EL AVCTOR

Qvando Laureola acabó de hablarme quedó

tan triste, e tan llenas sus uestiduras

de lagrimas de sus ojos que en gran

manera me ponia más manzilla su penada

uida que la muerte del muerto; e a

todo lo que me dixo quisiera mucho

respondelle, agradesciendole las

mercedes que queria hazerme, como la

cortesia con que me hablaua, saluo que

qvando mas seguro e pensatiuo en lo que

me hauia dicho estaua, se partió de mi

con vn gran sospiro, e con vna boz con

que pudo recordarme que dezia: Ya no

puede más doler la muerte, aunque está

cierta, que la uida que está muerta.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 133 / 605 题