PROSIGVE EL AVCTOR

Qvando yo ui que no lo ueya, miré a

la parte donde Laureola estaua, por

uer si la ueia, e uila con tanto pesar

y los ojos bañados en agua, que no

como ella era hermosa, mas como si

uerdaderamente estuuiera muerta, estaua

amarilla, perdida la habla, uencida la

fuerça y en tal disposicion la ui, que

mas conpassion hauia de uella, que de

Leriano, aunque estaua muerto; e de uer

tal el vno y el otro en peor peligro

estaua tan desesperado, que diziendo

uerdad yo quisiera mas acompañar a

Leriano muerto que seguir a Laureola

biua; la qual con mucha tristeza

dissimulando quanto podia la pena que

la muerte de Leriano le daua, forçando

las lagrimas como discreta, començó a

hablarme en esta manera.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 131 / 605 题