EL AVCTOR

Qvando estas cosas entre ambos passauan,

estaua mirando la cortesia e mucha

firmeza con que Leriano hablaua, e quan

poco pesar de su muerte mostraua, porque

conoscia que a Laureola no menos que a

él le dolia, e por no le enojar suffria

su pena callando su muerte, e quanto

me alegraua de vellos juntos tanto me

entristecia membrandome de la muerte de

Leriano e segun sus razones me parescian,

aunque yo de las menos dellas gozaua,

nunca quisiera uellos acabar; e porque yo

conoscia que si Leriano recebia gloria

de uella que Laureola no recebia pena

sino de uer que era muerto, quisiera

que nunca su fabla tuuiera cabo ni su

uista apartamiento; pero como nunca las

cosas que dan plazer suelen mucho durar,

antes mas ayna se pierden, yo estando en

esto contemplando soñaua que ohya vna

boz muy triste que decia: ¡uen Leriano

que tardas! e con vn rezio e dolorido

sospiro, el bonete en la mano, se fue a

Laureola por le besar las manos. La qual

por alguna gloria dalle en la muerte,

pues en la uida no quiso, se las dió.

E besandoselas dixo estas palabras muy

rezio e desapareció.

¡O si la muerte matasse

la memoria

pues que dió muerte a la gloria!

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 130 / 605 题