagradecidas

señoras: Las palabras que tomé por

fundamento de mi intencion, son escriptas

en el libro de la muerte, a los siete

capitulos de mi desseo. Da testimonio

dellas el Evangelista Aficion. E traydas

del latin a nuestra lengua, quieren

dezir. En vuestra paciencia sostened

vuestros dolores. E para conclusion del

tema, será el sermon partido en tres

partes.

La primera será vna ordenança para

mostrar como las amigas se deuen seguir.

La segunda será vn consuelo en que se

esfuercen los coraçones tristes. La

tercera, vn consejo para que las señoras

que son seruidas remedien a los que la

siruen. E para aclaracion de la primera

parte, digo que todo edificio para que

dure, conuiene ser fundado sobre cimiento

firme, si quiere el edificador tener su

obra segura. Pues luego conuiene que lo

que edificare el desseo en el coraçon

catiuo, sea sobre cimiento del secreto,

si quisiera su labor sostener e acabar

sin peligro de verguença. Donde por essa

conparacion paresce que todo amador deue

antes perder la vida, que escurecer la

fama de la que siruiere, auiendo por

mejor recebir la muerte callando su

pena, que merecerla, trayendo su cuydado

a publicacion. Pues para remedio deste

peligro en que los amadores tantas vezes

tronpieçan, deue traer en las palabras

mesura, y en el meneo honestidad, y en

los actos cordura, y en los ojos auiso,

y en las muestras soffrimiento, y en los

desseos tenplança, y en las platicas

dissimulacion, y en los mouimientos

mansedunbre. E lo que más deue proueer,

es que no lieue la persona tras el

desseo, porque no yerre con priessa, lo

que puede acertar con espacio; que le

hará passar muchas vezes por donde no

cunple, e buscar mensajeros que no le

conuienen, y embiar cartas que le dañen,

e bordar inuenciones que lo publiquen. E

porque competencia suele sacar el seso

de sus recogimientos honestos, poniendo

en coraçon sospechas, y en el mal

desesperacion, y en las consideraciones

discordia, y en el sentimiento rauia;

deue el que ama templarse e suffrirle,

porque en tales casos quien buscare

su remedio, hallará su perdicion. E

quando al que compete le paresciere

que su competedor lleuó mas fauor de

su amiga que no él, entonces deue mas

recogerse. E aquel mudar dela color, e

aquel encarniçar de los ojos, e aquel

temblar dela boz, e aquel atenaçar delos

dientes, e aquella sequedad de la boca

que traen disfauores, deuelo cerrar en

el juyzio, cerrando la puerta con el

aldaba del soffrimiento, hasta que

gaste la razon los accidentes de la ira;

que las armas con que se podria rengar,

cortarian la fama de la amiga, cosa que

más que la muerte se deue temer. Bien

sé yo, señoras, que lo que trato en

mi sermon con palabras, aueys sentido

vosotras en obras. De manera que son mis

razones molde de vuestros sentimientos.

Empero porque muchas vezes la passion

ciega los ojos del entendimiento, es bien

recordar os la haz y el enues destas

ocasiones. Sean los passos del que ama

espaciosos, e las passadas por do está

su amiga, tardias; e tenga en publico

tristeça tenplada; porque esta es vn

rastro por donde van las sospechas a dar

en la celada de los pensamientos; cosa

de que todo enamorado se deue apercibir,

porque diuersas vezes las aparencias del

rostro son testigos de los secretos del

coraçon; e no dudo que no peneys mucho

en hazer esto, porque más atormentan

los plazeres forçosos que las tristeças

voluntarias; mas todo se deue suffrir

en amor y reuerencia de la fama de la

amiga, e guardaos, señores, de vna

erronía que en la ley enamorada tienen

los galanes, comentando en la primera

letra de los nombres de la que siruen

sus inuenciones o cimeras o bordaduras,

porque semejante gentileça es vn pregon

con que se haze justicia de la infamia

dellas. Ved qué cosa tan errada es

manifestar en la bordadura avn lo que

en el pensamiento se deue guardar. Y no

menos, señores, os escusad de vestidos

de sus colores, porque aquello no es

otra cosa sino vn espejo do se muestra

que la seruis. E porque los ojos suelen

descobrir lo que guarda la voluntad, sea

vuestro mirar general, por quitar de

tino los sospechosos. Conuiene a todo

enamorado ser virtuoso, en tal manera,

que la bondad rija el esfuerço, aconpañe

la franqueça; e la franqueça adorne la

tenplança, e la tenplança afeyte la

conuersacion, e la conuersacion ate la

buena criança, por via que las vnas

virtudes de las otras se alumbren, que

de semejantes passos se suele hazer el

escalera por do suben los tristes a

aquella bienaventurada esperança que

todos deseamos. Nunca vuestro juyzio

responda á las bozes de la pena; e quando

ella se aquexa con dolor rija el seso la

tenplança, atando el cuerpo con consejo,

porque no se vaya tras el pensamiento

haziendo asomadas y meneos. No segun

la ley del discreto lo establesce, mas

segun la priessa de la pena lo pide. E

porque suelen recrescerse a los penados

acaescimientos de tanta angustia que

dessean hablar la, porque la passion

comunicada duele menos, no so yo de

consejo que a nadie se descubra porque

quien a otro su secreto descubre, hagale

señor de si.

Pues porque no rebiente el que se viere

en tal estrechura, apartase a tal

lugar solo, y sentado en medio de sus

pensamientos, trate y participe con

ellos sus males; porque aquellos solo

son compañia fiel. E si vn pensamiento

le traxere desesperaciones, otro le

traerá esperança. E si vno hallase

torpe, otro hallará tan agudo que le

procure su remedio. E si vno le dixere

que desespere segun su desdicha, otro le

dirá que espere segun su fe, e si vno le

aconsejare que acorte con la muerte la

vida e los males, otro le dirá que no

lo haga, porque con largo biuir todo se

alcança; otro le dirá que tiene su amiga

graue condicion como desamorada, otro

le dirá que tiene piedad natural segun

muger; otro le consejará que calle, que

muera e suffra; e otro que sirua e hable

e siga. De manera que él de si mismo se

podra consolar y desconsolar. Direys

vosotros, señores, que todavia querria

desconsolacion e consejo de amigo, porque

los honbres ocupados de codicia, o amor,

o desseo no pueden determinar bien en sus

cosas propias, lo qual yo no reprueuo.

Pero assi como en los otros casos lo

conozco, assi para esto lo niego; porque

en las otras negociaciones se turba la

razon, y en los dolores de este mal se

aguza el seso. E si sobre todo esto la

ventura vos fuese contraria, en vuestra

paciencia sostened vuestros dolores.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 136 / 605 题